PUEBLO SABIO Y LIBRE

Elias Jaua Milano.

Hoy más que nunca cantamos con Alí Primera: “Hay que alzarse con la luz para vencer las oscurana…”. Tras la superación del grave ataque al Sistema Eléctrico Nacional y sus consecuencias sobre el resto de los servicios públicos, ha quedado claro que la voluntad general de esta Nación está a favor de la estabilidad política y de la solución de los problemas de la vida cotidiana.

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Somos un #PuebloSabioYLibre, que reclama ser escuchado y no acepta ser espectador de una confrontación que no coloca en el centro sus preocupaciones.

Insistimos, el plan de la organización Voluntad Popular ha fracasado a lo interno del país. El autoproclamado no logró la correlación popular ni militar para consumar  el llamado “quiebre”  social e institucional. Sin embargo, nadie debe cantar victoria, dado que este plan está apuntalado en una inédita intervención extranjera, liderada por el actual gobierno de los Estados Unidos, que sin duda ha debilitado internacionalmente a la institucionalidad venezolana, ha secuestrado importantes activos empresariales y monetarios de la República y ha logrado colocar a nuestra población en un estado de conmoción emocional y agravado su condición de vida material.

 En los encuentros con el movimiento popular que realizo semanalmente y en entrevistas en radio en el interior del país, con participación de usuarios y usuarias  vía telefónica o de redes, la preocupación que más sigue pesando, en medio de la angustia por la posibilidad de una guerra, son los precios especulativos de los alimentos y medicinas, seguido de los problemas en los servicios públicos.

Una vez más expreso la percepción de que la inmensa mayoría de la población cada día siente el conflicto político lejano de sus principales preocupaciones y anhelos, el pueblo se siente espectador de una confrontación que no coloca sus intereses y sus opiniones en el centro del debate.

El pueblo siente que esta disputa no deja saldos a su favor, no apunta a construir soluciones que le restituyan la tranquilidad a su vida cotidiana. El pueblo reclama respuesta a sus problemas diarios y protagonismo en la toma de decisiones.

Hay que destrancar el juego. El gobierno de Donald Trump debe comprender, tras casi dos meses de amenazas y agresiones, que el pueblo venezolano nunca aceptará un Presidente impuesto desde el extranjero.    

Somos un pueblo sabio y libre que demanda un acuerdo de convivencia pacífica y democrática, preservando nuestra Independencia y dignidad nacional.  

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EN ESTAS HORAS

                                                                                     Elías Jaua Milano.


Escribo este artículo, entre los apagones y alumbrones de estas horas que transcurren. Evidencia de la batalla que están librando los técnicos de la Corporación Eléctrica para recuperar nuestra principal fuente de energía, el complejo hidroeléctrico del Guri.

Estas horas de angustia, zozobra y penurias son parte de la nueva etapa de la agresión extranjera, se trata de la estrategia de “muerte lenta”, “por asfixia”, insinuada por Elliott Abrams, comisionado presidencial para agredir a Venezuela,   cacareada por el Senador Marco Rubio y proclamada por el Secretario de Estado, Mike Pompeo, el pasado viernes 8 de marzo en sus redes sociales: “No hay comida, no hay medicina, no hay energía. No habrá Maduro”.

Habíamos escrito, en el artículo de la semana pasada, que tras no haber podido cumplir el objetivo, en la primera etapa de la agresión,  “el quiebre” popular, militar, mediante el chantaje, la amenaza, el miedo y el intento fallido de vulnerar nuestro territorio,  ejecutarían nuevas modalidades de intervención. Hemos sufrido la primera de ellas en estas horas.

En estas horas, también se ha ratificado la inquebrantable voluntad de querer vivir en paz de la casi totalidad de los venezolanos y venezolanas, que estamos aquí en nuestra Patria, en nuestra tierra, en nuestro suelo sagrado.

El jueves pasado, al inicio del apagón,  cooperamos con el transporte de personas varadas en las puertas de las estaciones del Metro.  Al azar le di la “cola” a una señora que me dijo “Chávez no los dio todo, por él y por nuestro orgullo de ser venezolanos aguantamos todo esto”;  otra familia, más adelante, me dijo “Uds. los políticos tienen que resolver esto, el pueblo está sufriendo mucho”.  Es la voz del pueblo de la calle. Decía Ezequiel Zamora “Hay que escuchar al pueblo, siempre escuchar el pueblo”, estar conectado a sus angustias, a sus esperanzas. Hugo Chávez fue Maestro en este sentido.

Hay que reflexionar,  sobre todos quienes quieren imponer desde el extranjero a un “presidente”, no elegido,  mediante el uso del bloqueo financieros,  el sabotaje, el embargo ilegal de activos nacionales en el extranjero, la intimidación y la amenaza del uso de la fuerza. Todas esas prácticas violan el derecho internacional, si es que todavía existe, y constituyen delitos internacionales en tanto que afectan la vida de millones de seres humano de una Nación.

El gobierno constitucional del Presidente Nicolás Maduro debe formalizar las denuncias y demandas ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y el Tribunal Penal Internacional, acusando al gobierno de Donald Trump y sus “socios”  en América Latina y Europa de estos crímenes contra el pueblo de Venezuela, en función de  salvaguardar la vida y la dignidad de nuestro pueblo.  El referido tweet de Pompeo es la más reciente prueba, no habrá comida, no habrá medicinas, no habrá energía para que se vaya Maduro, es su mensaje para toda una Nación pacífica.

Los centenares de miles de familias que han perdido alimentos por falta de refrigeración,  los y las millones de personas que siguen privadas de sistemas de transportes masivos; los y las que tienen dificultades  en el acceso a los servicios de salud, son las principales víctimas de esta agresión.

Nuestro pueblo es más grande que sus agresores y que nuestros errores. Los dirigentes del Partido Voluntad Popular no pueden pretender arrebatar el poder político, a costa del sufrimiento de millones de familias venezolanas, apoyados en una potencia extranjera. Es un acto de cobardía, que la historia está registrando.

En filas revolucionarias, debemos dejar la ingenuidad. Los gringos no van a retroceder, cantar victorias anticipadas no contribuye a elevar la conciencia nacional sobre el desafío que tenemos al frente. La vida de la República está en juego.

Necesario es desechar las ilusiones y desde la realidad construir una estrategia  patriótica, popular, política y democrática para que la victoria de la paz con dignidad sea irreversible y todo nuestro pueblo recupere la tranquilidad en su vida cotidiana y la esperanza de construir una sociedad donde quepamos todos y todas, con igualdad, justicia y dignidad.

Una sociedad donde nos respetemos en nuestra diversidad, donde convivamos en nuestras diferencias. Esa será la victoria de todo, de todo, el pueblo venezolano. Pueblo gigante, al que pertenecemos y al cual cada día comprendemos y admiramos más. ¡Que viva el Pueblo!.

LA DISPUTA POR LA PAZ

Elías Jaua Milano.


El plan pensado, diseñado y pactado con el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, por parte de Leopoldo López, de autoproclamar de manera inconstitucional e imponer, bajo la amenaza de una intervención militar extranjera, un presidente paralelo, al Presidente constitucional Nicolás Maduro no dio los resultados esperados, en la primera etapa.

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“En nuestras manos no se perderá la República.”

Los artífices de este plan esperaban que la autoproclamación generaría un apoyo popular general, que sumado a la amenaza de agresión militar por parte Donald Trump y su equipo de gobierno produciría el “quiebre” de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) a favor de la presidencia paralela. Ninguna de las dos cosas ocurrió. Por contrario, la inmensa mayoría de la población rechaza la intervención extranjera y la guerra como solución al conflicto político y las FANB, agredidas en su honor por el propio Trump, han respondido fortaleciendo su unidad interna, con mucha madurez democrática y con un elevado espíritu patriótico.

Tras 30 días del desarrollo de esta peligrosa aventura, Voluntad Popular no logró construir una correlación de fuerza popular y militar, a lo interno del país, que sustentará el gobierno de facto. Algunas de las razones que explican el incumplimiento de esos objetivos son: la incomprensión de que la población asume el conflicto político como la principal causa de los problemas económicos y sociales que padece, y que no está dispuesta a acompañar ningún plan que profundice las dificultades con las cuales tiene que lidiar todos los días; el desconocimiento de los valores profundamente democráticos, patrióticos y populares de la institución militar venezolana; el desprecio por el sano patriotismo bolivariano que anida en el espíritu de nuestro pueblo y finalmente porque esta estrategia no es compartida por la mayoría de los partidos opositores, que la acompañan obligados, de brazo caídos, bajo el peso que les impone las directrices emanadas desde la Casa Blanca.

El 23 de febrero de 2019 marcó el fin de la primera etapa del plan, al no poder ingresar los cargamentos de manera forzada, dado que no habían podido crear las condiciones en Venezuela para tal despropósito, a todas luces violatorio de nuestra soberanía nacional y del derecho internacional. Sin embargo, habían logrado mediante los falsos positivos, las imágenes que “ablandaran” la opinión pública internacional para la siguiente fase de la agresión.

El domingo 24 de febrero del año en curso, el autoproclamado a través de las redes sociales expresa que ahora “todas las opciones están abiertas”, repitiendo la frase con la cual Donald Trump, responde cuando se le pregunta sobre la posibilidad una invasión militar en Venezuela.

Grave, muy grave, la afirmación hecha por el diputado Juan Guaidó y más grave es cuando afirmó que lo plantearía en la reunión del Grupo de Lima, efectuada el 25 de febrero en Bogotá, como efectivamente lo hizo, señalando que Venezuela era un peligro para sus vecinos y que había que actuar con premura.   

Ahora bien, lo que sucedió ese lunes 25 de febrero, después de la declaración y foto conjunta de Mike Pence, Vicepresidente de USA, Iván Duque, Presidente de Colombia y el diputado Guaidó, fue que la Unión Europea emite una declaración contundente rechazando el uso de la fuerza. En paralelo gobiernos como los de México, Uruguay, Cuba y organizaciones no gubernamentales internacionales, históricamente opositoras a la Revolución Bolivariana, desarrollan pronunciamientos en distintas modalidades rechazando la intervención militar en Venezuela.

Finalmente, la declaración de la referida cumbre presidencial, realizada en Bogotá, termina expresando el rechazo al uso de la fuerza contra Venezuela y el reconocimiento de que los venezolanos, en el marco de la Constitución, son los que deben guiar la solución del conflicto político.

¿Qué pasó al interior de esa reunión para que se contrariara de esa manera la tesis del gobierno de los Estados Unidos y la solicitud expresa de explorar todas las “opciones” por parte del autoproclamado? Sin duda alguna que la imposibilidad de crear condiciones al interior de Venezuela por parte de Partido Voluntad Popular, tal cual fue reclamado por el Vicepresidente Pence a Guaidó, hacen dudar a muchos gobiernos sobre esta opción extrema.

Los gobiernos del llamado Grupo de Lima, están sometidos también a presiones internas, de factores políticos, económicos y fundamentalmente de sus propias fuerzas militares que no justifican acompañar un conflicto belico en la región, de alto impacto en todos sus países, por un problema político interno en Venezuela. Es conocida, de manera extraoficial, el firme rechazo de los militares brasileños a subornidrase a una estrategia norteamericana en ese sentido.

Es importante hacer notar una variante en la posición norteamericana, en la resolución que presentaron ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y que fue bloqueada por China, Rusia y otros países ya no solicitan el apoyo al “presidente interino” y por primera vez hablan de las elecciones, sin pasos previos, como una solución. Para analizar en profundidad.

No se puede cantar victoria, conocida es la manera improvisada y compulsiva de la actual administración norteamericana. El incremento de la asfixia económica y la opción del uso de la fuerza, bajo cualquier pretexto y modalidad, sigue siendo una amenaza real para el pueblo venezolano. La victoria de la paz con dignidad depende exclusivamente de la comprensión y madurez, conque nosotros los venezolanos y venezolanas encaremos este desafío histórico.

Solo un acuerdo nacional entre todos los factores políticos, de elevado compromiso con la dignidad de la Patria y de alta sensibilidad con los dolores del pueblo venezolano, pueblo que hoy ve acrecentado sus problemas y sus angustias tras 30 días de amenaza a su derecho a vivir en paz, podrá desmontar este entramado de agresiones económicas y militares que está en marcha.

Necesario es volver a la política como espacio de confrontación de ideas, de proyectos de desarrollos de nuestro país. Que el pueblo sienta, como lo sintió en la primera década de este siglo XXI, que la política sirve para vivir bien, para desarrollarse de manera individual y colectiva.

Cuando el pueblo percibe que la política es una simple disputa por el poder entre grupos, a costa de lo que sea, se retira y allí la democracia y la vida de la República entran en riesgo.  Volvamos a las reglas del juego constitucional, volvamos al reconocimiento político, volvamos a confiar en el protagonismo del pueblo para la resolución de los grandes desafíos, como siempre confiaron el Libertador Simón Bolívar y el Comandante Chávez.

En las manos de esta generación de venezolanos y venezolanas no se puede perder la República. ¡No hay pueblo vencido! ¡La Patria vencerá!. Dios mediante, así será.   

27 F. 30 AÑOS DE REBELIÓN

Elías Jaua Milano.


El mayor desmentido, al “cuento de hadas” que se ha pretendido imponer como matriz durante estos años, en este sentido: “Venezuela, antes de la aparición del chavismo, era un país unido donde todos vivíamos bien y felices, sin más diferencias que la der ser de Los Leones o del Magallanes”, son los sucesos de los días 27, 28 de Febrero, 1 y 2 de marzo y subsiguientes de 1989. Ocurridos 3 años antes de la irrupción de Hugo Chávez en el escenario político y 10 años antes de su llegada al  gobierno.

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Hoy, nos rebelamos contra la amenaza y el chantaje por parte del gobierno de los Estados Unidos y sus “socios”.

Aquellos días, las mayorías marginadas explotaron con una inmensa ira social, característica de sectores sociales sometidos a la exclusión social, económica, política y cultural durante décadas y controlados a través del clientelismo político, la alienación cultural y la represión sistemática. Tras las primeras horas de la rebelión social vino la respuesta clasista y racista de las elites dominantes, mediante el ejercicio brutal de la fuerza represiva del Estado y su consecuencia, la mayor masacre cometida de manera sistemática por parte de gobierno alguno, el gobierno de Carlos Andrés Pérez y santificada por toda la élite dominante de entonces.

La imposición extranjera de un conjunto de medidas económicas y sociales fue el detonante que hizo estallar el supuesto modelo de conciliación de clases impuesto a través del populismo, el engaño y la violencia del Estado.

No éramos un país unido, éramos y lamentablemente seguimos siendo una sociedad atravesada por una profunda fractura social y cultural. Esa fractura fue amainada en lo económico y social, en la primera década de este siglo, por el inmenso esfuerzo de inversión social hecho por el Comandante Hugo Chávez que redujo la desigualdad en la distribución del ingreso nacional, generando los niveles de inclusión más altos de nuestra historia.

Sin embargo, la respuesta de las elites históricamente dominantes ante este esfuerzo de cerrar la herida, fue hacer todo lo posible por mantener abierta la fractura política y cultural a través de prácticas de odio social contra la base social que sustenta a esta fuerza histórico social que hoy conformamos el Chavismo.

Tanto odio clasista y racista de las élites, a ratos ha tenido como respuesta la intolerancia, y de evento en evento de confrontación,  la fractura se ha ensachado de nuevo, tal vez más grande que hace 30 años.

30 años en el que la rebelión popular que insurgio aquel 27 de Febrero, no ha cesado de manifestarse de distintas formas y maneras: rebeliones militares populares del 4 de Febrero y 27 de noviembre de 1992; las luchas estudiantiles y populares a lo largo de la década de los 90; victoria  de Chávez el 6 de diciembre de 1998; proceso popular constituyente de 1999, 13 de abril de 2002;  Referéndum donde fue ratificado Chávez en la presidencia en agosto del 2004; la insurgencia y expansión del poder popular organizado y en ejercicio de gobierno directo,  a lo largo de la primera década de este siglo; la resistencia contra el desconocimiento político al chavismo, el odio de clases y la violencia fascista,  a lo largo de estos 20 años y especialmente durante estos últimos 6 años.

Hoy, como desde hace 30 años seguimos en rebelión, contra la imposición extranjera. Ayer contra un paquete de medidas económicas, hoy contra el intento de imponernos, mediante la amenaza de una invasión, a  un “presidente” que no ha sido elegido por el pueblo. Pero también seguimos en rebelión contra la reaparición de los viejos flagelos, causa de fondo de los sucesos de 1989, que habíamos logrado disminuir en la primera década de la Revolución Bolivariana, y que no vamos aceptar que se instalen de nuevo en la vida nacional, como parte del “orden natural”.

Hoy, nos rebelamos contra la amenaza y el chantaje por parte del gobierno de los Estados Unidos y sus “socios”.  Hoy,  nos rebelamos contra la traición, expresada a través de la cobardía, la deslealtad a la Patria, la corrupción, la indolencia y la deslealtad al pueblo.

Convencido estoy de que la única manera que cerremos la fractura social, que desde hace más de 500 años nos trae por los trágicos “vaivenes” de nuestra historia, es reconocernos como venezolanos y venezolanas, en nuestra diversidad social, política y cultural, y a partir de allí sentar la bases de la convivencia pacífica que nos permita construir una sociedad donde quepamos todos y todas con justicia, igualdad y dignidad.

Honor y gloria a los mártires del 89 y de todos los tiempos de rebelión. Hoy más que nunca decimos como hace 30 años ¡No hay pueblo vencido! ¡La Patria Vencerá!. Dios mediante, pueblo mediante así será.

ANTÍDOTOS CONTRA EL FASCISMO 

Compendio Horizonte en Disputa

ANTÍDOTOS CONTRA EL FASCISMO 

Lectura obligada en tiempos de amenaza a la República Bolivariana de Venezuela

¿QUÉ VA A PASAR?

Publicado en 9 febrero, 2019

Elías Jaua Milano.

Ante el desafío histórico que supone el intento de imponernos desde el extranjero, mediante el chantaje y la amenaza militar, un Presidente que nadie en Venezuela ha elegido es nuestro deber como patriotas, hacer valer nuestra Independencia y autodeterminación nacional, frente a tamaño agravio a la dignidad nacional y a nuestro derecho a vivir en paz.

¡La patria está primero! Solo unidos como #PuebloSabioYLibre Venceremos

¡La patria está primero! Solo unidos como #PuebloSabioYLibre Venceremos

En medio de esta grave circunstancia, en los encuentros que realizo con muchos sectores organizados del movimiento popular, de las bases de nuestro partido y con el pueblo en general, incluso más allá de las fuerzas chavistas, nos preguntan ¿Qué va a pasar? Frente a la pregunta, promuevo el debate y la reflexión y en todos esos intercambios hay puntos comunes para la mayoría ¡Hay que evitar la guerra!, preservar nuestra soberanía y la paz con dignidad, además existe el reconocimiento de que hoy en nuestro país, más allá de cualquier diferencia, hay un solo Presidente constitucional en ejercicio real del gobierno, Nicolás Maduro.

De igual manera, existe la opinión generalizada de que se requiere un cambio revolucionario de la actual situación ética, política, económica y social que atravesamos. “Esto no puede seguir así”.

Ahora bien, más importante que predecir sobre qué va a pasar, es ¿Qué hacer? De esos intercambios, también se generan algunas propuestas de tareas, frente a cualquier circunstancia, que paso a enumerar:

1. Hay que desarrollar el más amplio debate en el seno de nuestras familias, comunidades, centros de trabajo y en los medios de comunicación, a los cuales tengamos acceso, acerca de la gravedad de la amenaza que enfrentamos y que solo con la conciencia patriótica y la madurez democrática de la mayoría de nosotros podemos evitar la agresión militar extranjera y la guerra civil, encontrando soluciones que partan del pleno ejercicio de la soberanía popular. Todavía, hoy más que nunca, es el momento de la política, de las ideas, de los argumentos.

2. No ser parte del guión de la guerra psicológica y de las falsas noticias. Debemos verificar bien la información, antes de creerla y divulgarla. La verdad y la serenidad son fundamentales para ganar esta batalla por la paz.

3. Debemos agradecer, apoyar y divulgar todas las iniciativas de solidaridad que están realizando organizaciones sociales, partidos y gobiernos en todo el mundo para evitar la intervención militar en nuestro país y que promuevan propuestas de diálogo, para que los venezolanos y venezolanas encontremos una solución democrática y pacífica a esta confrontación.

4. Respaldar y apoyar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela, en el cumplimiento del rol histórico que le corresponde, ser garante armado de la Independencia y la unidad de la Nación, la integralidad territorial del país, la paz de la República y el respeto a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

5. Ejercer el liderazgo político, social, religioso, moral en los territorios donde vivimos y promover los mayores niveles de solidaridad y convivencia pacífica frente a la promoción del fraticidio. Más allá de nuestras profundas diferencias políticas, todos somos venezolanos y venezolanas, no somos enemigos.

6. Planificar la seguridad integral en nuestros territorios para garantizar, en cualquier circunstancia, la vida y la dignidad de nuestras familias y comunidades. Identificar las estrategias y los medios para hacerlo.

7. Iniciar, promover o acelerar todos los proyectos productivos a escala nacional y comunal, de manera especial en materia de rubros básicos para la alimentación.

Tengamos confianza en que nuestra voluntad mayoritaria de paz y nuestra dignidad nacional, pondrá freno a la guerra y que encontraremos, en el marco de nuestra Constitución, el mecanismo para superar esta tropelía contra nuestra soberanía nacional y contra nuestra democracia.

Ahora más que nunca, serenidad y firmeza. ¡La Patria está primero! ¡La Patria vencerá!

CHÁVEZ CUMPLIÓ

Publicado en 2 febrero, 2019

Elías Jaua Milano.

Hace 20 años, el Comandante Hugo Chávez asumió la Presidencia de la República. La grave situación política, económica y social que hoy estamos confrontando, por las razones que conocemos y hemos abordados en artículos anteriores, se le pretende achacar a Chávez y al modelo soberano, productivo, de inclusión, igualdad social y protagonismo popular que él desarrolló, entre el año 1999 y el 2013, especialmente a partir del 2004, tras lograr la estabilidad política, derrotando democráticamente al golpismo.

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¡Chávez cumplió!

Hoy quiebro lanzas por su esfuerzo, por sus logros, por su sacrificio, por su amor por Venezuela y los humildes de esta Patria y escribo este artículo en defensa de Hugo Chávez.

Pensé llenar este escrito de cifras estadísticas. Pero no, más bien voy a apelar a las vivencias, de quienes me leen, durante su periodo de gobierno, 1999 2013.

En lo político, Hugo Chávez cumplió llamando a un proceso constituyente amplio, plural, participativo y refundando la Republica y sus instituciones, promoviendo la aprobación popular de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999; recuperó el vigor de la democracia electoral llevando los niveles de participación a más del 80% y ganando todas las elecciones presidenciales con más del 55 % de los votos; reconoció el poder protagónico del pueblo en sus territorios y sectores a través de los Consejos Comunales, Comunas, Mesas de Agua, Consejos de campesinos, de indígenas, de trabajadores, etc.; respetó la pluralidad de los movimientos y organizaciones sociales y las apoyó; siempre reconoció la existencia de la oposición, ganándoles la casi totalidad de las contiendas en buena lid y reconociéndoles sus victorias.

Derrotó de manera democrática y en el marco del respeto a los derechos humanos previstos en la Constitución, como nunca antes había ocurrido en Venezuela, los procesos de desestabilización golpistas ocurridos en los años 2001, 2002, 2003 y en el año 2007. Fundó una nueva doctrina patriótica, democrática y popular en el ámbito militar.

En lo social, Hugo Chávez saldó la deuda social acumulada por 100 años de capitalismo rentístico. Sacó cerca de 10 millones de seres humanos de la pobreza; garantizó la alimentación de toda la población, por primera en nuestra historia el hambre se convirtió en una excepción durante su gobierno; envío médicos por miles, medicinas por millones a los hospitales y a las barriadas populares; rescató y masificó la seguridad social para los adultos mayores; expandió las redes de agua, luz, telefonía, entre otros servicios a donde nunca antes habían llegado; logró que los más altos porcentajes de niños, niñas, jóvenes se incorporaran al sistema educativo, los bachilleres sin cupo desaparecieron; defendió a decenas de miles de familias de clase media, logrando salvar sus viviendas de las estafas inmobiliarias y garantizó que iguales cantidades de ese sector accedieran a una vivienda nueva y que millones de familias de los sectores populares obtuvieran una vivienda digna. Nos convirtió en potencia deportiva y promovió la masificación del deporte. Rescató y nos hizo sentir orgullosos de las expresiones de nuestra diversidad étnica cultural.

Hugo Chávez reivindicó el papel protagónico de la Mujer y de la juventud en la transformación de la sociedad.

Y más allá de los derechos sociales esenciales, promovió políticas para que toda la población tuviera acceso a tecnologías, turismo, medios de transporte, etc.

En lo económico, Hugo Chávez con su liderazgo logró una política de precios petroleros justos; defendió el manejo soberano del ingreso nacional, garantizó la justa distribución de ese ingreso nacional; recuperó las empresas del Estado, financió y apoyo al sector privado, promovió la emergencia de la economía social, comunal; incrementó a niveles históricos la producción agrícola e industrial ; garantizó acceso a la tierra, insumos y maquinarias agrícolas a los campesinos, a los indígenas y a todos los productores por igual, de la misma manera actuó con los grandes, medianos y pequeños industriales; incrementó a niveles históricos el empleo formal y el salario de todos los trabajadores.

Construyó una plataforma en ciencia y tecnología, industria y agricultura que nunca antes había tenido nuestro país y que es la garantía para nuestra recuperación.

En lo territorial, Hugo Chávez impulsó el desarrollo de infraestructuras de vialidad, telecomunicaciones, energéticas, industriales, de agua, de salud, de educación y de sistemas de transporte masivos en todo el territorio nacional para garantizar la permanencia de la población en sus pueblos natales.

En lo internacional, Hugo Chávez logró que Venezuela fuera respetada en el mundo, defendiendo con pasión nuestra Independencia y nuestra dignidad nacional; fue el gran promotor de la unión, cooperación y la paz en nuestro continente y de un mundo pluripolar donde se respete el derecho internacional.

Son muchos más los logros, las cifras que los sustentan están registradas en los organismos nacionales e internacionales, pero sobre todo apelo al registro de tu memoria, a ti que me lees, de lo que viviste en tiempos de Chávez y tú me dirás si es cierto o no lo que escribo.

Que tuvo errores y omisiones, cierto. Que de ellos hablen sus detractores, como alguna vez dijo el siempre recordado, compatriota William Lara: “Con Chávez, hasta en sus errores”.

De manera especial defiendo a Chávez como el líder que siempre asumió su responsabilidad en primera persona, bien frente a crisis políticas, como las del 2002; bien frente a tragedias naturales como el deslave de 1999, o las inundaciones del 2010; o en la crisis eléctrica de ese mismo año.

Siempre al frente, reconociendo errores, tomando decisiones; bien frente a derrotas electorales como las del 2007; bien frente a su propia enfermedad desde 2011. Lo defiendo como el ser humano de los pequeños y profundos detalles con su pueblo y con nosotros sus compañeros y compañeras de sueños y de luchas. Lo defiendo como un político honesto, que falleció sin riquezas materiales y defendiendo sus ideas con la verdad.

¡Chavez cumplió! Y demostró que su modelo del Socialismo Bolivariano fue exitoso para las grandes mayorías que lograron los más altos niveles de libertad y protagonismo político; de igualdad en el acceso a los derechos sociales, de estabilidad política, económica y social y que sintieron como nunca antes el orgullo de ser venezolanos y venezolanas.

Si hoy fuera 6 de diciembre de 1998, volvería a votar por Hugo Chávez. ¡Viva Chávez, carajo!

Hoy es 2019, nos toca evitar la guerra, ganar la paz con dignidad, refundar nuestro modelo de desarrollo político, económico y social y proyectar nuestra Patria hacia un buen porvenir.

Siempre que se defiende una idea justa habrá mañana, siempre se encontrará de nuevo el camino de la victoria. Dios mediante, nosotros mediante asi será. ¡La Patria está primero! ¡Viva Venezuela!

RUMBO VICTORIOSO

Publicado en 8 diciembre, 2018

Elías Jaua Milano.

Hace 20 años, el 6 de diciembre del año1998, el pueblo venezolano tuvo el encuentro con una autentica victoria bajo el liderazgo del Comandante Hugo Chávez. La victoria siempre luchada, cien veces postergada, a veces lograda y después traicionada por dirigentes débiles y corruptos, al fin la conquistamos aquel bendito día.

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Chávez nos condujo al camino de la victoria con esperanza, Liderazgo Auténtico, organization, Una Estrategia de Poder y de la ONU Programa revolucionario.

Más allá del anecdotario, en estos días es necesario rescatar de la historia contada por el propio Chávez, las claves del proceso de acumulación de fuerza que nos permitió despejar el horizonte de la Patria, aquel diciembre, para que esa etapa sea fuente de pedagogía política permanente para las presentes y futuras generaciones de revolucionarios y revolucionarias.

En libro autobiográfico “Hugo Chávez, Mi Primera Vida. Conversaciones con Ignacio Ramonet”, el Comandante nos va describiendo como, durante una parte de la década de los 90, se van sentando las bases para garantizar aquella victoria popular, veamos:

La esperanza: “En la mentalidad colectiva de la sociedad venezolana de los años 1992 a 1998, radicaba en el renacimiento de la esperanza. El pueblo volvía a reclamar su derecho a soñar y, más aún su obligación de luchar por ese sueño”. (Pág. 625).

El papel del líder: “Una voz interior me decía de cumplir con mi deber y asumir esa misión. Me convencí que debía liderar el país si quería cambiarlo” (Pág. 688).

El proceso organizativo: “Me puse a recorrer Venezuela de punta a punta (…) Conseguimos organizar el Movimiento en todas partes (…) Día tras día, casi sin descanso, durante los años 1994, 1995, 1996. (Pág. 623).

La estrategia de poder: “En Valencia, el 19 de abril de 1997, se tomaron dos decisiones: primero, crear un instrumento político electoral; y segundo: lanzar mi precandidatura” “Ahí decidimos crear el partido Movimiento V República, y definimos su basamento, su programa y la candidatura”. (Pág. 690).

El programa: La Agenda Alternativa Bolivariana para superar los ejes problemáticos nacionales: “Pobreza: Crisis social y desigualdad en el ingreso. Desnacionalización: Deuda externa, apertura petrolera y privatizaciones”. OBJETIVOS: “Elevar en el corto plazo el nivel y calidad de vida de la población venezolana, por encima del umbral básico, constituido por el conjunto de sus necesidades físicas, sociales, culturales y políticas”. “Contribuir a la reivindicación de nuestra independencia nacional y a la reafirmación de nuestra soberanía”.

Necesario es decir que bajo ese programa alternativo Hugo Chávez logró aglutinar una de las más amplias alianzas patrióticas y populares que haya conocido nuestra historia política, construida desde las bases de nuestro pueblo. Esa alianza fue el Polo Patriótico de 1998.

Compatriotas, los proceso descritos por el propio Chávez, en los textos referidos, fueron las claves para la histórica victoria popular. Es una obligación moral, reivindicar siempre que el Comandante cumplió a cabalidad su compromiso con el pueblo: Lideró una apertura democrática en lo político, social, económico y cultural a través del proceso constituyente, iniciado en 1999.

A partir del año 2004, una vez superado el desconocimiento y la arremetida golpista ocurrida entre 2001 y 2003, Chávez logra consolidar uno de los periodos históricos de mayor crecimiento económico, con inclusión social; con garantías del pleno ejercicio de todos los derechos; con un modelo de producción y distribución de alimentos, que convirtió el flagelo del hambre en una excepción, durante esa primera década de este siglo XXI; con la reivindicación plena de nuestra Independencia política y de la soberanía petrolera y económica y dejó como legado una conciencia de poder en el pueblo, para defender la Patria y seguir el rumbo victorioso de la Revolución.

Por primera vez un líder no traiciona la esperanza de un pueblo. Gracias por eso, Comandante Chávez.

Ahora nos toca a nosotros evitar un retroceso histórico, no podemos permitir que se instale de nuevo la lógica del capitalismo neoliberal entre los venezolanos y venezolanas, que justifique la expoliación de nuestras riquezas nacionales y la exclusión social, política, económica y cultural para las grandes mayorías populares. Eso fue lo que nos demandó Hugo Chávez, el 8 de diciembre de 2012, en su último mensaje público a la Nación:

“No faltarán los que traten de aprovechar coyunturas difíciles para mantener ese empeño de la restauración del capitalismo, del neoliberalismo, para acabar con la Patria. No, no podrán, ante esta circunstancia de nuevas dificultades -del tamaño que fueren- la respuesta de todos y de todas los patriotas, los revolucionarios, los que sentimos a la Patria hasta en las vísceras como diría Augusto Mijares, es unidad, lucha, batalla y victoria”.

Aquel día, Chávez también nos indicó sobre que valores y principios político ideológicos debíamos mantener el camino victorioso, que con él al frente habíamos construido:

“Y en cualquier circunstancia nosotros debemos garantizar la marcha de la Revolución Bolivariana, la marcha victoriosa de esta Revolución, construyendo la democracia nueva, que aquí está ordenada por el pueblo en Constituyente; construyendo la vía venezolana al socialismo, con amplia participación, en amplias libertades”.

Con lealtad a ese rumbo político ideológico, seguimos luchando por el camino de Chávez.

¡Hasta la victoria siempre, Comandante Chávez!

INVERSIONES SÍ, DESPOJO NO 

Publicado en 1 diciembre, 2018

Elías Jaua Milano.

Los agentes financieros del sistema capitalista global afilan sus garras para caer sobre Venezuela y sus recursos naturales, mientras la burguesía criolla y de maletín, la de todas las horas aciagas de nuestra Patria, se prepara paara comer de las migajas del festín carroñero. El despojo absoluto tiene fecha anunciada, el año 2019.

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La Patria está primero. Venezuela si tiene posibilidad de recuperación económica, sin renunciar a su soberanía.

Solo hay que leer y escuchar a analistas políticos y económicos, nacionales e internacionales, decir que para recuperar “la arruinada y postrada economía venezolana” tenemos que hacer una apertura total en todas las áreas y sin condiciones, es decir eliminar el régimen constitucional en materia petrolera, minera, de las telecomunicaciones y pare Ud. de contar, así como subastar todos nuestros activos.

Hay que abrir las piernas exclaman de manera soez y sin un dejo de dignidad Patria, quienes desde Venezuela les hacen el coro a los buitres financieros. Afirman que hay que modificar la Constitución Bolivariana por estatista; que hay que aceptar las inversiones extranjeras sin ningún tipo de regulación soberana. Lamentablemente ese discurso permea hasta en algunas filas chavistas, lo cual evidencia grados peligrosos de confusión ideológica y de una concepción pragmática del poder, que lo asume como un fin en sí mismo, a costa de lo que sea.

Todos esos sectores y sus corifeos desde ya abren nuevas cuentas en el exterior, para recibir las respectivas comisiones como contraprestación por argumentar, facilitar y consumar el despojo a una Nación sometida a una criminal y sostenida agresión económica y financiera desde el exterior, agravada por el latrocinio cometido por un grupo de funcionarios traidores a Chávez y a nuestro pueblo, en concierto con empresarios corruptos y corruptores, la mayoría de todos ellos residentes y protegidos en los países cuyas elites políticas y económicas pretenden ocupar nuestras riquezas. Otros y otras todavía campean de manera impune en nuestro país. Cada quien deberá asumir su responsabilidad ante la ley y sobre todo ante la historia.

Compatriotas, no nos dejemos engañar con espejitos con brillo. No es cierto que nuestro marco constitucional, legal y el modelo del Socialismo Bolivariano no permitan las inversiones extranjeras y nacionales. Es aviesa la conseja sobre el imperativo de desmontar el andamiaje constitucional y las leyes fundamentales para la preservación de la soberanía, como única forma de recuperar nuestra economía.

Por supuesto que necesitamos inversiones privadas y nuestro actual marco constitucional y legal lo permite; el Proyecto Nacional Simón Bolívar nunca ha negado su importancia, porque desde siempre hemos comprendido la lógica del mercado capitalista internacional, en el cual nos toca desenvolvernos. Estamos convencidos de que, con algunas decisiones políticas y administrativas, podríamos lograr acuerdos que nos permitan acceso al capital nacional e internacional, sin renunciar a nuestra Independencia, ni a nuestra dignidad nacional.

Compatriotas, Venezuela si tiene posibilidad de recuperación económica desde una perspectiva soberana. Es necesario actuar con premura, pero con firmeza y trasparencia, para lograr romper el cerco diplomático y financiero, como condición para acceder a las fuentes de capital que nos permitan el reimpulso de nuestro aparato productivo y retomar la senda del crecimiento económico, con superación de la pobreza e inclusión social, política y cultural que logramos bajo el liderazgo del Comandante Chávez, en la primera década de este siglo XXI, la primera década de la Revolución Bolivariana.

En tal sentido, me atrevo a proponer para el debate las siguientes acciones que pueden facilitar, sin ser sometidos a un saqueo de nuestros recursos y activos nacionales, el retorno de la estabilidad política, económica y social en Venezuela, en el mediano plazo:

1. Llegar a un arreglo en materia de la deuda externa de la República y de PDVSA. En tal sentido, es necesario resolver el asunto del funcionamiento la Asamblea Nacional (Poder Legislativo), teniendo como referencia el mecanismo acordado en la mesa de diálogo y negociación, de principios de este año, en República Dominicana; o mediante la convocatoria a la soberanía popular para la elección de un nuevo parlamento.

2. Plena activación de un mercado cambiario entre privados, donde éstos, particulares nacionales y extranjeros, oferten y demanden sus divisas para el funcionamiento de sus empresas, al valor real que genere ese intercambio. Ejerciendo el Estado el papel regulador en los ámbitos que le corresponde.

3. Elaborar y desarrollar un plan de inversión en divisas, por parte del Estado, para la recuperación de la industria petrolera y petroquímica, el sistema eléctrico nacional, el sector agrícola, la agroindustria nacional y la industria siderúrgica, de manera prioritaria para las empresas de propiedad estatal, social y comunal.

4. Convocar a un proceso público y transparente de inversiones, en el marco de lo previsto en nuestra Constitución Bolivariana de 1999, en los artículos 1, de los principios fundamentales; 129, de los derechos ambientales y en el titulo VI, sobre el sistema socio económico, especialmente en los artículos 299, 301, 302 y 303. Sin en que ningún caso eso implique la privatización del reducido número de activos que posee la Nación, ni la desregulación de la protección ecológica. El sector privado, nacional o internacional, debe fundar, construir o reactivar sus propias empresas en los ámbitos donde deseen invertir, bajo los parámetros mundiales de desarrollo sustentable.

5. El Estado Venezolano debe crear y ejecutar, de manera definitiva, un sistema tributario progresivo para garantizar la justa distribución de la riqueza producida por todos los sectores de la vida económica, garantizando y expandiendo los niveles de igualdad social que habíamos logrado alcanzar, como condición indispensable para la consolidación de una sociedad auténticamente democrática.

6. La clase trabajadora venezolana debe asumir, desde la disciplina consciente, la tarea estratégica de contribuir a la recuperación de la producción nacional, como garantía de la Independencia Nacional y de la viabilidad de nuestra democracia socialista, sin
menoscabo de sus derechos laborales fundamentales.

7. El Estado debe iniciar un proceso de desmantelamiento radical de cualquier tipo de mafias que incremente los costos y los precios, dificulte o impida la actividad económica en el territorio nacional.

Los actores del sistema capitalista internacional y nacional que con seriedad quieran invertir en Venezuela, inversión que necesitamos para apalancar proyectos productivos y de innovación científico técnica, deben estar consciente que aquí encontraran un pueblo digno, capacitado, con consciencia de la importancia de la soberanía económica para nuestro propio desarrollo. Encontraran un pueblo sabio y libre y un país con una real potencialidad de rápido crecimiento en todas las áreas productivas.

A los buitres del sistema capitalista mundializado tenemos que hacerles saber, que la inmensa mayoría de nosotros los venezolanos y las venezolanas no aceptaremos ser esclavos, ni mendigos de nadie y que no permitiremos el despojo de nuestros recursos y de nuestros activos.

Compatriotas, los que de verdad sentimos y amamos profundamente a nuestra Patria, debemos trabajar por consolidar una sólida unidad nacional que nos permita encarar con dignidad y transparencia los desafíos que nos impone la sistemática agresión extranjera que persigue arrodillar a toda una Nación, ya no solo al gobierno del Presidente Nicolás Maduro, para que aceptemos pasivamente la entrega de nuestra soberanía económica y en consecuencia de nuestra Independencia.

A 20 años de nuestra patriótica victoria, liderada por el Comandante Chávez, el 6 de diciembre de 1998, ratificamos las banderas de lucha contra la desnacionalización, la exclusión social y la corrupción, es decir a favor de la Independencia, la igualdad social, la democracia protagónica y una sociedad productiva y honesta. Bajo esas banderas conformamos una gran alianza patriótica, bajo esas banderas logramos nuestra primera victoria estratégica.

Hoy, es necesario que todos los actores de la dirigencia nacional asumamos que la Patria está primero, y en consecuencia crear las condiciones políticas para que Venezuela emerja digna, soberana, productiva y prospera de las actuales circunstancias. Que así sea.

ELECCIONES OTRA VEZ 

Publicado en 24 noviembre, 2018

Elías Jaua Milano.

Comenzó la campaña para elegir a los concejales y las concejalas en todo el país, en medio de esta gran batalla que estamos librando, como pueblo venezolano, por nuestro derecho a la paz, a la autodeterminación nacional y al ejercicio de la democracia protagónica establecida en nuestra Constitución Bolivariana de 1999.

Esta es la cuarta elección que se realiza desde la instalación de la actual Asamblea Nacional Constituyente. Recordemos aquel segundo trimestre de 2017 cuando, en el contexto de la violencia terrorista que amenazaba con llevarnos a una guerra civil, el compañero Presidente Nicolás Maduro Moros tomó la iniciativa constitucional de convocar al Poder Constituyente para salvar a la República del fratricidio.

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El #PuebloSabioYLibre nuevamente el 9 de diciembre ejercerá su derecho a vivir en paz y en
democracia.

El 30 de julio de 2017, la voz de millones venezolanos y venezolanas se alzó a favor de la paz, la estabilidad institucional y la ratificación del camino democrático electoral como única forma de decidir el destino de nuestra Patria, objetivos fundamentales de la convocatoria a Constituyente.

Con la próxima elección municipal del 9 de diciembre de 2018, se cumple todo el cronograma electoral que había sido alterado producto de la desestabilización política e institucional generada por las acciones inconstitucionales, ejecutadas por la mayoría parlamentaria opositora, desde el Poder Legislativo Nacional.

Pero más allá de este breve recuento histórico acerca de cómo hemos ido retomando el camino pacifico, democrático y electoral, considero necesario destacar el papel positivo que pueden cumplir las y los miembros de esta histórica institución, el Cabildo o Concejo Municipal, en pro de la construcción de nuevas relaciones de vida comunitaria, en medio de las dificultades actuales.

El Municipio es la unidad política primaria de la organización nacional, así lo establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su artículo 168, en tanto que es en las comunidades que integran esa unidad político territorial donde se desarrolla la vida cotidiana del pueblo venezolano.

Por lo tanto, si queremos promover la emergencia de una sociedad auténticamente humana, una sociedad socialista, es allí en el territorio de lo concreto donde se debe fundar las bases de esa nueva sociedad, es allí donde el pueblo debe construir las condiciones para vivir una vida humanamente gratificante, una vida bien vivida, como lo concibió nuestro Comandante Chávez.

Más allá de la discusión sobre su pertinencia o no, los Concejos Municipales están consagrados en el artículo 175 de nuestra Constitución Bolivariana de 1999 y por lo tanto sus miembros deben ser elegidos o elegidas por el pueblo. Aprovechemos la ocasión de esta campaña electoral municipal, para dimensionar la función de estas servidoras y de
estos servidores públicos.

En tal sentido, me atrevo hacer las siguientes recomendaciones a los actuales candidatos y candidatas a las concejalías, sobre cuál debe ser el rol que deben jugar en este momento histórico:

1. Promover la emergencia del gobierno directo en las comunidades, a través de la conformación de las Comunas, como única manera de poder construir desde cada calle, cada barrio, cada urbanización las soluciones que faciliten la vida cotidiana y permitan el ejercicio protagónico del Poder Popular en los asuntos comunitarios.

2. Facilitar los procedimientos administrativos y organizativos para que las alcaldías cumplan su función básica de mantenimiento, limpieza, alumbrado y seguridad de calles, plazas, mercados, terminales, instituciones educativas, cementerios, parques, balnearios y otros espacios públicos permitiendo así que el pueblo pueda ejercer sus derechos al hábitat, al libre tránsito, a la recreación, al trabajo, al estudio, en fin, a la Ciudad.

3. Promover una cultura de la convivencia pacífica en la comunidad y en la familia, dedicando esfuerzos especialmente a las políticas de prevención contra toda forma de violencia contra la Mujer, los niños y las niñas. Garantizando los sistemas de protección oportunos y adecuados para ellas y ellos.

4. Promover las políticas preventivas contra el uso indebido de las drogas y gestionar los servicios de salud para el tratamiento de cualquier tipo de adicción y a las víctimas de la violencia.

5. Estimular y acompañar la organización de las comunidades para la producción de alimentos y otros bienes esenciales y orientar acerca de los mecanismos de apoyo y financiamiento que el Gobierno Bolivariano ha creado para tal fin.

6. Activar la contraloría social, junto al pueblo organizado, para garantizar la correcta distribución y funcionamiento de los servicios de agua, gas, electricidad, recolección de desechos sólidos y transporte.

7. Promocionar el patrimonio histórico cultural y religioso del municipio; la práctica deportiva; la sana recreación; la cultura del trabajo productivo y la honestidad. En fin, impulsar una nueva espiritualidad que nos permita reconstituir los tejidos de nuestra unidad nacional.

Futuros concejales y futuras concejalas, más allá de las funciones legislativas, de administración y control que están obligados a cumplir según el mandato constitucional, Uds. deben ser promotores y promotoras, desde abajo, de un nuevo modo de vida democrático, solidario, comunitario, socialista.

A mis camaradas de nuestro Partido Socialista Unido de Venezuela y del Gran Polo Patriótico, vaya nuestro reconocimiento por el coraje de asumir la defensa de las banderas de la Revolución Bolivariana en medio de la compleja situación económica y social. No se olviden de hablarle al pueblo de los problemas de la vida cotidiana y como junto a él podemos construir soluciones.

Nuestro pueblo necesita saber que sus dirigentes tienen conciencia de las dificultades que todos los días atraviesa la familia venezolana; demanda ser acompañado en su lucha diaria; quiere que escuchen sus propuestas para corregir errores y construir soluciones. Somos partes de un pueblo sabio y libre, confiemos en nosotros mismos.

Vamos pues candidatos y candidatas de la Revolución, vamos por el camino de Chávez a construir Poder Popular para despejar el horizonte de Venezuela. Así será.

ANTÍDOTO CONTRA EL FASCISMO 

Publicado en 03 noviembre, 2018

Elías Jaua Milano.

Frente a los resultados electorales del pasado domingo 28 de octubre de 2018, en Brasil comienzan los lamentos, las alarmas y en algunos casos hasta el regocijo intelectual porque la tesis del “Fin de Ciclo progresista” se está cumpliendo de manera inexorable.

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Por el camino de Chávez, transitamos hacia el socialismo y será por ese y no por otro camino que Venceremos.

Nos negamos a sumarnos a ese coro lastimero, por el contrario nos obligamos a seguir luchando, aquí en Venezuela, por aplicar a tiempo los antídotos que nos inmunicen para siempre contra el flagelo del totalitarismo cultural, étnico, religioso, político, económico y social. Conocida las causas de la enfermedad, apliquemos el recetario que nos da la Historia:

1. Confiar en el pueblo y en sus poderes creadores.

2. Gobernar con el pueblo, de manera democrática y honesta, para todo el pueblo.

3. Escuchar con humildad las críticas y las demandas de rectificación que hace el pueblo. Y rectificar a tiempo para garantizar la mayor suma de transparencia administrativa, estabilidad política y prosperidad económica y social.

4. Promover una cultura del reconocimiento y el tratamiento democrático de las diferencias políticas, culturales y sociales en el seno del pueblo.

5. Convocar permanentemente a la reunificación del pueblo en torno a los principios y al programa de la democracia revolucionaria.

6. Profundizar los espacios de participación y protagonismo popular en la toma de decisiones.

7. Y como decía el CHE “No confiar en el imperialismo, ni un tantito así”. Preservar en cualquier circunstancia nuestra soberanía política y económica.

Además de estos antídotos para conjurar los proyectos de exclusión social y cultural que nos intentan imponer, se requiere de un tratamiento permanente: Educación para la identidad y convivencia democrática, cultura del trabajo productivo y facilitar la emergencia del Poder Popular.

En fin, sigamos por el camino de Chávez: democracia socialista, protagonismo popular, todos los derechos para todo el pueblo y escuchar al pueblo, siempre escuchar al pueblo.

LA DEMOCRACIA SOCIALISTA 

Publicado en 20 octubre, 2018

Elías Jaua Milano.

Hace 6 años ya, el 20 de octubre del año 2012 el Comandante Chávez desarrolló, en una alocución conocida como Golpe de Timón, un conjunto de orientaciones para la construcción del Socialismo Bolivariano del Siglo XXI. Una de esas orientaciones consistió en reafirmar el carácter esencialmente democrático de nuestro proyecto revolucionario, diferenciándolo claramente del modelo totalitario y de control de la sociedad en el que derivó la experiencia socialista de la Unión Soviética. En su mensaje
de aquel día, Chávez deja para la posteridad su concepción del Socialismo:

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Chávez construyó desde las calles y juntos al pueblo las bases Democracia Socialista.

“El socialismo libera; el socialismo es democracia y la democracia es socialismo en lo político, en lo social y en lo económico”.

Más adelante, en ese discurso, el Comandante insiste en que nuestro modelo socialista no puede ser producto de una imposición, sino el resultado de un gran esfuerzo por convencer con la predica y la práctica a la sociedad:

“Una de las cosas esencialmente nuevas en nuestro modelo es su carácter democrático, una nueva hegemonía democrática, y eso nos obliga a nosotros no a imponer, sino a convencer”.

No hay lugar a dudas que Hugo Chávez quiso dejar sentada la necesidad de la consolidación de una cultura democrática que exprese el esfuerzo realizado por la sociedad venezolana, tras su investidura como Presidente de la República, el 2 de febrero de 1999.

Esfuerzo éste caracterizado por: un proceso constituyente originario que culminó con la aprobación popular, por primera vez de un texto constitucional, nuestra Constitución Bolivariana de 1999; procesos de consulta permanente a la soberanía popular por la vía electoral, con altísimos porcentajes de participación, y por mecanismos de democracia directa y protagónica; una concepción democrática del orden interno contraria a las políticas sistemáticas de tortura, desaparición forzada y ejecuciones policiales del Punto Fijismo; un funcionamiento armónico de los Poderes del Estado, en función de los intereses nacionales y de las mayorías históricamente excluidas; la disminución sustantiva de la grosera desigualdad social que, es causa estructural de la pobreza en Venezuela; la democratización de los factores y medios de producción, y el acceso a financiamiento para las grandes mayorías; el reconocimiento y visibilización de la diversidad étnico cultural de nuestra sociedad; el desarrollo de las más amplias libertades políticas y la democratización de la propiedad sobre los medios de comunicación social y del acceso a las nuevas tecnologías de información y comunicación; la promoción y apoyo de instancia colectivas de gobierno directo a través de los Consejos Comunales, las Comunas y las más diversas formas de organización del Poder Popular; entre muchos otros procesos democratizadores.

En fin, en apenas una década, se logró construir un modelo político, económico, social y cultural garantista de los derechos humanos integrales que permitió avanzar en la superación de la histórica y sistemática violación de los mismos.

¿Cómo consolidamos y expandimos estos avances hacia el porvenir?, ¿cómo recuperamos lo que nos han quitado o hemos perdido en materia de mecanismos de profundización de la democracia participativa y protagónica aprobada por nosotros en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999?. Volvamos a la lectura del pensamiento de Hugo Chávez al respecto, esta vez en sus anotaciones de las reflexiones en el seno del Movimiento Bolivariano 200 (MBR 200) a principios de la
écada de los 90 del siglo XX, el Libro Azul:

“El pueblo como depositario concreto de la soberanía debe mantener su fuerza potencial lista para ser empleada en cualquier momento y en cualquier segmento del tejido político, para reparar daños a tiempo, para reforzar algún desajuste o para producir transformaciones que permitan el avance del cuerpo social en la dirección estratégica autoimpuesta. Para ello, el sistema político debe instrumentar los canales necesarios, tanto a nivel local como regional y nacional. Canales por los cuales corra el poder popular protagónico”.

Lo extenso de la cita del texto escrito por el Comandante, se justifica en tanto que consideramos que allí está la clave para el desarrollo democrático de nuestra sociedad: más poder de decisión y acción para el pueblo, menos poder para las élites, cualesquiera que están sean. En tal sentido, se impone un gran esfuerzo nacional de cara a la década por venir, rumbo al 2030, que nos permita:

1. Garantizar y expandir todos los derechos humanos previstos en nuestra Constitución, erradicando cualquier forma de impunidad cuando se produzcan violaciones a los mismos.

2. Consolidar y desarrollar la democracia participativa y protagónica, a través de los mecanismos de participación popular previstos en nuestra Constitución Bolivariana y multiplicar las formas de gobierno popular en lo concreto, en el territorio, en las comunas.

3. El compromiso de todos los actores políticos con el reconocimiento a las decisiones electorales de las mayorías, el apego a las normas constitucionales y con la renuncia a cualquier forma de violencia política.

4. Garantizar el funcionamiento armónico, transparente y eficaz de todos los órganos del Poder Público nacional, regional y local en función de los intereses nacionales y populares.

5. Reconocimiento de todas las formas de propiedad sobre los medios de producción y profundización de la democratización legal de las mismas.

6. Lograr los mayores porcentajes de igualdad social; a través de una justa distribución del ingreso nacional; del desarrollo de una cultura del trabajo productivo que permita la generación de bienes y servicios esenciales, así como el acceso de toda la población a los mismos; y del castigo judicial ejemplarizante a toda forma de enriquecimiento ilícito.

7. Acordar una política nacional sobre el papel de los medios de comunicación, que establezca el uso democrático de los mismos, con el fin de fortalecer una cultura del reconocimiento y la convivencia política, cultural y social.

Compatriotas, para preservar nuestra Independencia nacional y el derecho a vivir en paz que tenemos como pueblo debemos tener la voluntad, hoy más que nunca, de construir una sociedad donde quepamos todos y todas con igualdad, justicia y dignidad.

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La interpelación permanente es la base de la Democracia Socialista.

Por más profundas que sean nuestras diferencias, que lo son, la dirigencia política opositora tiene que renunciar o deslindarse del sistemático ejercicio de la violencia que algunos sectores están empeñados en desarrollar, el último de ellos de extrema gravedad y maldad, el magnicidio en grado de frustración contra el Presidente de Venezuela, nuestro compañero Nicolás Maduro Moros, y demás autoridades del Estado presentes ese aciago día; pero de igual manera digo que es deber de la dirigencia revolucionaria no dejar que la sostenida política de agresión, interna y externa, nos empuje hacia las prácticas autoritarias del pasado, erradicadas por la revolución. Chávez nos enseñó que las más graves conspiraciones se derrotaban con más democracia revolucionaria.

Sigamos el camino de Chávez, camino reiterado por él en su último mensaje público del 8 de diciembre de 2012:

“Nosotros debemos garantizar la marcha victoriosa de la Revolución Bolivariana, la marcha victoriosa de esta Revolución, construyendo la democracia nueva, que aquí esta ordenada por el pueblo en Constituyente; construyendo la vía venezolana al Socialismo, con amplia participación, en amplias libertades”.

Esa es la vía para despejar el horizonte, Democracia Bolivariana, Democracia Protagónica, Democracia Revolucionaria, Democracia Socialista. Auténtica Democracia. Así será.

PRODUCIR SÍ, DESNACIONALIZAR NO 

Publicado en 13 octubre, 2018

Elías Jaua Milano.

Desde mediado de los años 80, del siglo XX, se desarrolló una política sistemática de desinversión en las empresas del Estado que mermó su funcionamiento, sumado al abandono de cualquier mecanismo de control fiscal, lo cual permitió el desmantelamiento de las mismas a través de diversos mecanismos de corrupción. Se crearon así las condiciones para que una feroz campaña de medios mediante titulares, editoriales, programas especiales y articulistas, justificara el proceso de privatización a precio de gallina flaca, durante el periodo neoliberal, en la década de los 90.

En los últimos días hemos visto el inicio de una campaña parecida en importantes medios impresos y en redes sociales. No hay duda que algunos sectores parecen interesados en abrir el debate sobre la privatización, con el fin de ponerle las manos a los activos que son de todos los venezolanos y venezolanas.

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Un programa de recuperación agrícola e industrial, que incluya a todos los sectores, es la solución.

Al respecto debemos recordar los resultados del proceso privatizador en la década neoliberal: despidos masivos y tercerización de trabajadores y trabajadoras; no contribuyó a la reducción del déficit fiscal, dado que el Estado debió mantener un apoyo financiero constante a las empresas privatizadas, caso Sidor; muchas empresas vendidas fueron cerradas por sus nuevos dueños que solo les interesaba sacarlas del mercado, caso emblemático VIASA; no hubo mayores incrementos de la producción y cuando los hubo, ésta fue dedicada principalmente a la exportación y en el caso de las telecomunicaciones, las mejoras se lograron a partir de la exclusión de importantes sectores de la población de los servicios de telefonía. El que tenga memoria que reflexione.

Una de las causas que explica la emergencia histórica de la Revolución Bolivariana, es precisamente la reacción de la sociedad de los años 90 contra ese nefasto proceso de desnacionalización. Así está expresado en los distintos documentos del Movimiento Bolivariano 200 (MBR 200) y del Movimiento V República (MVR), principalmente en la Agenda Alternativa Bolivariana de 1996, propuesta de Hugo Chávez para salir del laberinto neoliberal. De allí que uno de los principios consagrados en nuestra Constitución Bolivariana de 1999, vigente, es la protección de la propiedad sobre los activos nacionales.

El proceso de renacionalización planificado y desarrollado por nuestro Comandante Chávez a partir del año 2006, tuvo como objetivos recuperar los bienes de la Nación que habían sido subastados u ocupados ilegalmente; dejar de sostener el funcionamiento privado de las mismas, mediante la transferencia de divisas y auxilios financieros del Estado; así como democratizar el acceso a bienes y servicios de la población.

Donde quieran y con quien quieran, cifras en manos, podemos verificar la estabilidad o el crecimiento sostenido de la producción y expansión de los servicios de las empresas nacionalizadas, en todos los sectores, por lo menos hasta el año 2014. En tal sentido, recomiendo leer en mi blog, Horizonte en Disputa, el artículo “Solo el Pueblo Salva el Pueblo”, del 9 de julio de 2016, donde se explican las causas, logros y errores cometidos en el proceso de nacionalización.

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La privatización fue un desastre. Aprendamos las lecciones de la historia.

Necesario es un balance del proceso de las llamadas alianzas estratégicas iniciado en el año 2016, donde se transfirió la gestión de un número indeterminado de empresas estatales a sectores privados; así como de la política de intervención con funcionarios externos de otro número importante de empresas estatales. No es cierto que dichas empresas estén dirigidas, en la actualidad, por sus trabajadores.

Desde el punto de vista pragmático, afirmamos que la privatización de nuestros activos no es la solución a los problemas de producción. En primer lugar, porque el peso de la mayoría de estas en el abastecimiento, salvo las estratégicas, no es determinante en el mercado nacional; en segundo lugar, porque no contribuirían en nada a reducir el déficit fiscal, ya que seguirían demandando dólares y financiamiento del Estado para funcionar; y en tercer lugar, porque tendrían un impacto social y político en nuestros trabajadores, trabajadoras, campesinos y campesinas.

No hay que equivocarse en el diagnóstico, si el origen del desabastecimiento se ubicara en el régimen de propiedad social, cómo explicar la falta de medicamentos, siendo la industria farmacéutica privada. La explicación está en que ésta depende, al igual que las empresas públicas, la Polar y otras “exitosas” empresas privadas, de los dólares del Estado. Desviación estructural del modelo capitalista venezolano, origen principal de las distorsiones de nuestra economía.

Compatriotas no nos dejemos seducir, como en los 90, por un espejito con brillo. La solución real está en producir. Por eso celebro las recomendaciones emitidas por el Congreso Constituyente de la clase trabajadora y aprobadas por el Presidente Nicolás Maduro para la gestión de las empresas públicas. Ahora hay que batallar, para que los interesados en la privatización, permitan que estas acciones se ejecuten.

Respecto a ese plan aprobado, me atrevo a aportar algunas recomendaciones, que he presentado en diversas instancias del partido y del gobierno para lograr un proceso de la recuperación de la producción comunal, privada y estatal:

1. Desarrollar un programa de estímulo y apoyo transparente a la producción de todos los sectores económicos del agro y de la industria (financiamiento, libre acceso a los insumos, asistencia integral, garantía de comercialización legal, seguridad pública).

2. Desmontaje y penalización de las mafias que han ocupado la producción y comercialización tanto en el sector público como en el privado.

3. Dirección de las empresas públicas con el personal técnico profesional formado a lo largo de años en la gestión de las mismas y que en el periodo de la revolución Bolivariana tuvo la oportunidad de especializarse en Venezuela y en distintos países del mundo. Ellos y ellas saben cómo y sobre todo quieren recuperar nuestras empresas.

4. Un programa de recuperación de la disciplina laboral consciente, a través de la formación, pero también del ejercicio de los mecanismos de autoridad previstos en la Ley Orgánica del Proceso Social del Trabajo y de los Trabajadores y Trabajadoras.

5. Libre intercambio de divisas entre los privados. Garantía de acceso a divisas, insumos y repuestos, ligados a metas de producción, a las empresas pública y comunales.

6. Desarrollar un sistema de precios y subsidios cruzados, a los productores, en rubros agrícolas y bienes industriales de consumo priorizados.

7. Programa de innovación científica tecnológica y financiamiento del escalamiento de las experiencias exitosas, en Escuelas Técnicas, Universidades e institutos de ciencia y tecnología, para la sustitución de importaciones.

Finalmente, quiero puntualizar en tres consideraciones finales para la recuperación productiva. La primera es la necesidad de recuperar la convivencia democrática en nuestro país; la segunda es que la preservación de nuestras empresas nacionales, no está reñida con la inversión del sector privado internacional y nacional realmente existente, no es tarea de la revolución crear nuevos empresarios, en los mismos sectores donde éstas se desempeñan, salvo en los no permitidos por nuestra Constitución Bolivariana y la tercera es que debemos seguir perseverando en el impulso y expansión de una economía comunal socialista, en los territorios donde el pueblo ha desarrollado experiencias exitosas, como no los encomendó nuestro Comandante Chávez.

Una economía mixta, transparente, honesta, inclusiva de todos los sectores, es el camino para un buen porvenir. Ese es el camino que prefiguramos los revolucionarios, las revolucionarias desde la década del noventa, proyectado a este siglo XXI. El camino de Chávez.

PREFIGURAR EL PROVENIR 

Publicado en 8 septiembre, 2018

Elías Jaua Milano.

En medio de una tormenta es difícil pensar en lo que vendrá luego de sobrevivir a ésta. Sin embargo, lo que se haga para salir airoso de la misma será determinante para la vida futura. Es por eso que desde la compleja situación que nos toca atravesar como pueblo, debemos prefigurar nuestro porvenir con esperanza, con conciencia y diría más, con optimismo.

Juventudes

“Los sujetos del porvenir, nuestras juventudes, es los que más tenemos que cuidar”.

Desde la turbulencia debemos diseñar y en algunos casos comenzar a desarrollar acciones y medidas que apuntalen una Nación independiente; una democracia protagónica, revolucionaria; una economía productiva, transparente y una sociedad unida a partir del valor de la igualdad social y del reconocimiento de nuestra diversidad étnica cultural.

Desde nuestro modelo, el modelo desarrollado por el Comandante Chávez, el Socialismo Bolivariano del siglo XXI, debemos construir las bases para un buen porvenir. Para eso es necesario perseverar y en algunos casos corregir e innovar en el rumbo trazado para alcanzar los objetivos en el horizonte futuro. Al menos en los siguientes ámbitos, nos proponemos plantear algunas ideas para el debate y la acción:

1. La Independencia Nacional: cultivando nuestra identidad nacional; preservando la soberanía sobre nuestros hidrocarburos y demás recursos naturales; fortaleciendo la moral y la doctrina democrática y patriótica de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela (FANBV) e innovar en las formas de lucha diplomática para contener la política de injerencia y agresión contra nuestra Patria.

2. La Democracia Revolucionaria: estimulando la más amplia y consciente participación electoral; promoviendo o facilitando la emergencia de un poderoso poder popular protagónico, en sus distintas expresiones; defendiendo y expandiendo la plena vigencia de los derechos humanos integrales en nuestra sociedad.

3. La igualdad social, practicada y postulada, como lo expresó nuestro Libertador Simón Bolívar en el Congreso de Angostura, a partir de seguir persistiendo en un modelo educativo republicano, productivo, inclusivo y de calidad; en una necesaria e ineludible trasformación del sistema de justicia y en la promoción de una cultura del reconocimiento a la diversidad étnica y cultural que conforma nuestra nacionalidad.

4. La economía mixta diversificada: A partir del reconocimiento positivo de que tenemos una base económica rentística, reactivar y expandir una plataforma productiva en todos los sectores necesarios para garantizar una vida humanamente gratificante; crear un sistema de coexistencia armónica y complementaria entre las distintas formas de propiedad (pública, social, comunal y privada); definir y diferenciar de manera transparente los ámbitos de acción y de cooperación de todos estos actores y finalmente poner todo el empeño nacional en los procesos de innovación para la producción de insumos y tecnologías adecuadas a nuestro desarrollo.

5. Los sujetos del porvenir, nuestras juventudes, son los que más tenemos que cuidar en medio de la tempestad. Tenemos que garantizar que tengan acceso a la alimentación, a la educación, a la recreación, a la cultura, al sano acceso a las tecnologías de información, a la salud sexual y reproductiva, a la planificación familiar, entre muchos otros derechos. Pero, sobre todo debemos facilitar que ellos y ellas cultiven la dignidad humana, basada en una cultura del esfuerzo propio y colectivo, del saber y el trabajo, del liderazgo positivo ganado con transparencia, de la convivencia pacífica, en fin, una cultura para una vida que tenga un ethos, un sentido, para ser vivida.

Promoviendo y ejecutando estas y muchas otras políticas prefiguramos, desde el presente, lo que será sin duda un hermoso porvenir para Venezuela durante el transcurso de la cercana segunda década del siglo en el que nos toca vivir. La década del 20, del siglo XXI, tenemos que ganarla hoy logrando la estabilidad y la paz mediante
a construcción de una sólida unidad nacional para conjurar las amenazas de agresión extranjera; con la contribución responsable de todos los actores, más allá de las diferencias de enfoque, a las acciones emprendidas por el gobierno del Presidente Nicolás Maduro para intentar estabilizar las variables macroeconómicas y con la profundización de los valores y políticas democráticas frente al intento de implantar un modo de existencia fascista en nuestra sociedad.

En los próximos artículos abundaremos en cada uno de los ámbitos aquí expuestos, para seguir contribuyendo a despejar el camino hacia el porvenir, rumbo al 2030. Expresaba el Comandante Chávez en el libro “Mi Primera Vida”, entrevista biográfica que le realizara Ignacio Ramonet, que lo que más reivindicaba como logro de su accionar, en este tiempo histórico, era haberle abierto el apetito al pueblo venezolano por lo imposible. No perdamos nunca la capacidad de imaginar y construir un país que este a la altura del sueño de todos los venezolanos y venezolanas.

Un país donde la bandera nacional, nuestra bandera tricolor nos cobije a todos y todas, un país donde quepamos todos y todas con igualdad justicia y dignidad. Especialmente le corresponde a la juventud venezolana luchar y construir una Venezuela a la medida de sus anhelos.

Desde la calle; desde las escuelas, liceos y universidades; desde las industrias y centros de trabajo, investigación e innovación; desde los campos y sembradíos; desde las comunas y desde la militancia patriótica y revolucionaria emergerá esa Venezuela por venir. Ya se oye, ya se siente. Por el camino de Chávez lo lograremos. Así será.

VIGENCIA DE ANGOSTURA

Elías Jaua Milano.

Se han cumplido 200 años del discurso pronunciado por nuestro Libertador Simón Bolívar ante el Congreso de Angostura, el segundo Congreso Constituyente de Venezuela, convocado para refundar la República que había quedado esparcida por todo el suelo patrio, con el doloroso saldo de la muerte de la mitad de la población, el terrible año de 1814, el año más nefasto de nuestra historia republicana.

El discurso de Bolívar, entre otros aspectos, recoge un balance de las causas de la perdida de la República, las rectificaciones necesarias de hacer y lo más importante, desde nuestro punto de vista, funda las bases de nuestra propia noción de República, noción que trasciende el liberalismo político europeo, dotándolo del valor de la inclusión social y cultural.

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Nuestra Independencia, la ganamos batallando contra todos los imperios.

Más que un análisis del discurso, comparto con ustedes, algunos extractos que evidencian la vigencia de este documento fundacional de nuestro proyecto de Nación, el proyecto de Simón Bolívar, en cuya realización seguimos empeñados la actual generación de bolivarianos y bolivarianas.

El Balance.

“No ha sido la época de la República, que he presidido, una mera tempestad política, ni una guerra sangrienta, ni una anarquía popular; ha sido, sí, el desarrollo de todos los elementos desorganizadores; ha sido la explosión de un torrente infernal que, ha sumergido la tierra de Venezuela. ¡Un hombre! y un hombre como yo! ¿qué diques podría oponer al ímpetu de estas devastaciones? En medio de este piélago de angustias no he sido más que un vil juguete del huracán revolucionario que me arrebataba como una débil paja. Yo no he podido hacer, ni bien, ni mal: fuerzas irresistibles han dirigido la marcha de nuestros sucesos; atribuírmelos no sería justo, y sería darme una importancia que no merezco. ¿Queréis conocer los autores de los acontecimientos pasados y del orden actual? consultad los anales de España, de América, de Venezuela: examinad las Leyes de Indias el régimen de los antiguos mandatarios: la influencia de la Religión y el dominio extranjero: observad los primeros actos del Gobierno Republicano: la ferocidad de nuestros enemigos; y el carácter Nacional. No me preguntéis sobre los efectos de estos trastornos para siempre lamentables: apenas se me puede suponer simple instrumento de los grandes móviles que han obrado sobre Venezuela”.

La alienación como causa principal de la derrota.

“Uncido el Pueblo Americano con el triple yugo de la ignorancia, de la tiranía y del vicio, no hemos podido adquirir ni saber, ni poder ni virtud. Discípulos de tan perniciosos maestros, las lecciones que hemos recibido, y los ejemplos que hemos estudiados, son los más destructores. Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza, y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición”.

“La esclavitud es la hija de las Tinieblas, un Pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción: la ambición, la intriga abusan de la credulidad y la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil: adoptan como realidades las que no son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad; la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia. Semejante a un robusto ciego que, instigado por el sentimiento de sus fuerzas, marcha con la seguridad del hombre más perspicaz, y dando en todos los escollos no puede rectificar sus pasos”.

La necesidad de rectificar.

“Hay sentimientos que no se pueden contener en el pecho de un amante de la Patria, ellos rebosan agitados por su propia violencia; y a pesar del mismo que los abriga, una fuerza imperiosa los comunica. Estoy penetrado de la idea de que el Gobierno de Venezuela debe reformarse, y aunque muchos ilustres ciudadanos piensan como yo, no todos tienen el arrojo necesario para profesar públicamente la adopción de nuevos principios”.

Los fundamentos del Republicanismo Bolivariano: Igualdad política y social.

Somos una Nación pluricultural.

“Tengamos presentes que nuestro pueblo no es el europeo, ni el Americano del Norte; que más bien es un compuesto de África y de América, que una emanación de la Europa; que, hasta la España misma, deja de ser europea por su sangre africana, por sus instituciones, por su carácter. Es imposible asignar con propiedad, a que familia humana pertenecemos. La mayor parte del indígena se ha aniquilado, el europeo se ha mezclado con el americano y con el africano, y este se ha mezclado con el indio y con el europeo. Nacidos todos del seno de una misma Madre, nuestros Padres diferentes en origen en Sangre, son extranjeros, y todos difieren visiblemente en la epidermis. Esta desemejanza trae un relato de mayor trascendencia”.

La igualdad social, fundamento de la libertad.

“Mi opinión es, legisladores, que el principio fundamental de nuestro sistema depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practica en Venezuela. Que los hombres nacen todos con derechos iguales a los bienes de la sociedad, está sancionado por la pluralidad de los sabios”.

“Necesitamos de la igualdad para refundir, digámoslo así, en un todo, la especie de los hombres, las opiniones políticas, y las costumbres públicas”.

“Para sacar de este caos nuestra reciente República, todas nuestras facultades morales no serán bastantes sino fundimos la masa del Pueblo en un todo: la composición del Gobierno en un todo la Legislación en un todo, y el espíritu nacional en un todo. Unidad, unidad, unidad, debe ser nuestra divisa”.

“Vosotros sabéis que no se puede ser Libre y Esclavo a la vez, sino violando a la vez las Leyes naturales, las Leyes políticas, y las Leyes civiles. Yo abandono a vuestra soberana decisión la reforma, o la revocación de todos mis estatutos y Decretos; pero yo imploro la confirmación de la Libertad absoluta de los Esclavos, como imploraría mi vida, y la vida de la República”.

La Educación Popular, medio de inclusión social.

“La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor Paternal del Congreso. Moral y luces son los Polos de un República: moral y luces son nuestras primeras necesidades.

“Constituyamos este Areópago para que vele sobre la educación de los niños, sobre la instrucción nacional; para que purifique lo que se haya corrompido en la República; que acuse la ingratitud, el egoísmo, la frialdad del amor a la patria el ocio la negligencia, de los ciudadanos: que juzgue de los principios de corrupción, de los ejemplos perniciosos”.

“He pretendido excitar la prosperidad nacional por las dos más grandes palancas de la industria, el trabajo, y el saber. Estimulando estos dos poderosos resortes de la sociedad, se alcanza lo más difícil entre los hombres, hacerlos honrados y felices”.

Darnos nuestra propia forma de gobierno.

“No olvidando jamás que la excelencia de un Gobierno no consiste en su teórica, en su forma, ni en su mecanismo, sino en ser apropiado a la Naturaleza y al carácter de la Nación para quien se instituye”.

“Un Gobierno Republicano ha sido, es, y debe ser el de Venezuela; sus bases deben ser la soberanía del Pueblo, la división de los poderes, la libertad civil, la proscripción de la esclavitud, la abolición de la Monarquía y de los privilegios”.

“Que se fortifique, pues, todo el sistema de gobierno, y que el equilibrio se establezca de modo que no se pierda, y de modo que no sea su propia delicadeza una causa de decadencia. Por lo mismo que ninguna forma de Gobierno es tan débil como la Democrática, su estructura debe ser la mayor solidez, y sus instituciones consultarse para la estabilidad”.

Nuestra Independencia, la ganamos batallando contra todos los imperios.

“Ya que por infinitos triunfos hemos logrado anonadar las huestes españolas, desesperada la Corte de Madrid ha pretendido sorprender vanamente la conciencia de magnánimos soberanos que acaban de extirpar la usurpación y la tiranía en Europa; y deben ser los protectores de la legitimidad y de la justicia, de la causa americana. Incapaz de alcanzar con sus armas nuestra sumisión recurre la España a su política insidiosa: no pudiendo vencernos, he querido emplear sus artes suspicaces. Fernando se ha humillado hasta confesar que ha menester de la protección extranjera para retornarnos a su ignominioso yugo ¡a un yugo que todo poder es nulo para imponerlo! convencida Venezuela de poseer las fuerzas suficientes para repelar a sus opresores ha pronunciado por el órgano del Gobierno, su última voluntad; de combatir hasta espirar por defender su vida política, no solo contra la España sino contra todos los hombres, si todos los hombres se hubiesen degradado tanto, que abrazasen la defensa de un Gobierno devorador, cuyos único móviles son una Espada exterminadora, y las llamas de la Inquisición. Un Gobierno que ya no quiere dominios sino desiertos: ciudades, sino ruinas; vasallos, sino tumbas”.

El sueño de Bolívar, el proyecto bolivariano.

“Volando por entre las próximas edades, mi imaginación se fija en los siglos futuros y observando desde allá, con admiración y pasmo la prosperidad, el esplendor, la vida que ha recibido esta vasta región, me siento arrebatado y me parece que ya la veo en el corazón del Universo, extendiéndose sobre sus dilatadas costas entre esos océanos que la naturaleza había separado, y que nuestra Patria reúne con prolongados y anchurosos canales. Ya la veo servir de lazo, de centro, de emporio a la familia humana. Ya la veo enviando a todos los recintos de la tierra, los tesoros que abrigan sus Montañas de plata y de oro. Ya la veo distribuyendo por sus divinas plantas la salud y la vida a los hombres dolientes del antiguo universo. Ya la veo comunicando sus preciosos secretos a los sabios que ignoran cuan superior es la suma de las luces, a la suma de las riquezas, que le ha prodigado la naturaleza. Ya la veo sentada sobre el trono de la Libertad empuñando el cetro de la justicia, coronada por la Gloria, mostrar al mundo antiguo la majestad del mundo moderno”.

Tras ese sueño de Patria grande, los venezolanos y venezolanas de entonces llegaron victoriosos hasta el Alto Perú, en 1824, y le dieron la libertad a toda Suramérica. Izando las banderas del proyecto Bolivariano, proyecto traicionado en 1830, tras la muerte del Padre Libertador, se han levantado generaciones de venezolanos y venezolanas. Levantando las banderas bolivarianas, Hugo Chávez nos condujo a la victoria que permitió el desarrollo exitoso del proyecto nacional, soñado por Bolívar, en Angostura, durante la primera década de este siglo XXI.

Es tiempo de refundar las bases del proyecto bolivariano de este tiempo, para que el sueño de Patria no vuelva a quedar regado por los caminos. Cualesquiera que sean las circunstancias venideras, debemos dejar sentadas las bases para que el Proyecto de Simón Bolívar se proyecte hacia el porvenir. ¡No hay pueblo vencido! ¡La Patria vencerá!

Puedes consultar el texto completo del Discurso de Simón Bolívar ante el Congreso de Angostura en: http://www.archivodellibertador.gob.ve/escritos/buscador/spip.php?article9987

¿QUÉ VA A PASAR?

Elías Jaua Milano.


Ante el desafío histórico que supone el intento de imponernos desde el extranjero,  mediante el chantaje y la amenaza militar, un Presidente que nadie en Venezuela ha elegido es nuestro deber como patriotas, hacer valer nuestra Independencia y autodeterminación nacional, frente a tamaño agravio a la dignidad nacional y a nuestro derecho a vivir en paz.

¡La patria está primero! Solo unidos como #PuebloSabioYLibre Venceremos

¡La patria está primero! Solo unidos como #PuebloSabioYLibre Venceremos

En medio de esta grave circunstancia, en los encuentros que realizo con muchos sectores organizados del movimiento popular, de las bases de nuestro partido y con el pueblo en general, incluso más allá de las fuerzas chavistas, nos preguntan ¿Qué va a pasar? Frente a la pregunta, promuevo el debate y la reflexión y en todos esos intercambios hay  puntos comunes para la mayoría ¡Hay que evitar la guerra!, preservar nuestra soberanía y la paz con dignidad,  además existe el reconocimiento de que hoy en nuestro país, más allá de cualquier diferencia,  hay un solo Presidente constitucional en ejercicio real del gobierno, Nicolás Maduro.

De igual manera, existe la opinión generalizada de que se requiere un cambio revolucionario de la actual situación ética, política, económica y social que atravesamos. “Esto no puede seguir así”.

Ahora bien, más importante que predecir sobre qué va a pasar, es ¿Qué hacer?  De esos intercambios, también se generan algunas propuestas de tareas, frente a cualquier circunstancia, que paso a enumerar:

  1. Hay que desarrollar el más amplio debate en el seno de nuestras familias, comunidades, centros de trabajo y  en los medios de comunicación, a los cuales tengamos acceso, acerca de la gravedad de la amenaza que enfrentamos y que solo con la conciencia patriótica y la madurez democrática de la mayoría de nosotros podemos evitar la agresión militar extranjera y la guerra civil, encontrando soluciones que partan del pleno ejercicio de la soberanía popular. Todavía, hoy más que nunca, es el momento de la política, de las ideas, de los argumentos.
  2. No ser parte del guión de la guerra psicológica y de las falsas noticias. Debemos verificar bien la información, antes de creerla y divulgarla. La verdad y la serenidad son fundamentales para ganar esta batalla por la paz.
  3. Debemos agradecer, apoyar y divulgar todas las iniciativas de solidaridad que están realizando organizaciones sociales, partidos y gobiernos en todo el mundo para evitar la intervención militar en nuestro país y que promuevan propuestas de diálogo, para que los venezolanos y venezolanas encontremos una solución democrática y pacífica a esta confrontación.
  4. Respaldar y apoyar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela, en el cumplimiento del rol histórico que le corresponde, ser garante armado de la Independencia y la unidad de la Nación, la integralidad territorial del país, la paz de la República y el respeto a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
  5. Ejercer el liderazgo político, social, religioso, moral en los territorios donde vivimos y promover los mayores niveles de solidaridad y convivencia pacífica frente a la promoción del fraticidio. Más allá de nuestras profundas diferencias políticas, todos somos venezolanos y venezolanas, no somos enemigos.
  6. Planificar la seguridad integral en nuestros territorios para garantizar, en cualquier circunstancia, la vida y la dignidad de nuestras familias y comunidades. Identificar las estrategias y  los medios para hacerlo.
  7. Iniciar, promover o acelerar todos los proyectos productivos a escala nacional y comunal, de manera especial en materia de rubros básicos para la alimentación.

Tengamos confianza en que nuestra voluntad mayoritaria de paz y nuestra dignidad nacional, pondrá freno a la guerra y que encontraremos, en el marco de nuestra Constitución, el mecanismo para superar esta tropelía contra nuestra soberanía nacional y contra nuestra democracia.

Ahora más que nunca, serenidad y firmeza. ¡La Patria está primero! ¡La Patria vencerá!