PARTE DEL 20 DE ENERO DE 2021

Elías Jaua Milano

“¡Estás despedido!”

Hoy termina la administración Trump.  Donald sale de la Casa Blanca, con muchas penas y sin ninguna gloria. Nicolás Maduro sigue ejerciendo la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, como resultado del voto universal, directo y secreto, previsto en la Constitución, ejercido  por los electores y electoras que participamos en las elecciones del año 2018. Juan Guaido, el inconstitucional y fallido “presidente interino” que se intentó imponer bajo la amenaza de una coalición internacional, político – económica – militar liderada por Trump,  hoy es la nada.  La élite supremacista  de los Estados Unidos de América junto a sus aliados y lacayos no pudieron imponernos una marioneta como mandatario. Ha ganado, por ahora, la Independencia Nacional.  El costo ha sido muy alto para la población. 

Una nueva etapa de la batalla comienza,  donde la prioridad debe ser la estabilidad democrática interna que permita abrir fisuras en el bloqueo económico extranjero con el fin de recuperar el ingreso nacional,  para que  el pueblo trabajador vuelva a tener salario; acceso a todos los alimentos y medicamentos que necesite;  a disfrutar de agua, electricidad, gas, telefonía, gasolina de manera continua y accesible. Es hora de que nuestra niñez y nuestra juventud puedan volver a ejercer plenamente el derecho a la educación pública,  gratuita y de calidad, en todos los niveles, como garantía de su porvenir,  que es nuestro porvenir como Nación. Es tiempo de volver a transitar una transformación humanamente gratificante hasta lograr una sociedad donde podamos vivir todos y todas con igualdad, justicia y dignidad. ¡Honor y gloria al valiente y sacrificado pueblo venezolano! ¡La Patria está primero!.

En Caracas, cuna del Libertador Simón Bolívar, a los veinte días del mes enero del año 2021, primero de la tercera década del siglo XXI.

CRÓNICA DEL 24

Elías Jaua Milano

24 de Diciembre de 2020, como todos los días ya ando despierto sobre las cinco de la mañana, reviso las redes y esta vez me encuentro con una entrevista a Alberto Wollmer, empresario venezolano, de los pocos que en nuestro país encuandran en la clásica categoría de burguesía nacional, que no revolucionaria.  En esa entrevista, entre muchas cosas, él expresa que “las sanciones produjeron un cambio económico obligado”, más adelante explica que eso ha ocurrido porque ya el gobierno no tiene “caja chica, los ingresos y los recursos que tenía antes…”.  Wollmer anuncia que el cambio económico que se está produciendo empujará el cambio político.

Amanece y nos activamos con la familia a hacer diligencias, paso por una Comuna de Petare con la que mantengo una fraterna relación política, converso un rato, una de las comuneras labora en la administración pública y  me cuenta,  que con dolor, en Enero renunciará porque el salario no le alcanza y tiene que buscar una actividad que le genere más ingresos. Las dejamos activadas, como siempre en mil tareas, con Chávez en el corazón y su comunidad como compromiso. Vaya nuestra admiración.

Seguimos nuestro periplo, ahora visitamos a una antigua vecina, la encontramos convertida en una vigorosa emprendedora de pastelería y de productos vegetales deshidratados. “Yo no me paro, hay que fluir con las circunstancias” nos dice.  Ella es expresión de las capas medias de la población trabajadora defendiendo su nivel de vida, con una inmensa capacidad de creatividad y mística.

Avanzamos en las tareas, en la calle vemos a una señora mayor con una niña grande cargada, nos paramos. Conversamos, es la abuela de cuatro niños que están a su cargo. La niña que sostiene en sus brazos tiene 7 años y una condición especial. Me dice “yo no soy una pedidora de oficio, yo trabajo”, me muestra su recibo de pago. Ella trabaja en una empresa privada de mantenimiento, su ingreso es de 2 millones de Bolívares. La auxiliamos en el momento, y  la contactamos con el sistema de protección social del gobierno, creado en socialismo, que funciona a pesar de que, como expresa Wollmer en la referida entrevista,  debido a las sanciones “ya no hay caja chica”. 

En la panadería cercana, compramos algo de comer, mientras esperamos que salgan las “canillas” converso con la vendedora del modernizado establecimiento. Le pregunto, costumbre  que heredé de Chávez,  ¿hasta que hora trabajan?, responde: “hoy hasta la tres y media de la tarde y eso porque lo peleamos, igual para que nos dieran libre mañana 25”. La clase trabajadora en lucha contra la explotación, eso es la lucha de clase. Vuelvo a preguntar:  ¿Cómo es la jornada diaria?  La trabajadora me cuenta: “debemos estar acá a las 6 de la mañana, salimos a las 8 de la noche, de lunes a lunes. En mi caso tengo un bebé, me paro a las 4 de la mañana, salgo a las cinco de la casa y llego a las 10 de la noche”.  Saco la cuenta delante de ella, entre la jornada laboral de 14 horas (totalmente  ilegal)  y las labores de cuido y transporte,  aquella muchacha tiene una jornada diaria de, al menos, 18 horas. Sin duda, hace falta que funcione de nuevo el sistema de protección laboral.

“Compartimos el pan” con la abuela y la niña, y nos enrumbamos a nuestra visita final de este día de víspera de navidad. Llegamos a unas de las casas de protección de niños y niñas del gobierno bolivariano, cuya labor acompañamos como familia desde hace algunos años. Salen los niños y niñas bien vestidos y vestidas, como siempre están, se arma el bullicio, ya hay un afecto compartido entre ellos, ellas y nosotros. Tienen estrenos y juguetes aportados por el despacho de la Presidencia de la República. 

Están felices. Compartimos jugos y chucherías, jugamos, somos niños de nuevo armando los juguetes. Llega la hora de la despedida.

La hora de los sentimientos encontrados, por un lado la satisfacción de verificar un Estado que tiene la voluntad y aún la capacidad de protegerlos a pesar de “ya no tener los recursos del petróleo”, como afirma el empresario de la entrevista leída en la madrugada,  y la conciencia de que una familia es insustituible para los afectos y que para ello se debe promover con fuerza una política de adopción para todos los niños, niñas y jóvenes que están en esa situación.  Nos despedimos de las abnegadas trabajadoras sociales, que la noche buena no la pasarán en su casa, sino con los niños y niñas que son de todos nosotros y nosotras. Mil bendiciones para ellas.

Llegamos a casa, al compartir de Navidad con la familia íntima, en medio de los comentarios a la entrevista del empresario y sobre las vivencias del día que por cierto, preciso,  todas son reales y las he contado en este escrito, resumidas pero con exactitud.

Coincido con Alberto Wollmer, a quien conozco y respeto, que se necesitan empresarios generando empleo, inversión, ahorro y productividad. Bien, ojalá lo hagan. Hoy como nunca, tienen libertad cambiaria, de fijar  precios, de importación, lo que no tienen es excusa y lo que no pueden aspirar es a tener una fuerza de trabajo gratis y sobrexplotada para siempre.

A pesar de que por ahora nos han “obligado”, como analiza Wollmer,  a vivir o a sobrevivir en el  modelo del capitalismo salvaje, y no es cuestión de dogmas ideológicos, se trata de Derechos Humanos, los y las socialistas, como siempre,  vamos luchar junto al pueblo por salarios justos y condiciones laborales que respeten la vida, la salud y la dignidad humana.  Igual seguiremos luchando por nuestra  soberanía nacional, para que no nos “obliguen”, desde el exterior, a cambios económicos y políticos que no respeten nuestro derecho a vivir bien,  con igualdad, justicia y dignidad.  Los necesarios cambios para despejar el horizonte hacia un buen porvenir, deben ser decisión de nosotros los venezolanos y de las  venezolanas. Así será.

GOLPE DE TIMÓN: LA DEMOCRACIA SOCIALISTA, EN PALABRAS DE CHÁVEZ

Elías Jaua Milano

El 20 de octubre de 2012, el Comandante Hugo Chávez en una reunión del Consejo de Ministros y Ministras transmitida por televisión -alocución que luego se le denominó Golpe de Timón- explicaba  una nueva etapa de la Revolución Bolivariana, dejando plasmados para la posteridad los fundamentos del programa del Socialismo Bolivariano del Siglo XXI, la democracia socialista. Leamos a Chávez:

La Democracia Socialista:

“En la Unión Soviética nunca hubo democracia, no hubo socialismo, no hubo en verdad, eso derivó y los líderes no se dieron cuenta o si se dieron cuenta no pudieron, ¡ah bueno! y el otro… y el imperio aquel golpeando, golpeando, golpeando. La culpa no es solo de la Unión Soviética, la culpa fue también de todas las agresiones externas, sabotajes económicos, guerras biológicas, bacteriológicas, bombardeos y explosiones en la industria petrolera soviética y luego… bueno, las contradicciones, las divisiones, la cultura, lo cultural; por eso sé que el socialismo en el siglo XXI que aquí resurgió como de entre los muertos, bueno, es algo novedoso, algo nuevo, tiene que ser verdaderamente nuevo, y una de las cosas esencialmente nuevas en nuestro modelo, es su carácter democrático… ¡democrático!, una nueva hegemonía democrática y por tanto eso nos obliga a nosotros ¿a qué?, no a imponer sino a convencer”.

“El tema de la democracia, el socialismo y su esencia absolutamente democrática, mientras que el capitalismo tiene en su esencia lo antidemocrático, lo excluyente, la imposición del capital y de las élites capitalistas. ¡El socialismo no! El socialismo libera, el socialismo es democracia y la democracia es socialismo en lo político, en lo social, en lo económico”.

 “Y por eso insisto, socialismo es igual a democracia, democracia es igual a socialismo; el poder del pueblo, la igualdad -decía Bolívar- el proyecto de Simón Bolívar, la igualdad, la ley de leyes, así la llamaba Simón Bolívar, la igualdad”.

La Economía Socialista:

“La transformación de la base económica del país, para hacerla esencialmente y sustancialmente democrática, ¿eh?, porque la base económica de un país capitalista, como Venezuela vivió durante toda su vida, bueno… no es democrática pues, no es democrática, es antidemocrática, es excluyente y de allí la generación de riqueza y de grandes riquezas para una minoría, una élite, la gran burguesía, los grandes monopolios y de allí también la generación de la pobreza y la miseria para las grandes mayorías, el problema es económico, económico, no se puede separar lo social de lo económico, siempre pongo el ejemplo éste, del agua, H2O, hidrógeno oxígeno, lo económico y lo social”.

“Un sistema productivo (…) el conocimiento; todos los factores que están incorporados ahí, e incorporándose, el conocimiento, la capacitación, e insisto en el modelo de relacionamiento, en el trabajo (…) la igualdad, propiedad social y luego viene, bueno el suministro para el consumo de los vecinos; alimentos de calidad y al más bajo precio posible”.

“Alguien dice que una empresa capitalista puede perfectamente funcionar igual para el socialismo, entonces él dice: eso sería como pretender que una computadora, una computadora… ¿cómo es que él dice?… que el software es independiente, no importa, es irrelevante, ¡no!, este software sirve para esto y sirve para lo otro también.

¡Cuidado!, si no nos damos cuenta de esto estamos liquidados y no solo que estamos liquidados, somos nosotros, seríamos nosotros los liquidadores de este proyecto, nos cabe una gran responsabilidad ante la historia, a los que aquí estamos, véanse las caras, véanse los ojos en el espejo cada vez que vayan al baño o a donde haya un espejo”.

El Socialismo Territorial:

“Nicolás te encomiendo esto, como te encomendaría mi vida. Las comunas, el estado social de derecho y de justicia. Hay una Ley de Comunas, economía comunal. Entonces, ¿cómo vamos a estar nosotros haciendo lo mismo? pregunté yo ahí en Ciudad Caribia, donde está la comuna, no la comuna, las comunas; y entonces ¿dónde vamos a crear las comunas?, pues, las nuevas. ¡Ah Farruco! y allá en Ciudad Belén, y seguimos entregando las viviendas, pero las comunas no se ven por ningún lado, ni el espíritu de la comuna que es mucho más importante en este momento que la misma comuna, la cultura comunal”.

La pluralidad cultural:

“Los indios no quieren un pueblito sino en el río, bueno, hay que respetarlos, será palafitos pues, en el río, le dije, algo hay que hacer porque ellos no quieren la loma, quieren el río, a ellos les gusta es el río pues, bueno, hay que hacer unos palafitos pues, a lo mejor las dos bases de atrás en la barranca y las dos bases de atrás en el agua y las canoas, no ve que ellos andan es en canoas Farruco, ellos viven es en el río, ¡qué lo vas a meter tú pa’llá pa la’loma! si por esos ríos navegan y se meten por los caños del Orinoco y llegan hasta allá lejos, ¡ah! ¿cómo le vas a quitar el río a los indios? ¿verdad Aloha?, no, ese río es de ellos, eh, y lo cuidan, cuidan las matas, cuidan la naturaleza, pescan, viven ahí, se bañan en el río, es la Patria india”.

 La honestidad política ideológica:

“A veces nosotros podemos caer en la ilusión de que por llamar, eh, yo soy enemigo, así lo digo, de que le pongamos a todo socialista, avenida socialista, ¡qué avenida socialista chico! ya eso es sospechoso; estadio socialista, ¿tú no tienes estadio socialista no?, anjá, por allá alguien le quería poner a una avenida socialista (…)Panadería socialista, Miraflores socialista, eso es sospechoso porque uno puede pensar que con eso, el que lo hace cree que ya, ¡listo!, ya cumplí, ya le puse socialista, listo, le cambié el nombre pues, ya está listo”.

“Generar con mucha creatividad y de manera muy sistemática, continua, instrumentos y argumentos para convencer, para seguir convenciendo a la mayoría; de que éste es el proyecto de todos los venezolanos, al que le conviene pues, a la gran mayoría de venezolanos, excepción hecha de las élites de la gran burguesía”.

“Veo algunos programas de nuestro canal, el canal de todos los venezolanos y uno ve: Dios mío, ya pasó un momento ¿no?, pero seguimos aferrados a aquello, incluso dándole vocería a quienes casi no tienen nada que decirle al país, poniendo videos, que esta persona dijo tal cosa. Yo digo, oye, ¿será …será eso lo más importante en este momento?, seguir aferrando, tanto, que a veces yo incluso cambio, para despejar un poco la mente también ¿verdad?

Es para revisar un poco, ¿y la gestión de gobierno?, ¿por qué no hacer programas con los trabajadores?.  Donde salga la autocrítica, no le tengamos miedo a la crítica, ni a la autocrítica, eso nos alimenta, nos hace falta”.

Para finalizar esta síntesis de las palabras de Hugo Chávez, aquel 20 de octubre de 2012, donde dejaba sentadas, con claridad absoluta, las bases del proyecto del Socialismo Bolivariano del Siglo XXI que él impulsó; queremos expresar, con perspectiva dialéctica, que actualmente las condiciones materiales de nuestra sociedad, la correlación de fuerzas políticas ideológicas, el contexto internacional y  la magnitud de la agresión extranjera han variado negativamente.

Hoy vuelven a ser temas primordiales: recuperar la estabilidad política, económica y social del país, resolver los problemas de alimentación, salud, educación y servicios públicos de la mayoría de la población. Temas que para el momento en que el Comandante Chávez emitió estas orientaciones, estaban solucionados en lo fundamental o en vías de solución, pero que hoy en medio de las circunstancias sobrevenidas, tras su fallecimiento en marzo de 2013 han aparecido de nuevo.

Sin duda que estamos en medio de una tormenta sin precedentes, el timón del barco requiere giros tácticos para que la nave no se parta. En política, esas maniobras tácticas deben ser explicadas de manera transparente, necesario es convencer.

La diferencia entre un proyecto revolucionario y uno reformista, es que el primero avanza con las medidas que las circunstancias históricas le permiten, sin comprometer ni renunciar a la construcción de una sociedad alternativa, humanamente gratificante. En el segundo hay una renuncia a esa construcción.

Los chavistas y las chavistas no podemos abandonar el camino del humanismo, de la independencia, de la soberanía económica y de la democracia socialista. ¡Es el camino de Chávez!

EL CHAVISMO ESTÁ VIVITO Y COLEANDO

Elías Jaua Milano

Estos últimos días he sentido mucho más el orgullo de ser chavista. A propósito de una versión, nunca se  supo si fue oficial,  que corrió de la Ley Antibloqueo, se abrió un intenso debate donde militantes, periodistas, académicos y constituyentes demandaron explicaciones, se plantaron en la defensa de la vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999,  como máxima norma de República y reivindicaron un principio fundamental de la Revolución de Chávez, la propiedad pública como patrimonio de la Nación. Como en mucho tiempo, no habíamos visto a importantes factores del chavismo beligerar e interpelar con coraje y pasión patria, a favor de los principios que sostienen el proyecto bolivariano y chavista. ¡En hora buena!

Sin embargo, no faltaron en el debate las exageraciones y descalificaciones de lado y lado. Debo decirlo,  es injusto insinuar que el Presidente Nicolas Maduro sea un entreguista. El Presidente es un decisor que le toca gobernar en condiciones asfixiantes e intenta buscar un margen de maniobra con esta Ley. El hombre y sus circunstancias. Es necesario comprenderlo.

Pero también es injusto y muy bajo calificar a las valientes voces que expusieron públicamente sus dudas o desacuerdos con el texto legal que corrió, como traidores o desleales al Presidente Maduro. Es un burdo chantaje, que ya no funciona más. Por el contrario, lo que se requiere es  abrir auténticos espacios de debate interno donde se expliquen  los cambios que en el modelo construido con Chávez se están produciendo, producto de las actuales circunstancias.

Finalmente fue publicado, una vez aprobado, el texto de la Ley Antibloqueo. Destaco como importante que en la exposición de los capítulos por algunos constituyentes en la sesión que finalmente fue televisada, se haya ratificado claramente, entre otros principios, que la Constitución de 1999 es la norma superior del ordenamiento jurídico, es decir que las llamadas leyes constituyentes no son superiores a la Carta Magna, ni pueden contravenirla,  ni modificarla.

En segundo lugar se aseguró,  en esas exposiciones,  que  Petróleos de Venezuela no será privatizada y  que no renunciaremos a la plena soberanía sobre nuestros hidrocarburos y demás recursos naturales. Muy importante que esto se haya dicho en la plenaria, ya que en las actas quedó plasmado el espíritu de los y las constituyentes convirtiéndose en fuente de derecho para futuras diligencias jurídicas.

Respecto al texto de la Ley, se debe reconocer que muchos de sus artículos son instrumentos necesarios para que el Ejecutivo Nacional pueda maniobrar en medio del criminal cerco financiero y comercial que ilegalmente se nos ha impuesto, con la finalidad de intentar restituir los derechos de la población al salario, a la alimentación y a los servicios.

Hay artículos, como el 26, 27 y 29, entre otros de la referida ley  que facultan al gobierno a cambiar el régimen de administración y gestión de las empresas públicas y facilitar y promover la participación del sector privado en estás y en toda la economía.

Al respecto,  habrá que esperar ver los planes concretos, para evaluar si estos apuntan, como parece, a un cambio en uno de los fundamentos del Chavismo: La salvaguarda de la propiedad nacional en manos del Estado. Necesario es decir, que el Chavismo programáticamente siempre ha reconocido el papel de la empresa privada, pero sin menoscabo de la propiedad pública, ni del papel del Estado en la economía.

En conclusión, este debate forzado por la fuerza de la opinión ha permitido  evidenciar la posición de amplios sectores del Chavismo dispuestos a defender los valores fundacionales de la Revolución Bolivariana y de las  banderas históricas de los sectores patrióticos, de la izquierda y  del movimiento popular revolucionario en Venezuela.

El nacionalismo petrolero, la propiedad pública sobre nuestros activos y nuestra Constitución Bolivariana de 1999, son banderas que jamás arriaremos y que más allá de las circunstancias que hoy nos imponen la agresión extranjera, mañana volveremos a izarlas al viento como lo hicimos con el Comandante Chávez a la cabeza.

Mi reconocimiento a los valientes compañeros y compañeras que dieron la cara y pusieron el pecho para motivar este debate. No se dejen amilanar por la mala conciencia de los que no tienen argumentos, más que la descalificación, el chantaje burdo y la burla soberbia.

Los primeros responsables de la unidad de un proyecto político son quienes lo dirigen. La humildad, los métodos correctos de dirección, la voluntad de convencer antes que imponer son claves para mantener unida y moralizada una fuerza que enfrenta la más grave agresión extranjera de los tiempos modernos.  

Poquito a poco, pasito a paso se abre el camino en el monte camaradas. ¡No hay pueblo vencido! ¡Chávez vive, la lucha sigue! ¡Hasta la victoria siempre!

EL PLAN DE LA PATRIA, EN PALABRAS DE CHÁVEZ

Elías Jaua Milano

En víspera  de cumplirse 8 años de la victoria del 7 de octubre de 2012, victoria de la Patria, popular revolucionaria y socialista liderizada por nuestro Comandante Chávez, quiero compartir con Uds. elementos  claves para comprender el Plan de la Patria, programa socialista del Chavismo para el porvenir,  desde las propias palabras de Hugo Chávez, pronunciadas el 11 de junio de 2012 en la Plaza Diego Ibarra de Caracas, durante la inscripción de su candidatura presidencial. Sin comentarios, leamos a Chávez:

Introducción:

“Esto, repito compatriotas, tiene para nosotros y debemos darle la más grande importancia. Miren perdónenme que lo diga de esta manera, porque no suena bonito seguramente, pero yo mismo redacté los cinco grandes objetivos históricos de nuestra revolución y desde allí partimos en la identificación y luego redacción de los objetivos estratégicos, esto viene por escala (…) es una nueva forma de planificar, la planificación integral socialista, desde ahí tiene que partir la construcción del socialismo, desde la misma planificación”.

1. Defender, expandir y consolidar el bien más preciado que hemos reconquistado después de 200 años: la independencia nacional.

“Someto al pueblo cinco grandes objetivos históricos y como su palabra o como la misma palabra lo dice, son históricos porque vienen de lejos, de atrás, se ubican en la perspectiva del tiempo pasado y se ubican en la perspectiva del tiempo por venir, nos trascienden a nosotros mismos, trascienden el tiempo de ayer, trascienden el tiempo de hoy rumbo al tiempo del mañana, son los grandes objetivos permanentes, históricos, el primero de ellos tiene que ver con algo que es vital, verdaderamente vital, Simón Bolívar el padre Bolívar lo dijo de esta manera en enero de 1830, pongan cuidado a la fecha, enero 1830: …. Lo dijo de esta manera: “Conciudadanos -me ruborizo al decirlo-, la independencia es el único bien que hemos adquirido a costa de todo lo demás, pero esa independencia será la puerta abierta que nos permitirá en el futuro reconquistar y adquirir todos los demás bienes para la patria”, ese era Bolívar”.

“En una década hemos recuperado la Independencia. Ahora ¿ustedes saben en cuántos recursos financieros se traducen esa independencia y esas medidas impositivas y fiscales a las que yo me refiero y otras más? En estos 10 años nosotros hemos podido recaudar la cantidad -óigaseme bien les ruego- ¡De 350 mil millones de dólares! que se hubieran ido del país sino hubiera sido por la independencia y el manejo soberano de nuestra industria petrolera, voy a repetir la cifra 350 mil millones de dólares que se los hubieran llevado las transnacionales, el imperialismo y la burguesía criolla…”.

“Bueno en esta Batalla de Carabobo rumbo al 7 de octubre sin duda que hay varios centros de gravedad, pero uno de los de mayor peso, sino el de mayor peso es la batalla por el control petrolero venezolano, el control del recurso petrolero, de la riqueza del pueblo.

Vístanse como se vistan, digan lo que digan y hagan lo que hagan, el control de la industria petrolera, ese es uno de los centros de gravedad de mayor peso en esta batalla, ahora mismo de corto plazo”.

2. Continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI, en Venezuela, como alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo y con ello asegurar la “mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad”, para nuestro pueblo.

“Si vamos hablar del segundo gran objetivo histórico, planteo continuar construyendo el sistema socialista del siglo XXI en Venezuela, democrático, profundamente democrático, transfiriéndole más poder al pueblo, socialismo en lo moral, en el amor, socialismo en lo político y en lo económico, ¿cuál es el proyecto de ellos?, lo contrario, el proyecto del majunchismo es el capitalismo que nos llevaría a un verdadero caos mucho mayor del que ya hemos vivido, nos llevaría a una verdadera hecatombe política, social y económica”.

El capitalismo está fracasado y está acabando con medio mundo pero ese es el proyecto del majunchismo, ustedes no ven que ellos hablan de acabar, bueno ellos plantean el control del petróleo por un ente distinto al gobierno, es decir, la privatización, ellos en lo poco que dicen por allí, devolverle las tierras a los latifundistas, privatizar de nuevo las empresas nacionalizadas, darle facilidades a la inversión internacional, etc., ese es el proyecto capitalista burgués, es la otra cara de nuestra propuesta, por eso aquí hay dos propuestas que son, bueno son antípodas, la nuestra es la de la patria y la del majunchismo es la contra patria, la anti patria, la no-patria y ese proyecto de la no-patria será barrido por el proyecto patriótico revolucionario y bolivariano, será barrido en las elecciones del 7 de octubre y para siempre y para siempre digo, y para siempre”.

 “En el socialismo, se pregona y tenemos que pregonar con el ejemplo, con los valores morales y espirituales del socialismo, del humanismo, los que somos cristianos del cristianismo verdadero; y con esos valores, con esa inspiración suprema construir en Venezuela, continuar construyendo —ya dije— el socialismo del siglo XXI, en lo político. Y en lo político hay un centro de gravedad fundamental para que en el ámbito de lo político, continuemos construyendo un verdadero sistema socialista. Me refiero, al poder popular, sin poder popular verdadero, organizado, fuerte, consciente no habría socialismo”.

El poder popular, el poder comunal, el poder obrero, el poder campesino. Por eso es tan importante continuar consolidando ese poder popular, y con él, continuar dándole vida a la nueva hegemonía revolucionaria, socialista, popular”.

“Les encomiendo aquí con especial atención el tema de las comunas, de los territorios comunales, de la economía comunal, señores gobernadores socialistas, alcaldes socialistas, diputadas, gobernadoras, ministros, ministras, funcionarios; vamos a poner el alma de verdad para crear esas comunas, el cuerpo y el alma, y darle poder al pueblo en las comunas, en los territorios socialistas”.

Poder político, poder económico, a través de una nueva economía que comience por lo pequeño, por lo comunal, la propiedad social de los medios de producción a nivel de la comuna, de la parroquia es vital; para ir desplazando el modelo capitalista”.

3. Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político dentro de la gran potencia naciente de América Latina y El Caribe, que garanticen la conformación de una zona de paz en nuestra América.

“Miren y cuando yo digo potencia no estoy pensando en una gran potencia como lo fue la Unión Soviética, como lo ha sido Estados Unidos para el mal, potencias para el mal o como lo es China la hermana y amiga y aliada República Popular China, Rusia está comenzando a levantarse de nuevo aliada nuestra y amiga nuestra la patria rusa o Brasil que se está levantando como una potencia media de mucho peso en el mundo. Cuando digo potencia, país potencia quiero que nosotros tengamos presente que Venezuela fue ya, en una época, una potencia, cómo si no fuimos potencia es que pudimos derrotar en este territorio a la potencia que fue España, al imperio español.

…ahora el tercer gran objetivo histórico retoma la historia y apunta hacia el futuro, y los invito a que nosotros con nuestros conocimientos, con nuestro amor, con nuestros planes, con nuestra unión, nuestro trabajo, trabajo y más trabajo convirtamos a Venezuela en un país potencia en lo moral, en lo político, en lo social, en lo económico”.

4. Contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional en la cual tome cuerpo un mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del universo y garantizar la paz planetaria.

“Ahora, los objetivos, el cuarto gran objetivo histórico tiene que ver con el ámbito mundial, más allá de nuestro continente, el cuarto objetivo nos lleva a seguir contribuyendo en la conformación de un mundo multicéntrico y pluripolar para echar abajo definitivamente el proyecto unipolar del imperialismo, que pretende acabar con este planeta, necesitamos el equilibrio del universo para decirlo con Bolívar, una vez más Bolívar y para ellos es muy importante que mantengamos los portones abiertos, para ello es muy importante que Venezuela siga ocupando hoy, jugando el papel en la nueva geopolítica internacional en la que hemos contribuido en algo”.

5.  Preservar la vida en el planeta y salvar la especie humana.

“Miren, uno de los más grandes problemas que tiene hoy el mundo y es una gran amenaza los cambios climáticos y resulta que los grandes países no quieren comprometerse con un conjunto de medidas que se han estudiado para frenar el incremento de la temperatura del planeta que está produciendo, entre otras cosas, bueno la desaparición de grandes masas polares, aquí mismo, las nieves del Pico Bolívar están desapareciendo, los casquetes polares están crujiendo, buenas partes de las grandes extensiones de hielo del Océano Ártico han desaparecido porque la temperatura del planeta ha venido creciendo producto de qué, del sistema capitalista y depredador, ese es un problema grave, muy grave; el problema del agua en el mundo, en los últimos 50 años”.

“…entonces, tenemos que hacer mayores esfuerzos, tomar mayor conciencia de este problema y hacer mayores esfuerzos para contribuir con la salvación de la vida en este planeta y la supervivencia de la especie humana que está amenazada en el mediano plazo”.

Cierre del discurso.

“No podemos permitir ni hoy, ni mañana, ni nunca la retrogradación de este proceso, no. No podemos permitir la restauración del capitalismo, de la burguesía apátrida y del imperialismo en Venezuela”….Sólo por el rumbo y el camino de la Revolución Bolivariana seguiremos triunfando, seguiremos venciendo, seguiremos garantizando y construyendo la independencia nacional y el socialismo en Venezuela, y convirtiendo nuestro país en una potencia para la vida, y contribuyendo a crear la gran potencia Suramericana a Latinoamérica como una zona de paz además que no lo dije. Tenemos que convertir a Venezuela en una zona de paz y contribuir a que América Latina y el Caribe se conforme como una zona de paz, que se acaben aquí las guerras, las invasiones y los conflictos, y luego la salvación de la especie humana”.

Compañeros, compañeras, pueblo mío y amado, gracias, ¡gracias por su amor!, ¡gracias por sus oraciones!, ¡amor con amor se paga!, ¡aquí estoy desbordado de amor y de pasión patria diciendo: Los que quieran patria vengan conmigo! ¡Hasta la victoria siempre!”

¡Hasta la victoria siempre Comandante Chávez! Nos quedamos con tu proyecto, con tus banderas, que recogen los anhelos, las luchas y las esperanza de la mayoría de nuestro pueblo y que sintetiza el proyecto histórico de la izquierda democrática en Venezuela. Independencia política y soberanía económica, democracia popular, igualdad social, humanismo y unión de nuestros pueblos para construir una sociedad con igualdad, justicia y dignidad, una sociedad auténticamente humana.

Contigo avanzamos a pasos de gigante. No nos rendiremos, siempre volveremos por todos los caminos, siempre junto al pueblo.    

LA IZQUIERDA

Elías Jaua Milano

En el espectro político, la izquierda somos quienes militamos en la causa  de los humildes, de los explotados, de los excluidos y excluidas de todas las horas, es decir de los obreros y obreras, de los campesinos y de las campesinas, de los y las indígenas, de las mujeres, de la juventud transformadora, de la gente del barrio, del pueblo trabajador.

La izquierda somos los y las que soñamos y luchamos por una sociedad con igualdad social, justicia y dignidad para todos y todas; somos los y las que hemos levantado las banderas para salvaguardar la posibilidad de la vida en este,  nuestro planeta; somos los y las que hemos aprendido que sin igualdad de derechos para las mujeres, no habrá sociedad de iguales.

La izquierda somos quienes hemos aprendido en la forja histórica, que la diversidad humana es la base de la igualdad y que sin democracia no hay Socialismo y que la Democracia, el poder del pueblo, solo será posible en el Socialismo, como lo creía absolutamente nuestro Comandante Chávez.

Nuestra identificación viene, según la historiografía, por el lado del espacio físico que ocupaban en el recinto de la Asamblea Nacional Constituyente, durante la Revolución Francesa, los diputados Jacobinos.  Ellos eran los que votaban por desmontar definitivamente la Monarquía; a favor de la igualdad social y que expresaban las necesidades de comida, ropa y vivienda de los “miserables” que inundaban las calles de Paris. Ellos se ubicaban en el lado izquierdo, nosotros también.

Pocas veces hemos llegado al poder, pero nuestras luchas y el sacrificio de nuestros y nuestras mártires  han hecho que el mundo se mueva.  Que la esclavitud de seres humanos sea ilegal, aunque lamentablemente siga existiendo; que las mujeres, los niños, niñas y jóvenes sean sujetos legales de igualdad de derechos, aunque falte mucha lucha para que en la práctica sea así; la actual noción de los derechos humanos; el reconocimiento a los derechos laborales, salariales y sociales; la democratización de las sociedades;  la irrupción del debate sobre la diversidad humana; la lucha por la conciencia  de que la preservación de la paz y de las condiciones ambientales en la Tierra son indispensables para que como especie humana, sigamos existiendo el futuro, son entre muchos otros logros de la humanidad el resultado de las propuestas y luchas impulsadas desde la Izquierda, y por la izquierda.

Cuando la izquierda ha llegado al Poder, todos los poderes del mundo se lanzan contra el ejercicio de su gobierno, haciéndolo muchas veces inviable. También es verdad que hemos cometido errores de ingenuidad frente a las élites dominantes;  en ocasiones hemos hecho lo contario de lo que éticamente y políticamente postulamos;  a veces hemos perdido el rumbo ideológico.  Pero nos es menos cierto, que en la mayoría de las ocasiones que nos han dejado gobernar, hemos demostrado que es posible distribuir con igualdad los recursos nacionales y que junto al pueblo es posible avanzar en la democratización integral de nuestras sociedades.

En la izquierda tenemos una capacidad infinita de dividirnos, tal vez derivada del espíritu  rebelde y de la metodología crítica en la cual nos formamos políticamente quienes militamos en esta corriente humana. Somos las izquierdas, dicen en Europa: revolucionaria; democrática; radical; reformista; armada; pacifista; liberal; autoritaria; parlamentarista; insurreccional;  marxista; socialdemócrata. anarquista; feminista; ecologista; ultra; extrema; moderada; nueva;  vieja  y más recientemente, en Venezuela,  somos entre comillas de “izquierda”;   y pare Ud. de contar.

Así nos hemos dividido, autocalificado y descalificado  a lo largo del tiempo.   Desde principios  del siglo XX, y parece que de nuevo en el siglo XXI, nos hemos debatido entre la “enfermedad infantil del izquierdismo” y la “enfermedad senil del reformismo”.

Siempre seremos acusados y acusadas de los errores, de las caídas de los gobiernos de izquierda; democráticos populares o progresistas. Acusados y acusadas por quienes terminan cohabitando y cogobernando con la derecha que los derrocó.                        

Soy de la  izquierda que no tiene otra opción que la opción cristiana por los humildes,  que con José Martí decimos: “Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”.

Soy de la izquierda venezolana que se abrirá el pecho, en primera línea como lo demostramos el 11, 12 y 13 de abril de 2002 contra el golpe militar – empresarial e imperialista,  izando nuestra bandera tricolor frente a cualquier agresión militar extranjera pero que jamás renunciará a su derecho de reclamar, de demandar y de luchar por un modelo revolucionario basado en la “igualdad establecida y practicada”, proclamado en Angostura por nuestro Libertador Simón Bolívar.

Soy de izquierda, pertenezco a una identidad de la historia humana, ideológica y política que tiene colores, consignas,  letra, música, poesía, pintura,  costumbres,  teoría,  métodos, alegrías, tristezas, carga histórica y un compromiso que honrar con nuestros  y nuestras referentes y mártires de todos los tiempos.

Somos una corriente histórica, como nos ha enseñado nuestro Camarada Maestro Carlos Lanz, quien hoy nos tiene en una nueva batalla hasta que aparezca, porque en la izquierda en la que milito desde los 13 años, nunca dejamos atrás a un camarada.

Pertenezco a una corriente humana que de tanto haber luchado y puesto el pecho en mil batallas, tiene mucho que enseñar para la construcción de un mundo nuevo, de una sociedad auténticamente democrática, una sociedad donde podamos vivir todos y todas con igualdad, justicia y dignidad. Orgullosamente,  soy de izquierda.

HUGO CHÁVEZ ES…

Elías Jaua Milano

Devoción cristiana por los pobres, por los humildes, por los y las indígenas, por los excluidos y excluidas de todas las horas.

Pasión desenfrenada por la Independencia plena de nuestra Patria Venezuela.

Compromiso amoroso con la vida de nuestro Libertador Simón Bolívar y el proyecto histórico de la unión de los pueblos latinoamericanos y caribeños.

Conciencia de que una sociedad auténticamente humana tiene que ser socialista.

Valentía intelectual y política para desafiar “el orden natural” del Mercado, las recetas “inevitables” del neoliberalismo y reivindicar el papel regulador del Estado en una economía que sirva para que el pueblo viva una vida humanamente gratificante.

Compresión de que sin soberanía petrolera, no habrá ni Independencia, ni  socialismo, ni vida digna para el pueblo venezolano.

Decidida opción por la clase trabajadora, campesina y popular.

El tronar de las voces de los pueblos oprimidos por el Imperialismo.

Confianza en que el pueblo sí puede tomar, con libertad, sus propias decisiones políticas; que puede administrar factores y medios de producción y distribución de los bienes que necesita para vivir con dignidad.

Audacia revolucionaria para inventar métodos y procesos para que el pueblo ejerciera de verdad el poder.

Humildad democrática para aceptar la interpelación popular, la crítica y ejercer la autocrítica sin temor.

Alergia a los aduladores del poder y a los privilegios de las élites.

El detalle humano con el compañero, con la compañera, con el pueblo más humilde.

El látigo contra la indolencia, la corrupción, el reformismo, el entreguismo y la traición política e ideológica.

Perseverancia, planificación y constancia en la construcción de la victoria popular.

Rebelión permanente contra la injusticia, contra el atropello al pueblo, contra la mentira y la manipulación.

La alegría y la emoción  de luchar por la causa humana.

Hugo Chávez es el líder, el padre, el amigo, el camarada, el Comandante que a decir de él mismo nos abrió como pueblo “el apetito por lo imposible”.  Cuando celebramos 66 años de su nacimiento, su vida nos obliga a seguir el rumbo que él nos trazó  “…la vía venezolana al socialismo, con amplia participación, en amplias libertades” (Hugo Chávez, 8 de diciembre de 2012). Ese es el camino de Chávez y por ese camino seguiremos nuestro andar en la construcción de la democracia socialista, de una sociedad donde podamos vivir todos y todas, con igualdad, justicia y dignidad. ¡Hasta la victoria siempre, Comandante Chávez!

LA POLÍTICA

Elías Jaua Milano

La política, entendida a partir de la concepción de la filosofía griega, como servicio a la polis, a la ciudad; como ejercicio público de la ciudadanía supone en principio un oficio noble, en tanto que el ser humano se desprende de su vida privada para ocuparse de construir convivencia, bienestar y administrar los asuntos de la ciudad, es decir del Estado.

Como todo quehacer humano la política no es pura, está impregnada de las virtudes o defectos, de las capacidades o incapacidades de quienes la ejercen en un tiempo determinado. En tanto que la política expresa también distintas corrientes de pensamiento, éstas siempre van a luchar porque sus ideas sean las hegemónicas y para ello pugnan por el control del poder. Esta lucha ha devenido, en la más de las veces en una confrontación sórdida que ha ocasionado el escepticismo de las grandes mayorías por los políticos y políticas y más allá por la propia política, en tanto que se le ubica solo en el ámbito de esa batalla por el control de la administración del Estado y sus recursos.

De allí las frases populares: “no me gusta la política”, “allá los políticos y sus peleas”,  “la política es sucia” y pare de contar los descalificativos sobre tan necesario oficio para la vida social.

En este punto, debemos rescatar la política como el medio necesario para convivir en la sociedad humana. Todos y todas, en mayor o menor grado ejercemos la política como garantía de un mínimo de coexistencia entre miles o decenas de miles o millones de seres humanos que viven en una comunidad, ciudad o país. Solo a través de la política, es decir del ejercicio de lo público es que podemos existir como especie humana.

Es por eso,  que hoy más nunca debemos reivindicar la política como medio para transformar las situaciones que amenazan nuestra coexistencia pacífica. En momentos de crisis políticas y sociales en un país es cuando más se requiere la participación de las mayorías populares. Refugiarse en lo privado, es dar paso la consolidación de elites políticas que se arrogan el derecho a decidir por todos y todas.

En democracia, el ejercer la política implica debatir pluralmente ideas de cómo superar situaciones difíciles; movilizarse en torno a la defensa de los derechos conquistados, organizarse para impulsar los proyectos requeridos para vivir con dignidad; votar como forma de generar nuevas situaciones políticas que despejen el horizonte hacia el porvenir y mantener la confianza de que si se puede transformar el mundo. Porque el mundo se ha transformado gracias a la política, gracias al ejercicio de lo público. Un ejemplo, Venezuela no es colonia de España, porque un día como hoy 5 de julio, pero de 1811, un grupo de ciudadanos ejerció lo público, se reunió como resultado de un proceso político y declaró la Independencia, nuestro derecho a darnos nuestra propia forma de gobierno.

Los procesos políticos tienen flujos y reflujos y así debemos entenderlo, hay momentos de revolución, hay momentos de retrocesos y restauración conservadora. En cualquier circunstancia la política supone acumulación de fuerzas, organización, proyectos que expresen los anhelos y necesidades de los pueblos y requiere de vocación de poder.

El Poder entendido como lo concebía el Comandante Hugo Chávez, poder servir; poder ayudar, poder transformar, poder construir el bien común. Para eso debe ser la política para facilitar una vida humana que valga la pena ser vivida. Esa política emergerá luminosa de cara al porvenir.

La emergencia de nuevas situaciones políticas supone la creciente voluntad de las mayorías populares de transformar una situación dada, es decir la conciencia de cambio; requiere de la organización y movilización desde las comunidades, centros de trabajo y de estudios y en torno a luchas y proyectos concretos; precisan de la coordinación de los comunes para logra que la idea prenda en el seno de la sociedad, así como de estrategias y tácticas audaces y flexibles que permitan la viabilidad exitosa del objetivo planteado. ¡Solo el pueblo participando de la política,  salva el pueblo! Así será. ¡No hay pueblo vencido!

UN PUNTO DE ENCUENTRO

Elías Jaua Milano

En la medida en que la agresión extranjera se incrementa, motivada por la evidente  desesperación  de los que gobiernan en la Casa Blanca y de los entreguistas de Voluntad Popular y otros, podemos observar cómo el sentimiento de dignidad Patria comienza a manifestarse públicamente desde amplios sectores opositores al gobierno del Presidente Nicolás Maduro y de la tradicional militancia contraria al Chavismo.

La reciente y repudiable incursión armada, con criminales de guerra norteamericanos a la cabeza; el anuncio de la administración Trump de impedir militarmente la llegada de buques provenientes de Irán,  cargados con combustibles para aliviar la actual situación de desabastecimiento de los mismos que afecta a toda la población; la suspensión, producto de las sanciones unilaterales y por tanto ilegales,  del principal servicio de televisión satelital en Venezuela, afectando cerca de 10 millones de personas; la noticia de la confiscación judicial de CITGO, empresa refinadora de combustibles de propiedad venezolana en los Estados Unidos, hoy manejada ilegalmente por el  fallido gobierno paralelo de Juan Guaidó, con el aval del gobierno de Donald Trump; paradójicamente,  están forjando un punto de encuentro de amplios sectores en torno al rechazo a la intervención armada, a las sanciones ilegales y a la pérdida de nuestros activos patrimoniales como Nación.

Cada vez más, con sentimiento patrio, leo, veo y escucho voces opositoras de todos los ámbitos de la vida política, económica, social y cultural deslindándose de la ignominia. Con coraje y valentía,  dirigentes políticos, periodistas, empresarios, académicos, entre otros,  le salen al paso al chantaje de ser señalados como “colaboracionistas del régimen”, cuando en verdad los mueve un auténtico sentimiento de defensa de su Patria, nuestra Patria; del derecho del pueblo a vivir con tranquilidad y de promover  un acuerdo político democrático y transparente.  A ellos y ellas mi reconocimiento como venezolano. 

Para nosotros, los y las chavistas,  estas voces deben motivarnos una reflexión  que nos permita comprender que más allá de la fuerza patriótica, popular, revolucionaria  y democrática que conformamos, hay millones de venezolanos y venezolanas que se oponen al gobierno del Presidente Maduro, pero que no están dispuestos a avalar que la República sea entregada.

Este positivo fenómeno, comprende un desafío. No podemos seguir haciendo política y discurso solo para enfrentar a los sectores extremistas, entreguistas y violentos. Todos los extremistas juntos son una minoría, muy peligrosa eso sí, por eso es necesario hablar y desarrollar acciones que convoquen a las grandes mayorías patrióticas y democráticas, en esta hora crucial para la vida republicana.

Una agresión extranjera como la que estamos sufriendo  es  más difícil de encarar desde una visión sectaria de partido, que si se confronta  desde un auténtico espíritu de unidad nacional, de todos y todas los y las que amamos profundamente a esta Patria y estamos dispuestos a defender su dignidad y a aislar a los violentos ganados para la intervención y subordinación extranjera y encontrar entre venezolanos y venezolanas los mecanismos de regulación soberana,  democrática y pacífica del conflicto político. 

Necesario es elevar el discurso, cada palabra y los modos como se trasmiten los mensajes y como se actúa, son importantes para conectar con las grandes mayorías ganadas para la preservación de  la Independencia y la autodeterminación nacional; de la soberanía petrolera y económica en general y del derecho a vivir en paz como Nación.

Escuchemos esas voces, que desde todos los rincones de una Nación agobiada por los efectos de la confrontación interna y el acoso foráneo, se levantan a favor de la dignidad de Venezuela. En  estos días escuche a una de esas voces decir: “En último término somos responsables de esta República. Nos duele la Patria y mucho”. 

Todavía estamos a tiempo de ponerle freno a la guerra, a la destrucción, a la muerte. En otros tiempos no pudimos, otros pueblos no pudieron.  En cualquier caso, en manos de esta generación de venezolanos y venezolanas no se puede perder la República.  ¡La Patria vencerá!     

LA OTRA CARA DE LA BATALLA

Elías Jaua Milano

Nos toca librar una batalla por la Independencia en distintos ámbitos, tengamos conciencia histórica de esto. Uno de esos ámbitos es la defensa de la soberanía política, la autodeterminación nacional, evitando que se nos imponga desde el extranjero un gobierno autoproclamado. Otro ámbito es la preservación de la soberanía territorial, repeliendo las incursiones armadas de grupos mercenarios por la frontera y recientemente en Macuto, La Guaira, y Chuao, Aragua.

Hacer valer la inmunidad de la República, es decir la soberanía jurídica, es otro escenario donde nos toca librar esta batalla. Denunciar, jurídicamente, las consecuencias de las sanciones unilaterales sobre nuestros activos, del desconocimiento al Estado constitucional y de la validación en otros países de las decisiones y contratos firmados por el fallido gobierno autoproclamado, especialmente la  ignominiosa contratación con los mercenarios  de la empresa estadounidense SilverCorp. 

Sin embargo, hay un ámbito más complejo, la otra cara de esta batalla, el de la soberanía económica.  La irracionalidad de la agresión y el efecto de otras variables, han caotizado nuestra economía y han logrado desmontar la exitosa política de crecimiento productivo con igualdad social desarrollada durante el periodo revolucionario del Comandante Hugo Chávez.

En este contexto se nos pretende persuadir, desde distintos lugares del espectro político, que para reconstruir nuestra economía debemos renunciar a la soberanía petrolera y a la soberanía monetaria. Y es en este punto donde los patriotas debemos marcar una línea de contención, a partir del fundamento de que sin soberanía económica no hay ni habrá Independencia política ni inclusión social.

El manejo integral de la gestión petrolera por parte del Estado venezolano, es y será fundamental para el desarrollo económico y social de la Nación, en tanto que ésta seguirá siendo de largo en el tiempo nuestra principal fuente ingreso. Aunque en esta coyuntura excepcional no lo sea;  aunque profeticen sobre la muerte del negocio petrolero en el mundo, esas profecías ya las escuchamos en la década de los 90 del siglo XX; aunque nos intenten convencer con el  axioma machista de que “si no abrimos las piernas” no vendrán inversiones extranjeras, sin duda algunas necesarias, para recuperar e incrementar la producción de hidrocarburos.

Hagamos memoria, en 1998 los precios petroleros eran de 8 dólares por barril, 10 años después  eran de más de 100 dólares; después de aprobada la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 y desarrollado los principios de la soberanía petrolera en la Ley Orgánica de Hidrocarburos, se quedaron y vinieron más inversionistas estadounidenses, franceses, españoles, italianos, coreanos, chinos, rusos, entre otros a explotar crudo extra pesado, conjuntamente con el Estado venezolano, en la Faja del Orinoco. No nos dejemos pintar pajaritos preñados sobre el fin del negocio petrolero y la inexorable entrega de la gestión de nuestra principal fuente de ingresos y palanca de un desarrollo productivo diversificado propio, que lo será siendo, insistimos, por mucho tiempo.

El otro aspecto, donde el espíritu de Chuao debe imponerse, es en la defensa y recuperación de  nuestra moneda, el Bolívar. La única posibilidad de restituir el salario, preservar la gratuidad de los derechos sociales y tarifas de los servicios que el pueblo trabajador pueda pagar es manteniendo una moneda propia, lo demás es fantasía. 

La fantasía monetarista del neoliberalismo que nos vendió el norte, y en la cual ellos no creen, ni practican.  Para muestra de esto un botón, en los meses de la pandemia, el gobierno de Trump ha emitido más de 2 billones de dólares para subsidiar a millones de desempleados. Eso solo lo puede hacer quien tiene una moneda propia.

Así como no renunciamos a nuestro derecho a darnos nuestra propia forma de gobierno, no podemos renunciar a la soberanía económica como garantía de la Independencia y de la construcción de una sociedad donde podamos vivir todos con igualdad, justicia y dignidad.

Por lo demás, la soberanía petrolera y monetaria están consagradas en la Constitución de República Bolivariana de Venezuela de 1999, que está vigente, y la única manera de cambiar esos principios es mediante un amplio debate nacional que culmine en un referéndum aprobatorio. Todo lo demás es nulo de toda nulidad, y siempre podremos demandar la restitución del ejercicio soberano sobre nuestra economía.

No nos rindamos ante las corrientes de opinión dominantes, construyamos un modelo de reconstrucción de nuestra economía desde una perspectiva soberana, con bloqueo o sin bloqueo. Se requiere creatividad, innovación, audacia y patriotismo en el pensamiento económico alternativo para la Venezuela de hoy y del porvenir. Claro que se puede. ¡La Patria vencerá!