HUGO CHÁVEZ ES…

Elías Jaua Milano

Devoción cristiana por los pobres, por los humildes, por los y las indígenas, por los excluidos y excluidas de todas las horas.

Pasión desenfrenada por la Independencia plena de nuestra Patria Venezuela.

Compromiso amoroso con la vida de nuestro Libertador Simón Bolívar y el proyecto histórico de la unión de los pueblos latinoamericanos y caribeños.

Conciencia de que una sociedad auténticamente humana tiene que ser socialista.

Valentía intelectual y política para desafiar “el orden natural” del Mercado, las recetas “inevitables” del neoliberalismo y reivindicar el papel regulador del Estado en una economía que sirva para que el pueblo viva una vida humanamente gratificante.

Compresión de que sin soberanía petrolera, no habrá ni Independencia, ni  socialismo, ni vida digna para el pueblo venezolano.

Decidida opción por la clase trabajadora, campesina y popular.

El tronar de las voces de los pueblos oprimidos por el Imperialismo.

Confianza en que el pueblo sí puede tomar, con libertad, sus propias decisiones políticas; que puede administrar factores y medios de producción y distribución de los bienes que necesita para vivir con dignidad.

Audacia revolucionaria para inventar métodos y procesos para que el pueblo ejerciera de verdad el poder.

Humildad democrática para aceptar la interpelación popular, la crítica y ejercer la autocrítica sin temor.

Alergia a los aduladores del poder y a los privilegios de las élites.

El detalle humano con el compañero, con la compañera, con el pueblo más humilde.

El látigo contra la indolencia, la corrupción, el reformismo, el entreguismo y la traición política e ideológica.

Perseverancia, planificación y constancia en la construcción de la victoria popular.

Rebelión permanente contra la injusticia, contra el atropello al pueblo, contra la mentira y la manipulación.

La alegría y la emoción  de luchar por la causa humana.

Hugo Chávez es el líder, el padre, el amigo, el camarada, el Comandante que a decir de él mismo nos abrió como pueblo “el apetito por lo imposible”.  Cuando celebramos 66 años de su nacimiento, su vida nos obliga a seguir el rumbo que él nos trazó  “…la vía venezolana al socialismo, con amplia participación, en amplias libertades” (Hugo Chávez, 8 de diciembre de 2012). Ese es el camino de Chávez y por ese camino seguiremos nuestro andar en la construcción de la democracia socialista, de una sociedad donde podamos vivir todos y todas, con igualdad, justicia y dignidad. ¡Hasta la victoria siempre, Comandante Chávez!

LA POLÍTICA

Elías Jaua Milano

La política, entendida a partir de la concepción de la filosofía griega, como servicio a la polis, a la ciudad; como ejercicio público de la ciudadanía supone en principio un oficio noble, en tanto que el ser humano se desprende de su vida privada para ocuparse de construir convivencia, bienestar y administrar los asuntos de la ciudad, es decir del Estado.

Como todo quehacer humano la política no es pura, está impregnada de las virtudes o defectos, de las capacidades o incapacidades de quienes la ejercen en un tiempo determinado. En tanto que la política expresa también distintas corrientes de pensamiento, éstas siempre van a luchar porque sus ideas sean las hegemónicas y para ello pugnan por el control del poder. Esta lucha ha devenido, en la más de las veces en una confrontación sórdida que ha ocasionado el escepticismo de las grandes mayorías por los políticos y políticas y más allá por la propia política, en tanto que se le ubica solo en el ámbito de esa batalla por el control de la administración del Estado y sus recursos.

De allí las frases populares: “no me gusta la política”, “allá los políticos y sus peleas”,  “la política es sucia” y pare de contar los descalificativos sobre tan necesario oficio para la vida social.

En este punto, debemos rescatar la política como el medio necesario para convivir en la sociedad humana. Todos y todas, en mayor o menor grado ejercemos la política como garantía de un mínimo de coexistencia entre miles o decenas de miles o millones de seres humanos que viven en una comunidad, ciudad o país. Solo a través de la política, es decir del ejercicio de lo público es que podemos existir como especie humana.

Es por eso,  que hoy más nunca debemos reivindicar la política como medio para transformar las situaciones que amenazan nuestra coexistencia pacífica. En momentos de crisis políticas y sociales en un país es cuando más se requiere la participación de las mayorías populares. Refugiarse en lo privado, es dar paso la consolidación de elites políticas que se arrogan el derecho a decidir por todos y todas.

En democracia, el ejercer la política implica debatir pluralmente ideas de cómo superar situaciones difíciles; movilizarse en torno a la defensa de los derechos conquistados, organizarse para impulsar los proyectos requeridos para vivir con dignidad; votar como forma de generar nuevas situaciones políticas que despejen el horizonte hacia el porvenir y mantener la confianza de que si se puede transformar el mundo. Porque el mundo se ha transformado gracias a la política, gracias al ejercicio de lo público. Un ejemplo, Venezuela no es colonia de España, porque un día como hoy 5 de julio, pero de 1811, un grupo de ciudadanos ejerció lo público, se reunió como resultado de un proceso político y declaró la Independencia, nuestro derecho a darnos nuestra propia forma de gobierno.

Los procesos políticos tienen flujos y reflujos y así debemos entenderlo, hay momentos de revolución, hay momentos de retrocesos y restauración conservadora. En cualquier circunstancia la política supone acumulación de fuerzas, organización, proyectos que expresen los anhelos y necesidades de los pueblos y requiere de vocación de poder.

El Poder entendido como lo concebía el Comandante Hugo Chávez, poder servir; poder ayudar, poder transformar, poder construir el bien común. Para eso debe ser la política para facilitar una vida humana que valga la pena ser vivida. Esa política emergerá luminosa de cara al porvenir.

La emergencia de nuevas situaciones políticas supone la creciente voluntad de las mayorías populares de transformar una situación dada, es decir la conciencia de cambio; requiere de la organización y movilización desde las comunidades, centros de trabajo y de estudios y en torno a luchas y proyectos concretos; precisan de la coordinación de los comunes para logra que la idea prenda en el seno de la sociedad, así como de estrategias y tácticas audaces y flexibles que permitan la viabilidad exitosa del objetivo planteado. ¡Solo el pueblo participando de la política,  salva el pueblo! Así será. ¡No hay pueblo vencido!

UN PUNTO DE ENCUENTRO

Elías Jaua Milano

En la medida en que la agresión extranjera se incrementa, motivada por la evidente  desesperación  de los que gobiernan en la Casa Blanca y de los entreguistas de Voluntad Popular y otros, podemos observar cómo el sentimiento de dignidad Patria comienza a manifestarse públicamente desde amplios sectores opositores al gobierno del Presidente Nicolás Maduro y de la tradicional militancia contraria al Chavismo.

La reciente y repudiable incursión armada, con criminales de guerra norteamericanos a la cabeza; el anuncio de la administración Trump de impedir militarmente la llegada de buques provenientes de Irán,  cargados con combustibles para aliviar la actual situación de desabastecimiento de los mismos que afecta a toda la población; la suspensión, producto de las sanciones unilaterales y por tanto ilegales,  del principal servicio de televisión satelital en Venezuela, afectando cerca de 10 millones de personas; la noticia de la confiscación judicial de CITGO, empresa refinadora de combustibles de propiedad venezolana en los Estados Unidos, hoy manejada ilegalmente por el  fallido gobierno paralelo de Juan Guaidó, con el aval del gobierno de Donald Trump; paradójicamente,  están forjando un punto de encuentro de amplios sectores en torno al rechazo a la intervención armada, a las sanciones ilegales y a la pérdida de nuestros activos patrimoniales como Nación.

Cada vez más, con sentimiento patrio, leo, veo y escucho voces opositoras de todos los ámbitos de la vida política, económica, social y cultural deslindándose de la ignominia. Con coraje y valentía,  dirigentes políticos, periodistas, empresarios, académicos, entre otros,  le salen al paso al chantaje de ser señalados como “colaboracionistas del régimen”, cuando en verdad los mueve un auténtico sentimiento de defensa de su Patria, nuestra Patria; del derecho del pueblo a vivir con tranquilidad y de promover  un acuerdo político democrático y transparente.  A ellos y ellas mi reconocimiento como venezolano. 

Para nosotros, los y las chavistas,  estas voces deben motivarnos una reflexión  que nos permita comprender que más allá de la fuerza patriótica, popular, revolucionaria  y democrática que conformamos, hay millones de venezolanos y venezolanas que se oponen al gobierno del Presidente Maduro, pero que no están dispuestos a avalar que la República sea entregada.

Este positivo fenómeno, comprende un desafío. No podemos seguir haciendo política y discurso solo para enfrentar a los sectores extremistas, entreguistas y violentos. Todos los extremistas juntos son una minoría, muy peligrosa eso sí, por eso es necesario hablar y desarrollar acciones que convoquen a las grandes mayorías patrióticas y democráticas, en esta hora crucial para la vida republicana.

Una agresión extranjera como la que estamos sufriendo  es  más difícil de encarar desde una visión sectaria de partido, que si se confronta  desde un auténtico espíritu de unidad nacional, de todos y todas los y las que amamos profundamente a esta Patria y estamos dispuestos a defender su dignidad y a aislar a los violentos ganados para la intervención y subordinación extranjera y encontrar entre venezolanos y venezolanas los mecanismos de regulación soberana,  democrática y pacífica del conflicto político. 

Necesario es elevar el discurso, cada palabra y los modos como se trasmiten los mensajes y como se actúa, son importantes para conectar con las grandes mayorías ganadas para la preservación de  la Independencia y la autodeterminación nacional; de la soberanía petrolera y económica en general y del derecho a vivir en paz como Nación.

Escuchemos esas voces, que desde todos los rincones de una Nación agobiada por los efectos de la confrontación interna y el acoso foráneo, se levantan a favor de la dignidad de Venezuela. En  estos días escuche a una de esas voces decir: “En último término somos responsables de esta República. Nos duele la Patria y mucho”. 

Todavía estamos a tiempo de ponerle freno a la guerra, a la destrucción, a la muerte. En otros tiempos no pudimos, otros pueblos no pudieron.  En cualquier caso, en manos de esta generación de venezolanos y venezolanas no se puede perder la República.  ¡La Patria vencerá!     

LA OTRA CARA DE LA BATALLA

Elías Jaua Milano

Nos toca librar una batalla por la Independencia en distintos ámbitos, tengamos conciencia histórica de esto. Uno de esos ámbitos es la defensa de la soberanía política, la autodeterminación nacional, evitando que se nos imponga desde el extranjero un gobierno autoproclamado. Otro ámbito es la preservación de la soberanía territorial, repeliendo las incursiones armadas de grupos mercenarios por la frontera y recientemente en Macuto, La Guaira, y Chuao, Aragua.

Hacer valer la inmunidad de la República, es decir la soberanía jurídica, es otro escenario donde nos toca librar esta batalla. Denunciar, jurídicamente, las consecuencias de las sanciones unilaterales sobre nuestros activos, del desconocimiento al Estado constitucional y de la validación en otros países de las decisiones y contratos firmados por el fallido gobierno autoproclamado, especialmente la  ignominiosa contratación con los mercenarios  de la empresa estadounidense SilverCorp. 

Sin embargo, hay un ámbito más complejo, la otra cara de esta batalla, el de la soberanía económica.  La irracionalidad de la agresión y el efecto de otras variables, han caotizado nuestra economía y han logrado desmontar la exitosa política de crecimiento productivo con igualdad social desarrollada durante el periodo revolucionario del Comandante Hugo Chávez.

En este contexto se nos pretende persuadir, desde distintos lugares del espectro político, que para reconstruir nuestra economía debemos renunciar a la soberanía petrolera y a la soberanía monetaria. Y es en este punto donde los patriotas debemos marcar una línea de contención, a partir del fundamento de que sin soberanía económica no hay ni habrá Independencia política ni inclusión social.

El manejo integral de la gestión petrolera por parte del Estado venezolano, es y será fundamental para el desarrollo económico y social de la Nación, en tanto que ésta seguirá siendo de largo en el tiempo nuestra principal fuente ingreso. Aunque en esta coyuntura excepcional no lo sea;  aunque profeticen sobre la muerte del negocio petrolero en el mundo, esas profecías ya las escuchamos en la década de los 90 del siglo XX; aunque nos intenten convencer con el  axioma machista de que “si no abrimos las piernas” no vendrán inversiones extranjeras, sin duda algunas necesarias, para recuperar e incrementar la producción de hidrocarburos.

Hagamos memoria, en 1998 los precios petroleros eran de 8 dólares por barril, 10 años después  eran de más de 100 dólares; después de aprobada la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 y desarrollado los principios de la soberanía petrolera en la Ley Orgánica de Hidrocarburos, se quedaron y vinieron más inversionistas estadounidenses, franceses, españoles, italianos, coreanos, chinos, rusos, entre otros a explotar crudo extra pesado, conjuntamente con el Estado venezolano, en la Faja del Orinoco. No nos dejemos pintar pajaritos preñados sobre el fin del negocio petrolero y la inexorable entrega de la gestión de nuestra principal fuente de ingresos y palanca de un desarrollo productivo diversificado propio, que lo será siendo, insistimos, por mucho tiempo.

El otro aspecto, donde el espíritu de Chuao debe imponerse, es en la defensa y recuperación de  nuestra moneda, el Bolívar. La única posibilidad de restituir el salario, preservar la gratuidad de los derechos sociales y tarifas de los servicios que el pueblo trabajador pueda pagar es manteniendo una moneda propia, lo demás es fantasía. 

La fantasía monetarista del neoliberalismo que nos vendió el norte, y en la cual ellos no creen, ni practican.  Para muestra de esto un botón, en los meses de la pandemia, el gobierno de Trump ha emitido más de 2 billones de dólares para subsidiar a millones de desempleados. Eso solo lo puede hacer quien tiene una moneda propia.

Así como no renunciamos a nuestro derecho a darnos nuestra propia forma de gobierno, no podemos renunciar a la soberanía económica como garantía de la Independencia y de la construcción de una sociedad donde podamos vivir todos con igualdad, justicia y dignidad.

Por lo demás, la soberanía petrolera y monetaria están consagradas en la Constitución de República Bolivariana de Venezuela de 1999, que está vigente, y la única manera de cambiar esos principios es mediante un amplio debate nacional que culmine en un referéndum aprobatorio. Todo lo demás es nulo de toda nulidad, y siempre podremos demandar la restitución del ejercicio soberano sobre nuestra economía.

No nos rindamos ante las corrientes de opinión dominantes, construyamos un modelo de reconstrucción de nuestra economía desde una perspectiva soberana, con bloqueo o sin bloqueo. Se requiere creatividad, innovación, audacia y patriotismo en el pensamiento económico alternativo para la Venezuela de hoy y del porvenir. Claro que se puede. ¡La Patria vencerá!

EVITAR QUE NOS SIEMBREN LA GUERRA

Elías Jaua Milano

El pasado domingo 3 de mayo del 2020, se produjo un intento de incursión en Macuto, La Guaira,  por parte de un grupo paramilitar organizado, entrenado y dirigido por la empresa  estadounidense SilverCorp, empresa de mercenarios “contratada” por Juan Guaidó para secuestrar o asesinar a un grupo de venezolanos,  teniendo como principal  objetivo al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros.  

Como venezolanos, que sentimos profundamente nuestra Patria, rechazamos con indignación esta afrenta contra la soberanía territorial y la dignidad de Venezuela. Nada la justifica, no hay argumento que pueda explicar el crimen cometido tanto por los actores intelectuales como por los que ejecutaron la agresión armada bajo el comando de asesinos norteamericanos.  Más coraje da saber que Guaidó,  en el referido contrato,  autoriza a los mercenarios  gringos a tomar  “medidas de control necesario para la dispersión de muchedumbres rebeldes”. Es decir, este personaje oscuro de nuestra historia, autoriza a extranjeros a actuar contra nuestro pueblo que se resista, como se va resistir, a la invasión extranjera.

Sin duda, estamos ante delitos de lesa patria que deben ser juzgados por el sistema de justicia, pero más allá deben ser juzgados por la conciencia nacional y registrados, con nombres y apellidos, en la historia de las ignominias que hemos sufrido como pueblo.

Esa conciencia nacional expresada en la valiente acción de los pescadores de Chuao, Cepe y otros poblados de la costa, trabajadores y pobladores de Carayaca y de los efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y demás organismos de seguridad que actuaron en la neutralización del intento de desembarco armado.

Pero más allá,  esa conciencia nacional debe expresarse en la posición firme de la mayoría popular en rechazo al empeño de sembrarnos una guerra en Venezuela, como lo ha expresado el Presidente Maduro.

¡Evitar que nos siembren una guerra! ese pudiera ser el punto de encuentro del Gobierno, los sectores revolucionarios y patrióticos, la dirigencia opositora nacionalista y democrática y a partir de allí encontrar los mecanismos para lo que hemos denominado una regularización soberana, democrática y pacífica del conflicto. 

Todos los caminos del origen de esta agresión conducen a la Casa Blanca, pasando por el Palacio de Nariño en Bogotá, aunque cínicamente ambos presidentes lo nieguen. Ellos no van a parar, los únicos que podemos parar esta escalada somos nosotros los venezolanos y venezolanas, desde la unidad nacional en defensa de la Indepedencia y la paz y reconstituyendo el espacio de la política para dirimir nuestras diferencias.

Nuestro pueblo no puede dudar en enfrentar  esta agresión criminal, al igual que no debe vacilar  en rechazar la otra escalada, la de la especulación y atropello capitalista; la de la precarización de las condiciones materiales de vida. No hay contradicción entre luchar por la Patria y luchar por los derechos políticos, económicos y sociales; por el contrario, cuando se fotalece el poder y los derechos populares se fortalece el poderío nacional para enfrentar la intervención extranjera. 

Entre tanto, los revolucionarios y revolucionarias debemos elevar nuestra capacidad de interpretar la coyuntura; trabajar en todos los ámbitos para evitar o enfrentar la guerra imperialista; liderizar a nuestro pueblo en la lucha contra las mafias de toda calaña que se aprovechan de estas circunstancias para condicionar o impedir mediante la usura o la coacción el acceso a derechos y servicios públicos; seguir perseverando en el territorio en la construcción de la democracia protagónica, en la  formación  revolucionaria, en el ejercicio ético de la autoridad y  desarrollando todas las iniciativas de producción posible. Son éstas tareas prioritarias en la coyuntura.

Con Bolívar decimos “…nuestro puerto será la paz”. Por el camino de Chávez ¡La Patria vencerá! ¡No pasarán!

EL PAPEL DEL ESTADO

Elías Jaua Milano

Imaginemos por un momento que la gestión de la pandemia en Venezuela quede en manos de las “libres” fuerzas del mercado, o simplemente veamos lo que está ocurriendo en países con “Estados Mínimos”. No hay cuarentena, las pruebas y los tratamientos se suministran a precios especulativos, cada quien aplica un protocolo distinto sin importar el otro o la otra, la consecuencia está a la vista: el número de contagios crece exponencialmente, los fallecidos se cuentan por decenas de miles y hasta el manejo de los cadáveres se caotiza.

Igual pasa en la economía. Es cierto que el mercado existe y que la iniciativa privada, en sus distintas modalidades, es importante para la producción y la distribución. Lo que no es cierto es que el mercado sea libre y se autorregule, éste siempre es regulado por los actores que en él concurren: el Estado, el Capital, los trabajadores-consumidores. Lograr un equilibrio entre esas fuerzas es lo que persigue una economía mixta como la establecida en nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Tesis ilusa, se dirá desde el marxismo ortodoxo, en toda caso es una apuesta dentro del contexto histórico que nos toca vivir, que demostró ser viable en la primera década de este siglo XXI, la primera de la Revolución Bolivariana.

En los últimos años, bajo las circunstancias de la caída de los precios del petróleo y de la producción de nuestra industria petrolera (PDVSA) por las diversas razones conocidas; de las sanciones, del robo de activos y el bloqueo de facto, el Estado venezolano permitió que las fuerzas del capital actuaran libremente, éstas de inmediato marcaron las tendencias cambiarias y de precios. Estos factores capitalistas, incapaces de autorregularse, porque esa no es su naturaleza, han desencadenado un espiral especulativo que ha pulverizado el poder adquisitivo del pueblo trabajador, caotizando aún más la economía y generando graves consecuencias sociales e indignación popular. De lo cual sacan redito político, en su afán de derrocar al gobierno constitucional, porque esa es su naturaleza.  Recuerden el cuento de “El sapito y el alacrán” narrado muchas veces por el Comandante Chávez.

El Estado venezolano tiene que recuperar paulatinamente su competencia de gobierno económico en la estabilización de las variables macroeconómicas, en el combate a la usura, a la especulación, a la corrupción, a la par que desarrolla una política de apoyo y facilicitación de la producción y de recuperación del salario y con ello del consumo necesario y dinamizador.

En la economía como en la política, para implementar cualquier acción se requiere una correlación de fuerzas, si no se tiene hay que lograr acuerdos políticos y económicos que permitan la viabilidad de la sociedad. Así lo estamos viendo en algunos países europeos con modelos neoliberales, donde frente a la magnitud de la pandemia han logrado consensos para que el Estado actúe en materia económica y social.

Venezuela un país con una economía sancionada y con instituciones estatales desconocidas ilegalmente por algunos gobiernos y en consecuencia por los factores económicos globales, para lograr hacer funcionar la economía en el marco del capitalismo requiere un acuerdo político. De lo contrario, precisa diseñar y construir un modelo económico en medio del bloqueo, que apunte hacia el post capitalismo liberal. ¿No es ese acaso hoy el debate en el mundo acerca de la economía mundial, una vez superada la pandemia?

En fin, no nos dejemos arrastrar por la desesperación y las fuerzas de opinión dominantes. Pensemos, en medio de la tormenta, nuestro modelo económico bajo la premisa básica de producir lo necesario para satisfacer las necesidades esenciales de los seres humanos, teniendo en cuenta el uso racional, eficiente y trasparente de los recursos naturales, tecnológicos y financieros.

Mientras tanto, en medio de esta guerra, el Estado está obligado y facultado constitucionalmente para regular al capital, ya ha tomado algunas medidas que respaldamos, y combatir la corrupción para que nuestro pueblo pueda comer y tener acceso a los insumos de higiene y salud.          

Que se haga valer la primacía de la vida sobre la usura del capital.

VENEZUELA NO PUEDE SER INMOLADA

Elías Jaua Milano

Este Domingo de Ramos, invocamos la bendición de nuestro Señor Jesucristo para los pueblos del mundo, que hoy necesitamos paz y salud frente a la terrible pandemia que nos toca sufrir.  

En el espacio de hoy quiero compartir con Uds. la transcripción de una buena entrevista sobre la actual coyuntura, que me realizó el periodista Eduardo Rodríguez Giolitti, por Unión Radio, el pasado jueves 2 de abril de 2020:

Elías Jaua: En primer lugar, yo creo que estamos ante la típica estrategia norteamericana de la zanahoria y el garrote: por un lado, enseñar el garrote, acusar, por cierto sin ningún tipo de fundamentos.

Hay que denunciarlo, el Presidente Nicolás Maduro ha sido incluido en una lista de búsqueda de narcoterroristas, al igual que otros funcionarios del Estado, y no se ha presentado ninguna prueba, ni entonces, ni el día de ayer (miércoles 1 de abril de 2020) en la rueda de prensa donde estuvo el Fiscal General de los Estados Unidos, el Secretario de Defensa. Puras acusaciones al aire, sin ningún tipo de registro, de evidencia del tránsito de las drogas o de la cuentas donde supuestamente se hace el lavado de dólares, o algún video de los embarques de los supuestos cargamentos.

Son suficientemente conocidas las rutas del narcotráfico, por ejemplo, en las investigaciones que ha mostrado la DEA del tráfico de drogas desde Colombia, se evidencia que el 80 por ciento de la droga que llega a Estados Unidos se hace desde el Pacífico, por la costa pacífica norteamericana. Saliendo desde Colombia y entrando por la costa pacífica o por la frontera mexicana; de eso hay videos, hay submarinos incautados fabricados por los propios narcotraficantes.

Nada de ese tipo de pruebas se ha mostrado en las acusaciones contra el Presidente Nicolás Maduro ni contra el resto de los funcionarios, ni contra el ministro de la Defensa, General en Jefe Vladimir Padrino López. Eso, respecto a ese tema tan grave y peligroso.

Segundo, sobre el tema de la propuesta hecha por el Secretario de Estado, sobre un supuesto gobierno compartido, que él llama Consejo de Estado. Ahora sacan la zanahoria, ¿qué nos dicen?: los que quieran salvarse, tienen este puente.

Esa propuesta es una ignominia a la soberanía de un país, de una nación, al derecho internacional; los Estados Unidos no tienen ninguna facultad para dictarle a Venezuela qué forma de gobierno debe adoptar, eso es un asunto exclusivo de los venezolanos y venezolanas; nos lo ganamos, no ahorita, lo conquistamos en 1811 cuando declaramos la Independencia.

El acta de Independencia dice, Eduardo, que los venezolanos tenemos derecho a darnos nuestra propia forma de gobierno, textualmente así lo escribieron nuestros padres libertadores. De manera que somos los venezolanos los que podemos decidir, en el marco de nuestra Constitución, qué forma de gobierno y  qué acuerdo podemos lograr para salir, bueno, de este conflicto que sin duda alguna es un conflicto que está impactando negativamente a los venezolanos y venezolanas. Pero que no se va a resolver por la vía de la imposición de un gobierno desde el extranjero, y mucho menos de un gobierno que sea producto de una invasión o una intervención militar,  que cada día  lamentablemente es una amenaza más real para nuestro país.

Periodista Eduardo Rodríguez: En oportunidades anteriores, Elías Jaua se ha pronunciado a favor de acuerdos, en medio de esta coyuntura. De todas, todas, esta propuesta de los Estados Unidos es imposible que coadyuve, hay que ver qué pasa con el resto de la comunidad internacional, en una forma de impulso para posibles acuerdos, que no sea tomada en cuenta como el dictado de una forma de gobierno; es decir, indirectamente qué hay que decir sobre la necesidad que hay en este momento en Venezuela para un acuerdo…

Elías Jaua: Bueno, en primer lugar, yo lo único que rescato de ese planteamiento norteamericano es que hay un reconocimiento de  una realidad, que es la inviabilidad de que el fallido gobierno paralelo que intentaron montar en la figura de un supuesto presidente encargado, el diputado Juan Guaidó, pueda concretarse.

Guaidó no tiene ninguna viabilidad dentro de Venezuela, Estados Unidos ha tomado conciencia de eso; no tiene ni la legalidad ni la constitucionalidad, ni la fuerza política para imponerse desde adentro.

Y yo creo que ese es un tema que hay que anotar, que lo que parecía un dogma absoluto en la política norteamericana de imponer a toda costa a Juan Guaidó como presidente, ahora ha habido un paso atrás, y eso es importante entonces para que, en Venezuela, los dirigentes venezolanos y venezolanas podamos sentarnos y encontrar, digamos, fórmulas y mecanismos dentro de la Constitución, que nos permitan retomar lo que yo he llamado, recordando una frase  de Willian Lara, en los años 2002, 2003, 2004, una administración democrática, y yo he agregado, pacífica y soberana de este conflicto, como efectivamente lo logramos después del año 2004, fuimos a referéndum revocatorio, hubo estabilidad política, se sucedieron los procesos electorales siguientes, y bueno, hubo una coexistencia pacífica de dos proyectos que son antagónicos.

Yo creo firmemente en esa posibilidad, y yo creo que si hay voluntad política, pensando, no en los intereses políticos de cada quien, en los temores de cada quien, sino fundamentalmente en el pueblo sufriente, Eduardo, que es sobre el cual se ha cargado las consecuencias de este prolongado conflicto, especialmente después del fallecimiento del Comandante Hugo Chávez, donde se rompieron todas las reglas del juego y las consecuencias para nuestro pueblo en materia económica, social, en su tranquilidad, son bastante preocupantes, bastante graves diría yo.

Periodista Eduardo Rodríguez: Elías Jaua, yo digo una frase muy personal, que a veces la presión es una aliada antipática; que nos obliga a dar el mejor, el mayor esfuerzo. En este momento Venezuela está bajo una altísima presión, una creciente presión motivada por la pandemia, y dentro del problema concretamente sanitario, entonces convergen, bueno, aspectos económicos, y aspectos políticos como estos que estamos hablando, que son importantes.

¿Qué papel crees tú que puede jugar esta presión reinante en Venezuela a la que no escapa el planeta, para que las partes hasta ahora imposibilitadas de avanzar en un acuerdo nos puedan dar alguna noticia, nos puedan incluso sorprender positivamente, que pueda pasar algo en favor de Venezuela y todos los venezolanos en materia de un acuerdo?

Elías Jaua: Sí, Eduardo es lo que yo me he atrevido a plantear en el artículo que escribí el domingo pasado, que nombré Taima. Una taima no es una suspensión del juego, de la disputa. Una taima es un momento para atender una necesidad, una emergencia. Los que

jugamos en la calle, alguien le daban ganas de ir al baño; taima, voy al baño; o la mamá de otro le pegaba un grito; fulanito; taima me está llamando mi mamá; venía un carro y había que apartarse, taima.

Bueno, esta pandemia es como eso, una emergencia que apareció en medio de un conflicto político prolongado en Venezuela, y que requiere entonces que nos paremos a atender la necesidad inmediata. Por cierto debo reconocer que el Gobierno del Presidente Nicolás Maduro lo ha hecho de manera oportuna, apegado a las orientaciones de la OMS, y ha logrado tener una curva aplanada, mientras en el resto de los países crece exponencialmente el número de contagios.

Yo creo que hay que reconocer las cosas buenas, justas, responsables, que el Gobierno ha hecho en esta materia de la pandemia, pero no solo es el tema sanitario, sino las consecuencias económicas y sociales que la cuarentena social ha generado en todo el mundo, la paralización de la producción, ya hay una recesión declarada por el Fondo Monetario Internacional, no se espera una recuperación hasta el año 2021 si no se logra controlar o regular de alguna manera la propagación del virus, de manera que para una economía ya fuertemente impactada por el conflicto político y por el sistema de sanciones ilegales que se ha impuesto a Venezuela, como congelación de sus bienes, las dificultades para acceder al comercio internacional, entre otras, bueno, requiere que efectivamente haya un pensamiento más allá del conflicto.

Y yo creo que, aunque parezca imposible, hay que seguir insistiendo en eso, hay que seguir insistiendo en eso. Creo que hay buenos indicios, el Presidente Nicolás Maduro ha insistido de manera sistemática en la idea del diálogo. La semana pasada propuso que la

sede de la Nunciatura fuera el espacio de un diálogo, atendiendo por cierto, a un planteamiento que hizo Henrique Capriles, excandidato presidencial y dirigente de la oposición venezolana; es decir, hay voces de lado y lado que se levantan para pedir un tiempo que nos permita abordar esta pandemia, y en paralelo, buscar la manera de una regularización democrática del conflicto. Porque lo contrario es seguir caotizando a la sociedad venezolana, al Estado Venezolano, con consecuencias impredecibles, en materia de salud, y en materia económica y social.

Imaginemos por un momento, Dios nos libre, Eduardo, de una intervención militar extranjera. Hemos visto, Estados Unidos es el país con mayor número de contagios, ahora mismo hay una emergencia en el portaaviones Theodore Roosevelt, donde hay más de 200 marineros contagiados, o sea, ¿Eso es lo que nosotros queremos? ¿Un desembarco de marines contagiados de Covid-19, para solucionar nuestros problemas? Yo creo que es el momento de la altura por nuestra Patria y de la altura por nuestro pueblo. Venezuela no puede ser inmolada.

Periodista Eduardo Rodríguez: Te dejo esta pregunta: ¿Es innegociable la salida de Maduro del poder para intentar cualquier tipo de acuerdo, de aproximación y de diálogo? Porque fíjate que Guaidó, prácticamente al unísono del anuncio que hacían los Estados Unidos, proponía un Consejo de Gobierno, un Gobierno de Emergencia mixto, incluso eso le ganó a Guaidó dentro de la oposición algunas reacciones en contra, porque Guaidó decía; tenemos que ir a un gobierno que incluya al chavismo, pero claro, Guaidó deja siempre por fuera a Maduro y a sus más cercanos colaboradores. Yo quisiera tu respuesta al regreso y tu análisis al respecto, así que por favor te ruego te mantengas en la línea telefónica. Es Elías Jaua Milano, regresaremos.

SEGUNDA PARTE

Periodista Eduardo Rodríguez: Fíjate, en esta propuesta coincidente entre del Departamento de Estado de los Estados Unidos y Juan Guaidó de ir hacia un proceso de transición con un Consejo de Gobierno, fíjate que Guaidó dice que tiene que ser un gobierno mixto, con el chavismo presente, pero sin Maduro y algunos de los funcionarios más cercanos. Yo te pregunto, de todas, todas, ¿es innegociable la salida de Maduro a la hora de pensar en cualquier tipo de acuerdo, en cualquier tipo de transición?

Elías Jaua: Eduardo, comienzo por responderte que no hay una coincidencia entre la propuesta de Guaidó y los Estados Unidos, simplemente Guaidó es expresión interna de la propuesta de los Estados Unidos, porque Guaidó es una mera pieza de este juego de intervención y de presión que ha decidido el gobierno de los Estados Unidos para producir lo que ellos llaman un cambio de régimen en Venezuela. Guaidó no es un actor autónomo, Guaidó es expresión de un juego de intervención extranjera en nuestro país, inaceptable para un país con un historial de lucha por la libertad, por la Independencia como lo es Venezuela, país donde nació Simón Bolívar. Aunque para algunos esto no importe nada, Venezuela tiene una carga histórica, que es ser la Patria de los libertadores y las libertadoras de todo este continente, los y las que trajeron las ideas republicanas a nuestro continente, las ideas de Independencia, libertad, y eso lo hemos cultivado a lo largo del tiempo y nos obliga en el presente.

Todos los presidentes de Venezuela han sido producto, muchas veces de guerras civiles, de conflictos; de golpe, en los últimos 60 años han sido producto de elecciones, pero siempre lo hemos decidido los venezolanos y las venezolanas. Por eso, un Gobierno no puede ser el resultado de una imposición extrajera, o un pacto forzado por una amenaza de intervención militar. El garrote de nuevo.

Por eso lo más importante que negociar una figura presidencial, que  en el caso de Guaidó no tiene nada qué negociar, Guaidó no gobierna el territorio, no controla ninguna institución, es una presidencia, además de ilegal,  absolutamente ficticia, por lo tanto no es un gesto auténtico. 

Un gesto auténtico de desprendimiento por parte de Guaidó debe ser contribuir a que el conflicto venezolano salga del campo de decisión de la Casa Blanca y se coloque aquí en Venezuela, entre los venezolanos, ente los factores políticos que tienen que decidirlo.

Por otro lado, es una estrategia, todo parece una estrategia destinada a dividir el chavismo y eso no es honesto, mediante la zanahoria para algunos y el garrote para otros.  

Entonces, creo que los acuerdos pasan, en primer lugar, por poner las prioridades de la gente, la salud de la gente, la economía de la gente, el salario de la gente y el retorno de nuestra gente a su Patria.

En segundo lugar, cómo logramos recuperar la confianza y que todos los factores tengamos garantías para que los procesos electorales que vienen,  en este año el parlamentario y los subsiguientes, y los que pudieran surgir producto de acuerdos políticos en el mediano plazo, sean confiables para todos los factores políticos y sean los venezolanos y las venezolanas los que decidamos, como históricamente lo hemos hecho, cuál es la forma de gobierno que queremos darnos.

Periodista Eduardo Rodríguez: ¿Cómo describirías la cohesión posible en el chavismo en estos tiempos de crisis, de alta presión, ante esta estrategia destinada a dividirlo, tal como tú lo acabas de decir, de qué manera encuentra al chavismo esta estrategia, tal como tú la describes?

Elías Jaua: Mira, como yo lo he dicho muchas veces y el comandante Chávez también lo reconoció muchas veces, en el chavismo confluyen distintas corrientes políticas e ideológicas, así ha sido desde su formación, específicamente desde 1996 para acá, una vez que se definió transitar el camino pacífico y electoral.

Pero hay algo que es común al chavismo, y es el antiimperialismo, es decir, la profunda raíz bolivariana de rechazar cualquier forma de subordinación o de imposición extranjera.

Por eso, todas estas acciones parten de un desconocimiento absoluto del principio que unifica al chavismo, que es el nacionalismo, que es la independencia, que es la soberanía, que es el rechazo a cualquier forma de intervención extranjera. Por eso hoy, todas esas acciones lo que hacen es aglutinarnos más como fuerza nacional, patriótica, independentista, en torno a la defensa del derecho a la autodeterminación nacional.

Incluso, hace que las contradicciones internas que siempre han existido en el chavismo como expresión de una fuerza plural, se subordinen a la estrategia principal, que es la defensa del derecho a la Independencia de Venezuela, el derecho a la paz de Venezuela, el derecho a la autodeterminación nacional.

Periodista Eduardo Rodríguez: Elías Jaua, hemos visto que Maduro nos dice que el precio del petróleo está por debajo de los costos de su producción, hemos visto a Maduro pedirle ayuda financiera al FMI y sabíamos la situación apremiante que ya traíamos antes de la situación del coronavirus, y que se complica, se hace más fuerte en medio de la pandemia. Tú fuiste Canciller en el año 2014, correcto,

Elías Jaua: 2013-2014

Periodista Eduardo Rodríguez: ¿Cuéntame, desde tu punto de vista con qué apoyos posibles, con qué recursos posibles cuenta Nicolás Maduro y su equipo para encarar esta situación, en medio de todas estas presiones que tú estás describiendo? Incluso, desde el punto de vista geopolítico, es decir, ¿bajo qué figura, podría Nicolás Maduro, en tiempos como estos, mantenerse a flote?

Elías Jaua: No es un problema de Nicolás Maduro de mantenerse a flote, es un problema del país, del derecho del pueblo venezolano a vivir con tranquilidad, a disponer de un salario para poder adquirir los bienes necesarios, de contar con los servicios, de tener todas las garantías,  todos los derechos que habíamos logrado en la primera década de este siglo XXI, bajo el liderazgo del Presidente Chávez. Por eso yo planteo que no es un problema que se puede cargar solo al Presidente Nicolás Maduro, es un problema que tiene que ser, digamos, la preocupación y la ocupación de toda la dirigencia política nacionalista, patriótica, democrática de Venezuela.

Para lograr por ejemplo, liberar un conjunto de recursos congelados de manera ilegal, secuestrados, por distintos países del mundo, o por distintas instituciones financieras, para poder aplicarlos en un programa de inversión, de recuperación productiva del país.

Venezuela cuenta con un aparato industrial, científico y tecnológico que se expandió durante la primera década de este siglo durante el mandato del Comandante Hugo Chávez, y que rápidamente puede ser reactivado si tenemos los recursos para adquirir los insumos.

Entonces paso a lo segundo, requerimos un acuerdo que exprese la unidad nacional para logra ir desmontando paulatinamente el conjunto de sanciones y poder tener acceso a los insumos necesarios para reactivar el aparato productivo de Venezuela y con ello tener disponibilidad de los bienes y servicios que requerimos los venezolanos.

Periodista Eduardo Rodríguez: Y si no se levantaran las sanciones en el tiempo, ¿cómo podría hacer Nicolás Maduro, ante los intereses de todos los venezolanos?

Elías Jaua: Bueno, te digo, no solo es un problema de Nicolás Maduro, este problema trasciende a Nicolás Maduro…

Periodista Eduardo Rodríguez: Tiene la responsabilidad…

Elías Jaua: Sí, y también la tienen todos los dirigentes políticos, unos más unos menos.  En todo caso, lo que yo te digo es que cualquier decisión que se tome para encontrar la salida de este laberinto, tiene que ser una decisión de los venezolanos y las venezolanas, en el marco de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Es lo que yo creo, y la tesis que seguiré defendiendo en función de promover el encuentro y la tranquilidad de la familia venezolana, que tiene derecho a vivir en paz, con dignidad. No se puede desmayar en ese propósito, lo contario sería llevar a Venezuela a la inmolación. Eso no debe ocurrir.

Periodista Eduardo Rodríguez: Bueno, Elías, gracias por estos minutos, pronto tendremos otras oportunidades, un gran abrazo.

Elías Jaua: Dios mediante.

TAIMA

Elías Jaua Milano

Venezuela with coat of arms flag waving cloudy sky background realistic 3d illustration

“A toda costa debemos oponernos a la guerra civil” (Simón Bolívar, carta al General Bartolomé Salom, diciembre 1828).

La humanidad ha sido sorprendida, los contagiados y fallecidos por el COVID-19 crecen exponencialmente en todos los continentes de acuerdo a los registros de la Organización Mundial de la Salud (OMS); más de un 40% de la población mundial está en cuarentena según estimaciones de las agencias de noticias; el Fondo Monetario Internacional (FMI) declara la recesión de la economía mundial, como consecuencia de la caída de la producción y del consumo generada por la casi total paralización de las actividades laborales, especialmente en los países de alto desarrollo industrial. No se  espera una recuperación económica hasta mediados del año 2021.

Para Venezuela, con una economía ya impactada negativamente por el conflicto político interno y la sistemática agresión extranjera, a través de ilegales sanciones económicas y crecientes planes para promover un conflicto armado, la situación que ha generado la pandemia puede ser potencialmente grave, especialmente en el plano económico y social.

Un contexto tan peligroso para la vida de la República, reclama de toda la dirigencia política democrática la conciencia para acordar una taima. Recordemos que la palabra taima es un venezolanismo que expresa la necesidad de cesar temporalmente la realización de un juego deportivo o recreativo, para continuarlo de inmediato una vez superada la emergencia.

El Estado venezolano necesita concentrar todos sus esfuerzos en la contención del virus; en la atención hospitalaria a los contagiados y en paliar los efectos económicos y sociales que genera la necesaria cuarentena social. Distraerlo en defender la estabilidad y la paz frente a los planes, en marcha,  para perpetrar una agresión armada contra la institucionalidad, es por lo menos indolente con el pueblo, que hoy más que nunca necesita del cuido de las autoridades competentes.

El Comandante Chávez siempre me decía, palabras más, palabras menos, “Elías, hay que hablar lo que uno piensa para favorecer al pueblo, aun cuando vaya a contracorriente, siempre habrá alguien que escuche”.

Pensando cómo podría ser ese tiempo que los factores políticos deberíamos tomarnos, mientras se supera la emergencia sanitaria, oyendo las declaraciones del Presidente Nicolás Maduro por un lado y por otro lado la de un excandidato presidencial de la oposición acerca de la necesidad de un acuerdo en la coyuntura causada por la pandemia y leyendo nuestra Constitución, me atrevo a hacer el siguiente planteamiento, de mi exclusiva responsabilidad. 

En tanto que todas las partes de la caotizada Asamblea Nacional están en receso forzoso,  producto de la cuarentena social, se pudiera instalar la Comisión Delegada prevista en el artículo 195 de la Constitución, previo un acuerdo político que permita que dicha Comisión esta vez sea conformada por diputados o diputadas de cada uno de los partidos, movimientos o factores políticos que integran el actual cuerpo legislativo. Una vez instalada, la Comisión Delegada desarrollaría una agenda consensuada en un tiempo determinado.  Algunos puntos que pudiera contener esa agenda son los siguientes:

  1. Acordar una política de Estado, en el ámbito sanitario, económico y social para superar las consecuencias de la pandemia sobre nuestro pueblo.
  2. Desarrollar acciones conjuntas para lograr la liberación de los recursos congelados en instituciones financieras en el extranjero, con la finalidad de destinarlos a un programa de fortalecimiento del sistema de salud y de la recuperación del aparato productivo del país.
  3. Elaborar una política salarial, que restituya el poder adquisitivo de los trabajadores y trabajadoras, especialmente en el ámbito de la salud y la educación.
  4. Diseñar, conjuntamente con el Ejecutivo, un plan de siembra para el próximo ciclo que comienza a finales del mes de abril y gestionar a nivel internacional los insumos necesarios para ejecutarlo, a fin de garantizar el abastecimiento de rubros esenciales para el último trimestre de este año.
  5. Promover un debate nacional para acordar una política soberana de recuperación de la producción  petrolera, en el marco de lo previsto en la Constitución.
  6. Diseñar, conjuntamente con el Ejecutivo, una política de recuperación de sectores priorizados tales como el eléctrico, siderúrgico, petroquímico, agroindustrial y de la construcción.
  7. Facilitación de los acuerdos políticos necesarios en materia de las elecciones parlamentarias previstas, que permitan avanzar, desde la emergencia, hacia una administración soberana, democrática y pacífica del conflicto político, siempre en el marco de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela..

Quítele algo, póngale más, llene los vacíos constitucionales. Eso queda ya de parte de los y las que les toca negociar y decidir. Lo importante es que de esta coyuntura se vaya forjando un acuerdo histórico que salve a la República de la imposición de un gobierno de facto, tras una intervención militar extranjera; del despliegue de la violencia narco paramilitar colombiana en nuestra Patria; de una guerra fratricida o de la combinación al mismo tiempo de todos estos flagelos, en medio de una pandemia que hasta los momentos está fuera de control en el mundo entero.

Es nuestra responsabilidad ante la historia como dirigentes políticos, cumplir con el obstinado empeño de nuestro Libertador, en sus últimos años de vida, de evitarle una nueva guerra civil a Venezuela. Hasta un niño y una niña saben cuándo es tiempo de parar, para luego continuar el juego en mejores condiciones.

Esta propuesta no nace de ningún temor personal, se lo aclaro a bravucones y bravuconas del twitter, siempre he asumido mis responsabilidades como revolucionario y así lo hare en cualquier circunstancia, aquí donde estoy, en mi suelo patrio. Me preocupa que se agraven los dolores del pueblo sufriente, me importa la existencia de Venezuela como República independiente y democrática. ¡La Patria está primero! 

CHÁVEZ DE LA A A LA Z. LA SOLIDARIDAD Y EL BIEN COMÚN

Elías Jaua Milano

En medio de esta necesaria cuarentena social para contener la pandemia del Coronavirus 19, continuamos la serie de artículos sobre la coherencia del accionar ideológico y político del Comandante Hugo Chávez. El tema seleccionado se corresponde con los valores que más necesitamos en estos momentos para prevenir este virus, la solidaridad y la conciencia del deber social y del bien común.

Hoy más que nunca nos necesitamos los unos a los otros y a las otras; hoy más que nunca necesitamos cuidar la vida en común, para salvar la propia vida; hoy más que nunca se hace palpable la interdependencia para garantizar la existencia humana. Hoy más que nunca comprendemos las razones de Chávez:  

“La democracia popular bolivariana nacerá en las comunidades, y su savia benefactora se extenderá por todo el cuerpo social de la Nación para nutrirlo con su vigor igualitario, libertario y solidario (…) Será el nuevo tiempo venezolano”. Documento: Libro Azul. Hugo Chávez. 1990.

“Fomentar valores como la solidaridad, la dignidad, el trabajo, el patriotismo, la honestidad, el amor a la naturaleza, el pensamiento crítico, la democracia real y participativa y la lucha por la justicia social”. Documento: La Propuesta de Hugo Chávez para transformar a Venezuela. 1998.

“Lo social, un nuevo concepto de solidaridad social. Decía Simón Rodríguez -y vuelvo a la idea, porque la idea debe estar sembrada a lo largo y ancho del texto constitucional- “que tenemos que existir para entreayudarnos los unos a los otros (….)  La mentalidad republicana no es otra que el pensamiento y la acción en función de la cosa pública, en función de la República, en función del colectivo, en función de los demás, en función del interés de la nación antes que el interés individual”. Documento: Discurso del Comandante Hugo Chávez ante la Asamblea Nacional Constituyente. 5 de agosto de 1999

“Anteponer la comunidad, el poder comunal, los consejos comunales a los individuos, al interés individual. El capitalismo es al revés, antepone el interés individual a la comunidad, la comunidad no tiene sentido y no sólo lo antepone, el capitalismo termina destrozando la comunidad, la vida de la comunidad, la existencia misma de la comunidad”. Documento: Intervención en entrega de créditos a Bancos Comunitarios. Hugo Chávez. 2007.

“El  primer frente de batalla a trabajar en la Comuna en construcción es el moral, y eso pudiéramos resumirlo en una frase: la conciencia del deber social, la conciencia del deber social. Y si queremos decirlo con Cristo: “Amaos los unos a los otros”. El amor social, no el egoísmo; los códigos morales, los códigos y los principios de la vida y los principios del socialismo. Lo moral, decía Bolívar, “moral y luces [son] nuestras primeras necesidades”. Documento: Aló Teórico I. Hugo Chávez. Junio de 2009.

“Lo espiritual, lo ético, las bases espirituales del socialismo ¿cuál es la más grande base espiritual del socialismo? El amor, por eso es que yo cristiano como soy digo, siempre lo he creído, que el verdadero cristianismo es el mismo proyecto originario del socialismo y que Cristo nuestro señor fue, así lo digo y lo creo, lo creo y lo digo, uno de los más grandes socialistas de nuestra historia, él vino aquí a esta tierra a pregonar el amor “amaos los unos a los otros” y eso sólo es posible en el socialismo, el capitalismo siembra odio, en el capitalismo impera el odio”. Documento: Presentación del Plan de la Patria. 11 de junio de 2012.

Sin lugar a dudas que los valores del amor, la espiritualidad, la solidaridad, la comunidad, la moral entendida como conciencia del deber social transversalizan el pensar y la obra de Hugo Chávez. Para él era claro que sin una transformación de la subjetividad colectiva, de poco valdrían los cambios en las condiciones materiales de existencia. Tenía razón, sin una nueva cultura del bien común, todo proceso de transformación material puede retrogradar en meses, lo que se pudo avanzar en años, sino se produce una transformación cultural.

Es por ello que Chávez siempre clamó por una revolución del espíritu colectivo.  Leamos esta reflexión, en el marco por cierto de la epidemia de gripe AH1N1 que se propagó por entonces, que hiciera en aquel Aló Teórico del año 2009, arriba citado:  “Lo espiritual, hay que trabajar eso bastante, eh, porque nosotros más allá o más acá estamos infectados, no de la gripe A –que Dios nos cuide a todos y que se recuperen pronto todas estas personas; estaremos ahí respondiendo por ellos y con ellos–, nosotros estamos infectados de los valores viejos, del egoísmo, del capitalismo, de la fragmentación de la sociedad, nos envenenaron, pues, desde niños. Vamos por ese veneno y vamos a hacernos como un exorcismo y vamos hacer praxis social”.

En estas horas están más vigentes que nunca aquellas reflexiones. Hoy en medio de la actual pandemia, la solidaridad humana expresada en millones de gestos a lo largo del mundo confrontan con el veneno de la especulación desatada con los insumos para prevenir el virus (aquí en Venezuela, Farmatodo se ha convertido en un paradigma de la avaricia capitalista),  el oportunismo político, la manipulación mediática y la mezquindad del capitalismo, entre tantos otros venenos que hoy drenan en medio de esta tragedia mundial.

En contrario, las virtudes humanas hoy son reivindicadas por los y las profesionales de la salud que no descansan, por los músicos y músicas en los balcones de las ciudades europeas, por los poetas que nos llenan de letras de esperanzas, por nuestras lideresas comunales que en los barrios de Venezuela  elaboran mascarillas para distribuirlas entre sus vecinos y vecinas, por los hombres y mujeres que simplemente van a hacerle las compras a los adultos mayores de la comunidad donde viven, o comparten su despensa con la familia que nos los tiene. Esos somos los seres humanos.

Es tiempo de construir una sociedad donde, como reza el preámbulo de nuestra Constitución Bolivariana de 1999, se consoliden los valores de la solidaridad y el bien común. Es tiempo de humanidad.  Esta también la contaremos, compatriotas. Mucha fuerza y conciencia. Un abrazo. Con Dios todo.

CHÁVEZ DE LA A A LA Z. II INDEPENDENCIA Y SOBERANÍA PETROLERA

Elías Jaua Milano

Hoy continuamos con la serie de artículos sobre el pensamiento y la obra de Hugo Chávez en temas que constituyen los fundamentos programáticos de la Revolución Bolivariana.  En este escrito utilizaremos fuentes textuales para conocer la coherencia del Comandante, desde la A hasta la Z, en defender la tesis de que sin soberanía petrolera no es posible la independencia política de Venezuela ni la construcción de una sociedad basada en la igualdad social. Leamos a Chávez: 

“Es necesario revertir el proceso de desnacionalización de la industria petrolera, impulsado vigorosamente por las cúpulas políticas y económicas aliadas con las empresas transnacionales, a través de la llamada “apertura petrolera”. La propiedad y el control de la industria deben estar en manos del Estado y la nación venezolana. Documento: Agenda Alternativa Bolivariana. 1996.

“El Estado mantendrá la propiedad de sus dos más importantes empresas energéticas, Petróleos de Venezuela y Electrificación del Caroní y privilegiará la estabilidad y formación de sus trabajadores”. Documento: La Propuesta de Hugo Chávez para transformar a Venezuela. 1998.  

“Lo último que hemos comenzando a hacer, es que hemos intervenido el cerebro de Pdvsa que estaba privatizado y hoy lo estamos nacionalizando: el cerebro de Petróleos de Venezuela. El área en donde el sabotaje de Pdvsa hizo más daño o a través del cual los terroristas le han hecho más daño a Venezuela ha sido precisamente el área de la informática, porque Pdvsa cuando estaban mandando aquí estos fascistas, cuando aquí mandaba el Pacto de Punto Fijo habían comenzado a privatizar Petróleos de Venezuela y eso es lo que ellos quieren hacer, ellos quisieran volver aquí a instalarse en el Gobierno para aplicar el modelo neoliberal, para privatizar no sólo al petróleo, el hierro, el oro y el aluminio”. Discurso de la victoria sobre el golpe petrolero. Hugo Chávez. 23 de enero de 2003. 

“Los venezolanos no teníamos hasta hoy acceso al control operacional de nuestro petróleo superpesado y todo el proceso de mejoramiento, del cual dependerá este siglo y el próximo desde el punto de vista del poder nacional para el desarrollo integral del país (…) Todo eso se acabó, y esos recursos seguirán fortaleciendo el poder económico de la nación, y el petróleo de la Faja del Orinoco, totalmente nuestro, porque ni siquiera el petróleo era nuestro. En fin, todo esto fortalece el poder nacional, el proyecto nacional, la estrategia nacional”. Documento: Discurso de Nacionalización de la Faja del Orinoco. Hugo Chávez. 1 de Mayo de 2007.

“En la Faja del Orinoco, las transnacionales no pagaban ni siquiera Impuesto Sobre la Renta, todo lo contrario, Pdvsa  tenía que pagarle en dólares lo que ellos invertían, imagínate tú; ahora nosotros en la Ley le clavamos el Impuesto Sobre la Renta petrolera ya no de 30 por ciento, no, ¡50 por ciento el Impuesto Sobre la Renta petrolera! ¿Se dan cuenta lo que significa ser independiente?  

Ahora, todas esas medidas, de los impuestos nuevos y justos, nosotros establecimos también que Pdvsa en las Empresas Mixtas no debe tener menos del  51 por ciento, porque ellos habían entregado las empresas, Pdvsa era minoría. Venezuela había entregado ya prácticamente un millón de barriles diarios a las trasnacionales, que ya no dependían de Pdvsa y ellos hacían con eso lo que les daba la gana, hoy no, hoy Pdvsa ejerce el control de toda la actividad petrolera que se realice en territorio venezolano.

Hay varios centros de gravedad, pero uno de los de mayor peso, si no, el de mayor peso es la batalla por el control petrolero venezolano, el control del recurso petrolero, de la riqueza del pueblo.

Bueno ellos plantean el control del petróleo por un ente distinto al Gobierno, es decir, la privatización (….) Por eso aquí hay dos propuestas que son, bueno son antípodas, la nuestra es la de la Patria y la del majunchismo es la contra patria, la anti patria, la no-patria y ese proyecto de la no-patria será barrido por el proyecto patriótico revolucionario y bolivariano.

Vístanse como se vistan, digan lo que digan y hagan lo que hagan, el control de la industria petrolera, ese es uno de los centros de gravedad de mayor peso en esta batalla”. Documento: Discurso de Presentación del Plan de la Patria. Hugo Chávez. 11 de Junio de 2012.

Es poco lo que se puede agregar a la visión y al balance de la batalla por el petróleo expresada públicamente por Hugo Chávez a lo largo más de una década. Solo me atrevo a concluir afirmando, si perdemos o cedemos el control soberano sobre los yacimientos, la explotación y el mejoramiento de los hidrocarburos, estaríamos comprometiendo la Independencia y la posibilidad de construir una sociedad donde podamos vivir todos y todas con igualdad justicia y dignidad.

La cuestión petrolera es un tema muy sensible para los revolucionarios y revolucionarias, para los y las chavistas y más allá para todos los y las patriotas. Cualquier variación en la orientación estratégica de nuestra política petrolera debería pasar por el más amplio y transparente debate en el seno de la sociedad venezolana, en el marco de los artículos 302 y 303 de la vigente Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.