LOS GRANDES DESAFÍOS EN EDUCACIÓN

Elías Jaua Milano.


Inició el año escolar en nuestra Patria. Venezuela es hoy uno de los pocos países del mundo que cuenta con un extendido sistema de educación pública de acceso universal y gratuito, desde la educación inicial hasta la universitaria. Una conquista del pueblo venezolano consagrada, como derecho humano, en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que debemos valorar en su justa dimensión, en un contexto mundial donde la tendencia es a la privatización de este derecho.

Venezuela es uno de los pocos países del mundo que cuentan con educación gratuita en todos sus niveles, esto solo se logra en Revolución.

El sistema financiero global, ávido de dinero para tapar los agujeros de la burbuja financiera que ha creado, ha puesto su mira en la educación, así como lo hizo con los inmuebles de millones de familias en la primera década de este siglo, para hipotecar mediante créditos estudiantiles a centenares de millones de jóvenes estudiantes en el mundo, que tienen que pagar sus estudios incluso en los sistemas de educación públicos. En Venezuela eso no será posible, mientras haya Constitución Bolivariana.

La juventud venezolana cuenta con educación pública y gratuita, que cada día tiene que ser de mayor calidad, como garantía de capacitación, de formación para su porvenir. Son muchas las cosas que hay que perfeccionar e innovar en materia de acceso pleno a la educación, infraestructura, servicios de alimentación, acceso a las tecnologías de información, entre otras.

El Gobierno debe garantizar como lo ha hecho hasta ahora las condiciones necesarias para la formacion de nuestra juventud.

Pero más allá de estos temas, en los cuales los gobiernos bolivarianos de nuestro Comandante Chávez y del Presidente Nicolás Maduro han hecho extraordinarios esfuerzos de inversión. Quisiera, en este artículo puntualizar tres desafíos que como sociedad tenemos en materia educativa.

En primer lugar, debemos comprender y valorar el rol fundamental del educador, de la educadora, en especial del Maestro y la Maestra de educación inicial y primaria. Durante mi gestión como Ministro de Educación, tomé plena conciencia de que no se debe escatimar esfuerzos y recursos en garantizar las justas condiciones laborales y sociales, en brindar todas las condiciones necesarias para la formación docente y toda la dedicación política que haga falta para convencer de la transformación educativa al hombre, a la mujer que, dotado de una metodología para el proceso de aprendizaje, se presenta frente a 30 o más niños, niñas y jóvenes, la casi totalidad de los días del año.

La inmensa mayoría de nuestros educadores y educadoras, posee una vocación y una mística que debemos acompañar. No es cierto que el magisterio venezolano sea contrarrevolucionario, el educador y la educadora venezolana tienen un pensamiento y un accionar crítico, que con compresión amorosa puede ser canalizado para un gran cambio cultural en nuestro país. Yo, hoy, me siento más orgulloso de los maestros y las maestras de mi Patria.

El segundo gran desafío es avanzar definitivamente hacia una educación para la liberación, para la definitiva descolonización de la sociedad. Nunca más, en un libro escolar, la imagen de un indio arrodillado ante el invasor.

De nuestro sistema educativo debe egresar, generación tras generación, un joven, una joven con identidad con nuestra historia de resistencia y lucha por la libertad; con reconocimiento y respeto por nuestra diversidad étnica cultural; con conciencia de clase; con pensamiento crítico; con capacidad de rebelarse frente a lo injusto, frente a la exclusión; con vocación para construir una sociedad amante de la paz, de la diversidad, de la igualdad social, donde el éxito individual, sí, el éxito individual, sea parte y sume a la prosperidad colectiva de todo el pueblo.

En tercer lugar, si queremos de verdad diversificar nuestra economía y superar la cultura rentística petrolera, hablo de cultura porque considero que la economía nacional tendrá siempre base en la renta petrolera y minera, dado los inmensos yacimientos de hidrocarburos y materiales preciosos y estratégicos que poseemos, sobre los cuales tenemos que preservar nuestra soberanía nacional, debemos comenzar por educar a una generación en una nueva cultura de la honestidad, del trabajo productivo, de la innovación científico tecnológica.

El sistema educativo venezolano debe estar enfocado en egresar jóvenes productivos y enfocados en la innovación y la tecnología.

En tal sentido, considero inaplazable iniciar un proceso, que debe ser paulatino, de incorporación de la formación técnico productiva, no solo en las valiosas Escuelas Técnicas con las que contamos, sino a lo largo de todos los niveles y modalidades de nuestro sistema educativo. En cada Escuela, en cada Liceo se debe educar para la producción de alimentos, para el mantenimiento y la reparación (mecánica, carpintería, plomería, herrería, electrónica, etc.); para la producción de contenidos informáticos, para las telecomunicaciones, para la robótica, en general para el trabajo no alienado, para el trabajo liberado y liberador.

El programa Todas las Manos a la Siembra, que ha llenado de conucos escolares nuestras escuelas, idea de nuestro Comandante Chávez inspirado en el Maestro Simón Rodríguez, impulsado con decisión por el Presidente Maduro y hecho realidad con la constancia y método del Profesor Carlos Lanz y de centenares de miles educadores, educadoras, estudiantes, cocineras, obreros y obreras, padres y madres, es el preludio de lo que tenemos que hacer en todas las áreas del saber hacer.

Superar estos tres grandes desafíos, que me atrevo a identificar, será la clave para despejar el camino hacia un buen porvenir, para sentar las bases de una sociedad democrática, educada, honesta, innovadora, productiva que conviva en paz a partir del reconocimiento de nuestra diversidad. Ya se visualiza en el horizonte. Será el sueño de realizado de nuestro Padre Bolívar. Rumbo al 2030.

 

 

 

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LA DISPUTA POR VENEZUELA

Elías Jaua Milano.


 

En estas dos semanas del mes de septiembre de 2018, hemos presenciado una disputa entre el influyente diario estadounidense The New York Times (NYT) y la administración de Donald Trump sobre el caso venezolano. Un artículo anónimo, publicado por el referido medio, donde se revela las reuniones de funcionarios del Departamento de Estado con algunos militares venezolanos, para “conocer” de los planes para derrocar al Presidente Nicolás Maduro, desató la controversia.

Inmediatamente, voceros de Trump replicaron que era normal y parte de su trabajo estar informados de cualquier situación como ésta en la región y en el mundo, que sería una irresponsabilidad no hacerlo. Claro, digo yo, se han autoproclamado los policías del planeta tierra y más allá.

El #PuebloSabioYLibre debe seguir luchando por su Independencia, soberanía e igualdad social

La contrarréplica a través de un editorial del periódico no se hizo esperar, en éste el consejo editorial reclama que una cosa era enterarse y otra sostener “varios encuentros con los comandantes rebeldes” que eso sonaba a “complicidad”.

Se reclama, en el editorial del diario, que Trump no puede volver a la política del “Gran Garrote” del siglo XX. En este punto es necesario recordarle a los editorialistas del NYT, que los gobiernos de su país nunca han soltado ese garrote, en lo que va del siglo XXI han consumado el derrocamiento de gobiernos democráticos en Honduras, Paraguay y Brasil y los han promovido sin éxito, pero ocasionando graves daños, en Venezuela, Bolivia, Ecuador y más recientemente en Nicaragua.

Ahora la administración Trump, anda tras el “topo” (infiltrado) que suministró la información al diario en cuestión y denunciando la falta de probidad del impreso.

¿Cuál es el fondo de esta polémica? ¿Las próximas elecciones parlamentarias en ese país, la guerra de los medios con Trump, visiones encontradas de las grandes corporaciones petroleras de cómo ponerle la mano a nuestros hidrocarburos?

En cualquier caso todos buscan lo mismo, desconocer nuestra Independencia, violentar nuestro derecho a la autodeterminación nacional, vulnerar nuestra economía y conculcar la soberanía sobre nuestros recursos naturales estratégicos.

Es por eso, que el editorial del NYT aclara con precisión que no hay dudas en que el Presidente Maduro debe salir, pero le recomienda a Trump que no promueva un golpe de Estado ni ejecute una intervención armada, pero que si continúe asfixiando económicamente al gobierno de Venezuela hasta que éste se derrumbe, como es la opinión compartida “con sus aliados en la región” (dícese del llamado Grupo de Lima). A confesión de parte, guerra económica comprobada.

Compatriotas, hoy más que nunca debemos enarbolar en alto nuestra bandera tricolor, nuestra bandera histórica de lucha por la soberanía petrolera, soberanía finalmente conquistada y desarrollada bajo el liderazgo de nuestro Comandante Chávez, soberanía plena plasmada y aprobada por el pueblo en nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999.

Compatriotas, la grave amenaza que nos toca confrontar requiere de nosotros fortaleza ideológica y programática en torno al proyecto bolivariano de Independencia, soberanía, igualdad social y de una nueva ética pública.

Solo un pueblo convencido de que tiene cosas sagradas que defender es capaz de cumplir la máxima de nuestro Libertador Simón Bolívar: “Por fortuna se ha visto a un puñado de hombres libres vencer a imperios poderosos”. Máxima expresada por cierto, como parte de la polémica con el agente norteamericano Bautista Irving, en carta fechada en Angostura, 12 de octubre de 1818, hace casi ya 200 años.

Hoy más que nunca hay que informar, explicar, debatir y convencer de cada acción que se tome. Somos un pueblo sabio y libre, cuando estamos convencido del rumbo histórico que debemos seguir, siempre hemos sabido que hacer y sabremos que hacer. Así será. ¡Viva Venezuela!

PREFIGURAR EL PORVENIR

Elías Jaua Milano.


En medio de una tormenta es difícil pensar en lo que vendrá luego de sobrevivir a ésta. Sin embargo, lo que se haga para salir airoso de la misma será determinante para la vida futura. Es por eso que desde la compleja situación que nos toca atravesar como pueblo, debemos prefigurar nuestro porvenir con esperanza, con conciencia y diría más, con optimismo.

Juventudes

“Los sujetos del porvenir, nuestras juventudes, es los que más tenemos que cuidar”

Desde la turbulencia debemos diseñar y en algunos casos comenzar a desarrollar acciones y medidas que apuntalen una Nación independiente; una democracia protagónica, revolucionaria; una economía productiva, transparente y una sociedad unida a partir del valor de la igualdad social y del reconocimiento de nuestra diversidad étnica cultural.

Desde nuestro modelo, el modelo desarrollado por el Comandante Chávez, el Socialismo Bolivariano del siglo XXI, debemos construir las bases para un buen porvenir.  Para eso es necesario perseverar y en algunos casos corregir e innovar en el rumbo trazado para alcanzar los objetivos en el horizonte futuro. Al menos en los siguientes ámbitos, nos proponemos plantear algunas ideas para el debate y la acción:

  1. La Independencia Nacional: cultivando nuestra identidad nacional; preservando la soberanía sobre nuestros hidrocarburos y demás recursos naturales; fortaleciendo la moral y la doctrina democrática y patriótica de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela (FANBV) e innovar en las formas de lucha diplomática para contener la política de injerencia y agresión contra nuestra Patria.
  2. La Democracia Revolucionaria: estimulando la más amplia y consciente participación electoral; promoviendo o facilitando la emergencia de un poderoso poder popular protagónico, en sus distintas expresiones; defendiendo y expandiendo la plena vigencia de los derechos humanos integrales en nuestra sociedad.
  3. La igualdad social, practicada y postulada, como lo expresó nuestro Libertador Simón Bolívar en el Congreso de Angostura, a partir de seguir persistiendo en un modelo educativo republicano, productivo, inclusivo y de calidad; en una necesaria e ineludible trasformación del sistema de justicia y en la promoción de una cultura del reconocimiento a la diversidad étnica y cultural que conforma nuestra nacionalidad.
  4. La economía mixta diversificada: A partir del reconocimiento positivo de que tenemos una base económica rentística, reactivar y expandir una plataforma productiva en todos los sectores necesarios para garantizar una vida humanamente gratificante; crear un sistema de coexistencia armónica y complementaria entre las distintas formas de propiedad (pública, social, comunal y privada); definir y diferenciar de manera transparente los ámbitos de acción y de cooperación de todos estos actores y finalmente poner todo el empeño nacional en los procesos de innovación para la producción de insumos y tecnologías adecuadas a nuestro desarrollo.
  5. Los sujetos del porvenir, nuestras juventudes, son los que más tenemos que cuidar en medio de la tempestad. Tenemos que garantizar que tengan acceso a la alimentación, a la educación, a la recreación, a la cultura, al sano acceso a las tecnologías de información, a la salud sexual y reproductiva, a la planificación familiar, entre muchos otros derechos. Pero sobretodo debemos facilitar que ellos y ellas cultiven la dignidad humana, basada en una cultura del esfuerzo propio y colectivo, del saber y el trabajo, del liderazgo positivo ganado con transparencia, de la convivencia pacífica, en fin, una cultura para una vida que tenga un ethos, un sentido, para ser vivida.

Promoviendo y ejecutando estas y muchas otras políticas prefiguramos, desde el presente, lo que será sin duda un hermoso porvenir para Venezuela durante el transcurso de la cercana segunda década del siglo en el que nos toca vivir.  La década del 20, del siglo XXI, tenemos que ganarla hoy logrando la estabilidad y la paz mediante la  construcción de una sólida unidad nacional para conjurar las amenazas de agresión extranjera; con la contribución responsable de todos los actores, más allá de las diferencias de enfoque,  a las acciones emprendidas por el gobierno del Presidente Nicolás Maduro para intentar estabilizar las variables macroeconómicas y con la profundización de los valores y políticas democráticas frente al intento de implantar un modo de existencia fascista en nuestra sociedad.

En los próximos artículos abundaremos en cada uno de los ámbitos aquí expuestos, para seguir contribuyendo a despejar el camino hacia el porvenir, rumbo al 2030.  Expresaba el Comandante Chávez en el libro “Mi Primera Vida”, entrevista biográfica que le realizara Ignacio Ramonet, que lo que más reivindicaba como logro de su accionar, en este tiempo histórico, era haberle abierto el apetito al pueblo venezolano por lo imposible. No perdamos nunca la capacidad de imaginar y construir un país que este a la altura del sueño de todos los venezolanos y venezolanas.

Un país donde la bandera nacional, nuestra bandera tricolor nos cobije a todos y todas, un país donde quepamos todos y todas con igualdad justicia y dignidad. Especialmente le corresponde a la juventud venezolana luchar y construir una Venezuela a la medida de sus anhelos.

Desde la calle; desde las escuelas, liceos y universidades; desde las industrias y centros de trabajo, investigación e innovación; desde los campos y sembradíos; desde las comunas y desde la militancia patriótica y revolucionaria emergerá esa Venezuela por venir. Ya se oye, ya se siente. Por el camino de Chávez lo lograremos. Así será.

MAGNICIDIO

Elías Jaua Milano.


 

El magnicidio es la muerte por métodos violentos de una persona que detenta un cargo de poder político. El atentado con explosivos, ocurrido el pasado 4 de agosto de 2018, contra el Presidente de la República Nicolás Maduro Moros, las altas autoridades del Estado y los ciudadanos y ciudadanas, civiles y militares, presentes en la conmemoración del aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana, sin duda alguna es un intento de magnicidio en grado de frustración y un hecho aberrante, el cual repudiamos categóricamente.

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Nosotros luchamos por una sociedad donde quepamos todos y todas, con igualdad, libertad, justicia y dignidad humana. Una sociedad socialista.

Explotar aeronaves no tripuladas (Dron), cargadas de explosivos, frente al Presidente de una Nación es un acto terrorista, un intento de magnicidio sin lugar a interpretaciones. La confesión de los autores materiales y la evidencia recolectada lo confirman. El gozo, la reivindicación del atentado o el silencio de muchos actores y voceros políticos de la derecha internacional y nacional señalan el camino hacia los autores intelectuales.

Esos mismos actores políticos son los que han venido repitiendo desde hace meses que “no hay salida electoral”; que “Maduro tiene que ser salir como sea”; que “el fin de Maduro está cerca”; que “hay que usar todas las formas y medios”, entre otras aseveraciones temerarias. Corresponderá a las autoridades competentes determinar y castigar, en el marco de lo previsto en nuestra Constitución y en las leyes, a los y las responsables materiales e intelectuales de este atentando criminal.

Quiero recordar que, en un artículo anterior de fecha 7 de julio de 2018 titulado “Nuestra Patria Venezuela” y luego en una entrevista televisada con José Vicente Rangel el pasado domingo 29 de julio de este mismo año, me había referido al peligro que supone la subordinación a la oligarquía bogotana, de algunos dirigentes opositores nacidos en Venezuela.

Entre otros y otras denunciamos a Julio Borges como un empleado servil de Juan Manuel Santos. Advertimos que desde Bogotá se alentaba una guerra civil en Venezuela, con la colaboración de dirigentes contra revolucionarios nacidos en nuestra Patria, en función de culminar el proyecto de expansión sobre nuestro territorio, iniciado a mediados del siglo XIX por la oligarquía colombiana.    

Por otra parte, en nuestra historia claro está que siempre ha sido la derecha la que ha intentado o ejecutado el asesinato de presidentes venezolanos. Fueron los sectores más retrógrados de la oligarquía de Bogotá, que hoy siguen gobernando allá, liderizados entonces por Francisco de Paula Santander, los que intentaron asesinar a nuestro Padre Simón Bolívar, Presidente en ejercicio de Colombia, el 25 de septiembre de 1828. Fue un grupo de derecha, liderado por Rafael Simón Urbina, rabioso anticomunista, el que asesinara a Carlos Delgado Chalbaud, Presidente nacionalista, progresista, el 13 de noviembre de 1950.  

Fue la corriente militarista “fascistoide”, la que ha llenado de muerte y dolor a los pueblos de nuestra América latina y caribeña, liderada en aquel momento por el dictador Dominicano José Leónidas Trujillo (Chapita) la que realizó un atentado, con ejecutores nacionales provenientes de las filas de la derrocada dictadura de Pérez Jiménez, haciendo explotar un carro bomba en el paseo Los Próceres, el 24 de junio de 1960, contra el Presidente de Venezuela Rómulo Betancourt, hiriéndolo a él y a sus colaboradores cercanos. Ocasionando la muerte de uno de sus edecanes militares y un transeúnte.

Es esa corriente “fascistoide”, instalada en nuestra región por el imperialismo norteamericano para mantener subordinada a nuestra América, la misma que ha asesinado a decenas de miles de dirigentes y activistas revolucionarios, patriotas y populares. Es la misma corriente asesina, que desarrolló varios planes frustrados de magnicidio contra nuestro Comandante Chávez, la que sin duda planificó, financió y ejecutó el atentado fallido contra el Presidente Nicolás Maduro.

Sobre este tema quiero reivindicar a la izquierda venezolana. Jamás, la izquierda a la que pertenecemos, ha apelado al atentado personal contra ningún Presidente.  Es verdad que cuando nos ha tocado, hemos asumido la lucha armada con valentía y cuando el pueblo venezolano ha ejercido el supremo derecho a la rebelión popular ahí hemos estado, a la vanguardia, pero nunca hemos apelado a la cobardía del atentado personal.

Los revolucionarios venezolanos y las revolucionarias venezolanas no concebimos nuestra lucha desde el odio contra una persona.  Luchamos contra un sistema de opresión y exclusión de las grandes mayorías, el capitalismo. Nosotros luchamos por una sociedad donde quepamos todos y todas con igualdad, libertad, justicia y dignidad humana. Una sociedad socialista.

Finalmente, quiero reiterar mi solidaridad como camaradas, como seres humanos a Nicolás Maduro y a todos los y las compatriotas presentes en el acto donde ocurrió el vil atentado del sábado 4 de agosto de 2018.

Dios nos protege, Dios protege al pueblo bendito de Venezuela que tiene derecho a vivir en paz y a recuperar una vida prospera, llena de futuro. Amén.

PD. Compatriotas que me leen, a quienes agradezco tanto que compartan la batalla de ideas que intento motivar a través de estos artículos semanales, quiero informarles que haremos un receso en nuestros escritos durante el resto del mes de agosto.  El primer domingo de septiembre de este 2018, nos encontramos otra vez en estas líneas. Dios mediante.

A PATA

Elías Jaua Milano.


 

En marzo de 1994, tras 2 años de lucha de nuestro pueblo, del histórico movimiento revolucionario venezolano, junto a intelectuales patriotas y de izquierda, logramos que el Comandante Chávez fuera liberado. De inmediato, en las paredes de toda Venezuela apareció la consigna “La esperanza está en la calle”. Esa frase resumía el anhelo de un pueblo por un país independiente, con igualdad social, una sociedad honesta, como bien lo explicó nuestro Comandante en varias oportunidades y que en anteriores artículos hemos citado.

 

A PATA

Somos el pueblo de Chávez, el pueblo de a pie, el #PuebloSabioYLibre de Venezuela

La columna de campesinos y campesinas, que caminaron más de 400 Kms., desde el estado Portuguesa hasta Caracas, traían como consignas la defensa de la Independencia contra la agresión imperialista; de la igualdad social frente a la exclusión y el atropello al campesinado; de lucha contra los mecanismos de corrupción que les dificultan su derecho a producir. Ellos y ellas son expresión, 24 años después de que el Comandante Chávez saliera de prisión, que la esperanza hoy más que nunca sigue en la calle.

El recibimiento por parte de nuestro compañero Presidente Nicolás Maduro Moros y la apertura de un debate abierto y franco con voceros y voceras de la Marcha Campesina Admirable, es expresión del carácter más genuino de nuestra revolución, democracia protagónica, rebelde y propositiva. Ese diálogo crítico, entre el compañero Presidente y los campesinos y campesinas, también demostró que ya no solo es esperanza, sino que también hay altos niveles de conciencia en el seno del pueblo profundo. Chávez no aró en el mar.

No quiero dejar de señalar que ese nivel de conciencia, también lo aprecié en las delegadas y delegados, especialmente en las y los territoriales, los que vienen de las bases, durante las sesiones del IV Congreso del PSUV.

El nivel de comprensión de las causas reales de la compleja situación que confrontamos, las posibles soluciones y la aspiración de mayor participación en la toma de decisiones, de más poder para el pueblo, fueron planteados con irreverencia en la discusión. En este punto quiero ratificar el reconocimiento a nuestro Camarada Nicolás Maduro como Presidente del Partido, como siempre lo he hecho desde el año 2013, tras la partida física de nuestro líder histórico y fundacional, Hugo Chávez.

Finalmente, quiero agradecer como militante revolucionario a los campesinos y campesinas que se vinieron “A pata”, hasta Caracas, por haber levantado un hermoso imaginario de refundación ética que recorre hoy el país y por demostrar que si se puede luchar dentro de la revolución sin dividirla y que por el contrario es necesario seguir luchando para fortalecerla. Como siempre nos alentaba el Comandante: “Uds. pueden criticar, pueden demandar, pueden interpelar, pueden estar molestos, pueden protestar, pero nunca abandonar la revolución”.

Por el camino de Chávez, siempre venceremos.

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PD: este artículo fue escrito antes del grave atentado contra la persona del Compañero Presidente Nicolás Maduro Moros, el día de ayer durante al acto de celebración del Aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana, vaya nuestro repudio como venezolano, frente a esta vil agresión contra el Jefe del Estado venezolano, vaya nuestra solidaridad con mi compañero y hermano Nicolás Maduro Moros.

¡No podrán con nosotros!

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LA MARCHA VICTORIOSA DE LA REVOLUCIÓN

Elías Jaua Milano.


 

En estas horas cuando recordamos la vida de nuestro Comandante Chávez y se desarrolla el IV Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela, fundado por él, construido por millones de patriotas, se me vienen a la mente muchos recuerdos, se acrecienta el compromiso con su legado y nos asaltan sus angustias permanentes: “No podemos acomodarnos en el poder, hay que sentir como el pueblo”; “No podemos terminar como los compañeros de Bolívar, de Zamora, que casi todos llegaron al gobierno, pero ninguno hizo ninguna revolución”; “Tenemos que ser como Bolívar, no como Páez”.

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Tenemos que garantizar la marcha victoriosa de la Revolución.

Que el sacrificio del Comandante no se pierda, depende de nuestra valentía, de nuestro coraje para rectificar los errores y reafirmarnos en nuestras líneas programáticas Independencia, igualdad, lucha contra la corrupción, democracia revolucionaria, poder para el pueblo y economía mixta productiva que se sintetizan en la propuesta del Socialismo Bolivariano del Siglo XXI.

El 8 de diciembre de 2012 el Comandante Chávez nos dejó el camino señalado “En cualquier circunstancia, nosotros debemos garantizar la Marcha de la Revolución Bolivariana, la marcha victoriosa de esta revolución, la democracia nueva, que aquí esta ordenada por el pueblo Constituyente; construyendo la vía venezolana al socialismo, con amplia participación, con amplias libertades”.

Como lo expresé en el bautizo del libro de recopilación de mis artículos “Despejando el Horizonte, por el Camino de Chávez”, aprovecho para agradecer la presencia compañera de mis entrañables camaradas de todas las batallas, no concibo otra manera de despejar el horizonte que no sea por el camino trazado por Chávez, por el camino de la democracia nueva, del poder constituyente, de la participación popular, de plenas libertades para el pueblo, por el camino venezolano hacia el socialismo. Solo por ese, siempre venceremos.

           

COHERENCIA

Elías Jaua Milano.


 

Independencia, igualdad, democracia protagónica y poder popular constituyente, economía mixta y lucha contra la corrupción son las líneas programáticas sobre las cuales nuestro Comandante Chávez convocó y unificó a las más diversas corrientes del pensamiento patriótico y popular en 1998. Como lo hemos escrito en anteriores oportunidades, a lo largo de todos sus discursos, documentos y las políticas desarrolladas por el Comandante hasta el año 2012, hay una coherencia histórica e ideológica.

 

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Coherencia ideológica e histórica entre nuestro decir y el hacer, gran enseñanza del comandante Chávez.

A partir del año 2005, superadas las consecuencias de las agresiones imperialistas del año 2002 y subsiguientes, Chávez plantea que el desarrollo, de esas líneas programáticas, es imposible en una sociedad capitalista y propone entonces su tesis para construir en Venezuela un modelo socialista del siglo XXI, el Socialismo Bolivariano. Reivindicando siempre el carácter esencialmente democrático del mismo y que este se iría construyendo a lo largo de una transición que debía ser humanamente gratificante.

El IV Congreso del PSUV debe comenzar por allí sus funciones. Un balance del desarrollo de las líneas programáticas iniciales y de la construcción del modelo del Socialismo Bolivariano.

Igualmente, desde la coherencia política e ideológica, en el marco de las 7 líneas de acción planteadas por el compañero Presidente Nicolás Maduro, los delegados y delegadas asistentes deberán expresar el diagnostico recogido en las asambleas de las Unidades de Batalla Bolívar Chávez y lo que se dice en la calle y aportar propuestas para superar las dificultades que la guerra económica, y también nuestros errores, han ocasionado.

Las soluciones debemos encontrarlas desde nuestro modelo socialista, especialmente en el área económica. Régimen cambiario, política de precios, política de producción nacional, formas de propiedad, política de subsidios y lucha contra la corrupción son temas que deben ser abordados a “Calzón quitao”, para contrastar nuestras opiniones y encontrar salidas al laberinto actual de la economía nacional.  

Estas salidas deben ser viables técnicamente, pero sobre todo políticamente. No olvidemos que la guerra ha dejado regado un polvorín y a un polvorín regado no se le acerca la candela. Mosca.

Finalmente, el IV Congreso está llamado a discutir y a proponer sobre la estructura organizativa de nuestro Partido.  Al respecto, decimos que es impostergable que se restituya el pleno funcionamiento de todas las instancias de dirección; que se establezcan garantías estatutarias para el desarrollo de una cultura del debate de las ideas, de la crítica y la autocrítica constructiva y que como expresión de confianza en nuestra militancia se convoque a elecciones universales, directas y secretas para la elección de la Dirección Nacional y posteriormente en el resto de los niveles de dirección.

Vamos al IV Congreso de nuestro Partido Socialista Unido de Venezuela, con el mejor espíritu de contribuir a la reunificación de nuestras fuerzas en torno al camarada Presidente Nicolás Maduro; a la reafirmación de las líneas programáticas de nuestro modelo socialista bolivariano impulsado por Chávez, y a contribuir en la búsqueda de soluciones que nuestro pueblo demanda para recuperar una vida cotidiana humanamente gratificante.    

Reafirmo lo dicho, el PSUV lo hemos construido entre todos y todas, en el PSUV cabemos todos y todas con equilibrio interno, reconociéndonos y escuchándonos, sobre todo escuchando al pueblo y manteniendo la coherencia entre lo que se postula y lo que se practica. Que así sea.