CHÁVEZ TE LO JURO

Elías Jaua Milano.


5 de marzo de 2013, cerca de las cuatro de la tarde, Hospital Militar, Caracas, Venezuela. El entonces Vicepresidente Nicolás Maduro, la compatriota Cilia Flores y mi persona llegamos al piso 9, nos ponemos a analizar escenarios jurídicos y políticos en un salón contiguo a la habitación donde se encontraba convaleciente el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, nuestro Comandante Hugo Chávez con familiares y personal médico. Entra el Médico, nos informa de una situación compleja, salimos al pasillo, en pocos minutos vuelve el doctor y directo nos dice lo que acababa de ocurrir a las 4 y 25 p.m. de aquel día. Falleció rodeado de compañeros y compañeras leales, amado por su pueblo y en su Patria. “Hubiese querido esta suerte para Bolívar” nos había expresado días antes.

Unidad, lucha, batalla y victoria.

Unidad, lucha, batalla y victoria.

Distaban casi tres meses de cuando, el 8 de diciembre de 2012, Hugo Chávez nos había dejado una ruta para transitar ese escenario que nunca hubiésemos querido que se produjera. En aquellas palabras nos informó de su decisión y nos hizo una solicitud:

“Mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que —en ese escenario que obligaría a convocar como manda la Constitución de nuevo a elecciones presidenciales— ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo se los pido desde mi corazón.”

Le cumplimos desde nuestro corazón de pueblo noble, nuestro compañero Nicolás Maduro es Presidente de la República Bolivariana de Venezuela por elección popular y durante 5 años hemos batallado junto a él para defender el derecho a gobernar en paz que tenemos como proyecto histórico nacional.

El Comandante, junto a la solicitud de que eligiéramos a nuestro camarada Nicolás, también nos dejó un mandato:

“Y en cualquier circunstancias nosotros debemos garantizar la marcha de la Revolución Bolivariana, la marcha victoriosa de esta Revolución, construyendo la democracia nueva, que aquí está ordenada por el pueblo en Constituyente; construyendo la vía venezolana al socialismo, con amplia participación, en amplias libertades”.

Gobernar con el pueblo, siempre con el pueblo.

Gobernar con el pueblo, siempre con el pueblo.

En ese mandato, nos deja definido el carácter de nuestra Revolución Bolivariana: democracia nueva, pueblo constituyente, vía venezolana al socialismo, amplia participación, amplias libertades. Allí están las claves para continuar “la marcha victoriosa de esta Revolución”.

Cumplir ese mandato depende de la lucha y el trabajo de todas y todos los que nos convencimos de las tesis revolucionarias del Comandante Chávez y junto a él sentamos las bases de una sociedad democrática, igualitaria, protagónica; del ejercicio real del poder popular originario; de la edificación de un modelo de economía mixta donde se reconoce la propiedad privada pero apostamos a la construcción de nuevas formas de propiedad y distribución en manos de la Nación y del pueblo organizado; y de una cultura del debate de la crítica y de la autocrítica como instrumentos del ejercicio de la libertad para identificar y rectificar errores; y expandir los logros que solo en revolución hemos conquistado como pueblo.

Hoy más que nunca y todos los días, en medio de la compleja situación generada por la grave agresión imperialista que demanda la unidad de los patriotas para preservar nuestra Independencia, no debemos dejar de hacernos la pregunta que Chávez nos hacía siempre ¿Dónde está el Socialismo?. Solo si tenemos la voluntad de responder a esa pregunta en cada acción, en cada política que desarrollamos, estaremos haciendo un auténtico esfuerzo por cumplir el mandato del 8 de diciembre de 2012.

Ratificamos en estas horas, de nostalgias y añoranzas, nuestro compromiso con la enseñanza chavista de no dudar acerca de la opción preferencial de esta revolución, la opción de Cristo, por los pobres, campesinos, campesinas, indios, indias, trabajadores, trabajadoras, comuneros, comuneras, productores y productoras nacionales, pobladores y pobladoras de nuestros barrios, por la muchachada de la Patria. Chávez te lo juro.

Por nuestra muchachada patria, venceremos.

Por nuestra muchachada patria, venceremos.

En la coyuntura, vamos de nuevo a elecciones presidenciales el 20 de mayo de este año 2018, con el camarada Nicolás Maduro como candidato, porque seguimos apostando al perfil que de él hizo nuestro Comandante Chávez aquel día:

“Es uno de los líderes jóvenes de mayor capacidad para continuar, si es que yo no pudiera —Dios sabe lo que hace—, si es que yo no pudiera, continuar con su mano firme, con su mirada, con su corazón de hombre del pueblo, con su don de gente, con su inteligencia, con el reconocimiento internacional que se ha ganado, con su liderazgo”.

Vamos a trabajar duro para una victoria de la Patria frente a la ignominia extranjera y cualesquiera que sean las circunstancias posteriores, estamos obligados a profundizar la manera de gobernar que practicó y que nos indicó Chávez en su última alocución: “…dirigiendo, junto al pueblo, siempre subordinado a los intereses del pueblo, los destino de esta Patria”. ¡Venceremos!

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EL PUEBLO SABIO Y REBELDE

Elías Jaua Milano.

En víspera de la conmemoración de los 29 años de la rebelión popular del 27 de Febrero de 1989, conocida internacionalmente como el “Caracazo”, quiero reivindicar a un pueblo, al cual pertenezco, el pueblo venezolano. A ese cuero seco que somos, que si nos pisan por un lado por el otro nos levantamos, buscando el horizonte de una sociedad, donde al fin podamos caber todos y todas, con justicia y dignidad.

Somos el #PuebloSabioYLibre de todas las revueltas, rebeliones y revoluciones.

Larga ha sido la lucha, somos como la corriente de un río que siempre se mueve hasta que se enfrenta al mar, una y otra vez. No importan que las élites dominantes nos pongan diques para contenernos, no importa que los populistas, los engañadores de todas las horas, intenten desviar nuestro curso.

Somos el pueblo de todas las revueltas, rebeliones y revoluciones porque nos negamos a ser homogenizados, porque no aceptamos que nos traten como eunucos mentales. Somos un pueblo sabio que quiere ser reconocido en su diversidad étnica y cultural, en su anhelo de vivir en una sociedad más igualitaria, honesta y en su derecho a la autodeterminación de nuestro destino.

Somos el pueblo de los libertadores y libertadoras de Suramérica, somos los venezolanos y venezolanas y cuando se nos somete, se nos desconoce o pretenden burlar nuestras luchas, somos un volcán en erupción.

Ya lo advertía nuestro Padre Simón Bolívar, en el discurso de Angostura de 1819, no se puede proclamar la Independencia y mantener la esclavitud, porque si no un diluvio de fuego amenaza con venirse sobre nosotros. El lo había visto en 1814, con Boves al frente.

Ese diluvio de fuego, del cual advertía el Libertador, fue el que inundó las calles de Guarenas, Caracas y otras ciudades de nuestra Patria, aquel febrero de 1989, en la primera rebelión en el mundo contra el modelo neoliberal.

El pueblo no aguanto más que se le convocara a defender la “libertad y democracia” mientras, como lo reconoció uno de los padres del pacto de Punto Fijo Rafael Caldera, el 4 de febrero de 1992, “…la democracia no son capaces de darle de comer y de impedir el alza exorbitante en los costos de la subsistencia, cuando no ha sido capaz de poner un coto definitivo al morbo terrible de la corrupción, que a los ojos de todo el mundo está consumiendo todos los días la institucionalidad”. Más adelante en su discurso el expresidente recuerda: “Cuando ocurrieron los hechos del 27 y 28 de febrero del año de 1989, desde esta tribuna yo observé que lo que iba a ocurrir podría ser muy grave. No pretendí hacer afirmaciones proféticas, pero estaba visto que las consecuencias de aquel paquete de medidas que produjo el primer estallido de aquellos terribles acontecimientos, no se iban a quedar allí”.

Venezuela es el pueblo de los libertadores y libertadoras de Suramérica. Somos un volcán en erupción.

Y en efecto no se quedó allí, en tal sentido nuestro Comandante Chávez, en memorable discurso en la redoma de Petare el 27 de Febrero de 2011, lo confirma como causa determinante de la rebelión militar: “ Hay que decir que el 27 de febrero aceleró, fue un disparador, un catalizador, la rebelión del pueblo nos impulsó aún más a los militares patriotas y el 4 de febrero del 92, 3 años después nosotros salimos fue a responderle al pueblo mártir del 27 de febrero de 1989”.

Son lecciones de la historia que algunos no aprenden, las dirigencias a veces devienen en “clase política”, en términos de Gaetano Mosca, es decir que su permanencia en el poder se convierte en un fin en sí mismo, se desconectan de la realidad y se auto justifican en sus desviaciones y no ven las hecatombes venir.

Las clases políticas se olvidan de construir hegemonía, es decir de convencer a las grandes mayorías de asumir como propio un proyecto ético y político, a partir de su inclusión y del pleno goce de sus derechos. Las clases políticas creen que pueden mantenerse indefinidamente en el gobierno a partir de juegos políticos engañosos, del populismo, del arreglo a conveniencia de la institucionalidad o de la represión. En Venezuela, esa estrategia siempre ha tenido patas cortas, porque el cuero seco se levanta, siempre se levantara. Lecciones de la historia, para que aprendamos y aprehendamos.

Los revolucionarios y las revolucionarias de esta patria siempre debemos escuchar a nuestro #PuebloSabioYLibre.

Por eso los revolucionarios y revolucionarias, nunca debemos devenir en una elite, sino gobernar, como decía Zamora, escuchando al pueblo, siempre escuchando al pueblo.

En Venezuela no hay pueblo que se deje engañar para siempre. Somos un pueblo sabio, libre y rebelde. A dios gracias. ¡Honor a la rebelión popular de febrero de 1989!, gloria eterna a los masacrados por las órdenes del gobierno neoliberal del Pacto de Punto Fijo ¡No hay pueblo vencido!. En las próximas elecciones, lo demostraremos.

BOLÍVAR Y LA IGUALDAD SOCIAL

Elías Jaua Milano.


El pasado jueves conmemoramos 199 años de la instalación del Congreso de Angostura y del doctrinario discurso de nuestro Libertador Simón Bolívar  ante el pleno de los legisladores, el 15 de febrero de 1819.

Grande nuestro Padre Libertador

Sin duda que el Bolívar que escribe dicho documento, es un líder impactado por la rebelión social liderada por José Tomás Boves que acabó con la República en 1814 e influido por el pensamiento de los revolucionarios haitianos, donde había acudido en busca de refugio y ayuda  a finales de 1815 y principios de 1816.  Considero que por estas razones es que, entre otros aspectos fundamentales para la doctrina republicana de Venezuela, nuestro Libertador plantea el principio de la igualdad, como base de la Independencia:

“Mi opinión es,  legisladores, que el principio fundamental de nuestro sistema, depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela”.

Bolívar, a esas alturas de la guerra de Independencia, tiene plena conciencia de que sin pueblo, indios, esclavizados y peones, no era sostenible la República.  La había visto morir cuatro años atrás bajo el fuego desvastador del odio social, contra los mantuanos,  por parte de esos sectores marginados.  El proyecto de Independencia, necesitaba la inclusión de todos los sectores para ser viable. Para tal fin, todos tenían que sentirse parte de los objetivos de la lucha.  Así lo sintetiza el Padre de nuestra Patria:

“Necesitamos de la igualdad para refundir, digámoslos así, en un todo, la especie de los hombres, las opiniones políticas, las costumbres políticas”.

Más adelante enfatiza un principio fundamental de la doctrina Bolivariana, en lo adelante,  no puede haber libertad, si esta no es para todos:

“La esclavitud rompió sus grillos, y Venezuela se ha visto rodeada de nuevos hijos, de hijos agradecidos que han convertido los instrumentos de su cautiverio en armas de libertad (…) sabéis que no se puede ser libre y esclavo a la vez, sino violando las leyes naturales, las leyes políticas y la leyes civiles ”.

Y con la conciencia que se está dirigiendo a un cuerpo de legisladores, donde la mayoría de ellos eran dueños de esclavos, asume la opción de Cristo por los marginados y les demanda:

“Yo imploro la confirmación de la libertad absoluta de los esclavos, como imploraría mi vida y la vida de la República”.

Así se expresa un líder revolucionario, que ha comprendido a plenitud que sin igualdad, no hay libertad y que para que sea victoriosa una revolución el pueblo debe ser el sujeto y sus anhelos el propósito principal.

La misma claridad la expresaba nuestro Comandante Chávez, cuando nos imploraba, repetidamente,  a favor de los indios, por las Comunas, por los humildes, por el Socialismo, como por su propia vida.

Siempre con el #PuebloSabioYLibre bolivariano, triunfaremos

El Comandante Chávez recoge el principio de igualdad social bolivariano y lo plantea como precedente de las corrientes del socialismo utópico, científico y nuestro americano, a despecho de los sumos sacerdotes del marxismo,  y lo sintetiza en su propuesta del Socialismo Bolivariano del Siglo XXI, nuestro socialismo. Un socialismo construido por los indios, los comuneros, los trabajadores, los pobladores, la juventud y no por vanguardias iluminadas.

Bajo la bandera de la igualdad social fue que los indios de Guayana, los esclavizados de la costa y los llaneros venezolanos llegaron hasta Ayacucho y sellaron la Independencia de toda Suramérica.

Con nuestro pueblo, siendo de verdad protagonista de la transformación revolucionaria,  es que los bolivarianos y bolivarianas  de hoy sabremos defender, ante la actual agresión extranjera,  el bien más preciado que nos dejó el Padre Libertador: La Independencia.

Hoy más que nunca debemos desechar el elitismo en cualquiera de sus manifestaciones, el reformismo o el vanguardismo, y tomar la opción preferencial  de Cristo, de Bolívar y Chávez por el pueblo. Solo así venceremos.

FRENTE A LAS ORDENES DE TILLERSON: ¡ELECCIONES!.

En el artículo pasado analizamos el propósito principal del alto jerarca de la petrolera ExxonMobil, Rex Tillerson, que funge como Secretario de Estado del gobierno supremacista de Donald Trump. En tal sentido este agente imperial ordenó en México, más presión sobre Venezuela; en Argentina, un embargo al petróleo venezolano; en Perú, profundizar el aislamiento político al gobierno de Venezuela; en Bogotá, exigió medidas contundentes e instruyó, desde allí, a la oposición venezolana a no firmar el acuerdo político que garantiza a nuestro pueblo, la estabilidad política y económica necesaria para decidir nuestro destino en las venideras elecciones presidenciales. En Jamaica, parada final, ordenó prepararse para una gran crisis energética en el Caribe.

Somos Venezuela

Somos venezolanos y venezolanas, no nos dejamos intimidar.

En paralelo a la gira injerencista y belicista del Secretario de Estado, se pronunció el mismo Donald Trump, voceros del Departamento de Estado y la Unión Europea otra vez movió la colita anunciando más sanciones. Los falaces argumentos de todos, que en Venezuela no puede haber elecciones anticipadas y unilaterales.

Vaya cinismo, los mismos entes que desde 2016 pedían elecciones presidenciales adelantadas, nos amenazan y sancionan, porque en Venezuela habrá elecciones presidenciales en 2018, como corresponde para que se cumpla el mandato constitucional de iniciar un nuevo periodo presidencial cada 6 años, que esta vez corresponde a la fecha 10 de enero de 2019. Hablan de convocatoria unilateral a las elecciones. ¿Desde cuándo en nuestro país, los factores políticos tienen que acordar un derecho que nos corresponde a los venezolanos y venezolanas, elegir o relegir al Presidente de la República en el año anterior a la culminación del periodo presidencial?.

Independencia

Nuestra Independencia nos la ganamos en 10 años de heroicas batallas.

Como coralario, de la gira del Procónsul Tillerson, el personajillo Marcos Rubio, complementa la insinuación que ya había hecho el Secretario de Estado, y de manera directa llama a los militares venezolanos a contar con el apoyo de la comunidad internacional, si derrocan al gobierno de Venezuela.

Estemos claros compatriotas, no quieren elecciones, quieren violencia. Como lo afirmamos en el escrito del domingo pasado, el imperialismo no defiende intereses democráticos, nunca lo ha hecho, su propósito es ocupar y destruir a nuestra Patria, para consolidar su dominio geopolítico y energético.

Juventud

Nuestra juventud tiene derecho a un futuro de paz y prosperidad.

No nos dejemos intimidar, somos venezolanos y venezolanas. Frente a eso, estamos obligados, a unirnos para defender nuestra Independencia y el derecho a vivir en paz y con prosperidad que tenemos como pueblo. Para ello debemos trazar una estrategia, evitar la guerra y recuperar la prosperidad económica; y ejecutar una táctica, lograr, como nunca antes, unas elecciones de masiva participación popular, de plenas garantías para todos los que participen como candidatos, con acompañamiento internacional, en el contexto de las más amplias libertades, como lo pidió el Comandante Chávez en su último mensaje, el 8 de diciembre del año 2012.

Que el pueblo participe y decida, yo confió plenamente en el pueblo al que pertenezco. En esas elecciones, nuestro pueblo marcará el rumbo. Lo que él decida, en ejercicio de su sagrada soberanía, debe ser respetado por quien pierda y por quien gané. La Patria está primero.

¿QUÉ BUSCA TILLERSON?

Elías Jaua Milano.


 

El Secretario de Estado estadounidense, Rex Wayne Tillerson, jefe de la “diplomacia” imperial,  tiene una carrera de más de 40 años en la petrolera Exxon, llegando a ser su Presidente hasta el año pasado. Nadie puede dudar que él sigue siendo parte de los intereses de la transnacional.

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Rex Tillerson viene por el Esequibo.

Necesario es saber, compatriotas, que la petrolera ExxonMobil es la principal empresa a la cual el actual gobierno de la República de Guyana ha permitido la exploración ilegal, por violar el Acuerdo de Ginebra, de gas y petróleo en las aguas oceánicas adyacentes o contiguas al territorio Esequibo, legítima e históricamente reclamado por Venezuela.

Más grave aún, la referida compañía estadounidense ha pretendido realizar dichas exploraciones en nuestra indiscutida fachada atlántica, en la desembocadura de nuestro Río Orinoco. Todas estas pretensiones han sido rechazadas por nuestro gobierno en el campo de la diplomacia y con operaciones militares de resguardo de nuestra soberanía. Tal fue el caso de la captura por parte de nuestra Armada Nacional Bolivariana, en 2014,  de una de estas embarcaciones de exploración de hidrocarburos.

Hago esta introducción, a propósito de la gira iniciada por Rex Tillerson para acordar con algunos gobiernos de las oligarquías latinoamericanas, más acciones de presión contra Venezuela, a la par que incita a los militares venezolanos a actuar contra el gobierno legítimo de la República. Necesario es reconocer la contundente, patriótica y democrática respuesta de nuestro Ministro de la Defensa General en Jefe Vladimir Padrino López, en nombre de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela, a tamaña insolencia.

Ahora bien, lo que más quiero resaltar en este artículo es  que en el momento en que Tillerson inicia su gira injerencista, el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, de manera unilateral y sorpresiva anuncia públicamente que enviará el diferendo entre Guyana y Venezuela a la Corte Internacional de Justicia,  en  La Haya. Desestimando de esta manera los mecanismos de negociación previstos en el Acuerdo de Ginebra de 1966, único instrumento legal que reconoce Venezuela para dirimir la controversia.

No son estas casualidades, son causalidades que evidencian porque el interés del gobierno de Donald Trump y los subordinados gobiernos del autodenominado grupo de Lima, en que no haya diálogo político, ni elecciones como instrumentos democráticos  para resolver, entre venezolanos y venezolanas, nuestras diferencias.

Compatriotas en medio de nuestras guerras civiles y turbulencias internas, como lo expresó en 1941 ese gran venezolano,  Andrés Eloy Blanco,  “En 100 años Venezuela ha perdido la quinta parte de su territorio sin disparar un solo tiro”. Me atrevo a complementar al poeta de la democracia venezolana, perdimos nuestro territorio sin disparar un solo tiro contra los despojadores, pero si nos echamos todos los tiros posibles entre nosotros, entre hermanos venezolanos, mientras aquellos nos mutilaban la Patria.

Fue así como los ingleses nos terminaron de  despojar del Esequibo, entre 1897 y 1899,  finalizando la llamada Revolución Legalista y comenzando la Revolución Restauradora.

Venezuela fue mutilada por los ingleses y la oligarquía bogotana mientras nos matábamos entre hermanos venezolanos.

Ya desde antes, en medio de la separación de la República de Colombia, la de Bolívar, y a lo largo de todas la guerras civiles de ese siglo XIX hasta el año 1900, inicio del siglo XX,  la terrófaga oligarquía bogotana nos había despojado de buena parte de los Llanos del Casanare y del Arauca y más de la mitad de la península de la Goajira. Despojo que se consumó en 1941, en medio de la agitada transición posgomecista,  con la firma del ignominioso tratado de límites terrestres entre los dos países.

¿Estamos claros compatriotas de lo que buscan Trump, Tillerson y Juan Manuel Santos?. Nos damos cuenta que en medio del histórico conflicto de clases que se suscita entre nosotros, tenemos que anteponer el interés nacional. Tenemos que aprender de la historia, debemos  cuidar el derecho a quedarse y a vivir en paz de nuestra población; estamos obligados a preservar nuestra integridad territorial y a resguardar la soberanía nacional sobre nuestros recursos estratégicos. A propósito de esto último, considero que la Constituyente debería tomar en cuenta las argumentadas preocupaciones del compatriota Luis Brito García, acerca de la Ley de Inversiones Extranjeras aprobada finalizando el año 2017.

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La unidad nacional garantía de la Independencia que nos legó nuestro Padre Simón Bolivar.

El pueblo venezolano unido, con su Fuerza Armada Nacional Bolivariana, somos los garantes de que el bien más preciado que nos legó nuestro Padre Bolívar y que recuperamos con nuestro Comandante Chávez, la Independencia, no se nos vuelva a quedar regado por los caminos. Es la hora de la unidad, de la lucha, de la batalla y de la victoria por nuestra Patria.

VAMOS A LUCHAR

Elías Jaua Milano


La reacción del gobierno de Trump, de la Unión Europea, de Juan Manuel Santos, del gobierno de México y del llamado grupo de Lima en contra de la convocatoria a elecciones presidenciales en nuestro país, confirma lo que escribí en el artículo anterior, no tienen garantías de que sus subordinados opositores obtengan una victoria sobre el Chavismo.

El incremento de la agresión extranjera para imponer “un cambio de régimen” a cualquier costo, convierte a este proceso electoral en una confrontación para preservar la Independencia Nacional que debe unificar a todos los y las patriotas.

Somos Venezuela. Y vamos a escoger nuestro destino.

Somos Venezuela. Y vamos a escoger nuestro destino.

Ir a votar significa en este momento defender el sagrado derecho a la autodeterminación, proclamado por nuestros libertadores en el acta de la Independencia del 5 de julio de 1811:
“Nosotros pues, a nombre y con la voluntad y autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias Unidas son, y deben ser desde hoy, de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos e independientes (….) y que como tal Estado libre e independiente tiene un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos”.

Pido excusa por lo extenso de la cita, pero en ella está la esencia de la actual disputa con el Imperialismo, el derecho a elegir soberanamente nuestro propio destino declarado en 1811 y conquistado en más de una década de guerra, contra el colonialismo español y que luego hemos perdido y ganado, una y otra vez, a lo largo de nuestra historia.

En ejercicio de ese derecho, la Asamblea Nacional Constituyente ha convocado a elecciones, dentro de este primer cuatrimestre, para que sea el pueblo que escoja bajo cual modelo económico, político y social quiere ser gobernado. Solo el pueblo puede decidir, no son los grupos terroristas, ni la injerencia extranjera la que impondrá una forma de gobierno en Venezuela.

Nicolás Maduro garantiza la unidad del chavismo en esta batalla por la autodeterminación.

Nicolás Maduro garantiza la unidad del chavismo en esta batalla por la autodeterminación.

Los revolucionarios y revolucionarias, más allá de las diferencias y descontentos que tengamos, debemos unificarnos contra la intervención extranjera y apoyar la candidatura de nuestro compañero Nicolás Maduro, como garante de la unidad del Chavismo en esta compleja coyuntura histórica de la Patria.

Vamos a esta batalla con la convicción de que, superada las elecciones de manera victoriosa, nos tocara luchar por un nuevo comienzo, impostergable, para el proyecto del Socialismo Bolivariano en lo ético, en lo económico, en lo político, en lo orgánico. Por eso luchamos, todos los días.

Como Chávez, nos las seguimos jugando con el pueblo. ¡Solo el pueblo, salva al pueblo!

LA OPCIÓN REVOLUCIONARIA

Elías Jaua Milano


Finalmente, como era de esperarse, la contrarrevolución se paró de la mesa de diálogo en República Dominicana, no tenían autonomía para firmar un acuerdo que le brindara a nuestro pueblo estabilidad política y económica de cara a las elecciones presidenciales de este año 2018.

Leales al Comandante Chávez, seguirá el #PuebloSabioYLibre de Venezuela

Leales al Comandante Chávez, seguirá el #PuebloSabioYLibre de Venezuela

La causa, de esta patada al derecho a la paz que tiene la familia venezolana, radica en que la dirigencia opositora no le garantiza al imperialismo norteamericano y a la oligarquía bogotana, que en un proceso electoral en buena lid, obtengan un triunfo sobre el chavismo. Por eso le dieron la orden de no asistir. Es triste decirlo, esos compatriotas han entregado su alma al diablo, han hipotecado su derecho a la autodeterminación política.

Como lo expresó el compañero Presidente Nicolás Maduro, nos toca a nosotros seguir adelante con nuestro proceso democrático para preservar la soberanía nacional. Nos toca seguir adelante, por encima de las crecientes sanciones unilaterales e ilegales; de la amenaza terrorista activada; del bloqueo financiero de facto que nos han impuesto. El cielo encapotado anuncia tempestad, pero el Sol tras de las nube anuncia libertad.

La opción revolucionaria como nos enseñó nuestro Comandante Chávez es triunfar. La opción revolucionaria es prepararnos para ejercer masivamente nuestro derecho a la autodeterminación nacional, votando por millones en las venideras elecciones. La opción revolucionaria es profundizar la democracia participativa y protagónica, restituyendo la apuesta por lo comunal, por el ejercicio del poder popular en lo concreto, en el territorio.

La opción revolucionaria es confiar en las capacidades productivas instaladas en manos del Estado y del pueblo, que Chávez nos legó. Reconozcamos al sector privado, de acuerdo, tienen la hegemonía de la importación, producción y distribución, pero no son ellos los que nos van ayudar a seguir adelante en medio de esta agresión imperialista. “No seamos tercos, morrocoy no sube a palo, ni cachicamo se afeita”, repito con nuestro Comandante Chávez.

La opción revolucionaria es liberar los poderes creadores de nuestros científicos, profesionales, trabajadores, campesinos promoviendo la innovación, la producción, la reactivación de los factores y medios de producción que la Revolución Bolivariana colocó en manos de la Nación, en manos del pueblo.

Con el Presidente Maduro, seguimos dignificando a los Educadores y Educadoras de la Patria.

Con el Presidente Maduro, el #PuebloSabioYLibre se organiza y discute el Programa Revolucionario.

 

La opción revolucionaria es abrazarnos a la ética, en medio de la cruenta batalla que libramos. Una ética política que inspire, que conmueva, que incluya, que transparente la lucha, que convoque a las grandes mayorías en defensa de nuestra Independencia y de los derechos conquistados en Socialismo. Liderazgos que postulen y practiquen virtudes son los que mueven a los pueblos a librar grandes contiendas históricas.

La opción de los revolucionarios venezolanos, de las revolucionaras venezolanas es reunificarnos en torno a los postulados de Chávez, el proyecto del Socialismo Bolivariano del Siglo XXI; y contra el enemigo principal de nuestra Independencia. Con Alí Primera cantamos “Sé que hay un enemigo, es el imperialismo y a él lo venceré. Con la lucha no más es que el yanqui se va, con la lucha no más la miseria se va”.

Nuestra opción es conquistar la victoria en buena lid, pero no cualquier victoria, necesitamos una victoria democrática, popular, revolucionaria, socialista, bolivariana. ¡Una victoria Chavista!