LA DISPUTA

Elías Jaua Milano

Frente a la nueva ofensiva imperial, hoy en nuestra América los
pueblos luchan contra la miseria y por la auténtica libertad, libertad
que debe ser sustentada en la autodeterminación nacional y la
soberanía económica para poder construir sociedades donde quepamos todos con igualdad, justicia y dignidad.
¡Honor y gloria a los pueblos que luchan y vencerán!

La Doctrina Monroe fue enunciada en 1823 en los Estados Unidos de América, en el marco de una disputa territorial de ésta nación con la Rusia Zarista; el proceso de liberación de Suramérica; la emergencia de la unión colombiana (Venezuela, Nueva Granada y Quito) y del proyecto de una confederación de aquella Colombia con el Perú y las provincias del Mar de Plata. Los objetivos reales de la doctrina postulada por el Presidente James Monroe, sintetizada en la frase “América para los americanos”, bajo el pretexto de contener una nueva invasión europea, era ejercer el supremacismo civilizatorio sobre las nacientes Repúblicas suramericanas e impedir el proyecto unionista del Sur promovido por nuestro Libertador Simón Bolívar; garantizar la hegemonía comercial en los territorios recién independizados de España y preservar el territorio norteamericano de cualquier amenaza extranjera.

Las política del “Gran Garrote”, expresada en el discurso del Presidente Norteamericano Teodoro Roosevelt en su mensaje anual, en 1904: “La Doctrina Monroe puede obligar a los Estados Unidos (…) a ejercer un poder de policía internacional; del “Buen Vecino” (1933), de la Alianza para el Progreso, en la década del 60; del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) en la década de los 90; del“ Buen Obama” en la primera década de este siglo XXI, han sido las variantes de cómo implementar la Doctrina Monroe, bien sea a través del uso de la fuerza militar, de la seducción y la influencia cultural: “el estilo de vida americano” o la imposición comercial.

Sin embargo, a finales de la segunda década del siglo XXI, la Doctrina Monroe en su versión del Gran Garrote ha vuelto. El 1 de febrero de 2018, el entonces Secretario de Estado Rex Tillerson, expresó con cinismo: “América Latina no necesita nuevas potencias imperiales que solo pretenden beneficiar a sí mismos. El modelo de desarrollo con dirección estatal de China es un resabio del pasado. No tiene que ser el futuro de este hemisferio. La presencia cada vez mayor de Rusia en la región también es alarmante, pues sigue vendiendo armas y equipos militares a regímenes hostiles que no comparten ni respetan valores democráticos” y luego ante una interrogante respondió: “En ocasiones nos hemos olvidado de la doctrina Monroe y de lo que significó para el Hemisferio. Es tan relevante hoy como lo fue entonces”.

El 17 de abril del año 2019, John Bolton, para entonces Asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump, exclamó eufórico ante un público integrado mayoritariamente por participantes en la invasión de Bahía de Cochinos a Cuba en 1961, “Hoy proclamamos con orgullo para que todos oigan: la Doctrina Monroe está vivita y coleando”.

La administración de Donald Trump revive la Doctrina Monroe en el marco de una disputa por la hegemonía comercial con China; política y militar con Rusia y frente al desarrollo de procesos de liberación nacional, democráticos populares, en Latinoamérica y el Caribe (ALC) y con el objetivo de desmantelar las nacientes instancias de integración, sin tutelaje norteamericano, como la Alianza Bolivariana para nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), promovidas por nuestro Comandante Chávez.

Desde la Casa Blanca, alegan que todo esto constituye una amenaza a su seguridad nacional e implementan la Doctrina a través de procesos de desestabilización interna, sanciones y bloqueos, golpes de estado suaves y finalmente golpes de estados cruentos y sangrientos como el que estamos sufriendo en Bolivia. El objetivo: recuperar el control comercial, político, militar y cultural en la región.

Hoy más que nunca está vigente el temprano diagnóstico que hizo nuestro Padre Simón Bolívar de las consecuencias que traerían los postulados de Monroe. En 1829, tras el sabotaje por parte de Estados Unidos al Congreso Anfictiónico de Panamá, ocurrido en 1826, y convencido de que detrás del proceso de desintegración que vivían el proyecto Colombiano y la Federación Suramericana estaba el gobierno norteamericano, expresó en una carta al Cónsul inglés: “Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia a plagar a la América de miserias en nombre de la libertad”.

Frente a esta nueva ofensiva imperial, hoy en nuestra América los pueblos luchan contra la miseria y por la auténtica libertad, libertad que debe ser sustentada en la autodeterminación nacional y la soberanía económica para poder construir sociedades donde quepamos todos con igualdad, justicia y dignidad.

La pelea está en las calles, los pueblos la libran en cada esquina en estas horas. Se precisa un liderazgo con claridad y firmeza ideológica, con coraje y con autoritas ética y política para dilucidar esta disputa de 200 años y conquistar nuestra segunda Independencia, esta sí la definitiva. ¡Honor y gloria a los pueblos que luchan y vencerán!

LECCIONES DE BOLIVIA

Elías Jaua Milano

En Bolivia se ha consumado un golpe de Estado muy violento, cruel y racista en pleno siglo XXI

Escribo estas líneas en las horas en que el pueblo humilde de Bolivia libra una tremenda batalla por su existencia, por su dignidad. Se ha consumado un golpe de Estado, cívico militar, muy violento, cruel y racista en pleno siglo XXI. El alto mando militar cometió la felonía bajo el argumento de no querer reprimir a las bandas fascistas de Luis Fernando Camacho que venían quemando y linchando desde la ciudad de Santa Cruz hacia La Paz para derrocar al Presidente constitucional Evo Morales, quien más  allá de los resultados electorales del pasado mes de octubre de este año 2019, tiene un mandato legal y legítimo desde el año 2015 hasta enero de 2020, resultado de las validadas elecciones del año 2014.

Consumado el golpe, tras la renuncia forzada de nuestro hermano Evo Morales y la autoproclamación inconstitucional de la senadora Jeanine Áñez, actual Dictadora de Bolivia, las  fuerzas armadas y policiales han desatado una masacre de proporciones no vistas, en tan corto tiempo, desde el golpe de Estado contra el Presidente mártir Salvador Allende, por parte de Augusto Pinochet, en 1973, contra el pueblo Chileno y del Gobierno de Carlos Andrés Pérez contra nuestro pueblo en febrero y marzo de 1989.

No es tiempo de señalar errores, ni de lamentos, pero sí de aprender las lecciones que en tiempo real nos está brindando el caso boliviano, a saber:

  1. Como decía el Che, “Del Imperialismo no se puede confiar un tantico así”. No hay lobbies que valgan, cuando la Casa Blanca está decidida a truncar procesos de transformación democrática, sus enemigos históricos. A la sombra es más peligroso.
  2. Las dirigencia revolucionaria siempre debe tener oído en tierra, para escuchar los movimientos telúricos. Estos procesos golpistas no se producen de la noche a la mañana.  Poco útiles son los autoconvencimientos de que  “Todo está bajo control”.
  3. Los y las incondicionales, no siempre son los y las más leales. Una verdad dicha y escuchada a tiempo puede salvar un proceso revolucionario.
  4. Las obras y las políticas de gobierno son necesarias pero no suficientes. Sin ideología, sin apego a los principios programáticos se pierde el rumbo cierto a la victoria.  Con Bolívar decimos “Vacilar es perdernos”.
  5. Una vez más se comprueba la frase de Augusto Sandino “Solo los trabajadores y los campesinos llegaran hasta el fin”. En las calles de Bolivia, abriéndose el pecho y derramando su sangre para izar sus banderas, la tricolor de la Independencia y la Wiphala multicolor de la diversidad cultural, están los indios, las indias, los campesinos, las campesinas, los trabajadores y las trabajadoras, los mineros y mineras, el pueblo humilde. En esas calles no hay empresarios, ni banqueros, ni artistas fulgurantes, ni enchufados. No están, son los oportunistas de todos los tiempos. ¡Solo el pueblo salva al pueblo!
  6. Las revoluciones tienen que ser pacíficas, democráticas, electorales, pero como decía nuestro Comandante Chávez “no desarmadas”.
  7. Con el pueblo siempre habrá mañana. Las instituciones pueden ser una circunstancia. Son los pueblos lo que hacen revolución. Los pueblos siempre van a luchar, los pueblos no se rinden.

Vaya nuestra admiración por los pobres de Bolivia, por su conciencia, por su dignidad, por su valentía.  La victoria les pertenece. El fascismo no pasará. ¡Venceremos!   

LULA LIBRE

Lula es un entusiasta promotor, junto al Comandante Chávez, de la unión de los pueblos de nuestra América y del África.

Elías Jaua Milano

El fascismo solo se detiene y retrocede frente a la valentía y la dignidad de los hombres, de las mujeres, en lo individual, y de los pueblos, en lo colectivo. La terca dignidad de Luiz Inácio Lula da Silva comienza a vencer a un sistema de injusticia tramado por el núcleo fascista más peligroso, junto al que gobierna Colombia, de nuestra América.

Lula fue encarcelado por más de año y medio para evitar su participación en las elecciones del año 2018 y su casi segura elección como Presidente del Brasil. Acusado de haber aceptado sobornos, un apartamento del cual nunca se comprobó su propiedad, mediante un juicio amañado, como quedó evidenciado en las filtraciones de conversaciones donde un alto magistrado, actual Ministro de Justicia del Brasil, daba instrucciones a jueces y fiscales para forzar la privación de libertad de Lula, meses antes de iniciarse el proceso electoral, dado que éste punteaba las encuestas.

Esta maniobra en primer tiempo logró el objetivo, Lula no fue candidato y el impresentable candidato del fascismo ganó aquellas elecciones, para mal de las grandes mayorías brasileñas, hoy más excluidas que nunca,  y de la humanidad, esto último dado el nivel de depredación del Amazonas que ha autorizado y promueve ese gobierno.

Por cierto ni la OEA, ni la Unión Europea, ni el gobierno de los Estados Unidos y sus aliados consideraron que esa elección no fuera justa, ni la declararon inexistente porque al candidato favorito, Lula, se le impidió participar. Digo esto porque la excusa principal por la cual estos actores internacionales, incluyendo al propio gobierno brasileño, desconocen al gobierno del Presidente Nicolas Maduro se basa en que el proceso electoral en Venezuela del año 2018 no fue justo, porque un dirigente político de la derecha, quien de manera pública y notoria planificó, organizó, convocó y ejecutó un proceso de lucha violenta y armada con el fin de derrocar a las instituciones democráticas en el año 2014, no pudo participar por estar sentenciado judicialmente y privado de libertad, 4 años antes de las elecciones presidenciales celebradas el año pasado en nuestro país. Es un doble rasero descarado el de los poderes mundiales.

En fin, en un contexto de rebelión general en nuestra América contra todas esas élites fascistas, celebramos este primer paso hacia la justicia en el caso del incansable e histórico luchador por las causas de los trabajadores, de los campesinos, de los indios del Brasil y un entusiasta promotor, junto al Comandante Chávez, de la unión de los pueblos de nuestra América y del África.

Lula, el mejor Presidente que ha tenido el Brasil, Lula el que redujo el hambre y la exclusión social y racial en ese pueblo hermano. Lula está en la calle y no lo para nadie, nuestros pueblos están en la calle y no los para nadie. ¡Venceremos!   

NEOLIBERALISMO PARA PRINCIPIANTES

Elías Jaua Milano

Por estos días todos hablamos de la rebelión que protagonizan los pueblos del continente contra el neoliberalismo. Necesario es saber cuáles son las principales políticas de este modelo y sus consecuencias en los pueblos que los llevan a  insurgir de manera explosiva.

El modelo neoliberal tiene su sustento teórico en las tesis monetaristas del economista norteamericano Milton Friedman, a partir del cual se desarrollan políticas en materia de disciplina fiscal con el objetivo de lograr estabilizar los indicadores macroeconómicos (déficit, inflación, etc);  de desregulación estatal para favorecer la liberación del mercado, especialmente del mercado financiero y comercial; de transferencia de activos y competencias públicas al sector privado; de la reducción de la inversión social y productiva, así como de la eliminación de cualquier tipo de subsidio a los sectores más vulnerados.

El fin último es reducir la masa monetaria en manos de la gente para lograr la estabilidad macroeconómica y la expansión de los sectores financieros y comerciales en el contexto de una economía globalizadora. Tal fin se traduce  para la mayoría de la población en despidos masivos de los empleos formales y su paso hacia ocupaciones informales precarias; disminución del poder adquisitivo y  exclusión del consumo necesario de las grandes mayorías trabajadoras y la limitación de acceso al goce de derechos fundamentales como la educación y la salud.

La población sometida a este tipo de políticas se ve obligada a trabajar en condiciones de sobrexplotación y endeudarse sistemáticamente para sostener unas condiciones mínimas de vida, a la vez que, mediante procesos de alienación,  acepta que la exclusión social es parte de la naturaleza.

Sin embargo, en la medida que el modelo avanza en la privatización de todos los aspectos de la vida social, los diques de contención se resquebrajan y se produce el parto de los pueblos, como lo estamos viendo con admiración en las calles de nuestra hermana República de Chile y en la votación del pueblo argentino el pasado domingo 27 de octubre de este año 2019.

Frente a ese modelo, nosotros los bolivarianos y bolivarianas bajo el liderazgo de nuestro Comandante Chávez, con el fin de encauzar programáticamente las rebeliones populares y militares,  antineoliberales, que protagonizamos entre 1989 y 1992, enarbolamos la Agenda Alternativa Bolivariana como modelo para frenar la consolidación neoliberal en Venezuela.

Las bases programáticas del modelo planteado por Chávez en 1997, establecen que el propósito de nuestras  políticas económicas persigue la satisfacción de las necesidades básicas de los seres humanos, alimentación, salud, educación, vivienda, vestido, recreación. En tal propósito avanzamos, como nunca antes en nuestra historia,  en la primera década de este siglo XXI. Nuestro pueblo lo sabe porque lo vivió. 

¿De qué manera se logró? Recuperando el rol del Estado para que, conjuntamente con el sector privado tradicional y los sujetos de la naciente economía popular, y en el marco de una planificación estratégica, se elevara la producción nacional,  a partir de la democratización de las políticas crediticias y otros apoyos, y el consumo nacional, mediante la recuperación sostenida del poder adquisitivo del pueblo trabajador y la inclusión de los sectores históricamente marginados. Producción y consumo fueron las palancas fundamentales para el periodo de mayor crecimiento económico con los más altos niveles de inclusión social registrados en Venezuela.

Hoy, frente a la ofensiva popular antineoliberal, necesario es revisar nuestros fundamentos programáticos e identificar las claves, en este ahora, para que nuestro pueblo y los pueblos de Nuestra América puedan retornar el camino de la construcción de una sociedad humanamente gratificante. Ese es el mayor y más urgente desafío de las corrientes democráticas populares que estamos en batalla en nuestra región. Con Cristina Fernández, decimos ¡Neoliberalismo, nunca más!

LOS PUEBLOS AVISAN

Elías Jaua Milano

Los pueblos van avisando, mandan señales que arriba nadie oye, ni ve, o simplemente ignoran.

A propósito de los recientes estallidos sociales en Ecuador y Chile, en el primer caso contra el intento de imponer un paquete neoliberal y en el segundo como consecuencia de la exclusión estructural que ha causado la aplicación sistemática y continuada de esas políticas neoliberales a lo largo de cuatro décadas, las elites dominantes, los medios y hasta muchos académicos se preguntan: “¿Cómo ocurrió?, si el día anterior nada indicaba que una explosión popular pudiera suceder”. “¿Cómo es que no nos dimos cuenta?”, se excusan los dirigentes políticos.

Al respecto, considero que las rebeliones sociales no son sorpresivas, son absolutamente previsibles, bajo el principio de tales acciones tales consecuencias,  y además los pueblos avisan.

La aplicación de modelos de exclusión política, económica, social y cultural; las profundas brechas de desigualdad social; la impudicia en el ejercicio del poder y en el disfrute de las riquezas, la mayoría mal habidas, por parte de las élites políticas y empresariales; el control social a través de la alienación, el clientelismo y la represión policial y la impunidad de los que tienen poder son los ingredientes principales para un hervidero social.  El que siembra vientos, cosecha tempestades, reza el dicho de los pueblos sabios y libres.

Los pueblos van avisando, mandan señales que arriba nadie oye, ni ve, o simplemente ignoran.  Veamos algunos de esos avisos que los pueblos envían  a las cúpulas dirigentes, a lo largos de años, a veces  de décadas:

  1. Abstención electoral creciente en los procesos de consulta popular para la elección de las autoridades, lo que expresa que el grueso de la población ha dejado de legitimar el sistema político. No se siente expresado, ni representando por nadie.
  2. Desafiliación de las organizaciones públicas, políticas y sociales. Partidos, gremios, sindicatos, organizaciones sociales, de cualquier signo ideológico, se van vaciando de pueblo, hasta quedar convertidas en cascarones vacíos u ocupadas por un pequeño grupo de “irreductibles” que asumen, equivocadamente, que representan a la mayoría.
  3. Aparente pasividad, la gente deja de protestar, de demandar ante las autoridades no porque estén felices, sino porque saben que no obtendrán de estas ninguna respuesta o solución. El calvario va por dentro.
  4. Anomia social expresada a través de la resolución ilegal de los problemas; recurrentes episodios de violencia social, pequeños, en distintas partes, en tiempos diferentes; incremento de la criminalidad, pérdida de mediación de las dirigencias políticas y sociales y la relación Estado-Sociedad queda reducida a una interlocución represiva con la policía.
  5. El comentario popular en las calles, en las reuniones familiares, en las actividades recreativas, deportivas, entre otras, hecho en tercera persona: “Más temprano que tarde, aquí va a pasar algo, la gente se va a cansar”. El pueblo, siempre sabe lo que va hacer y lo anuncia.

Como bien decía el Presidente mártir Salvador Allende, en su última alocución, aquel fatídico 11 de septiembre de 1973, en Chile: “Los procesos sociales no se detienen…” La rebelión de los pueblos contra la exclusión y en la búsqueda de un modelo donde puedan vivir bien, con justicia, con igualdad con dignidad podrá ser dilatada, contenida pero al final, si no hay rectificaciones profundas y sinceras en el plano ético, político, económico, social y cultural, éstos se van a manifestar ejerciendo el supremo derecho humano a la rebelión.

Decía el General Ezequiel Zamora: “Hay que escuchar al pueblo, siempre escuchar al pueblo”; nos los recordaba el Comandante Chávez, en la alocución del 8 de diciembre de 2012: “Escuchando al pueblo, siempre escuchando al pueblo”. Escuchemos siempre, rectifiquemos a tiempo y avancemos con nuestro pueblo en la recuperación y consolidación de un modo de vida humanamente gratificante.

GOLPE DE TIMÓN

Elías Jaua Milano

“… el espíritu de la Comuna que es mucho más importante que la misma Comuna, la cultura comunal… es parte del alma de este proyecto”.

Hace 7 años nuestro Comandante Chávez realizó una alocución televisada, desde una reunión con sus ministros y ministras,  reunión ésta reseñada  y titulada por un medio impreso como “Golpe de Timón”. Y así quedó nombrada para la posteridad.

En ella el recién reelecto Presidente Chávez,  para el periodo 2013-2019, expuso con claridad ideológica el camino del Socialismo Bolivariano.

Nos insistía allí en el carácter democrático de nuestra revolución:

“Una de las cosas esencialmente nuevas en nuestro modelo es su carácter democrático, democrático, una nueva hegemonía democrática y por tanto eso nos obliga a nosotros a qué; no a imponer sino a convencer, a convencer”.

Hugo Chávez nos recalcaba en la referida alocución, entre muchas otras cosas, los principios  de nuestro modelo económico:

“Un Estado que produce riqueza, un país que produce riqueza, un Estado que lleva parte de las riendas de la producción de la riqueza (…) constituye la base de la acumulación, que luego se conecta con un modelo de distribución igualitario, o que busca la igualdad, que promueve la igualdad, que genera la igualdad diría Bolívar, “establecida y practicada” en Venezuela”.

Como idea central de las orientaciones de aquel día, el Comandante insistía, más allá de un cambio en las condiciones materiales, en la transformación cultural del modo de convivencia entre nosotros y nosotras:

“… el espíritu de la Comuna que es mucho más importante que la misma Comuna, la cultura comunal… es parte del alma de este proyecto”.

Rescato estos tres aspectos centrales del llamado Golpe de Timón: la democracia, el papel del Estado en la producción y distribución de riqueza y la conformación de un nuevo modo solidario de relaciones sociales.

La limitación, condicionamiento o conculcación del protagonismo democrático del pueblo; el fraccionamiento y debilitamiento del rol del Estado en la gobernabilidad económica; el establecimiento de relaciones clientelares e individualizadas, siempre comprenderán un rumbo distinto al trazado por Hugo Chávez.

Al respecto, creo que siempre debemos estar atentos a las desviaciones que las circunstancias pueden imponer, a las confusiones ideológicas que genera un momento tan complejo como el que nos toca vivir y que nos pueden hacer perder el rumbo, para poder rectificar a tiempo en el sentido que Chávez nos demandaba aquel 20 de octubre de 2012:

“La autocrítica, es para rectificar, no para seguirla haciendo al vacío, o lanzando como al vacío, es para actuar ya”.

Esas rectificaciones son las que hoy demanda el pueblo que sufre, resiste y lucha contra la agresión extranjera y la afrenta de todos los días contra su derecho a vivir con tranquilidad.

Hoy más que nunca: ¡Democracia protagónica; producción y gobernabilidad económica; construcción solidaria y popular de soluciones!, para recuperar el rumbo en la construcción de una sociedad donde quepamos  todos y todas con Independencia, igualdad, justicia y dignidad. Ese es el rumbo trazado, ese es el camino de Chávez.

POR EL CAMINO

Elías Jaua Milano

Por encima de las desviaciones, me quedo con la madres cocineras cocinando a leña

Escribo este artículo, más bien una nota,  en la ruta. En los últimos días he realizado un recorrido desde Mérida, por el Sur y la Costa Oriental del Lago, hasta Maracaibo. Pasando por El Vigía, Caja Seca, La Ceiba, Mene Grande, Cabimas, entre otras poblaciones.  Hemos visto realidades, hemos escuchado a un pueblo que resiste en medio de grandes dificultades, hemos conversado y discutido con el poder popular organizado y también con el trabajador, el vendedor de carretera, el pequeño comerciante, las maestras y los estudiantes.

El propio pueblo se pregunta, cómo se aguanta una situación tan difícil como la actual. Las respuestas son múltiples: resignación, miedo, conciencia, confianza en que lograremos superar este momento, que Venezuela es grande y la vamos a sacar adelante.

Yo concluyo que la conciencia acerca de que la Independencia y la dignidad de la Patria no son negociables; que  una guerra es lo peor que nos puede pasar y la confianza, que viene de la profunda Fe de nuestro pueblo y su conocimiento de las potencialidades que tiene Venezuela, en que vamos a salir bien librados y  vamos a lograr un buen porvenir.

Por encima de las desviaciones, que las situaciones caóticas profundizan, como el contrabando, la corrupción, la explotación y la miseria humana, me quedo con las virtudes de las maestras que van caminando kilómetros a dar clases; con la madres cocineras cocinando a leña; con la alegría de los niños y niñas celebrando el Día de la Resistencia Indígena; con el Teniente de la Guardia combatiendo con firmeza las mafias en las colas para abastecer gasolina; con el mediano productor que está vendiendo un tractor, pero no para irse del país, sino para sembrar más; con la familia emprendedora que montó una taguarita para vender comida en la carretera;  con el pequeño comerciante que saquearon meses atrás y que volvió abrir con las vidrieras rotas; con el empresario que mantiene su empresa funcionando; con un grupo de nuevos bachilleres entusiasmados con su próximo ingreso a la Universidad de Los Andes; con los comuneros y comuneras que producen y auto gestionan en medio de la situación; con los comunicadores populares empeñados en explicar las causas de los problemas y defender el legado programático de la Revolución Bolivariana; con servidores públicos asqueados de la corrupción y con ganas de luchar contra ese flagelo; con académicos y técnicos que aportan propuestas de soluciones; con las bases del chavismo que perseveran por el camino de Chávez.

Todos ellos y ellas existen, los conocí, los abracé, les reconocí. Ellos y ellas son la semilla que se abrirá paso entre el lodazal, para que germine la Patria buena donde vamos a caber todas y todos con igualdad, justicia y dignidad.

Hay que reconocer los problemas que la confrontación y la agresión han generado, para poder evidenciar la grandeza del pueblo que la sufre y la resiste, pero no se corrompe, ni se entrega, ni se rinde. ¡Honor y gloria al digno pueblo de Venezuela!

Sigo por el camino, rumbo a Caracas, con la firme convicción de que el pueblo vencerá, la Patria vencerá. Dios mediante, así será.