LIBERTAD PARA LOS COMUNEROS

Elías Jaua Milano


En medio de la tremenda batalla que estamos librando por la Independencia y el derecho a vivir en paz que tenemos como pueblo, se desarrollan acciones incomprensibles por parte de algunos funcionarios  del Estado en contra de los sujetos que están poniendo el pecho, resistiendo y luchando por la Patria, la Revolución y por el gobierno del Presidente Nicolás Maduro.

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El pueblo sabio y libre que protagonizó la rebelión del 13 de abril de 2002, merece que se le reconozca el ejercicio democrático y protagónico de su poder.

Es el caso de 10 comuneros, en el Estado Portuguesa, que están privados de libertad por ocupar de manera pacífica una empresa propiedad del Estado, Arroz del Alba, Planta ubicada en el Municipio Steller, cuya operación fue otorgada a una empresa privada.

¿Qué demanda la Comuna Agua de Dios, en ejercicio de sus competencias legales en el ámbito comunal?: Que se respete la propiedad social, que se expliquen las condiciones legales bajo las cuales se entregaron activos nacionales a un privado, que se garantice la estabilidad y condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras, que se reciba la producción de arroz de la zona, que un porcentaje de la distribución sea vendido en la comunidad.   Nada de lo cual cumple en este momento el operador capitalista.

Por el contrario, según denuncian trabajadores y comuneros, solo se está ensacando arroz importado por el Estado cuyo destino de venta se desconoce, se despiden trabajadores y se precarizan sus condiciones laborales, no se abastece a la comunidad  y no se rinde cuenta de  la condición legal en la que actúan.

 Los comuneros y comuneras han acudido a todas las instancias y la única respuesta del Estado ha sido el desalojo forzoso por parte de los organismos de seguridad y la privativa de libertad, por ya más de 60 días, a 10 de sus compañeros, acusados de montar un Estado paralelo. ¡Dios mío! Es que  acaso los funcionarios  del sistema de justicia desconocen la Ley del Plan de la Patria y las leyes del Poder Popular que emanan del artículo 184 de nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Se me dirá que este no es el momento para ventilar públicamente este caso, pero es que lamentablemente no solo es este caso. En varios Estados del país, decenas de campesinos, campesinas, trabajadores, trabajadoras, comuneros y comuneras están judicializados por defender la propiedad social y ejercer el poder popular. Que a veces no lo hacen del mejor modo, puede ser cierto, pero en el fondo son conflictos políticos que tienen que ser resueltos con métodos políticos.

Yo sí creo que, hoy más que nunca,  hay que denunciar la creciente criminalización del Poder Popular, primero porque para reclamar justicia siempre es  el tiempo, segundo porque los sujetos sociales que están siendo encarcelados, perseguidos, atropellados son los que han dado, están dando la cara y son los que ponen y podrán el pecho para defender la Patria y a la Revolución Bolivariana. No fueron los terratenientes, ni los capitalistas los que salieron en Abril de 2002 a  enfrentar  al golpe fascista, no serán ellos los que salgan ahora.

Es bien conocido que el fascismo en Chile no comenzó a actuar a partir del  11 de septiembre de 1973, fecha del golpe contra el Compañero Presidente Allende, ya desde meses antes, a través de la justicia y de los sectores más reaccionarios de las Fuerzas Armadas, se encarcelaron estudiantes, obreros, campesinos, se produjeron desalojos de las fábricas y tierras recuperadas. Todo con el objetivo de debilitar la organización popular y desmoralizar al pueblo que defendía el proyecto de la Unidad Popular. Aprendamos lecciones de la historia.

Con este artículo no busco polemizar con nadie, nunca he hecho política desde la diatriba personal. Lo escribo desde la obligación moral que tengo con la memoria del Comandante Chávez,  con los principios de nuestra Revolución Bolivariana y con el pueblo trabajador, campesino,  comunero, humilde que ha sido el protagonista de la construcción de este  proceso.

El pueblo que ha marchado, que ha votado, que resiste todas las penurias de la actualidad para que la Revolución tenga la Presidencia, la Asamblea Nacional Constituyente, la casi totalidad de gobernaciones, alcaldías, Consejos Legislativos y Concejos Municipales no merece que le demos la espalda frente al atropello de los poderes facticos  que desde ya consuman la restauración de los viejos métodos de represión, coacción y control clientelar que habíamos erradicado.

El poder que nuestro pueblo ha acumulado no puede ser usado en su contra, para defender lo viejo. Ese poder es para la defensa de la Independencia, para la construcción de lo nuevo, para la profundización de la democracia participativa y protagónica, para la igualdad social, para la justicia, para la dignidad del pueblo.

Compatriotas, camaradas estamos obligados a ser consecuentes con los que nos dijo Chávez muchas veces: “No podemos darle la espalda al campesino, al obrero, al trabajador, al pueblo pobre del campo y de la ciudad, a los jóvenes, a las mujeres”. Oigamos a Chávez en https://youtu.be/9yTpyfMoQHg

Plantear estos temas y tomar los correctivos, fortalece la unidad de la revolución. Porque un pueblo con participación, con poder real tiene más fuerza moral para enfrentar esta agresión imperial que amenaza la vida de la República.

La unidad revolucionaria no puede ser solo una consigna repetida mil veces, la unidad se garantiza desde abajo, desde lo concreto, desde el ejercicio de la participación y del poder real por parte del pueblo organizado.

Finalmente, solicitó ante los órganos competentes la libertad de los comuneros procesados y detenidos en la sede de la Policía Estadal de Portuguesa, en Acarigua y más allá, de todos los campesinos, campesinas, trabajadores,  trabajadoras,  comuneros, comuneras y cualquier activista del Poder Popular que este en las mismas condiciones.

El pueblo sabio y libre que protagonizó la rebelión del 13 de abril de 2002 y que hoy sigue en rebelión contra la agresión imperialista, no merece ser encarcelado. Merece que se le reconozca el ejercicio democrático y protagónico de su poder. Para eso los formó Chávez.

En estos días de la Semana Santa, ratificamos la opción de Cristo por los humildes, por los excluidos, por los atropellados de todas las horas. Que Dios nos acompañe.

 

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SIEMPRE HABRÁ MAÑANA

Elías Jaua Milano.

Estamos en víspera de la conmemoración de los 17 años del golpe de Estado del 11 de Abril de 2002,  en contra del  presidente Hugo Chávez y en contra de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela; y de los 17 años de la épica respuesta popular,  la  rebelión del 13 de Abril que rescató la naciente democracia protagónica y a su Presidente, 48 horas después de consumado el sangriento golpe fascista que ejecutaron las cúpulas empresariales, eclesiásticas, militares, partidistas apoyadas por los gobiernos de Estados Unidos, España y Colombia, principalmente.

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“Necesario es confiar en los poderes creadores del pueblo para un nuevo amanecer”.

Aquellos días me tocó vivirlos hora a hora en las calles, junto al pueblo, y luego en Miraflores, cuando recuperamos el centro del poder político cerca del mediodía de aquel sábado 13 de abril.

De aquellos días rescató la inquebrantable voluntad de los y las más humildes de resistir hasta el final, así como su rápida capacidad de sobreponerse a la derrota y construir, junto a los militares patriotas, una hermosa victoria que despejó el horizonte de la Patria hacia la etapa de mayor democracia y estabilidad política, económica y social que hayamos vivido en nuestra historia, el periodo 2004 -2012.

Rescató también la lección que nos dejará nuestro Comandante Chávez, tal cual lo había hecho el 4 de febrero de 1992, de que frente a situaciones límites no hay que inmolar al pueblo y a las fuerzas revolucionarias, por el contrario hay que preservarlos, a costa del propio sacrificio,  y confiar en que estos sabrán que hacer para revertir cualquier derrota táctica.

Hugo Chávez siempre cuido a nuestro pueblo de una derrota estratégica, de una tragedia histórica y confió en la conciencia del pueblo para revertir las adversidades y empujar el Sol para que amanezca de nuevo, para que siempre haya un mañana.  

En estos días donde la ignominia pareciera imponerse, cuando intentan acorralarnos; cuando se pretende avergonzarnos por haber demostrado en la primera década de este siglo que un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo si es posible; cuando las acciones u omisiones de propios y extraños nos contagian de su desmoralización, confiemos en los infinitos poderes creadores que tenemos como pueblo para “que de nuevo amanezca y ya no vivamos en la oscuridad”, como escribió Alí Primera.

Compatriotas, cualesquiera que sean las circunstancias que nos toquen vivir, recuerden que en la historia de los pueblos no hay capítulo final, lo demostramos en 2002,  que los pueblos siempre encontraran el camino hacia su destino, construir una sociedad auténticamente humana. Dios mediante, así será.

Debemos prepararnos para que la victoria que hoy necesitamos construir,  tenga como saldo la consolidación de nuestra Independencia Nacional; la preservación de la plena soberanía sobre nuestros recursos naturales,  el ejercicio real de la democracia protagónica, la formación de una cultura del trabajo productivo; la edificación de una economía transparente, productiva; la preservación y expansión de todos los derechos sociales conquistados y el cultivo de una nueva espiritualidad social, a partir del reconocimiento de nuestra diversidad cultural y del respeto a la religiosidad que nos caracteriza como pueblo. Así será nuestro nuevo 13 de Abril. Ya se oye, ya se siente.

En estos tiempos de “ presidentes” y “héroes” autoproclamados ratificó mi confianza en el gran héroe de esta y de todas las batallas: El Pueblo venezolano.

¡Honor y Gloria al pueblo héroe y a sus mártires de Abril de 2002! ¡No hay pueblo vencido! ¡La Patria vencerá!.      

 

         

¡VUELVAN CARAS!

Elías Jaua Milano


El próximo martes, 2 de abril de este año 2019, se conmemoran 200 años de la heroica proeza de 153 llaneros, liderados por el General José Antonio Páez, que cruzaron el rio Arauca a nado de caballo, guiando los caballos con las riendas entre los dientes, con la lanza en una mano y con el otro brazo nadando, para llegar del otro lado de la orilla  y enfrentar a un ejército de 7.500 soldados españoles bien armados y entrenados.

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¡VUELVAN CARAS! ¡Volvamos caras a favor de la dignidad nacional!

Según relatan los escritos, especialmente el realizado por Eduardo Blanco, en su libro Venezuela Heroica, amanece el 2 de  Abril de 1819 y el Ejército Libertador con Simón Bolívar al frente, se prepara para atacar al ejército español acantonado en la población de Achaguas y comandado por el General Pablo Morillo. Los españoles deciden ir al encuentro, antes de ser atacados.  Ambos ejércitos se encuentra  frente a frente, solo separados por el río Arauca. Para iniciar la batalla hay que cruzar el río, nadie se atreve a dar el primer paso. Bolívar le pide a Páez que escoja 150 de sus mejores jinetes e intente cruzar el río.

Páez y 153 llaneros atraviesan el río a dos millas de distancia y se arrojan resueltamente contra el centro de la línea española. Los realistas se sorprenden ante  la locura de aquel puñado de hombres a caballo, que parecieran ir a un suicidio. Pablo Morillo ordena disparar las baterías y los fusiles realistas, rechazando aquélla primera embestida, sin dejar de vigilar atentamente a Bolívar y al ejército Patriota, que observan del otro lado del río el inicio de aquella locura creativa, mueve su ejército: ocupa toda  la orilla del río para impedir que Páez vuelva a los suyos; mientras va rodeando a nuestros llaneros. Páez  y sus lanceros siguen atacando; mientras tratan de escapar del círculo del que están rodeados.

Nuestros llaneros rompen las filas realistas y parecen ir en retirada. Morillo ordena a sus hombres perseguirlos y aplastarlos. Las fuerzas de Páez se agrupan  en una sola masa de hombres y caballos. La caballería española, se aparta cada vez más del resto del grueso de su ejército. Ya cuando están a escasos metros de alcanzar a los patriotas, Páez levanta la lanza y se oye su famoso grito: “¡Vuelvan Caras!”.

¿Qué pasó después? El propio Simón Bolívar nos lo relata en su arenga del 3 de abril de1819, en el Cuartel General de Los Potreritos Marrereños:

¡Soldados!: Acabáis de ejecutar la proeza más extraordinaria que puede celebrar la historia militar de las naciones. Ciento y cincuenta hombres, mejor diré ciento y cincuenta Héroes, guiados por el impertérrito General Páez, de propósito deliberado han atacado de frente a todo el ejército español de Morillo. Artillería, infantería, caballería, nada ha bastado al enemigo para defenderse de los ciento y cincuenta compañeros del intrepidísimo Páez. Las columnas de caballería han sucumbido al golpe de nuestras lanzas; la infantería ha buscado asilo en el bosque; los fuegos de sus cañones han cesado delante de los pechos de nuestros caballos. Solo las tinieblas habrían preservado a ese ejército de viles tiranos a una completa y absoluta destrucción”.

Así vivió nuestro Libertador, aquella  batalla que quedó registrada en los anales de la historia militar universal y que refrendó la frase escrita por Bolívar al agente norteamericano Irvine, en 1818: “Por fortuna se ha visto a un puñado de hombres libres vencer a poderos imperios”.

Cuanta vigencia tiene aquella frase y aquella batalla, en la lucha que hoy libramos contra la ignominia extranjera que busca por la vía de la intimidación imponernos un “presidente” que el pueblo de Venezuela no ha elegido.

Compatriotas, hoy tenemos que lograr que toda Venezuela se convierta en un inmenso “Vuelvan Caras” contra la traición a la Patria por parte de los entreguistas y pitiyanquis de todas la horas oscuras de nuestra historia; contra el intento de desconocer nuestro derecho a la autodeterminación nacional; contra la incautación ilegal de nuestros activos en el exterior; contra el desconocimiento e intento de fractura de las instituciones del Estado; contra la guerra que nos quiere imponer el gobierno de los Estados Unidos de América.

Volvamos caras a favor de la dignidad nacional; del derecho a vivir en paz que tenemos como Nación, de la soberanía popular como fundamento de la democracia protagónica, de la  verdad y la transparencia en el ejercicio de la política; de retomar el camino de la construcción de un modo de vida humanamente gratificante para la familia venezolana, el camino que logramos abrir con nuestro Comandante Chávez en la primera década de este siglo XXI.

¡Vuelvan carajos a la ética política! Y encaremos, desde la unidad de los y las patriotas, con coraje y honestidad la dura realidad que enfrenta el pueblo sufriente, como consecuencia de esta confrontación  total y sin reglas que se ha desarrollado a lo largo de 6 años. Es la hora de la verdad, para poder comprender la magnitud de la amenaza que se cierne sobre Venezuela y encontrar la estrategia que nos permita despejar el horizonte hacia un buen porvenir para la Patria.

Simón Bolívar, en la referida arenga del 3 de Abril de 1819, les decía a los llaneros: ¡Soldados!: Lo que se ha hecho no es más que un preludio de lo que podéis hacer. Preparaos al combate, y contad con la victoria que lleváis en las puntas de vuestras lanzas y vuestras bayonetas”.

Hoy parafraseando a nuestro Padre Bolívar, decimos que el pueblo venezolano, al que pertenecemos, contará con la victoria que le darán sus inmensos poderes creadores y la fuerza moral de luchar por un causa justa, como lo es luchar por la Independencia de esta Patria nuestra; luchar por el derecho a decir su propio destino y luchar por la construcción de una sociedad donde quepamos todos con igualdad, justicia y dignidad, una sociedad donde nos reconozcamos en nuestras diversidad cultural, política y social. Así será.

PUEBLO SABIO Y LIBRE

Elias Jaua Milano.

Hoy más que nunca cantamos con Alí Primera: “Hay que alzarse con la luz para vencer las oscurana…”. Tras la superación del grave ataque al Sistema Eléctrico Nacional y sus consecuencias sobre el resto de los servicios públicos, ha quedado claro que la voluntad general de esta Nación está a favor de la estabilidad política y de la solución de los problemas de la vida cotidiana.

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Somos un #PuebloSabioYLibre, que reclama ser escuchado y no acepta ser espectador de una confrontación que no coloca en el centro sus preocupaciones.

Insistimos, el plan de la organización Voluntad Popular ha fracasado a lo interno del país. El autoproclamado no logró la correlación popular ni militar para consumar  el llamado “quiebre”  social e institucional. Sin embargo, nadie debe cantar victoria, dado que este plan está apuntalado en una inédita intervención extranjera, liderada por el actual gobierno de los Estados Unidos, que sin duda ha debilitado internacionalmente a la institucionalidad venezolana, ha secuestrado importantes activos empresariales y monetarios de la República y ha logrado colocar a nuestra población en un estado de conmoción emocional y agravado su condición de vida material.

 En los encuentros con el movimiento popular que realizo semanalmente y en entrevistas en radio en el interior del país, con participación de usuarios y usuarias  vía telefónica o de redes, la preocupación que más sigue pesando, en medio de la angustia por la posibilidad de una guerra, son los precios especulativos de los alimentos y medicinas, seguido de los problemas en los servicios públicos.

Una vez más expreso la percepción de que la inmensa mayoría de la población cada día siente el conflicto político lejano de sus principales preocupaciones y anhelos, el pueblo se siente espectador de una confrontación que no coloca sus intereses y sus opiniones en el centro del debate.

El pueblo siente que esta disputa no deja saldos a su favor, no apunta a construir soluciones que le restituyan la tranquilidad a su vida cotidiana. El pueblo reclama respuesta a sus problemas diarios y protagonismo en la toma de decisiones.

Hay que destrancar el juego. El gobierno de Donald Trump debe comprender, tras casi dos meses de amenazas y agresiones, que el pueblo venezolano nunca aceptará un Presidente impuesto desde el extranjero.    

Somos un pueblo sabio y libre que demanda un acuerdo de convivencia pacífica y democrática, preservando nuestra Independencia y dignidad nacional.  

EN ESTAS HORAS

                                                                                     Elías Jaua Milano


Escribo este artículo, entre los apagones y alumbrones de estas horas que transcurren. Evidencia de la batalla que están librando los técnicos de la Corporación Eléctrica para recuperar nuestra principal fuente de energía, el complejo hidroeléctrico del Guri.

Estas horas de angustia, zozobra y penurias son parte de la nueva etapa de la agresión extranjera, se trata de la estrategia de “muerte lenta”, “por asfixia”, insinuada por Elliott Abrams, comisionado presidencial para agredir a Venezuela,   cacareada por el Senador Marco Rubio y proclamada por el Secretario de Estado, Mike Pompeo, el pasado viernes 8 de marzo en sus redes sociales: “No hay comida, no hay medicina, no hay energía. No habrá Maduro”.

Habíamos escrito, en el artículo de la semana pasada, que tras no haber podido cumplir el objetivo, en la primera etapa de la agresión,  “el quiebre” popular, militar, mediante el chantaje, la amenaza, el miedo y el intento fallido de vulnerar nuestro territorio,  ejecutarían nuevas modalidades de intervención. Hemos sufrido la primera de ellas en estas horas.

En estas horas, también se ha ratificado la inquebrantable voluntad de querer vivir en paz de la casi totalidad de los venezolanos y venezolanas, que estamos aquí en nuestra Patria, en nuestra tierra, en nuestro suelo sagrado.

El jueves pasado, al inicio del apagón,  cooperamos con el transporte de personas varadas en las puertas de las estaciones del Metro.  Al azar le di la “cola” a una señora que me dijo “Chávez no los dio todo, por él y por nuestro orgullo de ser venezolanos aguantamos todo esto”;  otra familia, más adelante, me dijo “Uds. los políticos tienen que resolver esto, el pueblo está sufriendo mucho”.  Es la voz del pueblo de la calle. Decía Ezequiel Zamora “Hay que escuchar al pueblo, siempre escuchar el pueblo”, estar conectado a sus angustias, a sus esperanzas. Hugo Chávez fue Maestro en este sentido.

Hay que reflexionar,  sobre todos quienes quieren imponer desde el extranjero a un “presidente”, no elegido,  mediante el uso del bloqueo financieros,  el sabotaje, el embargo ilegal de activos nacionales en el extranjero, la intimidación y la amenaza del uso de la fuerza. Todas esas prácticas violan el derecho internacional, si es que todavía existe, y constituyen delitos internacionales en tanto que afectan la vida de millones de seres humano de una Nación.

El gobierno constitucional del Presidente Nicolás Maduro debe formalizar las denuncias y demandas ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y el Tribunal Penal Internacional, acusando al gobierno de Donald Trump y sus “socios”  en América Latina y Europa de estos crímenes contra el pueblo de Venezuela, en función de  salvaguardar la vida y la dignidad de nuestro pueblo.  El referido tweet de Pompeo es la más reciente prueba, no habrá comida, no habrá medicinas, no habrá energía para que se vaya Maduro, es su mensaje para toda una Nación pacífica.

Los centenares de miles de familias que han perdido alimentos por falta de refrigeración,  los y las millones de personas que siguen privadas de sistemas de transportes masivos; los y las que tienen dificultades  en el acceso a los servicios de salud, son las principales víctimas de esta agresión.

Nuestro pueblo es más grande que sus agresores y que nuestros errores. Los dirigentes del Partido Voluntad Popular no pueden pretender arrebatar el poder político, a costa del sufrimiento de millones de familias venezolanas, apoyados en una potencia extranjera. Es un acto de cobardía, que la historia está registrando.

En filas revolucionarias, debemos dejar la ingenuidad. Los gringos no van a retroceder, cantar victorias anticipadas no contribuye a elevar la conciencia nacional sobre el desafío que tenemos al frente. La vida de la República está en juego.

Necesario es desechar las ilusiones y desde la realidad construir una estrategia  patriótica, popular, política y democrática para que la victoria de la paz con dignidad sea irreversible y todo nuestro pueblo recupere la tranquilidad en su vida cotidiana y la esperanza de construir una sociedad donde quepamos todos y todas, con igualdad, justicia y dignidad.

Una sociedad donde nos respetemos en nuestra diversidad, donde convivamos en nuestras diferencias. Esa será la victoria de todo, de todo, el pueblo venezolano. Pueblo gigante, al que pertenecemos y al cual cada día comprendemos y admiramos más. ¡Que viva el Pueblo!.

LA DISPUTA POR LA PAZ

Elías Jaua Milano


El plan pensado, diseñado y pactado con el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, por parte de Leopoldo López, de autoproclamar de manera inconstitucional e imponer, bajo la amenaza de una intervención militar extranjera, un presidente paralelo, al Presidente constitucional Nicolás Maduro no dio los resultados esperados, en la primera etapa.

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“En nuestras manos no se perderá la República.”

Los artífices de este plan esperaban que la autoproclamación generaría un apoyo popular general, que sumado a la amenaza de agresión militar por parte Donald Trump y su equipo de gobierno produciría el “quiebre” de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) a favor de la presidencia paralela. Ninguna de las dos cosas ocurrió. Por contrario, la inmensa mayoría de la población rechaza la intervención extranjera y la guerra como solución al conflicto político y las FANB, agredidas en su honor por el propio Trump, han respondido fortaleciendo su unidad interna, con mucha madurez democrática y con un elevado espíritu patriótico.

Tras 30 días del desarrollo de esta peligrosa aventura, Voluntad Popular no logró construir una correlación de fuerza popular y militar, a lo interno del país, que sustentará el gobierno de facto. Algunas de las razones que explican el incumplimiento de esos objetivos son: la incomprensión de que la población asume el conflicto político como la principal causa de los problemas económicos y sociales que padece, y que no está dispuesta a acompañar ningún plan que profundice las dificultades con las cuales tiene que lidiar todos los días; el desconocimiento de los valores profundamente democráticos, patrióticos y populares de la institución militar venezolana; el desprecio por el sano patriotismo bolivariano que anida en el espíritu de nuestro pueblo y finalmente porque esta estrategia no es compartida por la mayoría de los partidos opositores, que la acompañan obligados, de brazo caídos, bajo el peso que les impone las directrices emanadas desde la Casa Blanca.

El 23 de febrero de 2019 marcó el fin de la primera etapa del plan, al no poder ingresar los cargamentos de manera forzada, dado que no habían podido crear las condiciones en Venezuela para tal despropósito, a todas luces violatorio de nuestra soberanía nacional y del derecho internacional. Sin embargo, habían logrado mediante los falsos positivos, las imágenes que “ablandaran” la opinión pública internacional para la siguiente fase de la agresión.

El domingo 24 de febrero del año en curso, el autoproclamado a través de las redes sociales expresa que ahora “todas las opciones están abiertas”, repitiendo la frase con la cual Donald Trump, responde cuando se le pregunta sobre la posibilidad una invasión militar en Venezuela.

Grave, muy grave, la afirmación hecha por el diputado Juan Guaidó y más grave es cuando afirmó que lo plantearía en la reunión del Grupo de Lima, efectuada el 25 de febrero en Bogotá, como efectivamente lo hizo, señalando que Venezuela era un peligro para sus vecinos y que había que actuar con premura.   

Ahora bien, lo que sucedió ese lunes 25 de febrero, después de la declaración y foto conjunta de Mike Pence, Vicepresidente de USA, Iván Duque, Presidente de Colombia y el diputado Guaidó, fue que la Unión Europea emite una declaración contundente rechazando el uso de la fuerza. En paralelo gobiernos como los de México, Uruguay, Cuba y organizaciones no gubernamentales internacionales, históricamente opositoras a la Revolución Bolivariana, desarrollan pronunciamientos en distintas modalidades rechazando la intervención militar en Venezuela.

Finalmente, la declaración de la referida cumbre presidencial, realizada en Bogotá, termina expresando el rechazo al uso de la fuerza contra Venezuela y el reconocimiento de que los venezolanos, en el marco de la Constitución, son los que deben guiar la solución del conflicto político.

¿Qué pasó al interior de esa reunión para que se contrariara de esa manera la tesis del gobierno de los Estados Unidos y la solicitud expresa de explorar todas las “opciones” por parte del autoproclamado? Sin duda alguna que la imposibilidad de crear condiciones al interior de Venezuela por parte de Partido Voluntad Popular, tal cual fue reclamado por el Vicepresidente Pence a Guaidó, hacen dudar a muchos gobiernos sobre esta opción extrema.

Los gobiernos del llamado Grupo de Lima, están sometidos también a presiones internas, de factores políticos, económicos y fundamentalmente de sus propias fuerzas militares que no justifican acompañar un conflicto belico en la región, de alto impacto en todos sus países, por un problema político interno en Venezuela. Es conocida, de manera extraoficial, el firme rechazo de los militares brasileños a subornidrase a una estrategia norteamericana en ese sentido.

Es importante hacer notar una variante en la posición norteamericana, en la resolución que presentaron ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y que fue bloqueada por China, Rusia y otros países ya no solicitan el apoyo al “presidente interino” y por primera vez hablan de las elecciones, sin pasos previos, como una solución. Para analizar en profundidad.

No se puede cantar victoria, conocida es la manera improvisada y compulsiva de la actual administración norteamericana. El incremento de la asfixia económica y la opción del uso de la fuerza, bajo cualquier pretexto y modalidad, sigue siendo una amenaza real para el pueblo venezolano. La victoria de la paz con dignidad depende exclusivamente de la comprensión y madurez, conque nosotros los venezolanos y venezolanas encaremos este desafío histórico.

Solo un acuerdo nacional entre todos los factores políticos, de elevado compromiso con la dignidad de la Patria y de alta sensibilidad con los dolores del pueblo venezolano, pueblo que hoy ve acrecentado sus problemas y sus angustias tras 30 días de amenaza a su derecho a vivir en paz, podrá desmontar este entramado de agresiones económicas y militares que está en marcha.

Necesario es volver a la política como espacio de confrontación de ideas, de proyectos de desarrollos de nuestro país. Que el pueblo sienta, como lo sintió en la primera década de este siglo XXI, que la política sirve para vivir bien, para desarrollarse de manera individual y colectiva.

Cuando el pueblo percibe que la política es una simple disputa por el poder entre grupos, a costa de lo que sea, se retira y allí la democracia y la vida de la República entran en riesgo.  Volvamos a las reglas del juego constitucional, volvamos al reconocimiento político, volvamos a confiar en el protagonismo del pueblo para la resolución de los grandes desafíos, como siempre confiaron el Libertador Simón Bolívar y el Comandante Chávez.

En las manos de esta generación de venezolanos y venezolanas no se puede perder la República. ¡No hay pueblo vencido! ¡La Patria vencerá!. Dios mediante, así será.   

27 F. 30 AÑOS DE REBELIÓN

Elías Jaua Milano


El mayor desmentido, al “cuento de hadas” que se ha pretendido imponer como matriz durante estos años, en este sentido: “Venezuela, antes de la aparición del chavismo, era un país unido donde todos vivíamos bien y felices, sin más diferencias que la der ser de Los Leones o del Magallanes”, son los sucesos de los días 27, 28 de Febrero, 1 y 2 de marzo y subsiguientes de 1989. Ocurridos 3 años antes de la irrupción de Hugo Chávez en el escenario político y 10 años antes de su llegada al  gobierno.

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Hoy, nos rebelamos contra la amenaza y el chantaje por parte del gobierno de los Estados Unidos y sus “socios”.

Aquellos días, las mayorías marginadas explotaron con una inmensa ira social, característica de sectores sociales sometidos a la exclusión social, económica, política y cultural durante décadas y controlados a través del clientelismo político, la alienación cultural y la represión sistemática. Tras las primeras horas de la rebelión social vino la respuesta clasista y racista de las elites dominantes, mediante el ejercicio brutal de la fuerza represiva del Estado y su consecuencia, la mayor masacre cometida de manera sistemática por parte de gobierno alguno, el gobierno de Carlos Andrés Pérez y santificada por toda la élite dominante de entonces.

La imposición extranjera de un conjunto de medidas económicas y sociales fue el detonante que hizo estallar el supuesto modelo de conciliación de clases impuesto a través del populismo, el engaño y la violencia del Estado.

No éramos un país unido, éramos y lamentablemente seguimos siendo una sociedad atravesada por una profunda fractura social y cultural. Esa fractura fue amainada en lo económico y social, en la primera década de este siglo, por el inmenso esfuerzo de inversión social hecho por el Comandante Hugo Chávez que redujo la desigualdad en la distribución del ingreso nacional, generando los niveles de inclusión más altos de nuestra historia.

Sin embargo, la respuesta de las elites históricamente dominantes ante este esfuerzo de cerrar la herida, fue hacer todo lo posible por mantener abierta la fractura política y cultural a través de prácticas de odio social contra la base social que sustenta a esta fuerza histórico social que hoy conformamos el Chavismo.

Tanto odio clasista y racista de las élites, a ratos ha tenido como respuesta la intolerancia, y de evento en evento de confrontación,  la fractura se ha ensachado de nuevo, tal vez más grande que hace 30 años.

30 años en el que la rebelión popular que insurgio aquel 27 de Febrero, no ha cesado de manifestarse de distintas formas y maneras: rebeliones militares populares del 4 de Febrero y 27 de noviembre de 1992; las luchas estudiantiles y populares a lo largo de la década de los 90; victoria  de Chávez el 6 de diciembre de 1998; proceso popular constituyente de 1999, 13 de abril de 2002;  Referéndum donde fue ratificado Chávez en la presidencia en agosto del 2004; la insurgencia y expansión del poder popular organizado y en ejercicio de gobierno directo,  a lo largo de la primera década de este siglo; la resistencia contra el desconocimiento político al chavismo, el odio de clases y la violencia fascista,  a lo largo de estos 20 años y especialmente durante estos últimos 6 años.

Hoy, como desde hace 30 años seguimos en rebelión, contra la imposición extranjera. Ayer contra un paquete de medidas económicas, hoy contra el intento de imponernos, mediante la amenaza de una invasión, a  un “presidente” que no ha sido elegido por el pueblo. Pero también seguimos en rebelión contra la reaparición de los viejos flagelos, causa de fondo de los sucesos de 1989, que habíamos logrado disminuir en la primera década de la Revolución Bolivariana, y que no vamos aceptar que se instalen de nuevo en la vida nacional, como parte del “orden natural”.

Hoy, nos rebelamos contra la amenaza y el chantaje por parte del gobierno de los Estados Unidos y sus “socios”.  Hoy,  nos rebelamos contra la traición, expresada a través de la cobardía, la deslealtad a la Patria, la corrupción, la indolencia y la deslealtad al pueblo.

Convencido estoy de que la única manera que cerremos la fractura social, que desde hace más de 500 años nos trae por los trágicos “vaivenes” de nuestra historia, es reconocernos como venezolanos y venezolanas, en nuestra diversidad social, política y cultural, y a partir de allí sentar la bases de la convivencia pacífica que nos permita construir una sociedad donde quepamos todos y todas con justicia, igualdad y dignidad.

Honor y gloria a los mártires del 89 y de todos los tiempos de rebelión. Hoy más que nunca decimos como hace 30 años ¡No hay pueblo vencido! ¡La Patria Vencerá!. Dios mediante, pueblo mediante así será.