CONFIAR EN EL PUEBLO

Elías Jaua Milano.


 

Domingo 15 de julio de 2018, día de la final del mundial de futbol en Rusia, día de los niños y las niñas, vaya la bendición y nuestro compromiso para ellos y ellas de seguir luchando por un mundo donde no sean separados de sus padres; donde no sean explotados y abusados. Un mundo nuevo donde tengan garantizados todos sus derechos para vivir felices.

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Orgulloso del Nivel de debate desde mi UBCH

Este día hemos sido convocados para elegir de manera pública, en asambleas abiertas de nuestras Unidades de Batalla Bolívar Chávez (UBCH) a los delegados y delegadas al IV Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela. ¡Vamos!, en cualquier circunstancia y frente a cualquier condicionamiento, asistamos a nuestras asambleas con el más profundo y puro espíritu chavista.

Compatriota, haz lo que tu conciencia te indique hacer. Quienes deben revisarse en su condición de chavistas, son quienes intenten condicionar tu derecho a elegir.

Haz que en cada asamblea renazca la rebelde esperanza, con la cual nuestro Comandante Chávez nos llamó a fundar nuestro PSUV: “El Partido Socialista Unido deberá ser el más democrático de los partidos de la historia venezolana. Así será, el más democrático. Dentro de él se discutirá, se abrirá el compás. En este nuevo partido se elegirá por las bases a los líderes”. Así nos convocó Chávez, en diciembre de 2006. 

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Con Zamora y Chávez decimos “Hay que escuchar siempre al pueblo, siempre escuchar al pueblo”

Este espíritu de debate y eleccionario no se ha podido desarrollar siempre, autocríticamente debemos asumirlo. Podemos justificarnos en las difíciles circunstancias que nos han tocado atravesar, pero consideramos que ha llegado la hora de la rectificación. 

El compañero Presidente Nicolás Maduro, cuando el 4 de junio de este año 2018 nos convocó al IV Congreso, expresó: “Hacerlo de nuevo, una gran rectificación, nuevos métodos de dirección (…) Cambiar todo lo que tenga que ser cambiado, renovar todo lo que tenga que ser renovado, la crítica y la autocrítica al Gobierno y al partido respectivamente”.

Necesario es decir que esos procesos de transformación interna no son fáciles, ni de inmediato cumplimiento. La costumbre de los métodos hasta ahora utilizados, ofrecerá siempre resistencia a los cambios necesarios dentro de la organización. Se generan susceptibilidades a la crítica, a la autocrítica y mucho más a la rectificación. La interpelación no es bienvenida por quienes creen que todo va bien, “porque estamos ganando elecciones”.    

La cultura del burocratismo autoritario se estremece ante el debate auténticamente crítico; se espanta ante la consulta a las bases. No es nuevo, conocemos sus tesis contrarias a las convocatorias del Comandante Chávez a elecciones por la base para elegir la primera dirección del PSUV, en 2008, y luego para escoger a nuestro candidatos y candidatas a la Asamblea Nacional del año 2010.  Frente a esa resistencia fue que el Comandante plantó cara públicamente ese año, cuando nos legó la frase “Me la juego con las bases, me la juego con el pueblo”.    

El burocratismo autoritario pocas veces ha salido favorecido en estos procesos internos, de allí su temor. La misma resistencia la hemos visto en los últimos tiempos cuando el camarada Presidente Nicolás Maduro convocó a las elecciones por la base para escoger a los candidatos a la Asamblea Nacional del año 2015, “eso nos va a dividir”; o a registrarse para el Carnet de la Patria, “no va a ir nadie y quedaremos en evidencia”; ni que hablar del espeluque cuando Nicolás tomó la iniciativa de convocar a Constituyente, “estamos entregando la revolución, allí no va a votar nadie”.

Conocida es la repuesta del pueblo a la desconfianza del burocratismo autoritario. En el fondo se trata de resolver ese dilema, se confía o no se confía. No tengo dudas, hay que confiar en el pueblo al que pertenecemos, pero hay que confiar siempre.

De igual manera, la burocracia autoritaria es alérgica al debate de las corrientes de pensamiento y opinión, categoría siempre reivindicada por nuestro Comandante Chávez. Cuando aparece la crítica y la autocrítica cierran el compás, clausuran las instancias, se atrincheran el discurso de la unidad y la disciplina, apelan a la descalificación personal.

Debatir, contrastar opiniones, promover las rectificaciones no es fraccional, por el contrario, es la base de la unidad en la diversidad que hace viable políticamente a una organización revolucionaria.

Camaradas militantes del PSUV, que ninguno, ninguna se sienta amilanado. La renovación de los métodos de dirección, de elección y la profundización de la democracia interna será el resultado de nuestra lucha, de nuestra constancia, de nuestra convicción de que sí podremos.

Convencido estoy que esa renovación a la que nos convoca nuestro camarada Nicolás Maduro, es indispensable para garantizar la base política que nos permita enfrentar la agresión extranjera y lograr la recuperación y expansión de la estabilidad política, económica y social que nuestra revolución alcanzó en la primera década de este siglo XXI y seguir construyendo de manera democrática nuestro modelo del Socialismo Bolivariano. Confiando en el pueblo, Dios mediante, así será.        

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NUESTRA PATRIA VENEZUELA

Elías Jaua Milano.


 

Hace 207 años, los patriotas de 1811 proclamaron nuestra Independencia y tras 14 años de luchas, batallas, derrotas y victorias la conquistaron para toda Suramérica.

Hoy nos toca, a esta generación de venezolanos y venezolanas, defender el derecho a la autodeterminación y a la dignidad nacional frente a la agresión del gobierno estadounidense y operada con desparpajo desde Bogotá.

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El pueblo venezolano repudia las agresiones extranjeras

En el contexto de este mes donde nació la República, en 1811, necesario es recordar que la oligarquía colombiana trazó, desde mediados del siglo XIX, una estrategia para expandir su territorio a costa de despojarnos del nuestro.

Como lo expresó Andrés Eloy Blanco, “Venezuela ha perdido la quinta parte de su territorio sin disparar un tiro”, al oponerse al Tratado sobre demarcación de fronteras y navegación de ríos comunes entre Venezuela y Colombia, en 1941, donde se “legalizó” los 100 años de despojo de nuestro territorio.

En verdad ese despojo iniciado desde la década del 40 del siglo XIX, se había producido mientras nuestra Patria se ahogó en sangre, en interminables guerras civiles, hasta principios del siglo XX. Es por ello que concluimos que la desestabilización y los conflictos internos de Venezuela han sido funcionales al plan expansionista de la codiciosa oligarquía colombiana.

La élite bogotana trabaja para que se produzca la guerra civil en Venezuela y continuar su plan de ocupación. Sus objetivos son todo el territorio de La Guajira; el Golfo de Venezuela; franjas territoriales de los estados Táchira y Mérida y más allá de las orillas venezolanas del Arauca, el Meta y el Orinoco.

Ese es el plan. Por eso desarrollan una campaña de satanización internacional contra Venezuela; promueven la crisis en la frontera común; por eso nos hacen la guerra económica; por eso financian, entrenan y arman a los generadores de violencia contra Venezuela. Está claro vienen por más.

Y ante la historia los nombres de María Corina Machado, subordinada al genocida Álvaro Uribe, y de Julio Borges empleado servil del inefable Juan Manuel Santos serán tristemente registrados, junto a sus respectivas camarillas, como la quinta columna que sirvieron a estos planes de la oligarquía bogotana, para arrebatarnos más territorio venezolano, nuestro suelo patrio, el suelo de todos los venezolanos y venezolanas.

Igual preocupación genera la activa agresión guyanesa, alentada por las trasnacionales petroleras, para consumar el robo de nuestro territorio Esequibo.

¡No pasarán! Ni unos, ni otros. Para ello debemos fortalecer nuestra unidad nacional, la unidad del pueblo, mediante el reconocimiento y participación de la pluralidad del pensamiento bolivariano venezolano.

Es necesario que todo patriota se sienta incluido en la recuperación del tejido ético de nuestra sociedad; de la producción y la innovación nacional; de una nueva democratización de todas las instancias de participación y decisión; de la lucha para recuperar paulatinamente la normalidad de la vida cotidiana, especialmente de la estabilidad económica, en fin, que todo venezolano, venezolana se sienta que puede ejercer sus derechos con plenitud.

Solo así, todos y todas nos sentiremos auténticamente unidos en torno a nuestro objetivo más preciado, la Patria que nos legó el Padre Bolívar: Nuestra Patria Venezuela. Amén.

NO TENGAMOS MIEDO

Elías Jaua Milano.


 

El chavismo como expresión de una de las más amplias alianzas de fuerzas populares y patrióticas que se haya conformado en Venezuela, obra de nuestro Comandante Chávez, no ha tenido miedo frente a los sistemáticos ataques del Imperio más poderoso del mundo. Golpes fascistas, sabotaje petrolero, injertos paramilitares, guarimbas terroristas, amenazas de invasión militar, guerra económica sostenida, sanciones y bloqueo económico de facto, nada de eso ha podido detener nuestra voluntad de defender la Independencia y de construir una sociedad donde quepamos todos y todas con igualdad, justicia y dignidad, nuestro Socialismo Bolivariano.

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La rebelde esperanza del pueblo toma calle.

Para continuar el camino victorioso de la Revolución Bolivariana, el chavismo tampoco debe tenerle miedo a ejercer su derecho a interpelar y a protestar contra el burocratismo autoritario, contra la corrupción, contra lo mal hecho y contra la indolencia que mina la moral de un pueblo que ha tenido y tiene el coraje de enfrentar las más graves agresiones imperiales.

El campesino tiene el derecho a defender sus tierras y a reclamar acceso a financiamiento e insumos para producir alimentos; el servidor público tiene derecho a luchar por su salario frente a la especulación salvaje del capitalismo y a reclamar un trato digno dentro de sus instituciones; el trabajador tiene derecho a demandar que las empresas de propiedad social sean bien gerenciadas y tengan los insumos y repuestos para producir y tiene el deber de denunciar el desvío de la producción hacia las mafias de bachaqueros; el comunero  tiene derecho a exigir que se le reconozca como un sujeto de gobierno real en su territorio; el estudiante tiene derecho a protestar por un servicio de alimentación regular y de calidad; los pobladores de los  barrios y caseríos tienen el derecho de alzar su voz contra el abuso policial, de los revendedores de gas y del abuso agravado de los transportistas; el militante del PSUV tiene derecho a plantear con libertad sus opiniones y a ejercer plenamente su soberanía popular.

Como cantaba Alí Primera: “Aunque diga groserías el pueblo tiene derechos”. El pueblo también tiene el deber de abandonar la pasividad frente a tanta ignominia del capitalismo salvaje y del burocratismo autoritario. Tiene el deber de organizarse para luchar por sus derechos.

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La gente defendió la propiedad comunal de La Minka.

Por eso celebro las acciones de protesta pacífica ejercida por organizaciones de base del Poder Popular, esta última semana, la primera en la Comuna Comandante Adrián Moncada, en Lara, donde toda la comunidad evitó el decomiso ilegal, por parte de policías municipales, de los sacos de azúcar destinados a la distribución planificada; la toma pacífica del Instituto Nacional de Tierras en Barinas, por sectores campesinos revolucionarios,  denunciado los desalojos y asesinatos de sus compañeros en ese Estado; y la contundente respuesta de los CLAPS de la Av. Fuerzas Armadas, en Caracas, ante el intento de desalojo forzoso por parte de funcionarios judiciales y policiales al colectivo de jóvenes que administra una exitosa experiencia de distribución planificada de pan, en la panadería La Minka. Igualmente, destaco la refundación del Comité de Usuarios de la Vega, para hacer frente al atropello de los dueños de líneas de transportes, que humillan a nuestro pueblo.

La rebelde esperanza del pueblo comienza a tomar calle, de manera organizada y pacífica, y eso es garantía de vitalidad para la Revolución Bolivariana. Recordemos la frase de nuestro Comandante Chávez. “Uds. tienen derecho a criticar, a interpelar, a demandar, a protestar, pero no abandonen nunca la Revolución”.

La dirigencia revolucionaria no debe tener miedo al pueblo que interpela y protesta. La dirigencia revolucionaria debe cada día más confiar en los sujetos del Poder Popular que heroicamente han protagonizado las más recientes victorias electorales, en una demostración suprema de madurez política.  Asumamos el pensamiento de nuestro Padre Simón Bolívar “Confío más en el buen tino del pueblo frente a las grandes resoluciones”.

El IV Congreso del PSUV debe ser el espacio para que los poderes creadores del pueblo se expresen libremente y se produzca el parto de las ideas revolucionarias que nos conduzcan a despejar el horizonte hacia la estabilidad política, económica, social y a la restauración del tejido ético de nuestra sociedad.

No nos convirtamos en una clase política, en términos del autor Gaetano Mosca, es decir una dirigencia política cuyo último fin es perpetuarse en el poder a través de un manejo administrativo de la política. No hagamos un Congreso gatopardeano, “donde todo cambie, para que nada cambie”.

Convirtamos el IV Congreso del PSUV, en el espacio para la reunificación de nuestras fuerzas, la transformación democrática de los métodos de dirección y para la construcción de las soluciones concretas, a partir del debate franco de los problemas que confrontamos.

No le tengamos miedo a las bases, apostemos a que del ejercicio de su soberanía se relegitimen y emerjan los auténticos liderazgos. Construyamos hegemonía democrática, es decir orientemos y convenzamos ética y políticamente.

Militantes del PSUV, Uds. tienen derecho a debatir y a elegir. Yo no tengo vuelta atrás, con nuestro Comandante digo, “Me la juego con las bases, me la juego con el pueblo”. Por el camino de Chávez, y no por otro, siempre venceremos.

ENEMIGO DE LA HUMANIDAD

Elías Jaua Milano.


El imperialismo, existe y mata, escribió Eduardo Galeano escritor nuestro americano. Y humilla a la humanidad, agregamos nosotros.

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El Imperio al desnudo. Enjaular niños, crimen de lesa humanidad.

Las atroces imágenes de niños y niñas en jaulas de “retención”, en territorio de los Estados Unidos de América, son la brutal expresión de un sistema supremacista que animaliza al resto de los seres humanos, a los que no son ellos, a los diferentes, a los que considera nadie.

Las elites racistas en su afán de negar la existencia de otros seres humanos, diferentes a sus parámetros físicos y culturales, siempre encuentran una “solución final”. Soluciones finales fueron los millones de seres humanos esclavizados y martirizados por el colonialismo en los territorios invadidos; los hornos de cremación en los campos de concentración nazi; los vuelos de la muerte en la dictadura de Videla en Argentina; los falsos positivos en Colombia y ahora las jaulas con niños y niñas en territorio estadounidense.

A fin de cuenta, pensarán ellos, como dijera una vez el genocida Augusto Pinochet para exculparse de sus crímenes, “No se puede violar los derechos humanos de quienes no son seres humanos”.

La separación de niños y niñas de sus padres, es una violación abierta a la Convención internacional de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Encerrarlos en jaulas, es un crimen de lesa humanidad.

Este crimen no ocurrió esta semana que termina, tiene años sucediendo. Sólo que la imagen “filtrada”, ha sorprendido a la gente buena de este mundo,  adoradores del “modo de vida americano” y ha dado pruebas a quienes luchamos por una auténtica humanidad, de que estamos enfrentando una amenaza racista que no podemos seguir subestimando.

La culta Europa y los Estados Unidos, autoproclamados garantes de los derechos humanos, después de provocar verdaderas “crisis humanitarias” sembrando de bandas terroristas a África y al Medio Oriente; y expoliando económicamente a los pueblos de México y Centro América, tienen en sus puertas a millones de seres humanos, clamando por los derechos que perdieron en sus países, caotizados por las intervenciones humanitarias.

La respuesta del capitalismo al caos que ha ocasionado, es volver a los campos de concentración de seres humanos o convertir el Mar Mediterráneo, la Franja de Gaza y la frontera mexicana, entre otros lugares del mundo, en la gran tumba de los pobres del Siglo XXI.

El imperialismo se muestra al desnudo como enemigo de la humanidad. ¿Quién sanciona a los imperialistas? Vaya doble rasero el de la llamada comunidad internacional. A eso nos enfrentamos los venezolanos y venezolanas todos los días.

Hoy es Carabobo, hace 197 años derrotamos militarmente al colonialismo supremacista en estas tierras benditas, con Bolívar al frente. Compatriotas, hoy nos toca librar la misma batalla.  Bolívar sigue al frente y nos obliga, como siempre nos recuerda el General Pérez Arcay, Maestro de nuestro Comandante Chávez.  

Ahora tenemos que hacerlo desde las ideas, desde la innovación, desde la producción, desde una ética auténticamente humana que nos diferencie de los enjauladores de niños y niñas y que nos permita recuperar y expandir la estabilidad y la prosperidad que alcanzamos en la primera década de este siglo, bajo nuestro propio modelo socialista.

Tenemos que lograr que nuestra tierra y nuestra bandera cobije a todos los hijos e hijas de Venezuela. Que encuentren aquí las mejores condiciones para el desarrollo individual y colectivo. Por eso luchamos.  

Hoy más que nunca resuenan las palabras de nuestro Comandante Chávez en las Naciones Unidas: “Huele azufre todavía”. Todavía el diablo del capitalismo anda suelto por este mundo y eso nos obliga a los y las militantes de la causa socialista, a unirnos y a redoblar nuestros esfuerzos para lograr, como cantaba Alí Primera, que sea humana la humanidad.

¡VAMOS A SEGUIR LUCHANDO!

Elías Jaua Milano


 

“Cuando más oscura se pone la noche, más cerca está el amanecer”.  

En esa frase se resume la esperanza viva de nuestro pueblo que no se rinde ante la compleja situación que vivimos, somos el pueblo del “Hombre de las dificultades” como se llamó así mismo nuestro Padre Bolívar.  En medio de esta guerra sin cuartel del Imperialismo y sus oligarquías lacayas, Venezuela logra salir airosa de la última y bien preparada emboscada en la OEA. Vencimos porque tenemos dignidad y valentía, vencimos porque nos hemos ganado el respeto de los pueblos de nuestra América.  

 

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El PSUV somos todos y todas

En el fragor de la confrontación y expectantes de las soluciones concretas que debemos construir, para recuperar paulatinamente la vida cotidiana de la familia venezolana, la generación de oro nos baña de alegría y orgullo patrio, con su destacada actuación en los juegos Suramericanos de Cochabamba.

Esa muchachada salió a batirse por la dignidad nacional, frente a quienes pretenden humillarnos en el mundo por ser venezolanos y venezolanas de este tiempo de dificultades, de resistencia, de luchas, de forja. Esa es la juventud venezolana, talentosa, esforzada, digna, patriota. Gracias muchachos y muchachas por este aire fresco que le mandaron a nuestro pueblo, desde la hermana Bolivia.

Somos un pueblo bendito y Dios premiara nuestra constancia con la victoria de la paz y de la prosperidad. Así será.

En este contexto, también debemos destacar la convocatoria al IV Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), hecha por nuestro Presidente Nicolás Maduro con el objetivo general de consolidar el cuerpo de ideas y valores en el territorio, rumbo al socialismo, y buscar la verdad y trazar los lineamientos en las catacumbas.

Igualmente, el compañero Presidente de la República y de nuestro Partido, ha planteado los siguientes temas para el debate: La coherencia política ideológica; la estructura y funcionamiento de los niveles de dirección;  la construcción de soluciones concretas a los principales problemas que nos aquejan,  en el marco de las seis líneas de acción que él ha orientado; la batalla internacional por la verdad de Venezuela y una política de alianzas y de inclusión en el marco de la definición del Chavismo como fuerza histórica.      

Tenemos plenas coincidencias con el debate y los temas planteados, consideramos que expresan el anhelo de la mujer, el hombre, el y la joven chavista que milita en las Unidades de Batalla Bolívar Chávez (UBCH) y en otras organizaciones de base del poder popular. Hay que oír la demanda creciente de nuestra valiente y consciente militancia que quiere ser escuchada, proponer soluciones, ser incluida en la toma de decisiones y abrirse un espacio en los niveles de dirección.  

Hoy más que nunca está vigente la frase de nuestro Comandante Hugo Chávez, en el 2010, “Me la juego con el pueblo”. En esta hora, no debemos dudar, hay que jugársela con el pueblo.

Nuestro camarada Nicolás, nos ha convocado a “Cambiar todo lo que tenga que ser cambiado, renovar todo lo que tenga que ser renovado, mediante la crítica y autocrítica sana”. Vamos camaradas, convirtamos el IV Congreso del PSUV en una gran batalla de ideas por la renovación y la democratización del Partido, para que se transforme en un poderoso instrumento de las luchas cotidianas de nuestro pueblo.  

Ha llegado la hora, vamos a luchar por un PSUV sin exclusiones, donde quepamos todos y todas los y las que lo hemos construido a lo largo de una década.  El PSUV somos todos y todas, vamos a luchar y vamos a vencer. ¡Que el Congreso Socialista tome calle y despeje el horizonte!

IV CONGRESO DEL PSUV

Elías Jaua Milano


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“Venezuela no será más patrimonio de ninguna familia, ni persona”. Ezequiel Zamora.

La victoria del 20 de mayo, es una victoria en toda la línea, ideológica, electoral, institucional, republicana y popular. En ella nuestros y nuestras militantes de las Unidades de Batalla Bolívar Chávez (UBCH) y los cuadros de dirección en distintos niveles, fueron vanguardia en la conquista de la victoria. 57, 3% de los y las votantes de ese día, lo hicieron por nuestro Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

La Dirección Política ha demostrado patriotismo, coraje y lealtad.

La Dirección Política ha demostrado patriotismo, coraje y lealtad.

El PSUV se consolida como la primera fuerza política de nuestra Patria. Eso nos compromete y obliga más con nuestro pueblo. Es por ello que celebramos la convocatoria a nuestro IV Congreso, que consideramos se debe iniciar con la elección de los delegados, delegadas y con un debate abierto desde las propias UBCH y CLP, hasta llegar a la plenaria nacional.

“El Congreso Socialista”, así está nombrado en el artículo 30 de los estatutos, “Es el máximo órgano de dirección (…). Tendrá como funciones la revisión de los Estatutos, los principios doctrinales, el programa y el seguimiento de los mismos”.

En tal sentido, este IV Congreso debe realizar en primer lugar la evaluación del cumplimiento del propósito con el cual fue creado el PSUV, el cual está definido en el artículo 3 de nuestros estatutos: “La construcción del Socialismo Bolivariano, la lucha antimperialista, anticapitalista y la consolidación de la democracia participativa y protagónica, mediante el reconocimiento y fortalecimiento del Poder Popular”.

Esa evaluación es pertinente hacerla en el contexto de una amenaza imperial de grandes proporciones y de escala mundial y debe aportar los planes concretos para emprender sin dilaciones las correcciones estratégicas y retomar el rumbo de la revolución en lo ético, político, económico y social, como lo ha planteado el Presidente Maduro en su discurso de juramentación, a través de las seis líneas de acción anunciadas.

En segundo lugar, consideramos necesario que el Congreso Socialista caracterice el momento actual del conflicto histórico y sus dimensiones principales, por ejemplo, Imperio contra Nación; capitalismo salvaje contra modelo Socialista Bolivariano; corrupción contra la ética revolucionaria; burocratismo autoritario contra el protagonismo democrático del Poder Popular, entre otras dimensiones.

En tercer lugar, estimamos que la máxima instancia de dirección de nuestro Partido debe concluir con definiciones y decisiones de corto, mediano y largo plazo, en los siguientes temas que nos permitimos proponer:

  1. Rol y funcionamiento del Partido, en medio de un conflicto de escala mundial contra Venezuela, para preservar la Independencia y el rumbo del Socialismo Bolivariano.
  2. Plan para la recuperación de la estabilidad económica, en el marco de nuestro Socialismo Bolivariano, considerando el momento histórico concreto que nos toca desarrollarlo.
  3. Plan de lucha y sanción contra la corrupción y de formación en los principios que sustentan la ética humana, cristiana, socialista y chavista.
  4. Plan para el fortalecimiento y expansión de nuestra relación orgánica con los sujetos protagónicos del Poder Popular; mujeres, comuneros, campesinos, pescadores, indígenas, servidores públicos, trabajadores, productores, profesionales, estudiantes y la juventud en todas sus dimensiones; como columna vertebral de la Revolución Bolivariana.
  5. Plan para la defensa integral de la Patria, mediante el fortalecimiento ético y democrático de la Unión Cívico Militar.
  6. Política de alianzas, sustentada en la ética política, con todas las fuerzas que conforman el chavismo, y más allá con todas las corrientes revolucionarias y patrióticas de Venezuela, de Nuestra América y del resto del mundo.
  7. Plan para un proceso de profundización de la democracia interna basada en el desarrollo de una cultura del debate de ideas, crítico, autocrítico y constructivo; en una política de formación y promoción de cuadros y en el ejercicio del mecanismo de elección directa, universal y secreta de los órganos de dirección, previsto en el artículo 4 de los Estatutos.

Yo valoro el patriotismo, el coraje, la lealtad, el espíritu unitario de la Dirección Nacional a la que pertenezco, de los distintos niveles de dirección regional, municipal, local, de los CLP y UBCH, de nuestros diputados, diputadas, constituyentes, legisladores, legisladoras, concejales, gobernadores, gobernadoras y alcaldes. Hemos cometido errores, pero indiscutiblemente hemos contribuido con el Presidente Nicolás Maduro al frente para que la Revolución Bolivariana se mantenga en el gobierno, tras cinco años del trauma histórico que significó la partida de nuestro Comandante Chávez.

Nuestra militancia es la constructora de las victorias.

Nuestra militancia es la constructora de las victorias.

Esta propuesta, cual es, elegir por la base las instancias de dirección del PSUV, la hago considerando que el Camarada Nicolás Maduro acaba de ser relegitimado por los votos del chavismo, no sólo como Presidente de la República, sino también como el líder de esta etapa de la Revolución, así lo interpreto. En consecuencia, creo justo que Tú compatriota, hombre, mujer y joven militante; que Uds. las y los constructores de victorias en el territorio, que han dado muestras heroicas de conciencia y madurez en estas difíciles circunstancias, ejerzan su derecho a elegir al resto de los órganos de dirección colectiva.

Parafraseando a Zamora, decimos que el PSUV no es el patrimonio de ningún grupo, ni persona. Nuestro Partido es la obra maravillosa de millones de compatriotas convocados por Hugo Chávez para construir un instrumento de lucha de nuestro pueblo.

Compatriotas ha llegado la hora de cumplir de manera inexorable la línea trazada por el Comandante Chávez, en el documento del año 2010 Líneas Estratégicas de Acción Política, “El Partido tiene que ejercer su función como “maquinaria electoral”, pero principalmente, como instrumento de transformación de la sociedad, desde los sistemas de dirección y gestión general del país”.

Vamos al encuentro con la soberanía popular.

Vamos al encuentro con la soberanía popular.

Nuestro compañero Presidente Nicolás Maduro necesita un Partido, con una dirección relegitimada; reunificado; repolitizado y con métodos renovados de conducción para enfrentar los grandes desafíos que tenemos que superar como pueblo. Sometamos a la soberanía de nuestra militancia, nuestros cargos y la evaluación de nuestro desempeño.

Seguiremos insistiendo en estos temas en el plano del debate político e ideológico, alejado como siempre de la diatriba personal o grupal estéril. Con nuestro Comandante decimos “Águila no caza mosca”.

Por el camino de Chávez, y no por otro, siempre venceremos.

 

     

VICTORIA DE VENEZUELA

Elías Jaua Milano


​​​Las elecciones del pasado domingo 20 de mayo de este 2018, celebradas en medio de una compleja situación económica, que impacta la vida cotidiana de la familia venezolana, y de una inédita, ilegal e injustificada agresión extranjera, significa una victoria en toda la línea de este duro combate que libramos por la Independencia y la autodeterminación nacional.

Victoria del pueblo que salió a ejercer su derecho a la autodeterminación.

Victoria del pueblo que salió a ejercer su derecho a la autodeterminación.

Es una victoria de la República, porque hubo elecciones, sus instituciones garantizaron el funcionamiento del sistema electoral de manera soberana, en medio de la amenaza y el chantaje imperial. Especial reconocimiento, merecen el Poder Electoral y nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela.

Victoria del pueblo que salió a votar, en medio de esta difícil situación, ejerciendo de esa manera el derecho a la autodeterminación nacional, sufragando libremente por la opción política de su preferencia.

Victoria en el plano de las ideas, del modelo Socialista Bolivariano de nuestro Comandante Chávez.  La mayoría de los que votamos y estoy seguro que buena parte del electorado opositor que no votó, no se dejó seducir por la engañosa oferta de la dolarización y el programa de ajuste del Fondo Monetario Internacional. La mayoría de los venezolanos y venezolanas, una vez más, derrotamos la propuesta neoliberal.

Victoria de la unidad de la pluralidad de fuerzas que conformamos el chavismo, logrando conquistar con ese espíritu unitario esta épica victoria. Especial reconocimiento a los movimientos de base del Poder Popular, por su conciencia y acción de todos los días, y a los y las militantes de las Unidades de Batalla Bolívar Chávez de nuestro Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), vanguardia de las victorias electorales.

 

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Victoria de la institucionalidad republicana que garantizó las elecciones.

Victoria del compañero Nicolás Maduro que, tras 5 años de ataques inclementes contra su persona, es reelecto democráticamente por el 68 % de los votantes. Victoria que logramos, por la estrategia de resistencia y acumulación de fuerzas que él diseño e implementó tras el revés electoral que sufrimos en el año 2015. Estrategia que tuvo su punto de inflexión positiva hacia esta victoria, el 1 de mayo de 2017, con su valiente y audaz decisión de convocar a la elección de una Asamblea Nacional Constituyente, prevista en nuestra Constitución Bolivariana.

Como bien ha dicho el Presidente Maduro, no podemos dejar que nadie minimice esta victoria heroica de nuestro pueblo. Sin duda que debemos admirar la hazaña de más de 6 millones de venezolanos y venezolanas que votaron por la revolución, debemos reconocer a los que votaron en contra y estamos obligados a comprender las razones de los que no votaron. Debemos escucharnos todos y todas. Somos venezolanos y venezolanas.

Es una importante victoria táctica en medio de una confrontación estratégica, que debemos celebrar, pero no sobreestimar. Hay muchas cosas que corregir, el compañero Presidente lo ha reconocido, no estamos haciendo las cosas del todo bien. Hay mucho que rectificar de verdad y de manera profunda en la manera como gobernamos y como ejercemos el liderazgo de este gran pueblo, que merece lo mejor de nuestro esfuerzo y de nuestra vocación para el ejercicio eficiente, honesto y revolucionario de nuestras responsabilidades.

En ese espíritu de rectificación, el Presidente trazó seis líneas de corrección del rumbo: Una política de pacificación mediante un dialogo para la reconciliación nacional; la ejecución de un acuerdo productivo para recuperar la prosperidad; lucha renovada y  frontal contra todas las formas de corrupción; fortalecimiento y ampliación de los logros del Poder Popular; defensa de Venezuela desde todos los espacios y ratificación del rumbo del socialismo venezolano, en lo espiritual, en lo económico, en lo social, en lo político y en lo territorial.

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Con el pueblo, por el camino de Chávez, siempre triunfaremos

Estoy totalmente de acuerdo con esas líneas, requerimos reconciliación para garantizar la estabilidad democrática y la unidad nacional frente a la agresión extranjera; necesitamos recuperar y expandir la producción nacional (Pública, comunal y privada) para comenzar a superar la compleja situación económica; es indispensable desmontar el entramado de corrupción funcionarial y privada que está distorsionando nuestra economía y degradando la ética humana; tenemos que recuperar la confianza en el poder popular para salvar la revolución, el pueblo sí puede dirigir, producir, cogobernar y debemos tener conciencia que la contradicción principal hoy es Imperio contra la Nación y todo lo que hagamos, en el marco de la unión cívico militar, tiene que tributar a la preservación de la independencia y la dignidad de la Patria.

Especialmente, acompaño la ratificación que ha hecho nuestro compañero Nicolás Maduro, que es por el camino de Chávez donde debemos seguir andando, el camino de nuestro Socialismo Bolivariano.

Para ejecutar estas seis líneas, se requieren procesos de cambios en la conformación, organización y el funcionamiento del gobierno revolucionario en los distintos sectores y niveles; pero también se requiere una transformación de los métodos y estilos de dirección política en nuestro Partido Socialista Unido de Venezuela y en el resto de las estructuras organizativas que conformamos esta gran alianza patriótica, democrática, popular y socialista que es el Chavismo.          

Sigamos unidos en tormo al programa histórico que nos dejó nuestro Comandante Chávez, para consolidar la Independencia nacional; lograr la erradicación de la pobreza mediante la construcción de un modelo social igualitario; seguir luchando por una Patria honesta, sustentada en una cultura del trabajo productivo; y continuar dando pasos hacia el florecer de una sociedad nueva, auténticamente humana, una sociedad socialista.

Es por el camino de Chávez y no por otro, que siempre triunfaremos. Dios mediante, así será.