LA DEMOCRACIA SOCIALISTA

Elías Jaua Milano.


 

Hace 6 años ya, el 20 de octubre del año 2012 el Comandante Chávez desarrolló, en una alocución conocida como Golpe de Timón, un conjunto de orientaciones para la construcción del Socialismo Bolivariano del Siglo XXI.  Una de esas orientaciones consistió en reafirmar el carácter esencialmente democrático de nuestro proyecto revolucionario, diferenciándolo claramente del modelo totalitario y de control de la sociedad en el que derivó la experiencia socialista de la Unión Soviética. En su mensaje de aquel día, Chávez deja para la posteridad su concepción del Socialismo:

FFD6FFD4-58D0-4B33-88DC-E33FD353B478

Chávez construyó desde las calles y junto al pueblo las bases de la Democracia Socialista

“El socialismo libera; el socialismo es democracia y la democracia es socialismo en lo político, en lo social y en lo económico”.

Más adelante, en ese discurso, el Comandante insiste en que nuestro modelo socialista no puede ser producto de una imposición, sino el resultado de un gran esfuerzo por convencer con la predica y la práctica a la sociedad:

“Una de las cosas esencialmente nuevas en nuestro modelo es su carácter democrático, una nueva hegemonía democrática, y eso nos obliga a nosotros no a imponer, sino a convencer”.    

No hay lugar a dudas que Hugo Chávez quiso dejar sentada la necesidad de la consolidación de una cultura democrática que exprese el esfuerzo realizado por la sociedad venezolana, tras su investidura como Presidente de la República, el 2 de febrero de 1999.

Esfuerzo éste caracterizado por: un proceso constituyente originario que culminó con la aprobación popular, por primera vez de un texto constitucional, nuestra Constitución Bolivariana de 1999; procesos de consulta permanente a la soberanía popular por la vía electoral, con altísimos porcentajes de participación, y por mecanismos de democracia directa y protagónica; una concepción democrática del orden interno contraria a las políticas sistemáticas de tortura, desaparición forzada y ejecuciones policiales del Punto Fijismo; un funcionamiento armónico de los Poderes del Estado, en función de los intereses nacionales y de las mayorías históricamente excluidas; la disminución sustantiva de la grosera desigualdad social que, es causa estructural de la pobreza en Venezuela;  la democratización de los factores y medios de producción, y el acceso a financiamiento para las grandes mayorías;  el reconocimiento y visibilización de la diversidad étnico cultural de nuestra sociedad; el desarrollo de las más amplias libertades políticas y la democratización de la propiedad sobre los medios de comunicación social y del acceso a las nuevas tecnologías de información y comunicación; la promoción y apoyo de instancia colectivas de gobierno directo a través de los  Consejos Comunales, las Comunas y las más diversas formas de organización del Poder Popular; entre muchos otros procesos democratizadores.  

En fin, en apenas una década, se logró construir un modelo político, económico, social y cultural garantista de los derechos humanos integrales que permitió avanzar en la superación de la histórica y sistemática violación de los mismos.  

¿Cómo consolidamos y expandimos estos avances hacia el porvenir?, ¿cómo recuperamos lo que nos han quitado o hemos perdido en materia de mecanismos de profundización de la democracia participativa y protagónica aprobada por nosotros en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999?. Volvamos a la lectura del pensamiento de Hugo Chávez al respecto, esta vez en sus anotaciones de las reflexiones en el seno del Movimiento Bolivariano 200 (MBR 200) a principios de la década de los 90 del siglo XX, el Libro Azul:            

“El pueblo como depositario concreto de la soberanía debe mantener su fuerza potencial lista para ser empleada en cualquier momento y en cualquier segmento del tejido político, para reparar daños a tiempo, para reforzar algún desajuste o para producir transformaciones que permitan el avance del cuerpo social en la dirección estratégica autoimpuesta. Para ello, el sistema político debe instrumentar los canales necesarios, tanto a nivel local como regional y nacional. Canales por los cuales corra el poder popular protagónico”.

Lo extenso de la cita del texto escrito por el Comandante, se justifica en tanto que consideramos que allí está la clave para el desarrollo democrático de nuestra sociedad: más poder de decisión y acción para el pueblo, menos poder para las élites, cualesquiera que están sean. En tal sentido, se impone un gran esfuerzo nacional de cara a la década por venir, rumbo al 2030, que nos permita:

1. Garantizar y expandir todos los derechos humanos previstos en nuestra Constitución, erradicando cualquier forma de impunidad cuando se produzcan violaciones a los mismos.

2. Consolidar y desarrollar la democracia participativa y protagónica, a través de los mecanismos de participación popular previstos en nuestra Constitución Bolivariana y multiplicar las formas de gobierno popular en lo concreto, en el territorio, en las comunas.

3. El compromiso de todos los actores políticos con el reconocimiento a las decisiones electorales de las mayorías, el apego a las normas constitucionales y con la renuncia a cualquier forma de violencia política.

4. Garantizar el funcionamiento armónico, transparente y eficaz de todos los órganos del Poder Público nacional, regional y local en función de los intereses nacionales y populares.

5. Reconocimiento de todas las formas de propiedad sobre los medios de producción y profundización de la democratización legal de las mismas.

6. Lograr los mayores porcentajes de igualdad social; a través de una justa distribución del ingreso nacional; del desarrollo de una cultura del trabajo productivo que permita la generación de bienes y servicios esenciales, así como el acceso de toda la población a los mismos; y del castigo judicial ejemplarizante a toda forma de enriquecimiento ilícito.

7. Acordar una política nacional sobre el papel de los medios de comunicación, que establezca el uso democrático de los mismos, con el fin de fortalecer una cultura del reconocimiento y la convivencia política, cultural y social.

Compatriotas, para preservar nuestra Independencia nacional y el derecho a vivir en paz que tenemos como pueblo debemos tener la voluntad, hoy más que nunca, de construir una sociedad donde quepamos todos y todas con igualdad, justicia y dignidad.

E92084AC-1348-409D-B518-DE526EDE0BFB

La interpelación permanente es la base de la Democracia Socialista.

Por más profundas que sean nuestras diferencias, que lo son,  la dirigencia política opositora tiene que renunciar o deslindarse del sistemático ejercicio de la violencia que algunos sectores están empeñados en desarrollar, el último de ellos de extrema gravedad y maldad, el magnicidio en grado de frustración contra el Presidente de Venezuela, nuestro compañero Nicolás Maduro Moros, y demás autoridades del Estado presentes ese aciago día; pero de igual manera digo que es deber de la dirigencia revolucionaria no dejar que la sostenida política de agresión, interna y externa, nos empuje hacia las prácticas autoritarias del pasado, erradicadas por la revolución. Chávez nos enseñó que las más graves conspiraciones se derrotaban con más democracia revolucionaria.

Sigamos el camino de Chávez, camino reiterado por él en su último mensaje público del 8 de diciembre de 2012:

“Nosotros debemos garantizar la marcha victoriosa de la Revolución Bolivariana, la marcha victoriosa de esta Revolución, construyendo la democracia nueva, que aquí esta ordenada por el pueblo en Constituyente; construyendo la vía venezolana al Socialismo, con amplia participación, en amplias libertades”.

Esa es la vía para despejar el horizonte, Democracia Bolivariana, Democracia Protagónica, Democracia Revolucionaria, Democracia Socialista. Auténtica Democracia. Así será.

Anuncios

PRODUCIR SI, DESNACIONALIZAR NO

Elías Jaua Milano.


 

Desde mediado de los años 80, del siglo XX, se desarrolló una política sistemática de desinversión en las empresas del Estado que mermó su funcionamiento, sumado al abandono de cualquier mecanismo de control fiscal, lo cual permitió el desmantelamiento de las mismas a través de diversos mecanismos de corrupción. Se crearon así las condiciones para que una feroz campaña de medios mediante titulares, editoriales, programas especiales y articulistas, justificara el proceso de privatización a precio de gallina flaca, durante el periodo neoliberal, en la década de los 90.

En los últimos días hemos visto el inicio de una campaña parecida en importantes medios impresos y en redes sociales. No hay duda que algunos sectores parecen interesados en abrir el debate sobre la privatización, con el fin de ponerle las manos a los activos que son de todos los venezolanos y venezolanas.

Un programa de recuperación agrícola e industrial, que incluya a todos los sectores, es la solución.

Al respecto debemos recordar los resultados del proceso privatizador en la década neoliberal: despidos masivos y tercerización de trabajadores y trabajadoras; no contribuyó a la reducción del déficit fiscal, dado que el Estado debió mantener un apoyo financiero constante a las empresas privatizadas, caso Sidor; muchas empresas vendidas fueron cerradas por sus nuevos dueños que solo les interesaba sacarlas del mercado, caso emblemático VIASA; no hubo mayores incrementos de la producción y cuando los hubo, ésta fue dedicada principalmente a la exportación y en el caso de las telecomunicaciones, las mejoras se lograron a partir de la exclusión de importantes sectores de la población de los servicios de telefonía. El que tenga memoria que reflexione.

Una de las causas que explica la emergencia histórica de la Revolución Bolivariana, es precisamente la reacción de la sociedad de los años 90 contra ese nefasto proceso de desnacionalización. Así está expresado en los distintos documentos del Movimiento Bolivariano 200 (MBR 200) y del Movimiento V República (MVR), principalmente en la Agenda Alternativa Bolivariana de 1996, propuesta de Hugo Chávez para salir del laberinto neoliberal. De allí que uno de los principios consagrados en nuestra Constitución Bolivariana de 1999, vigente, es la protección de la propiedad sobre los activos nacionales.

El proceso de renacionalización planificado y desarrollado por nuestro Comandante Chávez a partir del año 2006, tuvo como objetivos recuperar los bienes de la Nación que habían sido subastados u ocupados ilegalmente; dejar de sostener el funcionamiento privado de las mismas, mediante la transferencia de divisas y auxilios financieros del Estado; así como democratizar el acceso a bienes y servicios de la población.

Donde quieran y con quien quieran, cifras en manos, podemos verificar la estabilidad o el crecimiento sostenido de la producción y expansión de los servicios de las empresas nacionalizadas, en todos los sectores, por lo menos hasta el año 2014. En tal sentido, recomiendo leer en mi blog, Horizonte en Disputa, el artículo “Solo el Pueblo Salva el Pueblo”, del 9 de julio de 2016, donde se explican las causas, logros y errores cometidos en el proceso de nacionalización.

IMG-20181013-WA0000

La privatización fue un desastre. Aprendamos las lecciones de la historia.

Necesario es un balance del proceso de las llamadas alianzas estratégicas iniciado en el año 2016, donde se transfirió la gestión de un número indeterminado de empresas estatales a sectores privados; así como de la política de intervención con funcionarios externos de otro número importante de empresas estatales. No es cierto que dichas empresas estén dirigidas, en la actualidad, por sus trabajadores.

Desde el punto de vista pragmático, afirmamos que la privatización de nuestros activos no es la solución a los problemas de producción. En primer lugar, porque el peso de la mayoría de estas en el abastecimiento, salvo las estratégicas, no es determinante en el mercado nacional; en segundo lugar, porque no contribuirían en nada a reducir el déficit fiscal, ya que seguirían demandando dólares y financiamiento del Estado para funcionar; y en tercer lugar, porque tendrían un impacto social y político en nuestros trabajadores, trabajadoras, campesinos y campesinas.

No hay que equivocarse en el diagnóstico, si el origen del desabastecimiento se ubicara en el régimen de propiedad social, cómo explicar la falta de medicamentos, siendo la industria farmacéutica privada. La explicación está en que ésta depende, al igual que las empresas públicas, la Polar y otras “exitosas” empresas privadas, de los dólares del Estado. Desviación estructural del modelo capitalista venezolano, origen principal de las distorsiones de nuestra economía.

Compatriotas no nos dejemos seducir, como en los 90, por un espejito con brillo. La solución real está en producir. Por eso celebro las recomendaciones emitidas por el Congreso Constituyente de la clase trabajadora y aprobadas por el Presidente Nicolás Maduro para la gestión de las empresas públicas. Ahora hay que batallar, para que los interesados en la privatización, permitan que estas acciones se ejecuten.

Respecto a ese plan aprobado, me atrevo a aportar algunas recomendaciones, que he presentado en diversas instancias del partido y del gobierno para lograr un proceso de la recuperación de la producción comunal, privada y estatal:

1. Desarrollar un programa de estímulo y apoyo transparente a la producción de todos los sectores económicos del agro y de la industria (financiamiento, libre acceso a los insumos, asistencia integral, garantía de comercialización legal, seguridad pública).

2. Desmontaje y penalización de las mafias que han ocupado la producción y comercialización tanto en el sector público como en el privado.

3. Dirección de las empresas públicas con el personal técnico profesional formado a lo largo de años en la gestión de las mismas y que en el periodo de la revolución Bolivariana tuvo la oportunidad de especializarse en Venezuela y en distintos países del mundo. Ellos y ellas saben cómo y sobre todo quieren recuperar nuestras empresas.

4. Un programa de recuperación de la disciplina laboral consciente, a través de la formación, pero también del ejercicio de los mecanismos de autoridad previstos en la Ley Orgánica del Proceso Social del Trabajo y de los Trabajadores y Trabajadoras.

5. Libre intercambio de divisas entre los privados. Garantía de acceso a divisas, insumos y repuestos, ligados a metas de producción, a las empresas pública y comunales.

6. Desarrollar un sistema de precios y subsidios cruzados, a los productores, en rubros agrícolas y bienes industriales de consumo priorizados.

7. Programa de innovación científica tecnológica y financiamiento del escalamiento de las experiencias exitosas, en Escuelas Técnicas, Universidades e institutos de ciencia y tecnología, para la sustitución de importaciones.

Finalmente, quiero puntualizar en tres consideraciones finales para la recuperación productiva. La primera es la necesidad de recuperar la convivencia democrática en nuestro país; la segunda es que la preservación de nuestras empresas nacionales, no está reñida con la inversión del sector privado internacional y nacional realmente existente, no es tarea de la revolución crear nuevos empresarios, en los mismos sectores donde éstas se desempeñan, salvo en los no permitidos por nuestra Constitución Bolivariana y la tercera es que debemos seguir perseverando en el impulso y expansión de una economía comunal socialista, en los territorios donde el pueblo ha desarrollado experiencias exitosas, como no los encomendó nuestro Comandante Chávez.

Una economía mixta, transparente, honesta, inclusiva de todos los sectores, es el camino para un buen porvenir. Ese es el camino que prefiguramos los revolucionarios, las revolucionarias desde la década del noventa, proyectado a este siglo XXI. El camino de Chávez.

 

 

7 DE OCTUBRE

Elías Jaua Milano.

Han pasado 6 años de aquella heroica campaña por la Patria que lideró nuestro Comandante Hugo Chávez, hace 6 años de nuestra hermosa victoria con el Comandante al frente y el Plan de la Patria en alto, aquel 7 de octubre de 2012.  De aquel día, de aquella, nuestra victoria, solo han pasado apenas 6 años.

Por eso es que hoy, más que nunca, debemos reivindicar el carácter de nuestra victoria, tal como lo expresó Hugo Chávez, nuestro líder, la noche de aquel 7 de octubre tras conocerse los resultados de la voluntad expresada por la mayoría popular de relegirlo Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, para el período constitucional 2013-2019. Dijo Chávez entonces:

“Y aquí estamos, hemos llegado para vencer y seguir venciendo. No habrá fuerza imperialista, por más grande que sea y hoy lo hemos demostrado, que pueda con el pueblo de Simón Bolívar.  Venezuela más nunca volverá al neoliberalismo, Venezuela seguirá transitando hacia el Socialismo democrático y bolivariano del siglo XXI”.

“Compatriotas tenemos la fuerza necesaria para luchar como #PuebloSabioYLibre por nuestra Independencia y Soberanía” 

Sin duda que ese día triunfamos, los venezolanos y venezolanas que seguimos queriendo Independencia frente al Imperialismo; socialismo democrático en lo político, en lo económico, en lo social frente al modelo neoliberal, excluyente y autoritario, independientemente del ropaje que se ponga.

Yo sigo creyendo y luchando por  el  ethos, sentido histórico, contenido en la victoria del 7 de octubre de 2012 y plasmado a través de los cinco objetivos históricos del Plan de la Patria: preservar nuestra Independencia; construir nuestro socialismo bolivariano; convertirnos en una potencia social, económica, política y sobre todo moral; seguir luchando por un mundo pluripolar como garantía de respeto y paz entre las naciones y contribuir a la preservación de la vida, de nuestra vida en nuestro planeta tierra.

Compatriotas tenemos la fuerza histórica para lograr lo que queremos como pueblo, para ello es necesario reconocernos en nuestras diferencias, reconciliarnos a partir de la convivencia democrática y sumar esfuerzos para lograr la estabilidad económica, política, social en nuestra Patria y con ello demandar respeto a nuestra soberanía nacional. Como también lo dijo Chávez aquella noche del 7 de octubre de 2012:

“Nosotros venimos de lejos, nosotros somos los hijos de Bolívar, las hijas de Bolívar”.

Así es, no por casualidad un 7 de octubre de 1818, hace exactamente 200 años, nuestro Padre Bolívar respondía a las amenazas de un enviado del gobierno de los Estados Unidos de América Juan Bautista Irvine, en carta fechada en Angostura:

“Protesto a usted que no permitiré que se ultraje ni desprecie el gobierno y los derechos de Venezuela. Defendiéndolos contra la España ha desaparecido una gran parte de nuestra población y el resto que queda ansía por merecer igual suerte. Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo lo ofende”.

Así hablaba nuestro Libertador, con coraje. Saquemos hoy ese coraje histórico que nos pertenece para despejar el horizonte, rumbo a la segunda década de este siglo XXI, rumbo al año 2030. Por el camino de Chávez, como lo hicimos hace 6 años, lo lograremos. ¡Viva la victoria de la Patria del 7 de octubre de 2012!

INDEPENDENCIA Y PUEBLO REVOLUCIONARIO

Elías Jaua Milano.


 

Tremenda batalla geopolítica la que se ha librado esta semana pasada,  en el seno de las Naciones Unidas. El discurso de Donald Trump, mostrando al desnudo el mesianismo religioso que sustenta el accionar imperialista de la élite fundamentalista de los Estados Unidos de América, ha dejado claro que hemos entrado en una peligrosa etapa donde la diversidad cultural y la paz del mundo están seriamente amenazadas por el patrioterismo de los cowboys (vaqueros). Ninguna nación puede estar tranquila.

7425F467-A972-4AF3-907A-950EA93E4CCC

El pueblo revolucionario, defenderá siempre los intereses de la patria de Bolívar y Chávez como #PuebloSabioYLibre

“Defendemos a los Estados Unidos y al pueblo estadounidense. Y también estamos defendiendo al mundo”, expresó Trump en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el pasado 25 de septiembre de 2018.

Esta frase sintetiza los cimientos religiosos de la superestructura ideológica del imperialismo yanqui: “Somos la nueva Jerusalén”; “Tenemos un destino manifiesto”; “Somos faro de libertad”; “Estamos obligados a cuidar nuestro patio trasero”; entre otras expresiones fundamentalistas, repetidas generación tras generación.

Tras enunciar dicha frase, el portavoz imperial pasa a explicar a lo largo de su discurso de qué y de quiénes tienen que defenderse. Según su interpretación, se defienden y nos “defienden” del expansionismo comercial de China y militar de Rusia, de la globalización impuesta por Europa, del socialismo venezolano, del fundamentalismo musulmán, de las amenazas nucleares que representan Irán y Corea del Norte, de los estafadores países de la Organización de Estados Exportadores de Petróleo (OPEP) y pare Ud. de contar. El doble rasero de la elite imperial no deja de asombrar.

En el desarrollo de su alocución, signada por la frase somos patriotas, es fácil deducir que el mandatario reclama para su nación el cetro del Imperio. El mensaje dado es contundentemente claro y duro, solo la nación “americana” tiene fundamentos religiosos válidos; solo ellos pueden fijar las reglas del comercio y los precios del petróleo; solo ellos pueden tener armas nucleares y hacer la guerra; solo ellos pueden decir que modelo de sociedad debemos tener los venezolanos y venezolanas y el resto de los países.

A1A52D23-4FD5-4ACD-A918-2558C3847833

El Pueblo Revolucionario de Venezuela luchará contra el gobierno de los EEUU por su soberanía e independencia

Vaya desafío que tiene la humanidad, vaya desafío que tenemos los venezolanos, las venezolanas. ¿Cómo preservar nuestra Independencia en un mundo en que lo poco que quedaba de respeto al derecho Internacional, garantía de paz entre las naciones, ha sido desconocido por el fundamentalismo yanqui en voz del Presidente Trump?

Consideramos en primer lugar que hay que rescatar, dentro de la gravedad de lo ocurrido en Naciones Unidas, que la posición sectaria, excluyente, amenazante y supremacista expresada por el gobernante estadounidense ha deslindado claramente el campo geopolítico mundial y especialmente ha evidenciado las contradicciones a lo interno del sistema de dominación mundial, cuya máxima expresión es la confrontación de la élite ultranacionalista que gobierna los Estados Unidos contra la élite globalizadora de la Unión Europea.

Esas contradicciones dejan intersticios para promover un gran frente de naciones independientes, que pueda articular una estrategia de defensa de un mundo plural, en el marco del derecho internacional, contra el intento de homogeneización imperial, reivindicando “la diversidad cultural cultural, religiosa, política de la humanidad”, tal como lo planteo el compañero Presidente Nicolás Maduro en su discurso ante la Asamblea de Naciones Unidas, el pasado 26 de septiembre de 2018, donde respondió con coraje a la agresión permanente contra nuestra Patria y denunció la amenaza supremacista contra la humanidad.  

En segundo lugar, para superar dichas agresiones, debemos reconstituir el tejido de nuestra unidad nacional; tenemos que consolidar la unidad entre los revolucionarios y las revolucionarias, desde el reconocimiento a la pluralidad y la reafirmación de lealtad con los principios históricos que hemos defendido como pueblo revolucionario y que el Comandante Hugo Chávez sintetizó y desarrolló, a lo largo de su vida como revolucionario, el modelo del socialismo bolivariano.

En tercer lugar, necesario es desechar las ilusiones que conllevan al extravío ideológico. Hoy más que nunca se requiere claridad teórica para poder desarrollar prácticas revolucionarias. Lo decimos sin rodeos, sin artilugios, lo decimos desde la convicción, con sinceridad y humildad, una lucha por la liberación y la Independencia nacional solo puede ser victoriosa si tiene como protagonista a la única clase potencialmente revolucionaria en la sociedad actual, el pueblo trabajador (obreros, campesinos, capas medias técnicas y profesionales, trabajadores por cuenta propia), así ha sido demostrado a lo largo de todo el siglo XX y lo que va del siglo XXI.

Compatriotas, solo los pueblos que defendieron sus ideas, que no arrearon sus banderas históricas han sido respetados por los imperios. Volvemos a insistir en esta afirmación: “Por suerte se ha visto a un puñado de hombres libres derrotar a imperios poderosos”, expresada por nuestro Padre Simón Bolívar, por estos días hace 200 años, en Angostura, respondiéndole a un agente norteamericano, respuesta bolivariana hoy más vigente que nunca.

Decimos nosotros, sólo un pueblo revolucionario es libre de cualquier condicionamiento, del sistema capitalista mundial y sus expresiones nacionales, para construir su propio modelo de sociedad. Sólo como pueblo sabio y libre alzaremos para siempre las banderas por las cuales hemos y seguimos luchando: Independencia, igualdad y prosperidad social. Una sociedad honesta, auténticamente humana. Por el camino de Bolívar y Chávez lo lograremos. ¡Venceremos!

LOS GRANDES DESAFÍOS EN EDUCACIÓN

Elías Jaua Milano.


Inició el año escolar en nuestra Patria. Venezuela es hoy uno de los pocos países del mundo que cuenta con un extendido sistema de educación pública de acceso universal y gratuito, desde la educación inicial hasta la universitaria. Una conquista del pueblo venezolano consagrada, como derecho humano, en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que debemos valorar en su justa dimensión, en un contexto mundial donde la tendencia es a la privatización de este derecho.

Venezuela es uno de los pocos países del mundo que cuentan con educación gratuita en todos sus niveles, esto solo se logra en Revolución.

El sistema financiero global, ávido de dinero para tapar los agujeros de la burbuja financiera que ha creado, ha puesto su mira en la educación, así como lo hizo con los inmuebles de millones de familias en la primera década de este siglo, para hipotecar mediante créditos estudiantiles a centenares de millones de jóvenes estudiantes en el mundo, que tienen que pagar sus estudios incluso en los sistemas de educación públicos. En Venezuela eso no será posible, mientras haya Constitución Bolivariana.

La juventud venezolana cuenta con educación pública y gratuita, que cada día tiene que ser de mayor calidad, como garantía de capacitación, de formación para su porvenir. Son muchas las cosas que hay que perfeccionar e innovar en materia de acceso pleno a la educación, infraestructura, servicios de alimentación, acceso a las tecnologías de información, entre otras.

El Gobierno debe garantizar como lo ha hecho hasta ahora las condiciones necesarias para la formacion de nuestra juventud.

Pero más allá de estos temas, en los cuales los gobiernos bolivarianos de nuestro Comandante Chávez y del Presidente Nicolás Maduro han hecho extraordinarios esfuerzos de inversión. Quisiera, en este artículo puntualizar tres desafíos que como sociedad tenemos en materia educativa.

En primer lugar, debemos comprender y valorar el rol fundamental del educador, de la educadora, en especial del Maestro y la Maestra de educación inicial y primaria. Durante mi gestión como Ministro de Educación, tomé plena conciencia de que no se debe escatimar esfuerzos y recursos en garantizar las justas condiciones laborales y sociales, en brindar todas las condiciones necesarias para la formación docente y toda la dedicación política que haga falta para convencer de la transformación educativa al hombre, a la mujer que, dotado de una metodología para el proceso de aprendizaje, se presenta frente a 30 o más niños, niñas y jóvenes, la casi totalidad de los días del año.

La inmensa mayoría de nuestros educadores y educadoras, posee una vocación y una mística que debemos acompañar. No es cierto que el magisterio venezolano sea contrarrevolucionario, el educador y la educadora venezolana tienen un pensamiento y un accionar crítico, que con compresión amorosa puede ser canalizado para un gran cambio cultural en nuestro país. Yo, hoy, me siento más orgulloso de los maestros y las maestras de mi Patria.

El segundo gran desafío es avanzar definitivamente hacia una educación para la liberación, para la definitiva descolonización de la sociedad. Nunca más, en un libro escolar, la imagen de un indio arrodillado ante el invasor.

De nuestro sistema educativo debe egresar, generación tras generación, un joven, una joven con identidad con nuestra historia de resistencia y lucha por la libertad; con reconocimiento y respeto por nuestra diversidad étnica cultural; con conciencia de clase; con pensamiento crítico; con capacidad de rebelarse frente a lo injusto, frente a la exclusión; con vocación para construir una sociedad amante de la paz, de la diversidad, de la igualdad social, donde el éxito individual, sí, el éxito individual, sea parte y sume a la prosperidad colectiva de todo el pueblo.

En tercer lugar, si queremos de verdad diversificar nuestra economía y superar la cultura rentística petrolera, hablo de cultura porque considero que la economía nacional tendrá siempre base en la renta petrolera y minera, dado los inmensos yacimientos de hidrocarburos y materiales preciosos y estratégicos que poseemos, sobre los cuales tenemos que preservar nuestra soberanía nacional, debemos comenzar por educar a una generación en una nueva cultura de la honestidad, del trabajo productivo, de la innovación científico tecnológica.

El sistema educativo venezolano debe estar enfocado en egresar jóvenes productivos y enfocados en la innovación y la tecnología.

En tal sentido, considero inaplazable iniciar un proceso, que debe ser paulatino, de incorporación de la formación técnico productiva, no solo en las valiosas Escuelas Técnicas con las que contamos, sino a lo largo de todos los niveles y modalidades de nuestro sistema educativo. En cada Escuela, en cada Liceo se debe educar para la producción de alimentos, para el mantenimiento y la reparación (mecánica, carpintería, plomería, herrería, electrónica, etc.); para la producción de contenidos informáticos, para las telecomunicaciones, para la robótica, en general para el trabajo no alienado, para el trabajo liberado y liberador.

El programa Todas las Manos a la Siembra, que ha llenado de conucos escolares nuestras escuelas, idea de nuestro Comandante Chávez inspirado en el Maestro Simón Rodríguez, impulsado con decisión por el Presidente Maduro y hecho realidad con la constancia y método del Profesor Carlos Lanz y de centenares de miles educadores, educadoras, estudiantes, cocineras, obreros y obreras, padres y madres, es el preludio de lo que tenemos que hacer en todas las áreas del saber hacer.

Superar estos tres grandes desafíos, que me atrevo a identificar, será la clave para despejar el camino hacia un buen porvenir, para sentar las bases de una sociedad democrática, educada, honesta, innovadora, productiva que conviva en paz a partir del reconocimiento de nuestra diversidad. Ya se visualiza en el horizonte. Será el sueño de realizado de nuestro Padre Bolívar. Rumbo al 2030.

 

 

 

LA DISPUTA POR VENEZUELA

Elías Jaua Milano.


 

En estas dos semanas del mes de septiembre de 2018, hemos presenciado una disputa entre el influyente diario estadounidense The New York Times (NYT) y la administración de Donald Trump sobre el caso venezolano. Un artículo anónimo, publicado por el referido medio, donde se revela las reuniones de funcionarios del Departamento de Estado con algunos militares venezolanos, para “conocer” de los planes para derrocar al Presidente Nicolás Maduro, desató la controversia.

Inmediatamente, voceros de Trump replicaron que era normal y parte de su trabajo estar informados de cualquier situación como ésta en la región y en el mundo, que sería una irresponsabilidad no hacerlo. Claro, digo yo, se han autoproclamado los policías del planeta tierra y más allá.

El #PuebloSabioYLibre debe seguir luchando por su Independencia, soberanía e igualdad social

La contrarréplica a través de un editorial del periódico no se hizo esperar, en éste el consejo editorial reclama que una cosa era enterarse y otra sostener “varios encuentros con los comandantes rebeldes” que eso sonaba a “complicidad”.

Se reclama, en el editorial del diario, que Trump no puede volver a la política del “Gran Garrote” del siglo XX. En este punto es necesario recordarle a los editorialistas del NYT, que los gobiernos de su país nunca han soltado ese garrote, en lo que va del siglo XXI han consumado el derrocamiento de gobiernos democráticos en Honduras, Paraguay y Brasil y los han promovido sin éxito, pero ocasionando graves daños, en Venezuela, Bolivia, Ecuador y más recientemente en Nicaragua.

Ahora la administración Trump, anda tras el “topo” (infiltrado) que suministró la información al diario en cuestión y denunciando la falta de probidad del impreso.

¿Cuál es el fondo de esta polémica? ¿Las próximas elecciones parlamentarias en ese país, la guerra de los medios con Trump, visiones encontradas de las grandes corporaciones petroleras de cómo ponerle la mano a nuestros hidrocarburos?

En cualquier caso todos buscan lo mismo, desconocer nuestra Independencia, violentar nuestro derecho a la autodeterminación nacional, vulnerar nuestra economía y conculcar la soberanía sobre nuestros recursos naturales estratégicos.

Es por eso, que el editorial del NYT aclara con precisión que no hay dudas en que el Presidente Maduro debe salir, pero le recomienda a Trump que no promueva un golpe de Estado ni ejecute una intervención armada, pero que si continúe asfixiando económicamente al gobierno de Venezuela hasta que éste se derrumbe, como es la opinión compartida “con sus aliados en la región” (dícese del llamado Grupo de Lima). A confesión de parte, guerra económica comprobada.

Compatriotas, hoy más que nunca debemos enarbolar en alto nuestra bandera tricolor, nuestra bandera histórica de lucha por la soberanía petrolera, soberanía finalmente conquistada y desarrollada bajo el liderazgo de nuestro Comandante Chávez, soberanía plena plasmada y aprobada por el pueblo en nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999.

Compatriotas, la grave amenaza que nos toca confrontar requiere de nosotros fortaleza ideológica y programática en torno al proyecto bolivariano de Independencia, soberanía, igualdad social y de una nueva ética pública.

Solo un pueblo convencido de que tiene cosas sagradas que defender es capaz de cumplir la máxima de nuestro Libertador Simón Bolívar: “Por fortuna se ha visto a un puñado de hombres libres vencer a imperios poderosos”. Máxima expresada por cierto, como parte de la polémica con el agente norteamericano Bautista Irving, en carta fechada en Angostura, 12 de octubre de 1818, hace casi ya 200 años.

Hoy más que nunca hay que informar, explicar, debatir y convencer de cada acción que se tome. Somos un pueblo sabio y libre, cuando estamos convencido del rumbo histórico que debemos seguir, siempre hemos sabido que hacer y sabremos que hacer. Así será. ¡Viva Venezuela!

PREFIGURAR EL PORVENIR

Elías Jaua Milano.


En medio de una tormenta es difícil pensar en lo que vendrá luego de sobrevivir a ésta. Sin embargo, lo que se haga para salir airoso de la misma será determinante para la vida futura. Es por eso que desde la compleja situación que nos toca atravesar como pueblo, debemos prefigurar nuestro porvenir con esperanza, con conciencia y diría más, con optimismo.

Juventudes

“Los sujetos del porvenir, nuestras juventudes, es los que más tenemos que cuidar”

Desde la turbulencia debemos diseñar y en algunos casos comenzar a desarrollar acciones y medidas que apuntalen una Nación independiente; una democracia protagónica, revolucionaria; una economía productiva, transparente y una sociedad unida a partir del valor de la igualdad social y del reconocimiento de nuestra diversidad étnica cultural.

Desde nuestro modelo, el modelo desarrollado por el Comandante Chávez, el Socialismo Bolivariano del siglo XXI, debemos construir las bases para un buen porvenir.  Para eso es necesario perseverar y en algunos casos corregir e innovar en el rumbo trazado para alcanzar los objetivos en el horizonte futuro. Al menos en los siguientes ámbitos, nos proponemos plantear algunas ideas para el debate y la acción:

  1. La Independencia Nacional: cultivando nuestra identidad nacional; preservando la soberanía sobre nuestros hidrocarburos y demás recursos naturales; fortaleciendo la moral y la doctrina democrática y patriótica de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela (FANBV) e innovar en las formas de lucha diplomática para contener la política de injerencia y agresión contra nuestra Patria.
  2. La Democracia Revolucionaria: estimulando la más amplia y consciente participación electoral; promoviendo o facilitando la emergencia de un poderoso poder popular protagónico, en sus distintas expresiones; defendiendo y expandiendo la plena vigencia de los derechos humanos integrales en nuestra sociedad.
  3. La igualdad social, practicada y postulada, como lo expresó nuestro Libertador Simón Bolívar en el Congreso de Angostura, a partir de seguir persistiendo en un modelo educativo republicano, productivo, inclusivo y de calidad; en una necesaria e ineludible trasformación del sistema de justicia y en la promoción de una cultura del reconocimiento a la diversidad étnica y cultural que conforma nuestra nacionalidad.
  4. La economía mixta diversificada: A partir del reconocimiento positivo de que tenemos una base económica rentística, reactivar y expandir una plataforma productiva en todos los sectores necesarios para garantizar una vida humanamente gratificante; crear un sistema de coexistencia armónica y complementaria entre las distintas formas de propiedad (pública, social, comunal y privada); definir y diferenciar de manera transparente los ámbitos de acción y de cooperación de todos estos actores y finalmente poner todo el empeño nacional en los procesos de innovación para la producción de insumos y tecnologías adecuadas a nuestro desarrollo.
  5. Los sujetos del porvenir, nuestras juventudes, son los que más tenemos que cuidar en medio de la tempestad. Tenemos que garantizar que tengan acceso a la alimentación, a la educación, a la recreación, a la cultura, al sano acceso a las tecnologías de información, a la salud sexual y reproductiva, a la planificación familiar, entre muchos otros derechos. Pero sobretodo debemos facilitar que ellos y ellas cultiven la dignidad humana, basada en una cultura del esfuerzo propio y colectivo, del saber y el trabajo, del liderazgo positivo ganado con transparencia, de la convivencia pacífica, en fin, una cultura para una vida que tenga un ethos, un sentido, para ser vivida.

Promoviendo y ejecutando estas y muchas otras políticas prefiguramos, desde el presente, lo que será sin duda un hermoso porvenir para Venezuela durante el transcurso de la cercana segunda década del siglo en el que nos toca vivir.  La década del 20, del siglo XXI, tenemos que ganarla hoy logrando la estabilidad y la paz mediante la  construcción de una sólida unidad nacional para conjurar las amenazas de agresión extranjera; con la contribución responsable de todos los actores, más allá de las diferencias de enfoque,  a las acciones emprendidas por el gobierno del Presidente Nicolás Maduro para intentar estabilizar las variables macroeconómicas y con la profundización de los valores y políticas democráticas frente al intento de implantar un modo de existencia fascista en nuestra sociedad.

En los próximos artículos abundaremos en cada uno de los ámbitos aquí expuestos, para seguir contribuyendo a despejar el camino hacia el porvenir, rumbo al 2030.  Expresaba el Comandante Chávez en el libro “Mi Primera Vida”, entrevista biográfica que le realizara Ignacio Ramonet, que lo que más reivindicaba como logro de su accionar, en este tiempo histórico, era haberle abierto el apetito al pueblo venezolano por lo imposible. No perdamos nunca la capacidad de imaginar y construir un país que este a la altura del sueño de todos los venezolanos y venezolanas.

Un país donde la bandera nacional, nuestra bandera tricolor nos cobije a todos y todas, un país donde quepamos todos y todas con igualdad justicia y dignidad. Especialmente le corresponde a la juventud venezolana luchar y construir una Venezuela a la medida de sus anhelos.

Desde la calle; desde las escuelas, liceos y universidades; desde las industrias y centros de trabajo, investigación e innovación; desde los campos y sembradíos; desde las comunas y desde la militancia patriótica y revolucionaria emergerá esa Venezuela por venir. Ya se oye, ya se siente. Por el camino de Chávez lo lograremos. Así será.