CAÑONAZO DE VOTOS

Elías Jaua Milano.

Comenzó la campaña electoral para elegir gobernadores y gobernadoras. Decenas de candidatos y candidatas de la Revolución y de la oposición están en la contienda, mientras todos los poderes del mundo denuncian “dictadura en Venezuela” y nos amenazan, nos sancionan e intentan intimidarnos. Pierden su tiempo.

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Venceremos fortaleciendo la unidad nacional, profundizando nuestra democracia y el poder popular.

Es el mundo al revés, Julio Borges y su camarilla de diputados y diputadas, opositores y opositoras, son dueños de partidos políticos, más bien diríamos franquicias; participan en las elecciones regionales en marcha, tienen televisoras, periódicos y cadenas de radios enteras, que difunden y construyen sus matrices de opinión y desinformación todos los días, se mueven por el país y sobre todo por el mundo, y allá van a pedir, so pretexto de derrocar a la supuesta dictadura, bloqueo comercial, financiero y hasta militar.

Nadie le pague a Venezuela, nadie le preste, nadie le venda comida, medicinas o insumos para la producción. Hay que rendir a ese pueblo bravío por hambre, por agotamiento, vocifera el jefe de la supremacía blanca instalado en el despacho oval, y agrega iracundo, porque si no se rinden los voy a intervenir militarmente, los voy a castigar por rebeldes.

Ya lo decía Bolívar el 25 de septiembre de 1818, respondiendo por escrito a las amenazas del agente norteamericano John Irvine: “Por suerte siempre se ha visto en la historia, a puñados de hombres libres derrotar a poderosos imperios”. Por suerte hoy nosotros somos un pueblo más consciente del derecho a la Independencia, a la soberanía, a la libertad, a la igualdad y por eso, venceremos.

Venceremos fortaleciendo nuestra unidad nacional, profundizando nuestra democracia y el poder popular, restaurando la moral republicana y convenciendo con ideas y argumentos sobre la pertinencia histórica del proyecto socialista bolivariano que echó andar nuestro Comandante Chávez.

Nuestra primera batalla, frente a las crecientes amenazas de las élites mundiales y sus lacayos criollos, será este 15 de octubre de 2017. Un cañonazo de votos será la primera respuesta y el claro mensaje de este puñado, que somos millones de hombres y mujeres, del pueblo sabio y libre de Venezuela frente a tanta ignominia. Gloria al bravo pueblo.

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LA EDUCACIÓN BOLIVARIANA


Elías Jaua Milano.

El pasado viernes 15 de septiembre se cumplieron 18 años de la implementación, por parte de nuestro Comandante Hugo Chávez, de las Escuelas Bolivarianas. Programa educativo que rescató la concepción del Estado Docente, tesis del gran Maestro venezolano Luis Beltrán Prieto Figueroa, desechada en la última década del siglo 20 por el modelo neoliberal privatizador.

Para su formación integral, los niños y niñas en las Escuelas Bolivarianas tienen acceso a la tecnología.

La Educación Bolivariana reivindica el papel indeclinable del Estado en garantizar la educación pública, gratuita y de calidad como derecho humano fundamental. Igualmente, persigue garantizar que nuestros niños, niñas y jóvenes sean formados en los valores republicanos de Simón Bolívar, que son la base de nuestra nacionalidad, y en los fines que como Nación hemos acordado en nuestra Constitución, la Independencia, la soberanía, la igualdad, la solidaridad, la justicia, la paz, la democracia participativa y protagónica y el reconocimiento a nuestra pluriculturalidad.

De igual manera, el programa de Educación Bolivariana concibe la Escuela como una integración de variables que contribuyen al libre desarrollo de la personalidad, en lo individual y en lo social. Para ello es necesario que además de la formación académica, los y las docentes tengan derechos laborales garantizados, que los niños, las niñas, los y las jóvenes reciban alimentación adecuada, practiquen deporte, desarrollen su vocación cultural, científica y en oficios prácticos, tengan acceso a las tecnologías de información y comunicación, desarrollen capacidades de liderazgo social y político, entre otras importantes áreas del saber y el hacer, como lo predicó el Maestro Simón Rodríguez, maestro de nuestro Libertador.

Logros a la vista. Hoy tenemos una generación más consciente de nuestra historia.

Más allá del debate político y social polarizado, que en la educación ha tenido el escenario para el desarrollo de falsas matrices a lo largo de estos 18 años, los resultados, además de ser cuantificables, pueden ser apreciados cualitativamente.

Logros a la vista, 18 años de paz en el magisterio y en los liceos, una generación que aumentó de talla y peso, una generación que brilla en todos los escenarios deportivos mundiales donde se presenta, una generación que canta, hace música, teatro, pinta, una generación que se asume protagonista de lo político y social, una generación que se mueve como pez en el agua en el mundo de las tecnologías de la información.

Hoy podemos afirmar, que hay una generación más consciente de nuestra historia, de nuestra diversidad cultural, de la importancia de tener una Patria, de la responsabilidad histórica de ser herederos y herederas de Bolívar y de los libertadores y las libertadoras de toda Suramérica. Misión cumplida, Comandante Chávez.

La Escuela Bolivariana contribuye al libre desarrollo de la personalidad, en lo individual y social.

Ahora nos toca a nosotros. Los desafíos siguen siendo grandes, consolidar y expandir lo logrado, no permitir la reversión. Seguir luchando y formando para la calidad académica, cultivar con más empeño los valores de la convivencia pacífica, del reconocimiento del otro y la otra, sembrar en la conciencia colectiva la necesidad de una cultura del trabajo productivo y de la preservación ecológica, como fundamento de un modelo económico que nos permita producir lo que necesitamos como sociedad, para poder vivir con igualdad, justicia, dignidad y libertad.

Especialmente, hoy tenemos como reto que nuestro modelo educativo se convierta en el espacio para la restauración plena de la ética, de la moral pública, del valor de la honestidad y de la lealtad para preservar y expandir hacia el futuro nuestra República Bolivariana de Venezuela. Feliz inicio de año escolar 2017 2018.

TRANSITAR DE LA GUERRA A LA PAZ ECONÓMICA

Elías Jaua Milano.

El compañero Presidente Nicolás Maduro, el pasado jueves 7 de septiembre de 2017, ante la plenipotenciaria Asamblea Nacional Constituyente presentó una visión integral de la compleja situación económica, sus causas y las acciones necesarias para superarla. Consciente de los efectos negativos que ha tenido la guerra económica y de la heroica resistencia protagonizada por el pueblo al que pertenecemos, ha dicho con certeza que tenemos que pasar de la resistencia a la victoria en el campo económico, que tenemos que recuperar y expandir la prosperidad que logramos en la primera década de la Revolución Bolivariana, bajo el mandato de nuestro Comandante Chávez.

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De la resistencia a la victoria, tenemos que recuperar la prosperidad lograda en Revolución.

Como siempre el Presidente Maduro habló con la verdad, cuatro años de guerra económica han desestructurado el sistema productivo, distributivo, cambiario y financiero del país, en el contexto de la más profunda y extendida caída de los precios del petróleo y agravada por el permanente bloqueo financiero y comercial, ahora formalizado por la orden ejecutiva de Donald Trump.

El dólar paralelo, el contrabando y la especulación como expresiones de una peligrosa escalada de corrupción pública y privada, han sido los instrumentos privilegiados para ejecutar la guerra contra todo un pueblo, aprovechándose de la realidad de unos disminuidos ingresos petroleros y de un boicot financiero en sus distintas modalidades.

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Volver a las bases productivas sentadas por nuestro Comandante Chávez.

Hoy se hace indispensable tomar la ofensiva revolucionaria en lo económico, volver a las bases productivas sentadas por nuestro Comandante Chávez, alguna de las cuales fueron abandonadas como lo reconoció con valentía el Presidente Maduro, y superar los instrumentos que han sido destruidos, para lograr con nuevas y audaces herramientas la estabilidad económica. En tal sentido, el Plan Constituyente Económico plantea:

  1. Sistema de precios máximos acordados en 50 productos básicos, con todos los actores económicos, de obligatorio cumplimiento una vez consensuados y fiscalizados por el Poder Popular. Se busca estabilizar los precios.
  2. Política cambiaria que busca diversificar los ingresos en divisas, más allá del petróleo, reservar los ingresos del Estado para las necesidades del pueblo y permitir a través de la apertura de casas de cambio el intercambio de divisas entre los particulares. Igualmente, se plantea formalizar el uso de una canasta de monedas extranjeras en las transacciones internacionales, diferentes al dólar, para superar el cerco financiero y comercial impuesto en la práctica por el gobierno estadounidense.
  3. Inversión extranjera regulada por el Estado, para impulsar áreas como el turismo, la agricultura, la minería, la industria, el desarrollo de la infraestructura, entre otros.
  4. Política de Protección al Pueblo, mediante la consolidación y expansión del empleo estable, los ingresos de los trabajadores y trabajadoras, las pensiones de los adultos mayores, la protección social y la organización política y productiva del pueblo en general a través del sistema de Misiones, Grandes Misiones y las comunas, consejos comunales y consejos locales de abastecimiento y producción.
  5. Política tributaria y financiera, destinada a identificar el enriquecimiento producto de la especulación, el contrabando, el dólar paralelo y todas las otras formas de corrupción usadas en la guerra contra el pueblo. La acumulación de riquezas se ha incrementado en este periodo, lo cual amenaza los avances en materia de la construcción de una sociedad igualitaria. Hay que revertir esta tendencia pechando con firmeza la que sea legal y confiscando la riqueza mal habida. Que los ricos y los corruptos paguen la reconstrucción de la paz, y la prosperidad económica y social que nos quitaron.
  6. Combate a la guerra monetaria, contener el robo de nuestro papel moneda mediante la máxima vigilancia de los órganos de control bancario y la expansión de las transacciones electrónicas. Nadie puede retener el dinero del pueblo.
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La solución no es más capitalismo. El Presidente Maduro plantea el Plan Constituyente de Paz Económica.

El Presidente de la República consignó ante la ANC ocho propuestas de leyes para regular estas acciones, así como para penalizar su incumplimiento por parte de los privados y la corrupción de los funcionarios públicos de cualquier nivel. Les toca a los y las constituyentes dar un debate urgente sobre estos aspectos, cuidando celosamente la soberanía nacional, para su eficaz implementación, teniendo en cuenta la máxima que señaló el Presidente Maduro: “Hay quienes creen que la solución es más capitalismo. No, la solución está en seguir construyendo nuestro modelo productivo”.

Concluyo yo, perseverar en el modelo ético, soberano, bolivariano, socialista que dejó en construcción el Comandante Chávez y su plan de consolidación y expansión, el Plan de la Patria. Solo así haremos irreversible la prosperidad económica y social. Vamos, es ahora o nunca.

EL PUEBLO SABE

Elías Jaua Milano.

La inmensa mayoría del pueblo venezolano ha desarrollado una gran capacidad de paciencia, conciencia, organización y lucha. En medio de grandes dificultades, preserva su alegre y bondadosa espiritualidad, hace de tripas corazón para aguantar las consecuencias de este prolongado conflicto político y económico. Sin embargo, no podemos negar que algunos sectores de la población se han llenado de desesperanza, frustración e incluso odio. Ambas conductas hay que comprenderlas en su justa dimensión, para no errar en las decisiones que como dirigentes tenemos que tomar.

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Confiemos en el pueblo, que nos ha dado muestras irrefragables de buen tino.

Como lo decía nuestro Libertador Simón Bolívar, confiemos en el pueblo que nos ha dado muestras irrefragables de buen tino, la última de ellas el pasado 30 de julio con la elección de los y las constituyentes. Una dirigencia política tiene que tener la sabiduría de poner oído en tierra y escuchar, recordando los temblores recientes, las vibraciones telúricas del poder popular.

Hay que romper dogmatismos y con los falsos supuestos de “¿qué dirá el pueblo si hacemos esto?”, “¿Cómo le explicamos al pueblo tal cosa?”. Tras estas frases se escudan quienes no tienen argumentos para justificar sus propias convicciones o intereses, que de manera vanguardista intentan imponerle a toda la sociedad.

Hay que confiar en la sabiduría popular. Yo percibo en la calle, puedo estar equivocado en mi percepción, que la mayoría del pueblo está convencido de que Venezuela necesita un proceso de reconciliación, sin renunciar a la dignidad y a lo bueno que hemos construido y que hemos logrado en estos años de Revolución Bolivariana y Socialista.

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La inmensa mayoría, en medio de dificultades, preserva su alegre y bondadosa espiritualidad.

El pueblo venezolano, es un pueblo práctico que por fin logró vivir bien en la primera década de la revolución y que en estos últimos 4 años ha puesto su cuota de sacrificio, para defender la Independencia y su decisión soberana de andar el camino revolucionario por el que nos condujo nuestro Comandante Chávez. ¿Pero hasta cuándo?, me pregunta la gente.

El pueblo venezolano no tiene cultura de inmolación y Chávez siempre asumió esa sabiduría popular, la asumió el 4 de febrero de 1992, la asumió el 13 de abril de 2002, lo asumió en diciembre de 2007 cuando perdimos el referéndum de la reforma constitucional, entre muchas otras veces.

Nuestro pueblo sabe que no hay porqué inmolarse siempre que haya garantía del mañana. El pueblo no quiere acciones para hoy, que no garanticen un nuevo amanecer revolucionario. El pueblo sabe que la cárcel no es garantía de paz duradera, el pueblo sabe que controles que no se pueden controlar, valga esta contradictoria expresión, no son garantía de abastecimiento y precios justos permanentes, el pueblo sabe que solo fortaleciendo a un sector privado corrupto y corruptor, no habrá garantía de recuperación económica con igualdad social en nuestra Patria y nos van a volver a fuñir.

Me excuso por estas reflexiones sueltas, tal vez atropelladas, que recojo del andar, ver, escuchar y conversar con la gente que está librando en la calle el duro combate de la vida cotidiana.

Confiemos en el pueblo y venceremos, convenciendo y con honor. El pueblo sabe que necesitamos de un “Por Ahora”, porque el pueblo sabe que siempre amanecerá de nuevo.

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Hay que confiar en la sabiduría popular, poner el oído en tierra y escuchar.

HA LLEGADO LA HORA DE LA LIBERACIÓN


Elías Jaua Milano.

El compañero Presidente Nicolás Maduro, el pasado viernes en su alocución al país para responder a la insólita agresión financiera contra nuestra Patria, emitida mediante orden ejecutiva por el Presidente Donald Trump, explicaba de manera diáfana el carácter injustificado y el impacto de dichas medidas, y planteó que, por encima de sus consecuencias negativas, esta afrenta imperial nos permitiría avanzar a una etapa de nuestra historia nacional libre de la hegemonía imperial.

Llegó la hora de la segunda Independencia que ganaremos con astucia y valentía, inspirados en Simón Bolívar.

Específicamente llamó a construir un modelo nacional post hegemonía estadounidense. Me pidió que desarrollara y escribiera sobre ese planteamiento, hoy sólo me atrevo a esbozar unas líneas generales.

A partir de 1908, tras la traición de Gómez al Presidente nacionalista Cipriano Castro, la naciente élite imperial de Estados Unidos consolidó y expandió su hegemonía sobre Venezuela, usando la mano criminal de su nuevo cancerbero Juan Vicente Gómez, expresada en un modelo económico monoexportador, importador y socialmente excluyente, en una doctrina militar que tiene como enemigo al pueblo, en un sistema político representativo de las élites, por la vía de facto o por elecciones, en una política internacional basada en la subordinación a la geopolítica imperial y en la inoculación de un modo de ser, culturalmente hablando, pitiyanqui y endorracista.

Generación tras generación, vanguardias de intelectuales, trabajadores, militares, estudiantes y revolucionarios resistimos a esa hegemonía. La victoria popular de nuestro Comandante Chávez en diciembre de 1998, inició un camino de desmontaje de ese modelo hegemónico promoviendo el uso del ingreso nacional petrolero para el desarrollo endógeno, la diversificación de nuestra economía y la construcción de una sociedad igualitaria,  el rescate de la doctrina militar bolivariana del ejército pueblo y no enemigo del pueblo, la emergencia del protagonismo popular democrático, de una relación internacional multipolar y de respeto mutuo, y del reconocimiento de nuestra diversidad cultural como base de la identidad nacional venezolana.

La respuesta del Imperio y de sus lacayos ya la conocemos, la hemos sufrido, 18 años de desestabilización y agresiones a nuestra Patria.

La actual ofensiva de graves agresiones del gobierno de Trump, es lo que plantea el Presidente Maduro y lo compartimos, nos puede permitir acelerar esa deconstrucción de la hegemonía imperial iniciada por nuestro Comandante Chávez y restituir para siempre nuestra plena Independencia Nacional.

En tal sentido me permito delinear las bases de la nueva hegemonía nacional y popular, que deje atrás ese periodo oscuro de subordinación al aparato cultural, económico y militar que gobierna los Estados Unidos de Norteamérica, reconociendo siempre los valores y grandes aportes positivos del pueblo estadounidense a la humanidad. Los saldos a nuestro favor de este nuevo forcejeo del Imperio con nosotros, el pueblo de Simón Bolívar, deben ser:

  1. Los más altos niveles de autonomía económica de nuestra historia, basados en la producción nacional, la innovación científica tecnológica y en la definitiva emergencia de un modelo de economía mixta, en el cual la propiedad privada y la propiedad socialista, en sus distintas modalidades, se complementen para satisfacer nuestras necesidades vitales como pueblo.
  2. La definitiva e irreversible diversificación de nuestros mercados petroleros y sus derivados. Nunca más dependientes de un solo comprador.
  3. La consolidación de una arquitectura financiera y de un esquema de comercio internacional pluripolar, y con distintas rutas y mecanismos de acción.
  4. La constitucionalización de un modelo de distribución igualitaria del ingreso nacional, que nos permita erradicar la pobreza para siempre, como garantía de estabilidad política y social para el ejercicio pleno de todos los derechos humanos.
  5. El florecimiento de un modelo democrático de Poder Popular que forje una sociedad libertaria, igualitaria, honesta, de trabajo como base de un Estado nacional, democrático, social, de derecho y de justicia.
  6. El desarrollo y expansión de la doctrina militar antiimperialista, antioligárquica, bolivariana y democrática popular en el seno de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y de toda la sociedad.
  7. La reafirmación de nuestra identidad nacional, reconocernos en la hermosa historia que nos pertenece y en la diversidad cultural que nos permite ser el pueblo espiritual, sabio y libre que somos.

Hoy tenemos la soberanía política, la base industrial y tecnológica, la capacidad profesional, relaciones internacionales privilegiadas con los polos emergentes de desarrollo, millones de hombres y mujeres organizados política y socialmente, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, la Asamblea Nacional Constituyente y sobre todo la conciencia Patria que Chávez hizo germinar en la mayoría de nosotros y nosotras, para consolidar la hegemonía de la soberanía nacional y la libertad.

Vamos compatriotas, a dejar atrás la cadena que aún nos atan a la cultura de la desnacionalización, la corrupción, la división, la traición. Ha llegado la hora de la segunda Independencia, que la ganaremos con astucia y valentía; el Imperialismo no podrá hacernos la guerra. Esa será nuestra victoria.

El objetivo de esta batalla lo dejó claro nuestro Comandante Chávez: “Expandir y consolidar el bien más preciado, que hemos reconquistado después de 200 años, la Independencia Nacional”. Nos vemos en los ejercicios cívico-militares Soberanía Bolivariana 2017. Somos un pueblo bendito, Dios y nuestra conciencia nos protegerán.

UNA AMENAZA RECORRE EL MUNDO


Elías Jaua Milano.

Hay un patrón en las llamadas “resistencias” que pululan por el mundo de hoy, todas reclaman la supremacía religiosa, racial o ideológica, y todas son alentadas y financiadas por el aparato militar industrial de los Estados Unidos de Norteamérica, y sus socios de la OTAN. Lo mismo es en Ucrania que en Siria, lo mismo es en Charlottesville, USA, que, en Altamira, Venezuela.

Siria, Ucrania, Venezuela, Estados Unidos odios semejantes y los mismos promotores.

Siria, Ucrania, Venezuela, Estados Unidos odios semejantes y los mismos promotores.

Una amenaza recorre el mundo, las élites mundiales han decidido batallar ya no solo por los recursos materiales de todos los países, otra vez deliran por la imposición totalitaria de su cosmovisión cultural. Los supremacistas no toleran el desafío que les han plantado los pueblos soberanos, luchando por ampliar sus derechos económicos y culturales, incluyendo la batalla que libra el propio pueblo estadounidense, en este sentido.

Tal cual lo hicieron en Europa, en la década de los 20, 30 y 40 del siglo pasado, el aparato cultural, financiero y militar del mundo ha decidido activar su ejército de reserva, el lumpen cultural, en las sociedades que han decidido destruir para detener el avance libertario de los pueblos. Este lumpen, organizado en grupos paramilitares, ejecutan acciones de odio que lleven al fratricidio social y que justifiquen la imposición de formas de gobiernos absolutistas, bajo el pretexto de la intervención humanitaria para preservar la civilización.

A veces la estrategia falla, como ha ocurrido recientemente en nuestra Patria, y entonces tienen que mostrar la cara y amenazar de manera directa como lo ha hecho Trump, de manera injustificada y desproporcionada a Venezuela. No menos grave ha sido la gira del Vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, por varios países de América Latina y la complicidad de la mayoría de los gobiernos que lo recibieron. La historia no absolverá a estas oligarquías lacayas que le dieron el escenario para agredir a un pueblo libre, digno, noble y pacífico, como lo es el venezolano.

Frente a la amenaza supremacista, los venezolanos y venezolanas que amamos profundamente esta Patria nuestra, estamos obligados a fortalecer la unión nacional contra el intervencionismo, a promover la hermosa espiritualidad colectiva que poseemos frente a la inoculación del odio, a elevarnos con madurez estratégica sobre las provocaciones y conflictos estériles, a lograr que prevalezcan los valores democráticos por encima de los desplantes autoritarios, vengan estos de donde vengan, y a transformar todo lo que haya que transformar para garantizar una vida cotidiana gratificante para todos y todas, que erradique el caldo de cultivo social que permite la emergencia del fascismo como  fenómeno de masas.

En fin, quienes amamos a nuestra Patria estamos obligados a garantizar la Independencia, la dignidad y la paz nacional por encima de cualquier otro interés subalterno. Como cantaba Alí Primera: “Hay que armarnos con la luz para vencer la oscurana, así lo enseñó Jesús”.

CONSTITUYENTE Y ECONOMÍA

Elías Jaua Milano.

Sobre la recién instalada Asamblea Nacional Constituyente (ANC), se está generando una creciente demanda, de propios y extraños, de solución inmediata de la compleja situación económica que ha sido causada por la guerra permanente a nuestro modelo económico, por la caída de los precios petroleros, por los problemas estructurales de la producción nacional y por los errores coyunturales, que sin duda hemos cometido en el manejo de la política económica, a lo largo de 18 años de Revolución.

Lo digo bajo criterio y responsabilidad propia, la ANC no tiene una varita mágica para superar todas estas variables que atentan hoy contra nuestra economía. La superación de los problemas económicos será el resultado del esfuerzo productivo y honesto de la empresa privada, de los trabajadores y trabajadoras, de las nacientes formas de propiedad social y comunal, de la empresa pública, y de la rectoría y acción transparente del Estado sobre los factores económicos.

La Asamblea Nacional Constituyente tiene un mandato principal que es lograr la estabilidad política, la tranquilidad pública y que se respete el derecho a vivir, trabajar, estudiar, producir y distribuir en paz que tiene el pueblo venezolano. Solamente con lograr esas condiciones, ya la misma estará impactando positivamente en la vida económica del país.

Sin embargo, la ANC, también es cierto, tiene la posibilidad de intervenir sobre las graves desviaciones que se están dando en ciertos procesos de la economía y legislar, para promover definitivamente un modelo de producción nacional y la emergencia de formas no capitalistas de producción y distribución.

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La soberanísima Asamblea Nacional Constituyente y el desafío económico.

En tal sentido, de manera respetuosa, someto a los y las constituyentes algunos temas recogidos del debate diario, y macerados sobre los errores y aciertos cometidos, que pudieran convertirse en acciones inmediatas a través de actos, decretos y leyes debidamente trabajadas con el Gobierno Bolivariano. Listo algunos de esos temas que pudiera abordar la ANC:

  1. Regulaciones para la máxima austeridad y el uso debido de los recursos asignados a los entes del Estado.
  2. Mandato al Poder Moral y Judicial de una operación especial, para juzgar casos emblemáticos de enriquecimiento ilícito y la confiscación de los bienes mal habidos.
  3. Diseño de un sistema de cambio real, y de acceso transparente y equitativo de las divisas, para los insumos del sector productivo nacional, público, privado, social y comunal.
  4. Revisión y reorganización del funcionamiento de todas las instituciones civiles y militares involucradas en los procesos de importación, exportación y distribución interna de bienes, en los puertos, aeropuertos y fronteras terrestres.
  5. Aplicación inmediata de un sistema tributario especial progresivo, donde los sectores de mayor concentración de riqueza en el país, especialmente el financiero, sean los que financien con su aporte el desarrollo productivo nacional.
  6. Creación de una escuela especial para la formación de una Policía Fiscal Aduanera, sustentada en valores de profunda y auténtica lealtad a la Patria y al pueblo.
  7. Diseño de una política de precios debatida y acordada con todos los actores del proceso económico e implementada por el Estado, con mecanismos reales de verificación de su cumplimiento.
  8. Fortalecimiento, consolidación y expansión del organismo de protección del derecho del pueblo al consumo justo de los bienes y servicios esenciales, para poder vivir bien.

Son medidas viables, algunas radicales, todas indispensables para sanear nuestra economía como primer paso en la emergencia de un modelo económico post rentista.

Ese nuevo modelo productivo nacional, además de nacer con mecanismos transparentes en la relación pública y privada, debe estar amparado en leyes que obliguen a la asignación prioritaria de divisas a la importación de insumos y bienes de capital, para la empresa de propiedad pública, comunal y privada, bajo estrictas condiciones del uso de dichas asignaciones. Igualmente, se debe legislar en materia de compras nacionales y transparentes por parte del Estado. Instrumentos legales y constitucionales, prácticos y eficaces, en esos ámbitos serían un aporte estratégico de la ANC a la nueva economía.

Finalmente, considero que una revolución que se proclama socialista, reconociendo y apoyando la iniciativa privada existente, no debe renunciar a la promoción de nuevas formas de propiedad y de relaciones de producción, es decir, no debe renunciar a crear formas no capitalistas de propiedad y producción, es decir, no debe claudicar en el empeño de visualizar en el presente la sociedad del porvenir, la sociedad socialista. Ese es un temazo para nuestros respetados constituyentes, que seguiremos desarrollando en próximos artículos.