A PATA

Elías Jaua Milano.


 

En marzo de 1994, tras 2 años de lucha de nuestro pueblo, del histórico movimiento revolucionario venezolano, junto a intelectuales patriotas y de izquierda, logramos que el Comandante Chávez fuera liberado. De inmediato, en las paredes de toda Venezuela apareció la consigna “La esperanza está en la calle”. Esa frase resumía el anhelo de un pueblo por un país independiente, con igualdad social, una sociedad honesta, como bien lo explicó nuestro Comandante en varias oportunidades y que en anteriores artículos hemos citado.

 

A PATA

Somos el pueblo de Chávez, el pueblo de a pie, el #PuebloSabioYLibre de Venezuela

La columna de campesinos y campesinas, que caminaron más de 400 Kms., desde el estado Portuguesa hasta Caracas, traían como consignas la defensa de la Independencia contra la agresión imperialista; de la igualdad social frente a la exclusión y el atropello al campesinado; de lucha contra los mecanismos de corrupción que les dificultan su derecho a producir. Ellos y ellas son expresión, 24 años después de que el Comandante Chávez saliera de prisión, que la esperanza hoy más que nunca sigue en la calle.

El recibimiento por parte de nuestro compañero Presidente Nicolás Maduro Moros y la apertura de un debate abierto y franco con voceros y voceras de la Marcha Campesina Admirable, es expresión del carácter más genuino de nuestra revolución, democracia protagónica, rebelde y propositiva. Ese diálogo crítico, entre el compañero Presidente y los campesinos y campesinas, también demostró que ya no solo es esperanza, sino que también hay altos niveles de conciencia en el seno del pueblo profundo. Chávez no aró en el mar.

No quiero dejar de señalar que ese nivel de conciencia, también lo aprecié en las delegadas y delegados, especialmente en las y los territoriales, los que vienen de las bases, durante las sesiones del IV Congreso del PSUV.

El nivel de comprensión de las causas reales de la compleja situación que confrontamos, las posibles soluciones y la aspiración de mayor participación en la toma de decisiones, de más poder para el pueblo, fueron planteados con irreverencia en la discusión. En este punto quiero ratificar el reconocimiento a nuestro Camarada Nicolás Maduro como Presidente del Partido, como siempre lo he hecho desde el año 2013, tras la partida física de nuestro líder histórico y fundacional, Hugo Chávez.

Finalmente, quiero agradecer como militante revolucionario a los campesinos y campesinas que se vinieron “A pata”, hasta Caracas, por haber levantado un hermoso imaginario de refundación ética que recorre hoy el país y por demostrar que si se puede luchar dentro de la revolución sin dividirla y que por el contrario es necesario seguir luchando para fortalecerla. Como siempre nos alentaba el Comandante: “Uds. pueden criticar, pueden demandar, pueden interpelar, pueden estar molestos, pueden protestar, pero nunca abandonar la revolución”.

Por el camino de Chávez, siempre venceremos.

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PD: este artículo fue escrito antes del grave atentado contra la persona del Compañero Presidente Nicolás Maduro Moros, el día de ayer durante al acto de celebración del Aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana, vaya nuestro repudio como venezolano, frente a esta vil agresión contra el Jefe del Estado venezolano, vaya nuestra solidaridad con mi compañero y hermano Nicolás Maduro Moros.

¡No podrán con nosotros!

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LA MARCHA VICTORIOSA DE LA REVOLUCIÓN

Elías Jaua Milano.


 

En estas horas cuando recordamos la vida de nuestro Comandante Chávez y se desarrolla el IV Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela, fundado por él, construido por millones de patriotas, se me vienen a la mente muchos recuerdos, se acrecienta el compromiso con su legado y nos asaltan sus angustias permanentes: “No podemos acomodarnos en el poder, hay que sentir como el pueblo”; “No podemos terminar como los compañeros de Bolívar, de Zamora, que casi todos llegaron al gobierno, pero ninguno hizo ninguna revolución”; “Tenemos que ser como Bolívar, no como Páez”.

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Tenemos que garantizar la marcha victoriosa de la Revolución.

Que el sacrificio del Comandante no se pierda, depende de nuestra valentía, de nuestro coraje para rectificar los errores y reafirmarnos en nuestras líneas programáticas Independencia, igualdad, lucha contra la corrupción, democracia revolucionaria, poder para el pueblo y economía mixta productiva que se sintetizan en la propuesta del Socialismo Bolivariano del Siglo XXI.

El 8 de diciembre de 2012 el Comandante Chávez nos dejó el camino señalado “En cualquier circunstancia, nosotros debemos garantizar la Marcha de la Revolución Bolivariana, la marcha victoriosa de esta revolución, la democracia nueva, que aquí esta ordenada por el pueblo Constituyente; construyendo la vía venezolana al socialismo, con amplia participación, con amplias libertades”.

Como lo expresé en el bautizo del libro de recopilación de mis artículos “Despejando el Horizonte, por el Camino de Chávez”, aprovecho para agradecer la presencia compañera de mis entrañables camaradas de todas las batallas, no concibo otra manera de despejar el horizonte que no sea por el camino trazado por Chávez, por el camino de la democracia nueva, del poder constituyente, de la participación popular, de plenas libertades para el pueblo, por el camino venezolano hacia el socialismo. Solo por ese, siempre venceremos.

           

COHERENCIA

Elías Jaua Milano.


 

Independencia, igualdad, democracia protagónica y poder popular constituyente, economía mixta y lucha contra la corrupción son las líneas programáticas sobre las cuales nuestro Comandante Chávez convocó y unificó a las más diversas corrientes del pensamiento patriótico y popular en 1998. Como lo hemos escrito en anteriores oportunidades, a lo largo de todos sus discursos, documentos y las políticas desarrolladas por el Comandante hasta el año 2012, hay una coherencia histórica e ideológica.

 

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Coherencia ideológica e histórica entre nuestro decir y el hacer, gran enseñanza del comandante Chávez.

A partir del año 2005, superadas las consecuencias de las agresiones imperialistas del año 2002 y subsiguientes, Chávez plantea que el desarrollo, de esas líneas programáticas, es imposible en una sociedad capitalista y propone entonces su tesis para construir en Venezuela un modelo socialista del siglo XXI, el Socialismo Bolivariano. Reivindicando siempre el carácter esencialmente democrático del mismo y que este se iría construyendo a lo largo de una transición que debía ser humanamente gratificante.

El IV Congreso del PSUV debe comenzar por allí sus funciones. Un balance del desarrollo de las líneas programáticas iniciales y de la construcción del modelo del Socialismo Bolivariano.

Igualmente, desde la coherencia política e ideológica, en el marco de las 7 líneas de acción planteadas por el compañero Presidente Nicolás Maduro, los delegados y delegadas asistentes deberán expresar el diagnostico recogido en las asambleas de las Unidades de Batalla Bolívar Chávez y lo que se dice en la calle y aportar propuestas para superar las dificultades que la guerra económica, y también nuestros errores, han ocasionado.

Las soluciones debemos encontrarlas desde nuestro modelo socialista, especialmente en el área económica. Régimen cambiario, política de precios, política de producción nacional, formas de propiedad, política de subsidios y lucha contra la corrupción son temas que deben ser abordados a “Calzón quitao”, para contrastar nuestras opiniones y encontrar salidas al laberinto actual de la economía nacional.  

Estas salidas deben ser viables técnicamente, pero sobre todo políticamente. No olvidemos que la guerra ha dejado regado un polvorín y a un polvorín regado no se le acerca la candela. Mosca.

Finalmente, el IV Congreso está llamado a discutir y a proponer sobre la estructura organizativa de nuestro Partido.  Al respecto, decimos que es impostergable que se restituya el pleno funcionamiento de todas las instancias de dirección; que se establezcan garantías estatutarias para el desarrollo de una cultura del debate de las ideas, de la crítica y la autocrítica constructiva y que como expresión de confianza en nuestra militancia se convoque a elecciones universales, directas y secretas para la elección de la Dirección Nacional y posteriormente en el resto de los niveles de dirección.

Vamos al IV Congreso de nuestro Partido Socialista Unido de Venezuela, con el mejor espíritu de contribuir a la reunificación de nuestras fuerzas en torno al camarada Presidente Nicolás Maduro; a la reafirmación de las líneas programáticas de nuestro modelo socialista bolivariano impulsado por Chávez, y a contribuir en la búsqueda de soluciones que nuestro pueblo demanda para recuperar una vida cotidiana humanamente gratificante.    

Reafirmo lo dicho, el PSUV lo hemos construido entre todos y todas, en el PSUV cabemos todos y todas con equilibrio interno, reconociéndonos y escuchándonos, sobre todo escuchando al pueblo y manteniendo la coherencia entre lo que se postula y lo que se practica. Que así sea.

           

CONFIAR EN EL PUEBLO

Elías Jaua Milano.


 

Domingo 15 de julio de 2018, día de la final del mundial de futbol en Rusia, día de los niños y las niñas, vaya la bendición y nuestro compromiso para ellos y ellas de seguir luchando por un mundo donde no sean separados de sus padres; donde no sean explotados y abusados. Un mundo nuevo donde tengan garantizados todos sus derechos para vivir felices.

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Orgulloso del Nivel de debate desde mi UBCH

Este día hemos sido convocados para elegir de manera pública, en asambleas abiertas de nuestras Unidades de Batalla Bolívar Chávez (UBCH) a los delegados y delegadas al IV Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela. ¡Vamos!, en cualquier circunstancia y frente a cualquier condicionamiento, asistamos a nuestras asambleas con el más profundo y puro espíritu chavista.

Compatriota, haz lo que tu conciencia te indique hacer. Quienes deben revisarse en su condición de chavistas, son quienes intenten condicionar tu derecho a elegir.

Haz que en cada asamblea renazca la rebelde esperanza, con la cual nuestro Comandante Chávez nos llamó a fundar nuestro PSUV: “El Partido Socialista Unido deberá ser el más democrático de los partidos de la historia venezolana. Así será, el más democrático. Dentro de él se discutirá, se abrirá el compás. En este nuevo partido se elegirá por las bases a los líderes”. Así nos convocó Chávez, en diciembre de 2006. 

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Con Zamora y Chávez decimos “Hay que escuchar siempre al pueblo, siempre escuchar al pueblo”

Este espíritu de debate y eleccionario no se ha podido desarrollar siempre, autocríticamente debemos asumirlo. Podemos justificarnos en las difíciles circunstancias que nos han tocado atravesar, pero consideramos que ha llegado la hora de la rectificación. 

El compañero Presidente Nicolás Maduro, cuando el 4 de junio de este año 2018 nos convocó al IV Congreso, expresó: “Hacerlo de nuevo, una gran rectificación, nuevos métodos de dirección (…) Cambiar todo lo que tenga que ser cambiado, renovar todo lo que tenga que ser renovado, la crítica y la autocrítica al Gobierno y al partido respectivamente”.

Necesario es decir que esos procesos de transformación interna no son fáciles, ni de inmediato cumplimiento. La costumbre de los métodos hasta ahora utilizados, ofrecerá siempre resistencia a los cambios necesarios dentro de la organización. Se generan susceptibilidades a la crítica, a la autocrítica y mucho más a la rectificación. La interpelación no es bienvenida por quienes creen que todo va bien, “porque estamos ganando elecciones”.    

La cultura del burocratismo autoritario se estremece ante el debate auténticamente crítico; se espanta ante la consulta a las bases. No es nuevo, conocemos sus tesis contrarias a las convocatorias del Comandante Chávez a elecciones por la base para elegir la primera dirección del PSUV, en 2008, y luego para escoger a nuestro candidatos y candidatas a la Asamblea Nacional del año 2010.  Frente a esa resistencia fue que el Comandante plantó cara públicamente ese año, cuando nos legó la frase “Me la juego con las bases, me la juego con el pueblo”.    

El burocratismo autoritario pocas veces ha salido favorecido en estos procesos internos, de allí su temor. La misma resistencia la hemos visto en los últimos tiempos cuando el camarada Presidente Nicolás Maduro convocó a las elecciones por la base para escoger a los candidatos a la Asamblea Nacional del año 2015, “eso nos va a dividir”; o a registrarse para el Carnet de la Patria, “no va a ir nadie y quedaremos en evidencia”; ni que hablar del espeluque cuando Nicolás tomó la iniciativa de convocar a Constituyente, “estamos entregando la revolución, allí no va a votar nadie”.

Conocida es la repuesta del pueblo a la desconfianza del burocratismo autoritario. En el fondo se trata de resolver ese dilema, se confía o no se confía. No tengo dudas, hay que confiar en el pueblo al que pertenecemos, pero hay que confiar siempre.

De igual manera, la burocracia autoritaria es alérgica al debate de las corrientes de pensamiento y opinión, categoría siempre reivindicada por nuestro Comandante Chávez. Cuando aparece la crítica y la autocrítica cierran el compás, clausuran las instancias, se atrincheran el discurso de la unidad y la disciplina, apelan a la descalificación personal.

Debatir, contrastar opiniones, promover las rectificaciones no es fraccional, por el contrario, es la base de la unidad en la diversidad que hace viable políticamente a una organización revolucionaria.

Camaradas militantes del PSUV, que ninguno, ninguna se sienta amilanado. La renovación de los métodos de dirección, de elección y la profundización de la democracia interna será el resultado de nuestra lucha, de nuestra constancia, de nuestra convicción de que sí podremos.

Convencido estoy que esa renovación a la que nos convoca nuestro camarada Nicolás Maduro, es indispensable para garantizar la base política que nos permita enfrentar la agresión extranjera y lograr la recuperación y expansión de la estabilidad política, económica y social que nuestra revolución alcanzó en la primera década de este siglo XXI y seguir construyendo de manera democrática nuestro modelo del Socialismo Bolivariano. Confiando en el pueblo, Dios mediante, así será.        

NUESTRA PATRIA VENEZUELA

Elías Jaua Milano.


 

Hace 207 años, los patriotas de 1811 proclamaron nuestra Independencia y tras 14 años de luchas, batallas, derrotas y victorias la conquistaron para toda Suramérica.

Hoy nos toca, a esta generación de venezolanos y venezolanas, defender el derecho a la autodeterminación y a la dignidad nacional frente a la agresión del gobierno estadounidense y operada con desparpajo desde Bogotá.

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El pueblo venezolano repudia las agresiones extranjeras

En el contexto de este mes donde nació la República, en 1811, necesario es recordar que la oligarquía colombiana trazó, desde mediados del siglo XIX, una estrategia para expandir su territorio a costa de despojarnos del nuestro.

Como lo expresó Andrés Eloy Blanco, “Venezuela ha perdido la quinta parte de su territorio sin disparar un tiro”, al oponerse al Tratado sobre demarcación de fronteras y navegación de ríos comunes entre Venezuela y Colombia, en 1941, donde se “legalizó” los 100 años de despojo de nuestro territorio.

En verdad ese despojo iniciado desde la década del 40 del siglo XIX, se había producido mientras nuestra Patria se ahogó en sangre, en interminables guerras civiles, hasta principios del siglo XX. Es por ello que concluimos que la desestabilización y los conflictos internos de Venezuela han sido funcionales al plan expansionista de la codiciosa oligarquía colombiana.

La élite bogotana trabaja para que se produzca la guerra civil en Venezuela y continuar su plan de ocupación. Sus objetivos son todo el territorio de La Guajira; el Golfo de Venezuela; franjas territoriales de los estados Táchira y Mérida y más allá de las orillas venezolanas del Arauca, el Meta y el Orinoco.

Ese es el plan. Por eso desarrollan una campaña de satanización internacional contra Venezuela; promueven la crisis en la frontera común; por eso nos hacen la guerra económica; por eso financian, entrenan y arman a los generadores de violencia contra Venezuela. Está claro vienen por más.

Y ante la historia los nombres de María Corina Machado, subordinada al genocida Álvaro Uribe, y de Julio Borges empleado servil del inefable Juan Manuel Santos serán tristemente registrados, junto a sus respectivas camarillas, como la quinta columna que sirvieron a estos planes de la oligarquía bogotana, para arrebatarnos más territorio venezolano, nuestro suelo patrio, el suelo de todos los venezolanos y venezolanas.

Igual preocupación genera la activa agresión guyanesa, alentada por las trasnacionales petroleras, para consumar el robo de nuestro territorio Esequibo.

¡No pasarán! Ni unos, ni otros. Para ello debemos fortalecer nuestra unidad nacional, la unidad del pueblo, mediante el reconocimiento y participación de la pluralidad del pensamiento bolivariano venezolano.

Es necesario que todo patriota se sienta incluido en la recuperación del tejido ético de nuestra sociedad; de la producción y la innovación nacional; de una nueva democratización de todas las instancias de participación y decisión; de la lucha para recuperar paulatinamente la normalidad de la vida cotidiana, especialmente de la estabilidad económica, en fin, que todo venezolano, venezolana se sienta que puede ejercer sus derechos con plenitud.

Solo así, todos y todas nos sentiremos auténticamente unidos en torno a nuestro objetivo más preciado, la Patria que nos legó el Padre Bolívar: Nuestra Patria Venezuela. Amén.

NO TENGAMOS MIEDO

Elías Jaua Milano.


 

El chavismo como expresión de una de las más amplias alianzas de fuerzas populares y patrióticas que se haya conformado en Venezuela, obra de nuestro Comandante Chávez, no ha tenido miedo frente a los sistemáticos ataques del Imperio más poderoso del mundo. Golpes fascistas, sabotaje petrolero, injertos paramilitares, guarimbas terroristas, amenazas de invasión militar, guerra económica sostenida, sanciones y bloqueo económico de facto, nada de eso ha podido detener nuestra voluntad de defender la Independencia y de construir una sociedad donde quepamos todos y todas con igualdad, justicia y dignidad, nuestro Socialismo Bolivariano.

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La rebelde esperanza del pueblo toma calle.

Para continuar el camino victorioso de la Revolución Bolivariana, el chavismo tampoco debe tenerle miedo a ejercer su derecho a interpelar y a protestar contra el burocratismo autoritario, contra la corrupción, contra lo mal hecho y contra la indolencia que mina la moral de un pueblo que ha tenido y tiene el coraje de enfrentar las más graves agresiones imperiales.

El campesino tiene el derecho a defender sus tierras y a reclamar acceso a financiamiento e insumos para producir alimentos; el servidor público tiene derecho a luchar por su salario frente a la especulación salvaje del capitalismo y a reclamar un trato digno dentro de sus instituciones; el trabajador tiene derecho a demandar que las empresas de propiedad social sean bien gerenciadas y tengan los insumos y repuestos para producir y tiene el deber de denunciar el desvío de la producción hacia las mafias de bachaqueros; el comunero  tiene derecho a exigir que se le reconozca como un sujeto de gobierno real en su territorio; el estudiante tiene derecho a protestar por un servicio de alimentación regular y de calidad; los pobladores de los  barrios y caseríos tienen el derecho de alzar su voz contra el abuso policial, de los revendedores de gas y del abuso agravado de los transportistas; el militante del PSUV tiene derecho a plantear con libertad sus opiniones y a ejercer plenamente su soberanía popular.

Como cantaba Alí Primera: “Aunque diga groserías el pueblo tiene derechos”. El pueblo también tiene el deber de abandonar la pasividad frente a tanta ignominia del capitalismo salvaje y del burocratismo autoritario. Tiene el deber de organizarse para luchar por sus derechos.

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La gente defendió la propiedad comunal de La Minka.

Por eso celebro las acciones de protesta pacífica ejercida por organizaciones de base del Poder Popular, esta última semana, la primera en la Comuna Comandante Adrián Moncada, en Lara, donde toda la comunidad evitó el decomiso ilegal, por parte de policías municipales, de los sacos de azúcar destinados a la distribución planificada; la toma pacífica del Instituto Nacional de Tierras en Barinas, por sectores campesinos revolucionarios,  denunciado los desalojos y asesinatos de sus compañeros en ese Estado; y la contundente respuesta de los CLAPS de la Av. Fuerzas Armadas, en Caracas, ante el intento de desalojo forzoso por parte de funcionarios judiciales y policiales al colectivo de jóvenes que administra una exitosa experiencia de distribución planificada de pan, en la panadería La Minka. Igualmente, destaco la refundación del Comité de Usuarios de la Vega, para hacer frente al atropello de los dueños de líneas de transportes, que humillan a nuestro pueblo.

La rebelde esperanza del pueblo comienza a tomar calle, de manera organizada y pacífica, y eso es garantía de vitalidad para la Revolución Bolivariana. Recordemos la frase de nuestro Comandante Chávez. “Uds. tienen derecho a criticar, a interpelar, a demandar, a protestar, pero no abandonen nunca la Revolución”.

La dirigencia revolucionaria no debe tener miedo al pueblo que interpela y protesta. La dirigencia revolucionaria debe cada día más confiar en los sujetos del Poder Popular que heroicamente han protagonizado las más recientes victorias electorales, en una demostración suprema de madurez política.  Asumamos el pensamiento de nuestro Padre Simón Bolívar “Confío más en el buen tino del pueblo frente a las grandes resoluciones”.

El IV Congreso del PSUV debe ser el espacio para que los poderes creadores del pueblo se expresen libremente y se produzca el parto de las ideas revolucionarias que nos conduzcan a despejar el horizonte hacia la estabilidad política, económica, social y a la restauración del tejido ético de nuestra sociedad.

No nos convirtamos en una clase política, en términos del autor Gaetano Mosca, es decir una dirigencia política cuyo último fin es perpetuarse en el poder a través de un manejo administrativo de la política. No hagamos un Congreso gatopardeano, “donde todo cambie, para que nada cambie”.

Convirtamos el IV Congreso del PSUV, en el espacio para la reunificación de nuestras fuerzas, la transformación democrática de los métodos de dirección y para la construcción de las soluciones concretas, a partir del debate franco de los problemas que confrontamos.

No le tengamos miedo a las bases, apostemos a que del ejercicio de su soberanía se relegitimen y emerjan los auténticos liderazgos. Construyamos hegemonía democrática, es decir orientemos y convenzamos ética y políticamente.

Militantes del PSUV, Uds. tienen derecho a debatir y a elegir. Yo no tengo vuelta atrás, con nuestro Comandante digo, “Me la juego con las bases, me la juego con el pueblo”. Por el camino de Chávez, y no por otro, siempre venceremos.

ENEMIGO DE LA HUMANIDAD

Elías Jaua Milano.


El imperialismo, existe y mata, escribió Eduardo Galeano escritor nuestro americano. Y humilla a la humanidad, agregamos nosotros.

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El Imperio al desnudo. Enjaular niños, crimen de lesa humanidad.

Las atroces imágenes de niños y niñas en jaulas de “retención”, en territorio de los Estados Unidos de América, son la brutal expresión de un sistema supremacista que animaliza al resto de los seres humanos, a los que no son ellos, a los diferentes, a los que considera nadie.

Las elites racistas en su afán de negar la existencia de otros seres humanos, diferentes a sus parámetros físicos y culturales, siempre encuentran una “solución final”. Soluciones finales fueron los millones de seres humanos esclavizados y martirizados por el colonialismo en los territorios invadidos; los hornos de cremación en los campos de concentración nazi; los vuelos de la muerte en la dictadura de Videla en Argentina; los falsos positivos en Colombia y ahora las jaulas con niños y niñas en territorio estadounidense.

A fin de cuenta, pensarán ellos, como dijera una vez el genocida Augusto Pinochet para exculparse de sus crímenes, “No se puede violar los derechos humanos de quienes no son seres humanos”.

La separación de niños y niñas de sus padres, es una violación abierta a la Convención internacional de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Encerrarlos en jaulas, es un crimen de lesa humanidad.

Este crimen no ocurrió esta semana que termina, tiene años sucediendo. Sólo que la imagen “filtrada”, ha sorprendido a la gente buena de este mundo,  adoradores del “modo de vida americano” y ha dado pruebas a quienes luchamos por una auténtica humanidad, de que estamos enfrentando una amenaza racista que no podemos seguir subestimando.

La culta Europa y los Estados Unidos, autoproclamados garantes de los derechos humanos, después de provocar verdaderas “crisis humanitarias” sembrando de bandas terroristas a África y al Medio Oriente; y expoliando económicamente a los pueblos de México y Centro América, tienen en sus puertas a millones de seres humanos, clamando por los derechos que perdieron en sus países, caotizados por las intervenciones humanitarias.

La respuesta del capitalismo al caos que ha ocasionado, es volver a los campos de concentración de seres humanos o convertir el Mar Mediterráneo, la Franja de Gaza y la frontera mexicana, entre otros lugares del mundo, en la gran tumba de los pobres del Siglo XXI.

El imperialismo se muestra al desnudo como enemigo de la humanidad. ¿Quién sanciona a los imperialistas? Vaya doble rasero el de la llamada comunidad internacional. A eso nos enfrentamos los venezolanos y venezolanas todos los días.

Hoy es Carabobo, hace 197 años derrotamos militarmente al colonialismo supremacista en estas tierras benditas, con Bolívar al frente. Compatriotas, hoy nos toca librar la misma batalla.  Bolívar sigue al frente y nos obliga, como siempre nos recuerda el General Pérez Arcay, Maestro de nuestro Comandante Chávez.  

Ahora tenemos que hacerlo desde las ideas, desde la innovación, desde la producción, desde una ética auténticamente humana que nos diferencie de los enjauladores de niños y niñas y que nos permita recuperar y expandir la estabilidad y la prosperidad que alcanzamos en la primera década de este siglo, bajo nuestro propio modelo socialista.

Tenemos que lograr que nuestra tierra y nuestra bandera cobije a todos los hijos e hijas de Venezuela. Que encuentren aquí las mejores condiciones para el desarrollo individual y colectivo. Por eso luchamos.  

Hoy más que nunca resuenan las palabras de nuestro Comandante Chávez en las Naciones Unidas: “Huele azufre todavía”. Todavía el diablo del capitalismo anda suelto por este mundo y eso nos obliga a los y las militantes de la causa socialista, a unirnos y a redoblar nuestros esfuerzos para lograr, como cantaba Alí Primera, que sea humana la humanidad.